Una Luz En Mi Vida.

Hola, perdonen la tardanza, 26 mendigos días para un capítulo que fácil podía terminar en menos de 1 día, pero lo que pasa es que últimamente estado recolectando "información", tanto de la historia de Naruto (original) como textual (mejor redacción y formulación de palabras), además de que he modificado un poquito el cap anterior.

Debo admitir que aún así me tarde pero bueno, estaré más activo, aquí está el mendigo cap, disfrútenlo.

Naruto, su historia, personajes, etc, no me pertenecen, pertenecen a el creador Masashi Kishimoto.

Leyenda.

- Blah Blah. - Diálogo humano.

- Blah Blah. - Pensamiento humano.

- Blah Blah. - Diálogo de algún ser sobrenatural.

- Blah Blah. - Pensamiento de algún ser sobrenatural.


Cap #2: Gran día y entrenamiento.

Es un nuevo día en Konoha, el sol empieza a salir de su escondite, los aldeanos levantan sus negocios para hacer sus trabajos y quehaceres. En una casa considerablemente grande se encuentra nuestro protagonista Naruto desayunando junto con su nueva compañía, Tsunade.

- Y dime Naru-chan, ¿cuando fue la última vez que te bañaste? - Preguntó la rubia para después ser contestada por el ojiazul.

- H-hace una semana.- Contestó el rubio, con cierta vergüenza, obviamente, al no tener un hogar como tal, el rubio se tenía que ir a algunos lagos de agua limpia en los bosques para bañarse y de paso lavar su ropa que no tenía más de 3 cambios de ropa.

- Bien señorito, es hora de que te des un buen baño. - Dijo la rubia en un tierno tono de regaño.

- Pero, antes que nada, ¿tienes más ropa aparte de esa? - Preguntó la ojiambár un tanto nerviosa, ya que desde ayer tenía la misma ropa, que seguía sucia y con una extraña mancha rojimarrón en un costado de la playera que Naruto notó pero decidió no darle mucha importancia.

- Sí, pero está en mi refugio, pero puedo mandar un clon por ella. - La rubia alzó una ceja ante lo ultimo dicho. - ¿Acaso puedes hacer clones? - Preguntó la rubia curiosa.

- S-sí, Kurama-nii me enseñó a hacer clones, además me dijo que es un buen método para entrenar más rápido… eh. - Se tapó la boca con las dos manos por revelar tanta información.

- Oh, ¿quién es ese tal "Kurama"? - Pregunto inclinándose un poco y con las manos en la cintura.

- E-e-es este… - El rubio estaba nervioso mientras se le ocurría una buena excusa.

- Bueno no importa, bien, mientras prepararé el baño. - Le dedicó una sonrisa para después ir a calentar el agua, Naruto suspiro sacando un aliento estilo Anime al ver que no le dio más vueltas al asunto de su hermano, entonces hizo una cruz con sus dedos y apareció un clon.

- ¿Podrías traer mi ropa y pertenencias acá? - Más que una orden fue una pregunta amable.

- Hai jefe. - Seguido de el clon. Pasó unos cuantos minutos hasta que el clon llego con algunas pertenencias de el rubio que no eran más que algunos objetos que le parecieron interesantes y decorosas para el ojiazul, y alguna que otra arma un tanto usada y vieja que se encontraba por ahí.

- ¡Naru-chan! El baño está listo. - Gritó la ojiambár desde el baño llamando la atención de el mencionado.

El susodicho se dirigió al lugar de el llamado y vio a Tsunade con el agua lista, el pensaba en bañarse solo, bueno, después de estar en la soledad todo este tiempo, tenía que aprender a depender de sí mismo, pero la rubia negó sonrojando al rubio con la simple idea de estar desnudo frente a una mujer. Tsunade se volteó para que Naruto se desvistiera y entrara al agua, entonces la rubia empezó a tallar la espalda de el ojiazul, algo que notó es que el cuerpo de el pequeño estaba bien trabajado para alguien de su edad, tenía los abdominales firmes y algo marcados, ella al recordar a ese tal "Kurama" concluyó que era resultado de el entrenamiento y ejercicio, pero algo que le enfureció fueron las numerosas cicatrices en su cuerpo, aun que eran algo disimuladas, se notaban con un buen ojo, frunció el ceño disimuladamente ya que esas marcas solo las podía relacionar con el mal trato de los aldeanos, y no estaba equivocada. Después de varias bromas y desastres, ya que Naruto empezó a jugar con el agua salpicando a la rubia, pero esta solo reía por la actitud de el pequeño, después de todo, aún con lo que ha vivido sigue teniendo la actitud de un niño de su edad, y no veía nada de odio y resentimiento en el rubio, ella sabía perfectamente que Naruto no era ciego y se daba cuenta de lo que pasaba y por que lo odiaban. Algo que el no sabia en absoluto era quienes eran sus padres, pero que Tsunade sí.

Al terminar el baño, Naruto se vistió con la ropa limpia y le comentó a la rubia que el Sandaime le dijo que fuera a la Torre Hokage en estos días para darle una importante noticia, a lo que la ojiambár decidió acompañarlo por obvias razones. Mientras caminaban tomados de la mano hacia la Torre Hokage, los aldeanos y ninjas como es de costumbre le dirigían miradas de desprecio al rubio y algunas hacia la ojiambár que lo acompañaba, Naruto ni se inmutó ya que la rubia dirigía la misma mirada de igual o más desprecio a los aldeanos quienes se ponían nerviosos.

Las miradas de odio aumentaron considerablemente, ya no eran unos cuantos, eran todos o la gran mayoría, generalmente mucha gente simplemente le daban una que otra mirada y lo ignoraban, otros se lo quedaban viendo como esperando a que hiciera algún movimiento "amenazante", a veces pasaban borrachos a molestarlo y empujarlo. La razón de que las miradas y el desprecio aumentó fue por que cuando iban ha festejar el octavo aniversario de la "derrota" de el Kyūbi no Yoko, el Sandaime les puso un alto, evitando que festejaran, obviamente muchos pueblerinos se opusieron maldiciendo al demonio, y esos aldeanos no verán la luz por un largo tiempo.

Al llegar y entrar a la oficina Hokage, siempre sin tocar como es común en el rubio que saludo al Sarutobi quien correspondió de forma amigable dejando su papeleo a un lado, para que enseguida entrara la rubia saludándola iguamente. Además que no pasó de largo la forma en la que iban tomados de la mano, el Sandaime suspiro mentalmente especulando lo que había pasado, por lo que se le formó una sonrisa.

