Una Luz En Mi Vida.

Hola, aquí les traigo el nuevo cap, me tardé un poco, bueno… mucho pero meh, está claro que soy un puto holgazán de cojones, de hecho ya había terminado el capitulo pero no lo subí, ya que empezó a escribir el capitulo que sigue para tenerlos listos antes de tiempo, sin nada más que decir, aquí está.

Especial agradecimiento a animebot2 por su apoyo en la historia.

Naruto, su historia, personajes, etc, no me pertenecen, pertenecen a el creador Masashi Kishimoto.

Las palabras escritas en paréntesis son gags o notas de el autor, no todas claro.

Leyenda.

- Blah Blah. - Diálogo humano.

- Blah Blah. - Pensamiento humano.

- Blah Blah. - Diálogo de algún ser sobrenatural.

- Blah Blah.- Pensamiento de algún ser sobrenatural.

Doton Domu (Elemento Tierra: Lanza de Tierra) Nombre/Técnica (Significado).

*Beepbeepbeep* Se ha detectado un Lime.


Cap #3: Reencuentro y cambio.

Oscuridad.

Era lo único que Naruto podía ver, no veía nada más allá de su nariz, sentía una extraña sensación, muy parecida a cuando está dentro de su pasaje mental, el ambiente era frío, como si estuviera en un cuarto totalmente cerrado pero a la vez amplio, se podía escuchar el eco de sus pisadas. Hacia el esfuerzo de poder ver algo volteando a todas direcciones, pero era inútil.

- ¿Dónde estoy? - Pregunto a nadie en especifico - ¿Kurama-nii? - Volvió a preguntar pensando que su nii-chan tenía algo qué ver.

Estaba caminando aún sin saber a donde se dirigía exactamente, hasta que una voz que reconocía perfectamente, y que a la vez le traía mucho dolor, impotencia y tristeza le hablara.

- ¡Naruto! - Escuchó una pequeña voz femenina combinada con el eco, parecida a la de una niña. Naruto sintió un dolor en su pecho, reconociendo que tenía otra de sus cotidianas pesadillas relacionadas con esa pequeña niña que conoció hace varios años en el orfanato y que no la pudo proteger.

El Bijū influenciaba bastante en la mente de Naruto para que no se la pasara pensando en esa tragedia, o al menos trataba de borrar un poco esos agrios recuerdos, era otra ventaja en tener el sello de contención desecho, (vean a Gaara) pero era difícil o básicamente inútil, cuando tenía esas pesadillas recordaba todo, parte de su antigua vida, el hambre, los maltratos, etc.

- N-Natsumi-chan… - Murmuró el rubio sintiendo un gran nudo en su garganta y este iba aumentando poco a poco, pero ahora sentía algo diferente, sentía como si realmente estuviera en ese espacio sin nada más que el vacío, no parecía un sueño, lo sentía tan real, sentía el ambiente, las sensaciones, si bien tenia un cerebro muy, pero muy activo por cierto Kitsune, esto ya era mucho.

- Naruto-kun… - De repente, la ahora identificada como Natsumi apareció enfrente de Naruto, este solo desvió la mirada aún sin poder articular alguna palabra.

Natsumi Yuki, era una niña de 7 años, con hermosas facciones en su rostro, pequeña nariz y sin ninguna imperfección, su piel era tan blanca pero sin exagerar que parecía de porcelana, un sedoso y hermoso cabello color blanco grisáceo que le llegaba hasta la espalda baja, con las puntas de color negro y en su rostro había un mechón parcial que apenas cubría su ojo izquierdo. Sus ojos eran igual o más azules que los de Naruto, pero lo más característico es que tenía la pupila rasgada y dos marcas en cada mejilla, y unos notables colmillos pequeños pero filosos al igual que Naruto, algo que le extraño ya que ella no tenía esas nuevas características. Su vestimenta constaba de un vestido completamente blanco y holgado (como el de Kaguya).

- N-N-Natsumi-chan… y-y-yo… lo s-siento… - Murmuró nuevamente con una voz quebrantada aun con un gran nudo en su garganta y con la vista al suelo mientras apretaba los puños y dientes, una lagrima solitaria corrió por su mejilla, amenazando de salir más.

- Naruto-kun. - Dijo en un tono tranquilo y relajánte para luego acercarse al rubio y tomar su mejilla obligando a que la viera a los ojos, por la diferencia de alturas Naruto solo tenia que subir un poco la mirada. El rubio tenía los ojos vidriosos saliendo otra lagrima de uno de ellos.

- L-lo siento… - Dijo con una voz quebrada mientras su respiración empezaba a aumentar, teniendo dificultades de llevar aire a sus pulmones. Tenía muchos sentimientos en ese momento, tristeza, dolor, impotencia, frustración, odio por sí mismo.

Esa pequeña niña que en un principio tenían una relación como hermanos y que esta se fue convirtiendo en algo más, pero que en un trágico día fueron atacados por varios ANBUS, y uno de ellos fue milagrosamente el único sobreviviente que tenía el pelo blanco con toques celestes le inyectó un letal veneno que básicamente empezó a destruir su cuerpo célula por célula, además de que ese imbécil seguía por ahí, libre y rondando como si no hubiera nada de qué preocuparse, y que por esos bastardos no pudo cumplir lo que le había prometido desde que se conocieron, ahora ella estaba frente a el, esperaba una mirada de odio, de decepción o algo peor, sin embargo no era así.

La peliblanca simplemente le dedicaba una mirada de felicidad mezclada con una sonrisa cálida, bastante cálida de hecho, por lo que su respiración fue bajando, respirando correctamente y sintiendo menos presión en el pecho y garganta.

- Naruto-kun, no tienes nada de qué disculparte. - Dijo con su voz tierna y dulce, escucharla era como un masaje para los oídos.

- C-claro que sí. - Dijo nuevamente a hiperventilar. - N-no merezco tu perdón… por mi culpa tu saliste afectada… - Agregó entre sollozos. - P-por mi culpa no tuviste una familia, perdiste a tus padres en el día del ataque, si no me hubiera relacionado contigo ahora mismo estarías… - Bajo un poco la mirada no queriendo completar la frase. - Y-y-yo no puedo acercarme a nadie, todos me odian y odiaran a quienes se junten conmigo… - Hizo una leve pausa, tragando fuerte. - Pero… ¿Por qué? - Exclamó - ¿¡Por qué aún sabiendo que yo fui el culpable de tu desgracia… te juntaste y encariñaste conmigo!? Con un mentiroso que no supo cumplir una promesa, con el niño demoni… - No pudo terminar ya que la ojiazul le puso el dedo indice en sus labios

- Por que te amo… Naruto. - Soltó sorprendiendo al rubio quien dejo de respirar por un momento para luego hacerlo más leve. - Por que tú fuiste el único que no me rechazó, los demás se alejaban de mi, temiendo de ser infectados por mi enfermedad, nadie me ayudó en ese entonces, hasta que llegaste tú… - Añadió.

Natsumi cuando era más pequeña tenía una extraña enfermedad respiratoria, pero esta era heredada por los de su clan, al tener que acostumbrarse al frío extremo por su Kekkei Genkai esta enfermedad se aplicaba a ellos, aun que era leve, algo de curar fácilmente o que esta simplemente se curaba con el tiempo, la causa de su muerte fue un veneno mutado de serpiente (casualidad) altamente letal, en el que al ser inyectado este se esparce por todo el cuerpo y ataca a las células haciendo que la persona se deteriore lentamente. A un civil este veneno lo mataría en minutos u horas, pero ella al ser de un clan con un poder y resistencia bastante decente soportó muy bien el veneno, y con ayuda de la medicina y el chakra de Kurama duró 3 meses controlando el veneno, pero al final cedió con una sonrisa, al pasar su poco tiempo que le quedaba con el rubio que más amaba.

- No importa si no cumpliste tu promesa, al final terminé siendo feliz que ese era tu objetivo desde un principio… y lo obtuviste, estando a tu lado fui feliz y aún lo soy. - Dijo con una linda sonrisa a un ya calmado Naruto.

- Mh… Natsumi-chan… - Se pasó su brazo para limpiarse un poco las lagrimas. - Pero… - No terminó ya que sintió unos suaves labios contra los suyos, había recibido un beso un poco torpe de parte de la Yuki, el rubio se sorprendió y ruborizo por un momento, pero nada fuera de lo normal, ya lo habían hecho antes, y lo correspondió pocos segundos después, poniendo sus manos en la cintura de la peliblanca e intensificando el beso, la ojiazul tenía un aliento frío debido a su línea de sangre, algo que le daba una mejor sensación al acto.