- Oji-san ¿cual era esa noticia tan importante de la que me ibas a hablar? - Dijo animado y con un notable brillo en sus ojos.

- Bueno Naruto… - Suspiro antes de proseguir. - Te llamé por que pensaba en darte un departamento, así tendrás un lugar decente donde vivir. - Dijo con tranquilidad, esperando la respuesta de el niño.

En ese instante a Naruto le salieron estrellitas en los ojos e hizo una sonrisa de oreja a oreja, pero esa expresión cambió rápidamente al saber que significaba eso. - Mh, bueno, e-este, yo pensaba en quedarme con…- El rubio volteo a ver a la ojiambár como buscando apoyo, este tenía la gran esperanza de vivir con ella, después de mucho tiempo al fin tenía compañía y alguien quien le cuidara así que no quería perderla. La rubia entendió lo que el rubio quería, entonces solo le dedicó una sonrisa maternal.

- Hokage-sama, creo que Naru-chan tiene muchas ganas de quedarse a vivir conmigo, después de todo creo que es lo mejor, Naruto estará seguro conmigo. - Se agachó para estar a la altura de el ojiazul.

- Mmm… me parece bien. ¿Naruto? - Volteo a verlo como esperando una afirmación por parte de el rubio.

- Así es Jiji, no quiero despegarme de Tsuna-chan, me siento cómodo con ella. - Naruto abrazó tiernamente a la rubia correspondido por esta.

- Bueno, supongo que tendré que reservar el departamento. - Suspiro - Bien Naruto-kun, Tsunade-chan, es todo, pueden retirarse. - Pero antes de que salieran fueron interrumpidos por el Sarutobi.

- Ah, Tsunade-chan. - La llamada volteó y el Sarutobi le hizo una seña para que se acercara. - Trata de no llamar mucho la atención, no hasta que Naruto se convierta en un shinobi de la aldea. El consejo es una verdadera piedra en el zapato, cada vez que alguien quería adoptarlo el consejo simplemente rechazaba la propuesta y no quiero que empiecen a joder ahora que estas con Naruto. - Susurro en tono de cansancio a lo que la rubia solo asintió.

- Bien, nos vemos pronto. - Dicho esto se sentó para volver a su estresante papeleo.

Tsunade tomó la mano de el rubio y salieron de la Torre Hokage, el Sandaime se quedó con una gran sonrisa. - Parece ser que Naruto será feliz a partir de ahora. - Pensó para volver a lo suyo.

Iban caminando tranquilamente por la aldea hasta que vieron el puesto Ichiraku Ramen, al ojiazul le brillaron los ojos algo que notó la Senju y le preguntó. - Naru-chan ¿tienes hambre? - A lo que Naruto contesto con un "No", no quería ser una molestia pero un sonido vergonzoso de su estomago lo delató, los dos rieron y se dirigieron al puesto.

Sentándose enfrente de la barda esperando a que los atendieran y enseguida una hermosa castaña que se veía de poco menos de 20 años que Naruto conocía muy bien los atendió.

- ¡Hola Ayame-neechan! - Saludó el rubio con una ronrisa que solo el sabia dar.

- Hola Naruto-kun, Tsunade-sama. - Saludó con una sonrisa, aunque pudo notar la nueva relación entre los dos, fuese lo que fuese no era nada malo. - ¿En qué les puedo servir?

- ¡Quiero un plato de ramen de puerco! - Dijo muy emocionado - Lo mismo que pidió Naru-chan. - Dijo la Senju.

Ayame apunto las ordenes para que enseguida saliera el padre de esta y saludo a los dos rubios. Pasó un rato hasta que Ayame extendió dos platos hacia los rubios. Naruto enseguida devoró el plato pidiendo otro, la rubia apenas llevaba la mitad cuando Naruto ya llevaba como 5. - Naru-chan, no comas tan apresurado, puede que te duela el estomago. - Dijo con un tono de preocupación mientras la Castaña solo río un poco, sabía que Naruto podía hasta con 10.

- Ohh Naruto, no sabía que ya tenías novia, me siento orgulloso de tí. - Dijo Teuchi en un tono burlón mirando al rubio que se puso muy rojo, y a Tsunade que se le coloraron un poco las mejillas.

- ¿D-de q-qué hablas viejo?, y-yo… - Los tres vieron divertidos al rubio que por poco sacaba humo de las orejas.

- Pues tienes un buen gusto, Naruto-kun. - Replicó la castaña. El rubio estaba que hervía.

- Oh, Naru-chan siempre tan lindo, la verdad es que sí me gustaría ser tu novia. - Continuó la rubia con un pequeño tono rojo en sus mejillas.

- T-Tsuna-chan… - Dijo el ojiazul tratando de ocultar su gran rubor pero fue inútil ya que empezaron a reír mientras el rubio agachaba la cabeza un poco avergonzado.

Después de esto empezaron a hablar, y entre esa plática la rubia se enteró que ellos eran de las poquísimas personas que le hablaban a Naruto, este incluso consideraba a Ayame como una hermana mayor al igual que Ayame a el como un hermano menor. Además era el único lugar en el que podía comer tranquilamente, ya que en otros lugares le cobraban la comida el triple de lo que costaba o simplemente lo echaban.

Terminaron de comer y Naruto había hecho una torre de 11 platos cuando apenas Tsunade pudo con 2, la rubia entonces pagó y decidieron irse a su nuevo hogar, al menos para el ojiazul, mientras caminaban por la aldea, las miradas de odio e incredulidad por ver a la gran Sannin de las babosas con el niño demonio y además tomados de la mano tan cariñosamente se hicieron presentes. Los rubios esta vez simplemente ignoraron las miradas y siguieron en su aura cálido.

Hasta que Naruto decidió preguntar. - Tsuna-chan, quisiera preguntarte… ¿por qué eres así conmigo? No es que me moleste, solo que es raro que te hayas encariñado tan rápido conmigo, siendo yo el niño demonio. - Tsunade se sorprendió con la pregunta pero también entendía al rubio, fue muy espontánea la forma en la que se conocieron, pero en realidad la ojiambár ya había oído mucho de Naruto tiempo atrás.

Hace meses cuando había regresado a Konoha, en ese tiempo podía ver al rubio de vez en cuando haciendo bromas y cosas por el estilo, la más notable era el pintar los edificios o incluso el monte Hokage de la aldea, por lo que le dio curiosidad preguntarle a su sensei.

Flashback

El Sandaime se encontraba parado frente al gran ventanal de la Torre Hokage fumando de su pipa y observando con cansancio al Monte Hokage pintarrajeado por el pequeño rubio, más atrás estaba su discípula Tsunade Senju.

- Ahh, este niño no deja de causar problemas jeje. - Dijo en un suspiro el Sandaime mientras daba una calada a su pipa.

La rubia quien estaba observando la situación decidió preguntar pensando que su sensei sabía algo sobre el niño.

- ¿Hokage-sama, acaso conoce a ese niño? Siempre me ha dado curiosidad, he notado que los aldeanos lo menosprecian, y no por que haga este tipo de bromas, pienso que es por algo más grave.

El Sandaime suspiró y prosiguió - Bueno, la verdad es que yo soy el que lo cuida, o trata de cuidar de las amenazas y problemas, ha pasado una vida muy dura, sus padres murieron apenas había nacido y no tiene amigos o parientes, el motivo por el que hace estas bromas es por que quiere llamar la atención, quiere ser reconocido por su nombre y no por su sobrenombre, "el niño demonio". - Daba otra calada de su pipa.

- Oh… ¿y cuál es su nombre? - Preguntó a lo que el Sarutobi contestó - Naruto, Naruto Uzumaki.

- Mh… ¿Me podría contar más sobre el? - Preguntó nuevamente, el Sandaime decidió que no era tan mala idea contarle a su alumna sobre Naruto, especialmente sobre quienes eran sus padres, no era como si tuviera malas intenciones.

- Ahh, bueno, ¿sabes sobre el ataque de el Kyūbi de hace 7 años? - La rubia asintió y ella continuó.

- Sí, solo supe que el Kyūbi se descontroló y empezó a destruir la aldea, pero que el Yondaime lo sello en un recién nacido, sacrificándose junto con su esposa. Aun que nunca supe quien era el niño donde sellaron al Kyū… - Terminó abruptamente ahora analizando y relacionando las cosas, el por que lo odiaban y llamaban "demonio" le hizo sacar una idea. - ¿Acaso el es el jinchūriki de el Kyūbi? - Preguntó tratando de afirmar su teoría.

- Vaya, eres muy perspicaz, pues, estás en lo correcto, el es el Jinchūriki de el Kyūbi, aún que esto no es un secreto exactamente. - La rubia se sorprendió un poco pero luego agregó. - Pero… ¿por qué el Yondaime lo eligió a el? - El Sandaime dudando al principio dijo.

- Bueno… - Dudando. - Por que… - Seguía teniendo una lucha consigo mismo de decirle o no la verdad a su discípula, pero al final le dijo sin tapujos. - El es el hijo de el Yondaime Hokage y Kushina Uzumaki. - Afirmó al fin, mientras Tsunade sorprendida quería pegarse la cabeza contra el suelo por no tomar en cuenta lo obvio, llevaba el apellido Uzumaki, al igual que la Akai Chishio no Habanero (Habanera Sangrienta) Y esos ojos azules como el mar y pelo amarillo dorado que tanto lo caracterizaban al igual que al Konoha no Kiiroi Senkō (Destello Amarillo de Konoha).

Aún con dudas preguntó - ¿E-enserio?… ¿Quién más sabe sobre ésto? - El viejo Sarutobi suspiro nuevamente. - Solo yo, y ahora tú. - Dijo aún mirando en el ventanal.

- ¿Acaso Naruto no lo sabe? ¿Por qué no se lo ha dicho Hokage-sama? al menos a el y no a los demás - Dijo la rubia.

- Ahh… no sé, simplemente no sé como podría decircelo, no sé como lo tomaría, me odiaría por no habérselo dicho hace tiempo, me pregunto cómo reaccionaría, ya estoy viejo para esta mierda. - Pensó lo último. - Y además sería un gran problema si se entera todo mundo, en especial si lo hace el consejo, estos podrían hacerle algo no muy santo al pequeño, tal vez usarlo como una arma para la aldea, o para un generador de Kekkei Genkai (Barrera Sanguínea) por ser Uzumaki de sangre pura, o reclamar sus tierras y pertenencias Namikaze y Uzumaki, no quiero que decidan por el, esos bastardos solo piensan en el poder. - Dijo con algo de desprecio en esa última oración.

- …Creo que tienes razón. - Dijo la rubia - ¿Estás seguro que Naruto no tiene a nadie quien lo cuide y eduque? - Preguntó.

El Sandaime negó con la cabeza - No, yo soy el único, mi puesto Hokage es una ventaja pero a la vez no, así yo puedo protegerlo por el momento, pero no puedo estar con el y pasar el tiempo para que no esté solo. - Dijo mientras se sentaba frente a su escritorio y seguía fumando. - Es cierto que ya varias personas lo han querido adoptar, así como Mikoto Uchiha o Tsume Inuzuka, pero el consejo simplemente les niega esa petición, pronto ya no tendré este puesto, y es algo que me preocupa, no podré protegerlo de el consejo y ellos lo tomaran. - Suspiro fastidiado. - Y aún con mi puesto, no he podido cuidarlo de el todo. - Hizo una pausa. - Innumerables veces lo he encontrado gravemente herido, con raspones, moretones, cortadas y uno que otro hueso dislocado a causa de el maltrato de los pobladores. - La rubia se sorprendió, no creía que los aldeanos fueran tan crueles como para hacerle eso a un simple e inocente niño.

- La mayor parte de el tiempo el chico está internado en el hospital, y las enfermeras lo atienden a regañadientes, incluso hubo ocaciones en el que se negaban a curarlo, además de que lo echaron de el orfanato apenas tenía 4 años, y yo ni me había enterado hasta un año y medio - Hizo una pausa mientras agachaba la cabeza.

- Siempre me pregunta sobre sus padres, me pregunta que dónde están, si lo querían, que si le importaban, y-y es algo que no puedo perdonarme, no puedo perdonarme por todo el dolor que ha sufrido. - Susurro lo último pero la rubia lo escuchó perfectamente. La sala quedó en silencio por unos segundos hasta que la rubia agregó.