Naruto de repente sintió mucho calor al igual que Natsumi, y el rubio empezó a seguir esos instintos que se iban creando, por lo que el beso que al principio era uno lleno de amor y ternura, se convirtió en uno lleno de deseo y lujuria.

La peliblanca no supo cómo reaccionar cuando sintió algo largo y viscoso chocando con sus dientes, sabiendo qué era lo que el rubio pretendía solo abrió levemente la boca para enseguida tener un perfecto beso francés, sus lenguas se enredaban y tenían una voraz batalla en la que ninguno sedaba hasta que Naruto, por alguna razón ganó. Pasaron los segundos hasta que se separaron por falta de aire, aún con las lenguas fuera de la boca y con un hilo de saliva conectándolas, los dos tenían los rostros tan rojos que parecían tomates, pero el rubio tenia otro cambio notable y ese eran sus ojos rojos con la pupila rasgada.

El rubio limpió el puente de saliva para después desviar la mirada avergonzado.

- L-lo siento Natsu-chan, creo que me sobrepasé. - Dijo aún agitado y con el rubor en su cara, enseguida sus ojos que volvieron a la normalidad.

- Jeje, no te preocupes Naruto-kun, la verdad es que me gustó… - Contestó de forma pícara mientras se acercaba a un avergonzado Naruto, y más fue su vergüenza cuando la peliblanca dijo eso y se mordía el dedo indice de manera sensual. ¿Enserio tenían edad para hacer eso? Bueno, teniendo en cuenta que el estuvo en muchas situaciones de vida o muerte al igual que la ojiazul, supongo que había que adaptarse a eso.

- Supongo que a ti también… ¿no? - Le susurro al oído derecho de manera bastante sugerente para después darle una lamida al lóbulo de este, el rubio enserio que se sorprendió y ruborizo. Nuevamente se preguntaba si era un sueño, y si lo era… ¿enserio estaba teniendo un sueño húmedo con su difunta novia? Si era así solo se le vino la idea de que era como una falta de respeto hacia ella, ya le echaría la culpa a Kurama por influenciar en su mente con sueños húmedos, que era algo "normal" entre comillas si no fuera por su edad, ya había tenido varios con Ayame para vergüenza de este, y por el amor de Kami pedía que no tuviera uno con su Kaa-chan, aun que no ayudaba el hecho de que siempre lo abrazaba y enterraba su cabeza entre sus voluptuosos pechos.

- ¡EH-eh! Natsumi-chan ¿estás bien?… - Preguntó un poco asustado, y daba algunos pasos atrás, más que nada por que la Yuki lo veía como si fuera un pedazo de carne. No estaba preparado para lo que pudiera ocurrir, ni siguiera sabía como se hacia, bueno, no exactamente.

- Nunca estuve tan bien, Na-ru-to-kun… - Dijo en un tono seductor, lo siguiente que pasó fue que se abalanzó sobre el rubio quien estaba un poco asustado de lo que pudiera hacer la peliblanca. Esta quedó sentada a horcajadas en el abdomen de el rubio, para luego dirigirse al cuello de este y darle pequeños y muy sensuales besos.

- AH-ah, N-Natsumi-chan, t-tranquilizate, estás muy rara ahora… - Gimió nervioso, forcejeando para tratar de quitar a la Yuki de encima, pero la peliblanca por alguna extraña razón tenía una fuerza monstruosa impidiendo que el rubio se levante, esta simplemente lo ignoró y siguió con su labor, subiendo un poco el tono mordiendo con sus pequeños y filosos colmillos, mientras el rubio evitaba esos pensamientos de seguirle el juego, vio lo que pasó antes al seguir ese instinto y no fue muy bueno que digamos. La Yuki subió el nivel mordiendo fuertemente el cuello de Naruto quien se estremeció y gimió ante eso.

- ¡AHH!-AH… N-Natsumi-chan, d-d-detente. No, no, no tientes a la perversión Naruto… - Gimió aún más nervioso, con el rostro completamente rojo, esa mordida que le sacó sangre no le dolió precisamente, si no que lo excitó aún más, la ojiazul empezó a lamer los hilos de sangre que salían de la mordedura, y enseguida dirigirse a la mejilla de un avergonzado rubio y lamerla, pero paró en seco aún con su lengua en la mejilla cuando sintió un gran bulto en su intimidad.

- Ara ara, Naru-kun, se ve que también estás ansioso. - Dijo de forma endemoniadamente sensual, el rubio al principio no entendió hasta que igual sintió algo en su entrepierna que le bloqueaba el paso, digirió su vista a su pelvis para ver que efectivamente, su sexo estaba completamente excitado, rozando con la intimidad de la pelilanca. El Uzumaki se ruborizo y le salió una pequeña linea de sangre de la nariz. (Entre beso y beso se levanta el sin hueso).

- ¡AH! - Exclamó y con mucho esfuerzo volteó a la peliblanca para ahora el quedar encima de ella y poner las manos de esta sobre el suelo.

- N-Natsu-chan, detente, no es el momento ni el lugar, p-primero dime si esto no es un sueño. - Dijo entre respiraciones, mientras su excitación bajaba poco a poco, la ojiazul se dio cuenta de lo que había pasado y como si de bajar un interruptor se tratase cambió esa actitud.

- O-oh, creo que me exalté. - Contestó mientras los colores se le subían. - No Naru-kun, no lo es, esto es 100% real. - Al rubio se le levanto una ceja.

- Entonces… ¿cómo es que estás aquí? Más bien… ¿dónde estamos? ¿Y por qué tienes marcas en las mejillas al igual que yo? - Preguntó.

- B-bueno, primero que nada déjame sentar. - Pidió algo tímida ya que el rubio seguía encima de ella, el rubiorojizo se dio cuenta y rápidamente se alejo, aun que por inercia se tomó el cuello, la mordedura seguía ahí. Una vez que estaban sentados habló. - Lo que pasa es que soy una entidad de chakra. - Soltó, el rubio estaba más confundido que antes.

- ¿C-como que entidad de chakra? - Preguntó.

- Es decir, soy una forma de chakra, con una parte de mi alma que reposa en tu cuerpo, y se puede manifestar con algo de esfuerzo, lo aprendí en los pergaminos que heredé de mi familia y clan. - Dijo sorprendiendo al rubio y antes de que haga una pregunta prosiguió. - Y lo de las marcas… es por que tu chakra, el mío, y el de Kurama-nii se combinó, por lo que yo tengo parte de tu chakra y el de Kurama, y tú, parte de el mío. - Afirmó mientras el rubio relacionaba todo, ahora entendía por que hace un momento ella estaba en celo al igual que el, y maldijo al zorro por pervertido.

- ¿Pero cómo es que obtuviste mi chakra y el de Ero-Kitsune? - Preguntó sin darse cuenta de como llamó al Kitsune.

- B-bueno, el de Kurama-nii fue cuando intentó eliminar el veneno con su chakra. - Naruto bajo la mirada por esa afirmación pero la Yuki le puso una mano en el hombro. - Sin embargo, ese chakra no se desperdició, mi genética permite que el chakra recibido no se pierda, y por ser el de Kurama-nii este se regenera, así que es como si fuera una semi-jinchuriki por poco tiempo, y por el hecho de tener su chakra, básicamente estamos conectados, y pude manifestarme en tu pasaje mental, usando mi chakra y el de él. - Naruto estaba incrédulo. ¿enserio se podía volver aun que sea unos minutos de el más allá?

- Y de cómo es que tengo parte de tu chakra fue cuando, n-nos… besábamos… - Mencionó con timidez y con una pequeña linea roja adornando sus mejillas, al rubio le salió una gota en la nuca, hace unos minutos ella estaba apunto de violarlo.

- Y la parte de mi alma pude sellarla en tu cuerpo. - Terminó.

- V-vaya… pues la verdad me sorprendiste, no sabía que se podía hacer algo así. - Agregó el rubio.

- E-etto… bueno, a pesar de ser un Fūinjutsu algo fácil para alguien especializado en el, me costó entenderlo, 3 años para ser exactos. - Dijo mientras se rascaba la mejilla y con una sonrisa nerviosa.

- Jeje. - Rió nervioso. - Pues… me alegra volver a verte, Natsumi-chan, me da gusto saber que no me odias. - Dijo agachando un poco la mirada y con una leve sonrisa.