- V-vaya, parece que h-ha sufrido mucho, pero, sensei, no se culpe de el todo, está claro que tienes muchas cosas encima, tenías que reconstruir la aldea después de el ataque de el Kyūbi, yo creo que Naruto lo entendería… - Hizo una pausa mientras frotaba sus humedecidos ojos, el Sandaime solo cerro los ojos y seguía con la cabeza gacha. - Tal vez yo… yo podría encargarme de él… obvio a espaldas de el consejo… - Hiruzen se sorprendió un poco y analizo la propuesta de su discípula, sin dudas era lo mejor que podría hacer por el pequeño, al igual que para la rubia, el sabía que Tsunade siempre quiso tener una familia, y darle la posibilidad a la Senju de tener a un hijo adoptivo y a Naruto una figura materna era algo que no podía rechazar.

- ¿Estás segura? - Preguntó el Sarutobi dudando un poco, pero la rubia sin dudarlo contestó. - Sí, estoy completamente segura.

- Vaya, pues, claro que puedes encargarte de el, será lo mejor para Naruto, sin duda le alegrara la idea de que tendrá a alguien que lo cuide y tenga tiempo para el.

La Senju sonrió ansiosa y dijo. - Pues me encargare de protegerlo y cuidarlo, no se va a arrepentir Hokage-sama. - El Sandaime sonrió ante la afirmación - Bueno, si eso es todo sensei, me despido, quede de verme con Shizune, y creo que ya la hice esperar. - Dijo la rubia levantándose de el sofá y dirigiéndose a la salida pero fue interrumpida por el Sarutobi.

- Eh, Tsunade-chan… gracias. - Agradeció el Sandaime y la rubia solo sonrió y asintió saliendo de la oficina.

El viejo Hokage se quedo sonriendo por unos momentos y pensando en como Naruto al fin tendrá a alguien que lo guíe y cuide correctamente. Pero esos pensamientos se fueron abruptamente al toparse con su peor enemigo y el de todos los Kages… el papeleo.

Flashback Fin

- Ehh… ¿Tsuna-chan? - Dijo Naruto al notar que la rubia se había quedado pensativa por un momento. La rubia al escuchar el llamado de el chico salió de su trance y contestó.

- Oh, eh, ¿qué pasa Naru-chan, de qué hablabas? - Preguntó descaradamente olvidándose de el tema que estaban hablando, Naruto hizo un puchero bastante lindo al menos para la Senju. - Eres muy despistada Tsuna-chan jeje. - Dijo restándole importancia.

Cuando ya estaban por llegar a la residencia, el rubio escuchó una voz en su interior - Vaya cachorro, con que ya conseguiste a alguien con quién procrear, jajaja… - Dijo en tono burlesco a un sonrojado Naruto. - ¡Kurama-nii! - Exclamó dentro de su mente - ¿Por que de todos los Bijūs me tocó al más pervertido? - Dijo mientras el zorro reía a carcajadas.

- Por cierto, ¿dónde has estado bola de pelos?, traté de comunicarme contigo todo este tiempo. - Dijo haciendo un puchero y cruzándose de brazos frente a Kurama quien se recostó apoyando su hocico en sus patas delanteras. - Solo estaba durmiendo. - Afirmó tranquilamente cerrando los ojos, algo que enojó a Naruto por cómo lo tomaba a la ligera.

- ¿Durmiendo? Aparte de pervertido, ¡holgazán! - El zorro solo rió entre dientes y se le ocurrió una gran idea. - ¿Qué dices si me sacas de aquí y seguimos con tu entrenamiento? - Dijo tratando de cambiar de tema.

- Hmpt… pero Kurama-nii, ¿cómo vas a salir de mí sin que yo terminé afectado? - El susodicho quien dejo de reír y se puso un poco serio - Pues fácil, podría materializarme fuera de ti añadiendo algo de chakra en el exterior, luego yo podría controlar ese chakra y poder estar libremente sin que tú mueras o seas afectado, pero depende de el chakra que proyectes fuera, será el chakra que podré usar, esto afectaría mi tamaño y poder, considéralo como un clon. - Dijo sentándose y cruzando los brazos. - Pero no creas que es muy fácil cachorro. - Advirtió.

- Oh… ¿enserio puedes hacer eso…? ¡¿y por qué no lo dijiste antes!? Me hubiera resultado más fácil que escucharte dentro de mi. - Contestó mientras a Kurama le salía una gota estilo anime en la nuca. - Ahh, eso era por que primero tenias que aprender a canalizar chakra, apenas sabes caminar en los arboles y en el agua aunque no por mucho tiempo, y ya quieres controlar parte de mi chakra. - Dijo haciendo una leve pausa y el niño habló - Supongo que tienes razón.

- Y si no funciona siempre está la opción de controlar a un clon, es decir, tu creas un clon y yo tomo el control en el. - El rubio se quedo como palo, todo este tiempo que empezaron a entrenar, que fue hace un par de meses el Bijū nunca le comento algo como eso.

- Pero bueno, mañana empezaremos la practica para hacer eso posible, ahora quiero descansar, y… Naruto, suerte con la humana jejeje, sus pechos son más grandes que tu cabeza, además de que no has dicho nada de que los usaste como almohadas jajaja. - Al rubio se sonrojó a más no poder. - ¡Kurama-nii! - Reclamó pero el zorro ya se había recostado y cortó conexión con el ojiazul.

Cuando volvió a la realidad vio que seguían caminando y el rubio casualmente vio los pechos de la voluptuosa mujer que brincoteaban mientras caminaba, este se sonrojó por ver sus acciones y rápidamente fijó su vista a otro lado, sin duda su pervertido inquilino le estaba afectando, pero la verdad es que Naruto era un pervertido de closet.

Enseguida, Naruto volvió a fijar su vista al frente para ver a una hermosa mujer acercándose a los dos rubios.

- Buenas tardes Tsunade-sama. - Saludó una joven mujer de veintitantos años con un cabello corto y lacio de color negro, ojos de el mismo color que su pelo, piel blanca y delicada, usando un kimono negro azulado con bordes blancos que definían muy bien sus curvas, que a pesar de no tener pechos grandes se le marcaba un buen culo (que no pasó desapercibido por el rubio). Esta bella mujer es amiga (casi sirvienta) de la rubia Senju, ya que básicamente estuvo a su lado todo el tiempo desde que se fue de Konoha, soportando las borracheras y problemas constantes que le otorgaba la ojiambár, y era un punto de apoyo para que la rubia no hiciera algo verdaderamente estúpido en ese entonces. Algo que no sabia el tímido rubio.