- Yo nunca te odiaría Naruto… y lo sabes perfectamente. - Contestó mientras juntaba su frente con la de el rubio. - No te eches toda la culpa encima, si realmente tienes alguien a quien culpar es a ese tonto peliblanco, solo a el, y sé que buscas venganza…

- A mi no me gusta esa opción, pero si te hace sentir mejor, te doy permiso de asesinarlo, yo sé que tu puedes, pero, por favor, no tomes el camino de la venganza, Naru-kun. No te lleva a ningún lado, al menos no uno bueno ¿vale? - Terminó con una sonrisa y enseguida darle un leve beso a un sonrojado y pensativo rubio.

- Claro que no lo haré Natsu-chan. - Contestó con una sonrisa que solo el sabe dar. - ¿Sabes? Después de tu partida, pensaba en irme de la aldea, realmente tu eras el motivo de por que seguía ahí, eras mi único propósito, mi única meta, y cuando te fuiste, pensé que ya no tenía una razón para vivir, pero… - No pudo terminar ya que fue interrumpido.

- Pero conociste a Tsunade… - Añadió, el rubio estaba sorprendido, y antes de que preguntara la peliblanca continuó. - Sí, pude observar parte de tus recientes recuerdos, y… realmente estoy aliviada de que pudiste conseguir a alguien que te cuide, así puedo descansar en paz sabiendo que estás en buenas manos. Tienes a Kurama-nii, tienes a Hiruzen-jiji, tienes a los dueños de Ichiraku Ramen, tienes a Tsunade-chan, ya no estás solo, Naruto-kun. - Dijo para después abrazar a Naruto quien puso su cabeza sobre el hombro de la peliblanca, oliendo su hermoso cabello.

Luego la Yuki sintió algo húmedo en su hombro, seguido de unos sollozos.

- P-perdón, Natsumi-chan… - Dijo en un tono quebrado casi inaudible, pero qué si fue escuchado por la peliblanca, la susodicha solo hizo más fuerte el abrazo, no dijo nada, sabía que el rubio tenía qué desahogarse.

Después de un rato, el rubio dejó de sollozar y con los ojos un poco rojos volteó a ver a una tranquila Natsumi, y este recibió otro leve beso de parte de ella.

- G-gracias, Natsumi-chan. - Agradeció ya más tranquilo, la Yuki solo sonrío para después poner una mueca de disgusto.

- Creo que se está acabando el tiempo, tengo qué volver. - Añadió en un tono triste. - No te preocupes, volveré pronto, Naruto-kun. - El rubio sonrió ante esa afirmación y entonces se levantaron. - Y… Naruto… sí buscas a una chica, busca a alguien como yo, y trátala bien.

- ¡Eh!-oh, claro, Natsumi-chan… pero no encontrare a alguien más como tú. - Dijo un poco triste y algo sonrojado.

- Ohoho, claro que lo harás. - Menciono con un toque juguetón y lo volvió a besar. - Te amo, Naruto, nunca lo dudes. - Naruto se alegro y sintió como sus ojos se humedecían, pero esta vez de alegría.

- Y yo a ti también Natsumi-chan. - Dijo para regresarle el beso y terminar en un abrazo, pero Naruto en eso sintió como iba perdiendo fuerzas.

- Adiós Naruto-kun. - Dijo la peliblanca. El rubio solo sintió como quedaba inconsciente.

- Adiós, Natsumi-chan… - Alcanzó a decir para luego ver simple obscuridad.

(Sí me dio pena escribir esto xD).

En la habitación de Tsunade.

Naruto despertó abruptamente entre sudores fríos y con la respiración agitada, se enfocó el reloj digital para ver que eran las 5:38 a.m, enseguida volteó su vista a su derecha donde estaba durmiendo la rubia plácidamente en posición fetal. El rubio solo sonrío.

- Parece un ángel… - Percatándose de lo que había pensado se sonrosó.

Se levanto para dirigirse al baño y ahí se lavo la cara quitando el sudor de su cara y cuello, luego bajó a la sala de estar. Buscó el cajón en donde había dejado sus pertenencias y cuando lo encontró lo abrió. entre las cosas las más destacables era un oso de peluche café con ojos hechos de botónes, un peculiar kunai de 3 puntas con un mango de madera con unos kanjis inscritos en el y un libro escrito, algo arrugado con el título de Naruto Uzumaki, lo tomó para enseguida irse a la cocina, más específicamente en donde estaba el refrigerador, lo abrió y tomó un envase de jugo de naranja.