- Oh, Shizune, ¿sigues llamándome así?… - Se quejó, ya que desde que habían vuelto, a la rubia le molestaba un poco que mostrara tanto respeto. - Bueno ya no importa ¿qué haces por aquí? - Preguntó.

- Lo siento Tsunade-san, solo vengo de comprar algunas cosas, y ya que pasaba por aquí pensaba en visitarte. - Contestó la ojiónix que apenas se había dado cuenta de el pequeño rubio quien se escondía detrás de la Senju abrazando su pierna derecha ligeramente desconfiado. A la morena poco le faltaba para saltar encima de el y abrazarlo con todas sus fuerzas por lo tierno que se veía y eso que ella era alguien con un autocontrol muy grande, además de esas marcas en las mejillas que lo asemejaban a un lindo gatito, al menos para ella (y Tsunade).

La rubia notó la actitud de el ojiazúl por lo que le dio confianza. - Oh cierto… Shizune, no te he presentado a Naru-chan. - Dijo mientras incitaba al rubio a presentarse empujándolo sutilmente hacia enfrente. La ojiónix se inclino levemente poniendo sus manos en sus muslos para quedar un poco a la altura de el pequeño quien sin soltar la mano derecha de la rubia se presentó.

- H-hola, soy Naruto Uzumaki, u-un gusto conocerla Shizune-san. - Dijo con una tímida sonrisa mientras se rascaba la sien nervioso, la morena solo sonrío ante la actitud de el pequeño.

- Kawaii… El gusto es mío Naruto-kun. - Dijo mientras levantaba su mano derecha para acariciar las marcas de el rubio, y algo raro que notó la morena fue que al hacer esto el rubio se estremeció un poco mientras cerraba los ojos disfrutando de la caricia. Ella al igual que Tsunade ya sabía sobre el rubio, esto a causa de que la ojiambár le comentaba de vez en cuando sobre el y de los planes que tenía pensado realizar (adoptarlo).

La morena paró la caricia y se puso recta para el descontento de el rubio. - B-bueno, volviendo al tema… ¿recuerdas que quedamos de ir de compras? - Preguntó.

- O-oh, lo olvidé, pero aún así podríamos ir hoy, dudo que a Naru-chan le moleste, incluso podría comprarte algo de ropa, ¿qué dices? - Agregó para después ponerse a la altura de el mencionado.

- No Tsuna-chan, me encanta la idea, no es ninguna molestia 'ttebayo. - Contestó con esa zorruna sonrisa antes de ruborizarse por volver a caer en su tic vocal que ya lo estaba controlando un poco, las mujeres solo rieron. - Bueno Naru-chan, vamos. - Dijo antes de revolverle el cabello, levantarse y tomar la mano izquierda de el rubio para dirigirse a la zona comercial de Konoha seguida de la morena.

Casa de Tsunade, 9:30 pm.

El día había pasado rápido, pero no para un rubio quién se la pasó genial, sin duda fue uno de los mejores días, si no es que el mejor día de su vida, y si iba a tener más días como estos de ahora en adelante estando con su nueva figura materna, haría lo que fuera para no despegarse de ella además de protegerla, le habían comprado mucha ropa y fueron a visitar varios lugares de la aldea que generalmente no podía ver, por obvias razones (rechazo), como la zona comercial de la aldea, restaurantes, bellos parques, y más. Ya en la puesta de sol se despidieron de Shizune y se dirigieron a su hogar, pero estaba tan cansado que se quedó dormido.

Actualmente nos encontramos a nuestro protagonista durmiendo con la cabeza apoyada en el regazo de la ojiambár quien está sentada en el sofá de la sala de estar, y esta estaba pasando los dedos por el dorado cabello de el ojiazul, mientras acariciaba su cabello notó algo extraño, y eso fue varios cabellos pelirojos, decidió revisar y encontró más de un mechón rojizo, no se alarmó ya que era obvió que siendo un Uzumaki iba a tener ese color de pelo, sin duda heredo todos los rasgos de su madre y padre.

Viendo que ya era tarde, se levantó cargando al Uzumaki en brazos para después dejarlo en su cama sutilmente, antes de irse a bañar y volver con ropa cómoda para acomodarse a lado de el rubio y taparse con la manta, con la única iluminación de la luna llena en eso el rubio se movió entre sueños. - Tsuna-chan. - Murmuró entre sueños despertandose.

- Oh, despertaste Naru-chan, espero y te hayas divertido. - Dijo con una sonrisa notando que el ojiazul se frotaba levemente los ojos.

- Sí Tsu-chan, me divertí mucho contigo y Shizune-neechan. - Dijo con una adormilada sonrisa.

- Qué bueno Naru-chan, por que tendremos más y mejores días como estos, pero es hora de dormir, descansa. - Dicho esto le deposito un beso en la frente y abrazando al rubio, pero fue interrumpido por este.

- Tsuna-chan. - Habló en un tono de voz casi apagado. - ¿Qué pasa Naru-chan? ¿Te quedaste con hambre? - Pregunto viendo como el rubio tenía una expresión de tristeza.

- N-no, es solo que… escuche a los aldeanos en el parque diciendo que soy basura y que nunca seré un shinobi, además de que solo se juntan conmigo por l-lastima, que realmente no les i-importo… - Varias lagrimas cruzaron sus mejillas, pero la Senju pasó su dedo pulgar por estas limpiando las lagrimas.

- Eso no es verdad Naru-kun, tú serás el mejor shinobi que haya pisado esta aldea y las demás tierras elementales, te convertirás en el Godaime Hokage y serás temido y respetado por todos. - Hizo una leve pausa. - Y-y aun que odio admitirlo, serás un rompecorazones en un futuro y encontraras a tu chica especial con la que tendrás muchos hijos, y así restaurar tu clan. - Dijo con un tono de ¿celos? E hizo más fuerte el abrazo mientras sentía como poco a poco el rubio se iba calmando.

- ¿Enserio? P-pero ni siquiera sé cómo n-nacen los bebes, Kurama-nii siempre se la pasa diciendo cosas pervertidas pero nunca me ha hablado a fondo sobre ello. - Comentó con un tono inocente que solo hizo que la rubia se ruborizara un poco y sonriera con calidez, (esto mientras cierto zorro había estornudado). Además tenía la duda de quién era ese "Kurama-nii" pero ahora no era el momento.