El ambiente era algo tranquilo, solo se escuchaba la manecilla de el reloj mecánico en un sonoro "tic-tac", algunos grillos y varios ladridos de perros en la calle, seguramente ninjas que hacían guardia con perros rastreadores.

El ojiazul se sentó en el comedor, puso el libro en la mesa y lo abrió para relevar que en la primera página habían varias fotos, antes de darle un trago al jugo de naranja. La primera, era una en la que salía un pequeño Naruto de 4 años con una playera de manga larga negra, unos shorts azul obscuro, y sandalias shinobi azules, este tenía una sonrisa nerviosa y con los ojos cerrados formando una U, su mano derecha detrás de la cabeza y la otra en su bolsillo, más al frente estaba la Yuki de 4 años, que no tenía las marcas en sus mejillas ni la pupila rasgada, con su vestido y con un broche azul celeste sosteniendo su flequillo (como Kushina). Esta tenía su brazo derecho levantado, lo que se podía suponer que ella era la que tomaba la foto y con la otra tenía la señal de "paz" mientras sonreía.

Naruto solo pudo sonreír y sacar un suspiro, aún recordaba como esa había sido la primer foto que se tomó, y también no podía olvidar cómo le había regañado a Natsumi por tomar la cámara sin permiso, ya que no era de ellos.

Abajo de esa, había otra foto de ellos, en lo que parecía ser un jardín.

Enseguida de esa, otra fotografía en la que aparecía un Naruto de 6 años, con notables ojeras, este tenía la misma vestimenta a excepción de la playera, esta era de manga corta color naranja, además de que tenía puesto el sombrero de el hokage, sosteniéndolo con su mano derecha, y con una zorruna sonrisa. Enfrente estaba nuevamente Natsumi pero esta vez con un vestido rojo obscuro que le llegaba por encima de la rodilla, y atrás de los dos estaba Hiruzen sentado en su escritorio y con una pluma en la mano sonriendo levemente a la cámara.

Nuevamente, sonrió por recordar las quejas de su jiji sobre el papeleo, y lo enérgica que estaba Natsumi ese día, semanas después de su reencuentro. Siguió viendo el libro y con cada foto que se encontraba de la peliblanca le entraba más nostalgia, hasta que llegó a la sección de el escrito. Ahí se le hizo un nudo en la garganta y sus ojos se pusieron vidriosos, ese libro, que en un principio lo había creado con el propósito de poner sus logros y anécdotas, así como un diario, se terminó convirtiendo en el libro de un pequeño niño trastornado, en el que contaba todas las veces que estuvo solo, que lloró, que sufrió, que se desesperó, en el que contó toda la mierda que tuvo que soportar con solo 8 años, y entonces empezó a sollozar nuevamente, mientras en su mente pasaban todas las imágenes, recuerdos, y diálogos de su vida.

La oscuridad era algo que siempre le había rodeado, desde su más tierna infancia hasta ahora, que aún se suponía que tenía que disfrutar de su niñez, aun que… nunca la tuvo, todo el tiempo; odiado, rechazado… marginado. Sin embargo el pequeño niño jamás dejó de sonreír ante la vista de las personas, como una máscara, tratando de ocultar todas las veces que lloró, derramando lagrimas de dolor inducido por los demás, procuraba estar escondido con la pura intención de no mostrar vulnerabilidad ante las personas. Al crecer en ese tipo de vida lo forzó a madurar rápido si quería sobrevivir. Debido a este tratamiento, y desde la muerte de Natsumi se convirtió en alguien frío y calculador hacia todos, pocas veces se lo podía ver, al parecer siempre estaba escondido y callado, reprimiendo su dolor. Ni siquiera iba a visitar a su jiji o a los dueños de Ichiraku. Y los pocos ratos que aparecía entre las calles, los aldeanos lo fulminaban con la mirada, pensando que el demonio tramaba algo, el solo los ignoraba o los veía con indiferencia, sin embargo aún tenía su inocencia, algo que solo se lo mostraba a pocas personas, tan pocas que podía contarlas con los dedos de las manos.

En eso hubo una explosión de humo, encima de la mesa, cuando se disipó apareció Kurama, con una mirada seria, sentado y cruzado de brazos.

- No te tortures más de lo que ya estás, Kit… - Dijo viendo a un Naruto soltando amargas lágrimas

- K-Kurama-nii… - Contestó en un tono de voz bajo, entonces el zorro se acerco intentando abrazarlo, algo que el rubio recibió y correspondió gustoso, sintiendo el suave y erizado pelaje de el pequeño Kitsune. Si bien, al zorro le daba vergüenza ese tipo de afecto, lo hacia por el rubio más que nada.

Con Tsunade.

La rubia abrió los ojos lentamente enterándose de que el Uzumaki no estaba ahí, rápidamente se levanto un poco adormilada, cuando sintió el chakra de el rubio solo sonrió, aun que le pareció extraño sentir otro chakra, y uno bastante alto por cierto, por lo que se dirigió a las escaleras para bajar.

Con Naruto.

Naruto había dejado de lagrimear y ahora estaba más tranquilo limpiándose las lagrimas con su antebrazo.

- Sabes que ella no quisiera verte así, ella ahora está en un lugar mejor, Naruto… ahora sabes que ella sigue queriéndote aún después de todo, solo queda seguir adelante y no decepcionarla, a ella y a Tsunade, además de que no te voy a abandonar por nada de el mundo. - Terminó el Bijū de forma tranquila y a la vez seria refiriéndose a Natsumi y a la Senju, sentado sobre la mesa con los brazos cruzados.

- S-sí, Kurama-nii, gracias, es solo que aún me afecta un poco… - Respondió entre hipos mientras asentía.

- Bueno cachorro, será mejor que vayas a dormir, mañana tendremos entrenamiento… oh-h, creo que ahí viene la humana. - Dicho esto de disipó en una cortina de humo.

- Y como dijo el Kitsune, el rubio sintió el chakra de la Senju bajando por las escaleras, este entonces intentó controlar los hipos constantes que tenía después de haberse desahogado.

- Sochi, ¿qué haces despierto a esta hora? ¿Te pasó algo? - Preguntó acercándose al ojiazul, este seguía sentado viendo el libro dandole la espalda a la rubia. La ojiambár obviamente notó que el rubio se estaba estremeciendo y con constantes hipos, por lo que se preocupó.

- N-no pasa nada, K-kaa-chan, solo tuve un mal sueño… - Contestó tratando de ocultar su dolor, pero fue inútil, ya que sintió unos cálidos brazos envolviendo su cuello desde atrás, cabe destacar que también sintió dos grandes, suaves y redondos bultos pegándose a su espalda.

La rubia volteó a ver al libro y notó que habían varias fotos y en la otra página había texto, con perfecta caligrafía por cierto, suponiendo por qué Naruto estaba así decidió consolarlo.

- Mi vida… sé que te pasa algo, y no dudes en contármelo, estoy aquí para ti. - Dijo haciendo más fuerte el agarre. - Vamos, vuelve a la cama, debes de tener muchas cosas en la cabeza. - Añadió dandole un beso en la mejilla a un avergonzado rubio. ¿Esa era la forma de actuar de una madre? Sí era así, desearía que nunca se acabara esos cariños tan pronunciados que le daba la rubia.

- E-está bien Kaa-chan, no te preocupes, no es nada… - Dijo pasando nuevamente el brazo en los ojos, los cuales estaban rojos, y levantarse de la silla para encarar a la rubia. - ¡AHH! -Solo para tener un sonrojo diez veces mayor al anterior y la necesidad de sujetarse la nariz para no sufrir una hemorragia… o al menos contenerla. Todos los sentimientos de dolor en el rubio se fueron inmediatamente.

¿La razón? La rubia llevaba un babydoll rosado de dos piezas, la parte superior constaba de un top en el que dejaba descubierto su estomago perfectamente plano que junto con sus anchas caderas hacían tomar esa característica forma de reloj de arena, y en la parte inferior llevaba unos tipo mini shorts que le llegaban a la mitad de el muslo, mostrando sus largas y delineadas, casi esculpidas piernas, la prenda se transparentaba, dejando ver su ropa interior de color blanco. Unas pantis con un pequeño moño en la parte de el frente y un sostén que parecía que en cualquier momento iba a reventar por la presión de su busto.