- Oh Naru-chan, estás muy chico para eso, pero yo estaré junto a tí para ver cómo creces y te conviertes en Hokage, no me despegaré de ti hasta verlo y sé que lo conseguirás. - Agregó con una sonrisa maternal mientras pasaba sus dedos por el cabello roji-rubio de el ojiazúl, pero entonces notó que el pequeño se quedó pensativo por unos momentos algo que preocupó un poco a la Senju hasta que el Uzumaki sacó.

- Tsuna-chan, y-yo nunca tuve a una madre ni a un padre, nunca tuve el amor de una familia… ni siquiera sé como fueron, y aun que apenas nos hemos conocido, has demostrado mucho más afecto que nadie aparte de mi nii-chan, p-por eso… me preguntaba s-si, t-tú q-quisieras… s-ser mi Kaa-chan. - Dijo con la voz un poco quebrada mientras salían unas cuantas lagrimas por miedo a el rechazo, pero algo que no esperó fue que a la rubia se le dibujara una sonrisa mientras se le humedecieran los ojos y salía una lagrima solitaria corriendo por su mejilla, acto seguido abrazó al Uzumaki con todas sus fuerzas, como si su vida dependiera de ello, y con la voz un poco humeda dijo.

- Acepto, Naruto… - Dijo con lagrimas de felicidad, mientras el rubio sentía como la tristeza se iba y era remplazada por felicidad y confianza, además de que estaba algo ruborizado ya que la Senju aplasto su cabeza contra sus pechos estaba pensando en lo que pasaría desde ahora, era la persona más feliz de el mundo en este momento, parecía que nada podía afectarlo, sentía claramente un aura protector y cálido, esa noche fue muy significativa para los dos. - Buenas noches, sochi-kun. - Dijo la Senju para después darle un tierno beso en la frente y quedar dormidos.

- Vaya Naruto… pues parece que al final no abandonaremos la aldea, veamos como termina esto, espero y en algo bueno. - Mencionó el zorro para después acomodar su hocico en sus garras y dormir.

Al día siguiente 10:00 am.

Nos encontramos a nuestro protagonista quien ya estaba bañado y cambiado, con una playera roja de manga corta con mangas grises sobresaliendo de esta, pantalones entubados y sandalias shinobi negras. Este estaba sentado en el comedor desayunando huevos (con catsun) con tocino y como postre algunos dangos de los que sobraron el día anterior, este estaba pensativo viendo su plato de ramen y de vez en cuando volteando a ver a su Kaa-chan, la rubia estaba lavando los platos hasta que escucho a su hijo adoptivo.

- Kaa-chan… - Dijo en un casi susurro pero que la rubia escucho perfectamente.

- ¿Pasa algo Naru-chan? - Preguntó sin dejar de hacer lo suyo.

- Lo que pasa es que, necesito seguir con mi entrenamiento, y… tengo que salir. - La rubia se preocupo un tanto, ya que estaba claro que era peligroso dejarlo salir por obvias razones, pero tenía razón, tenía que entrenar para ser alguien fuerte por lo que sacando provecho de el tema dijo.

- Oh Naru-chan… - Dudando. - Ahh…está bien, pero si quieres que te deje salir, primero tienes que decirme quién es tu sensei. - Comentó mientras se limpiaba las manos y recargaba en la mesa mirando al rubio.

- Etto yo e-este… - Dentro de la mente de Naruto estaba el zorro sentado con los brazos cruzados viendo al rubio con una ceja levantada, este lo estaba mirando de la misma forma como esperando alguna aprobación de parte de el zorro, el mencionado solo asintió en un suspiro de derrota.

- E-eh, ahh, bueno, Kaa-chan, ¿podrías guardar un secreto? - Preguntó a lo que la rubia sin dudarlo asintió con una sonrisa esperanzada de la respuesta.

- Bueno, mi nii-sensei es el… zorro de nueve colas… - A la ojiambár se le abrieron los ojos como platos, mientras el rubio seguía esperando a que la rubia saliera de su impresión, la rubia sintió como si una cubeta de agua fría le cayera encima, no esperaba tal afirmación.

- ¿Q-q-qué h-as dicho? - Pregunto de forma retórica pero que el rubio no notó, a este solo le salió una gota estilo anime en la nuca.

Oh Kaa-chan sigues igual de despistada… - Dijo con enojo fingido y burla. - Dije que mi nii-chan y sensei es el Kyūbi No Yōko pero que enrealidad se llama Kurama. - La rubia seguía en su estado de shock hasta que sacudió la cabeza.

- ¿Me estas diciendo que un Bijū te está entrenando, y a la vez lo consideras tu hermano? Preguntó y el rubio bufó con molestia.

- Kaa-chan… ¡que sí! - Exclamó - Kurama me ha cuidado desde que soy un bebé, me enseñó lo básico de la vida, me ayudó a comprender las cosas, a conseguir comida y depender de mi mismo, si no fuera por el lo más seguro es que ahora estaría muerto, ya que el me curó cuando estaba a punto de morir, aun que el dice que si yo muero el muere pero resucita en varios años y no quería esperar tantos años, aun que es mentira, esa bola de pelos realmente se preocupa por mí. - Dijo riendo escuchando un (¡Oi!) de su inquilino para después proseguir.

- Sin duda mi nii-chan es lo que más me importa en esta vida, y el que me ayudó a seguir adelante, cuando estaba solo y no tenía a nadie, cuando lloraba solo él estuvo ahí, y no dejaré que lo controlen o lo usen como arma nunca más. - Dijo con gran determinación antes que con tristeza, la rubia en cambio se sorprendió mucho más con esto, mientras pensaba y analizaba en lo que el rubio le dijo.

- V-vaya, e-estoy sorprendida, no esperaba que un Bijū… un ser que se supone está hecho de odio puro, tuviera más corazón y humanidad que la aldea entera. - Mencionó, mientras miraba al ojiazul con algo de tristeza, seguido de un suspiro de alivio al saber que no estuvo solo después de todo.

- Jeje… etto creo que dije un poco de más pero ya no importa. - Terminó con una sonrisa nerviosa mientras se rascaba la nuca. - Entonces Kaa-chan, ¿sí puedo ir a entrenar? ¿Además de prometerme no contarle a nadie esto? - Preguntó a lo que la rubia levanto su mano con el dedo meñique expuesto, el rubio sonrió e hizo lo mismo para después entrelazar sus meñiques.

- Claro sochi, puedes ir, y te prometo que no le voy a contar a nadie sobre esto. Pero llega temprano para cenar ¿sí? - Dijo lo último con una mirada de ternura con la que nadie podría negar nada, el rubio solo asintió despidiéndose con un beso en la mejilla de su nueva figura materna.

- Al rato vengo Kaa-chan, dijo Naruto para enseguida salir con una mochila negra dirigiéndose al campo de entrenamiento #44 o mejor conocido como Shi no Mori (Bosque de la muerte) qué irónicamente era el único lugar donde podía entrenar tranquilo, sin mirones o gente no deseada.

Durante el camino, saltando de tejado en tejado el zorro iba platicando con Naruto. - Bueno Gaki, es hora de reanudar tu entrenamiento, te recomiendo que uses el Kage Bunshin no Jutsu (Jutsu Clones de Sombra) para obtener mejores resultados y en menor tiempo. - Dijo el zorro dentro de el ojiazul.

- ¿A qué te refieres? ¿como es que obtendré mejores resultados así? - Preguntó.

- Verás, cuando haces clones y luego los disipas, los recuerdos de estos te llegaran, por lo que si haces muchos y cada quien trabajando en diferentes técnicas, mataras a varios pájaros de un tiro, pero una cosa. - Dijo esperando a que el rubio asimilara la información y este solo asintió. - Cuando vayas a disiparlos, hazlo poco a poco, no los disipes todos a la vez por que si no, los recuerdos de cada uno te llegara abruptamente lo que significa que te llevaras una buena jaquea o incluso podrías desmayarte por recibir tal información tan rápido. - Explicó.

- Está bien Kurama-nii, pero antes voy a probar si puedo sacarte al exterior. - El zorro solo asintió, estaban tan sumidos en su platica que no se había dado cuenta de que ya estaba en su destino. - Bueno, parece que no hay nadie cerca… - Dijo mientras se concentraba en sentir chakra alrededor, ya que era tipo sensor al ser un Uzumaki, y si bien no tenía tan desarrollado ese sentido, si podía detectar chakra a 400 metros sin la ayuda de su nii-chan.

- Bueno, intenta crear varios clones para que sea más fácil el trabajo, yo también te ayudaré. - Dijo mientras trataba de darle algo de su chakra a Naruto, y esto era relativamente fácil ya que Naruto había quitado el sello desde que tenía 6 años, y con esto el zorro tenía más libertad, tanto que posiblemente en un futuro con un entrenamiento arduo, Naruto pueda convertirse en un mini Kyūbi de 4 colas y volver a la normalidad sin ningún problema.

El rubio afirmó con un movimiento para después hacer una cruz con sus dedos y aparecer a 10 clones, estos hicieron el sello de el tigre al igual que el original y empezaron a canalizar el chakra de el zorro, mientras el mencionado de proporcionaba su chakra a Naruto desde dentro.

Después de varios y largos segundos apareció un aura burbujeante naranja que rodeaba a los 11 Narutos, luego se empezó a formar una especie de cola que salía de la espalda de los clones y el original mientras esta energía de dirigía a un lugar enfrente de ellos, más específicamente en una pequeña roca, cuando el chakra burbujeante se había unido en ese lugar se empezó a formar la figura de un animal con 9 colas, fue tomando forma hasta que se veía la silueta de un zorro con 9 colas hecha de burbujas, pasados los segundos que parecían minutos al fin esa figura burbujeante tomó la forma de un pequeño zorro, un poco más grande que Akamaru (que en ese momento era un cachorro) con 9 esponjosas colas que se movían al ritmo de el viento.

El zorro empezó a parpadear mientras veía el exterior y se empezó a mover, estirando sus colas y patas como acostumbrándose al lugar y asimilando lo sucedido.

- ¡Woah! … pues ha funcionado perfectamente, muy bien hecho cachorro, y pensar que iba a ser más difícil, me impresionas cada vez más… - Dijo mientras los 10 clones desaparecían y solo quedaba un exhausto Naruto quien veía al zorro con ojos brillosos y casi parecía que les salían estrellitas, algo que extraño mucho al Bijū. -¿P-por qué me vez así? ¿Tengo algo malo? - Preguntó pero el rubio solo negó con la cabeza aún con esa sonrisa que parecía perturbadora para el Bijū. - ¿Entonces qué pasa? - Volvió a preguntar.

- Nada, solo que eres muy lindo. - Dijo solo para abalanzarse sobre el zorro y abrazarlo con todas sus fuerzas, algo que enfureció enormemente a Kurama. - ¡Kawaii! - Dijo estrujando al pobre zorro.

- ¡OI SUELTAME! - Exclamó el zorro para seguidamente arañar al pequeño Naruto en la cara como si de un gato molesto se tratara.

- ¡Itai! … Mou Kurama-nii eres muy gruñón. - Dijo mientras se sobaba la mejilla rasgada, Kurama seguía con una vena en la frente pero se calmo y se cruzó de brazos.

- Hmpt… bueno, no te preocupes, desde ahora será más fácil aparecer afuera, solo tenías que ampliar tus bobinas de chakra y con esto fue suficiente, ahora empieza a practicar los ejercicios que te dejé pendientes… ya sabes, mejorar tu Futon (Elemento Viento), caminar por los arboles y agua, ir a la biblioteca, etc. - Dijo cuan general mientras el rubio quien seguía frotándose el arañazo que le dio el pequeño zorro.

- Está bien, Kurama-chan. - Dijo lo último de forma que resonara el mote cariñoso, algo que estaba acabando con la paciencia de el Bijū.

- ¿Crees que soy lindo? - Preguntó con una sonrisa y con una tranquilidad sorprendente, el inocente rubio solo volteo y asintió fuertemente con una sonrisa, el Kitsune agacho la mirada de manera sombría mientras dejaba fluir un leve instinto asesino, suficiente para intimidar al ojiazul.

- Pues te voy a mostrar lo lindo que puedo ser… - Acto seguido, levanto sus colas y hocico hacia el cielo mientras varias burbujas de color azul y rojo se centraban y formaban una pequeña bola morada con toques negros del tamaño de una pelota de tennis. Naruto se puso pálido como cierto ninja pintor, empezó a sudar la gota gorda y se fue corriendo a (todo gas) todo lo que daban sus piernas y se escondía detrás de una roca. - ¡Bijūdama! (Bola Bestia con Cola). - Enseguida el zorro lanzo la pequeña esfera hacia el frente donde estaba el bosque, solo para que atravesara y destrozara los arboles hasta que explotó dentro de el bosque levantando una ráfaga de viento. Obviamente no la hizo tan grande para que no levantara sospechas, y no solo quería asustar al Uzumaki, si no que también quería probar cual era su poder en ese estado, ya que como había dicho, depende de el chakra que esté en el exterior será el chakra que pueda usar, y sin duda no estaba mal, podría hacer varias Bijūdamas de considerable tamaño en ese estado. Pero fue sacado de sus pensamientos cuando escuchó a un asustado rubio.

- ¿K-Kurama-nii? L-lo siento, no quise decir que eras l-lindo, d-de hecho eres m-muy a-aterrador… - Dijo con mucho nerviosismo mientras se asomaba en la roca donde se había ocultado.

- No importa, solo estaba haciendo una prueba. - Dijo con total calma para que al rubio le saliera una gota estilo anime en la nuca.

- ¡¿QUÉ?! ¡Pero si casi me matas! - Exclamó al mismo tiempo que apuntaba con el dedo al Kitsune.

- Ara ara, ya, vuelve con tu entrenamiento, o la próxima vez no será una prueba. - Respondió con una sonrisa maliciosa viendo como el rubio empezaba a sudar, este a falta de habla solo asintió y corrió de ahí a una velocidad en la que el Hiraishin quedaría en ridículo.

Se acomodó cerca de un claro y creo 55 clones, los dividió en diversos grupos, explicándoles a cada uno su propósito. El primer grupo de 10 clones los mando a la biblioteca para que estudiaran las técnicas básicas, así como Ninjutsu, Taijutsu, Fuinjutsu y Genjutsu además de saber sobre historia de Konoha y demás, obviamente usaría un henge para ocultar su identidad y no terminar apaleado. El segundo grupo formado por 20 clones tenía el objetivo de mejorar su Futon ya que este era el elemento estándar de Naruto y el que tenía mejor dominado, el ejercicio era partir una hoja en dos, usando el viento, por lo que sería fácil con los clones. El tercer grupo conformado por 15 clones tenían la tarea de mejorar su capacidad de canalizar chakra, si bien ya podía controlar, por ejemplo, pelear mientras está caminando en un árbol o agua, no duraba mucho su resistencia debido a la gran cantidad de chakra que tiene que controlar, la razón es que por tener al Kyūbi dentro sus bobinas de chakra se desarrollaron demasiado, y además de ser un Uzumaki, el chakra de Kurama era algo extra, y esto le dificultaba más el canalizar chakra. El cuarto y último grupo en el que estaba el original constaba de practicar lo ya aprendido como Taijutsu o Ninjutsu, haciendo clones y peleando contra ellos. Pero eso sí, antes de que todos comenzaran con su labor, les avisó de disiparse de grupo en grupo, todo esto bajo la mirada atenta de su nii-chan.

Y así pasaron el día, con Kurama acostado disfrutando de la brisa fresca y dandole algunos consejos de vez en cuando a Naruto, básicamente el Bijū le enseño al rojirubio una forma de salir se el sello sin que el ojiazul muera solo para que este se estirara, pero el ojiazul lo entendía, pasar todo el tiempo dentro de una alcantarilla sin duda debería ser aburrido.

Naruto hizo una pausa para almorzar sacando un Bentō de su mochila, el rubio le invito algo de carne al Bijū, este un poco dudoso decidió darle un bocado, y debió reconocer que tenía un buen sabor, claro, al ser un ser hecho de chakra puro, este no necesitaba comer o dormir, y probar por primera vez algo así, de cierta forma le encantó.

Pasaron las horas, ya se veía el sol ocultarse poco a poco en las montañas y Naruto a la vez fue recibiendo los recuerdos de los clones hasta que ya no quedaba ningún de ellos, habían hecho un muy buen trabajo y ahora estaba más experimentado, eso si con un pequeño dolor de cabeza pero con esa técnica avanzaría a pasos agigantados, disipó al Bijū por petición de este con la excusa de que todavía no estaba "listo" para ser presentado a la Senju, Naruto solo se encogió de hombros y se dirigió a su casa saltando por los tejados.

Cuando llegó rápidamente fue abrazado por la voluptuosa mujer, y nuevamente enterrando la cabeza de un sonrojado rubio entre sus pechos.

Se sentaron en la mesa para cenar mientras el rubio le contaba todo lo sucedido en el día, a la ojiambár le sorprendió que tuviera esa capacidad e iniciativa de entrenar, digo, el Kage Bunshin es un jutsu rango B, en el que ni los nivel Joūnin pueden hacer ya que este jutsu necesita mucho chakra, y al practicarlo puede que mueras por drenar las reservas de chakra si éste se encuentra bajo de chakra o crea clones en exceso.

Después de la cena Naruto le preguntó qué era esa pequeña biblioteca en la que habían libros y pergaminos en varios estantes además de un escritorio que estaba hasta el fondo. La Senju le explicó que al ser la nieta de el primer hokage, heredó algunas de sus técnicas y demás, algo que sorprendió demasiado al pequeño fue saber que el primer hokage fuera el abuelo de su Kaa-chan, obvio, el rubio automáticamente al ser demasiado curioso le pidió que le contara más sobre el primer hokage, eso sí, cierto zorro refunfuño, ya que no quería saber nada de ese tipo y mucho menos de su novio el Uchiha.

Volviendo al tema, le entró un interés de muerte por aprender algunas cosas de ahí, la ojiambár le dijo que no había problema en revisar y estudiar en la biblioteca, pero el rubio le dijo que sería hasta después, el día había sido algo pesado por lo que en lo único que pensaba era en dormir y calmar la leve jaquea.

Cuando ya era tarde Naruto se fue a bañar y a acostar en la misma cama de Tsunade, nuevamente pensativo en lo que había pasado estos últimos días, al final solo se tapó y cerro los ojos con el objetivo de dormir para enseguida entrara la rubia con su ropa ligera y acostarse al lado de el rubio. Parecía que iba a dormir por un largo tiempo en la misma cama que la Senju, y tampoco es como sí le molestara, solo le incomodaba, ya que la rubia lo usaba como su peluche de dormir personal, y así quedaron en los brazos de Morfeo.


Bueno, hasta aquí el nuevo capítulo, enserio mil perdones por mi tardanza, aún así agradecería muchísimo el apoyo que me proporcionen, aun que tengo buenos planes para el futuro de la historia, sin nada más que decir, hasta luego uwu.