El Uzumaki se preguntaba si siempre dormía con ella de esa forma, pues… sí, pero nunca lo había notado, o puesto atención, y ahora que lo notó enserio se preguntaba si esa era la forma de actuar de una madre, joder, pues qué bien (díganme que no). Su inquilino solo atinó a reírse a carcajada limpia al ver la situación en la que se encontraba el rubio. ¿Es que su madre quería seducirlo o algo así?

- ¿Mm? ¿Pása algo sochi? - Preguntó la rubia al notar que Naruto estaba rojísimo y no se movía mientras llevaba sus dos manos a la nariz.

- Na-n-nada, no pasa nada Ka-kaa-chan… - Atinó a contestar, y para hacer peor la situación, sintió calor y unos cosquilleos en su entrepierna - Mierda mierda mierda… ¿qué hago? - Pensó.

- B-bueno, entonces vamos… - Terminó para tomar la mano izquierda de Naruto y jalarlo hacia la habitación, todo esto desviando la mirada para que el Uzumaki no viera su sonrojo, ya que ella había notado el gran bulto que se formó en los pantalones de el rubio.

- ¿Se puso así por mí? … ¿Enserio eso es lo de un niño? es… muy… - Pensó de forma pervertida. En solo recordar lo tierno que se veía con esas marcas en sus mejillas, haciéndolo parecer a un lindo zorrito y añadiendo lo tímido que a veces era, como un pequeño animalito asustado, y viendo la forma en la que trataba de ocultar su erección solo le pudo entrar una idea no muy santa, de hecho nada santa. Se dio cuenta de lo que pensaba y agitó su cabeza sacando esos pensamientos.

- Me tacharan de pedófila, pero Naruto tendrá que cuidarse de que no lo viole algún día jejeje… - Pensó nuevamente de manera pervertida y maligna con una boba sonrisa mientras le salía un hilo de sangre de la nariz. El rubio en todo momento trató de cubrir su prolongada erección jalando el borde de su playera hacia abajo.

Una vez que se acostaron, la ojiambár en la izquierda y el rubio en la derecha, la rubia abrazó a Naruto por la espalda, pegándolo demasiado hacia ella, y por la diferencia de altura, sus pronunciados pechos se pegaron en la nuca de el rubio, esto no ayudó en nada a el afortunado rubio en bajar su ahora completa erección.

- Descansa, sochi. - Susurró la rubia, quedando dormida poco a poco.

- Joder, espero y no se haya dado cuenta… - Pensó sacando un pequeño suspiro.

- JAJAJAJA, maldito Gaki afortunado, ¿enserio ahora la vez como una madre? JAJAJAJA. - Rió escandalosamente el Kitsune mientras se sujetaba el estómago por el dolor.

- ¡C-callate… peluche super crecido! - Exclamó dentro de su mente.

- Parece ser que el pequeño Naruto está feliz… ¡y quiere salir a jugar! JAJAJAJAJA. - Siguió riendo el Bijū, el rubio se puso super rojo, juraría que le había salido vapor de sus orejas, y se puso aún más, si eso era posible, cuando el Kitsune le mandó imágenes de la rubia con la misma ropa haciendo una pose demasiada sexy en la que se inclinaba un poco poniendo su mano derecha en la cintura, levantando su alegre culo (gráfico) y mostrando su gran escote mientras le soplaba un beso con la mano izquierda y le guiñaba el ojo de manera bastante sugerente. El rubio bien hubiera podido terminar desangrado por tal hemorragia nasal, pero la supo controlar, quien sabe cómo, pero no quería manchar las sabanas.

Después de esa escena, el rubio trató de dormir, pero las molestas carcajadas de el Bijū no lo dejaban, apenas cerraba los ojos escuchaba una risa de el zorro, ahora solo pedía a todos los dioses de todas las religiones que no tuviera un sueño húmedo con su Kaa-chan de lo que quedaba de la noche.

A la mañana siguiente 11:24 am.

Nuestro afortunado protagonista se encontraba ya bañado y cambiado, tenía una chaqueta de bombardero negra, esta estaba abierta dejando ver una remera larga hasta arriba de la mitad de el muslo de color blanca (las de rapero pues) en la parte inferior llevaba unos pants deportivos grises que le llegaban abajo de la rodilla y de calzado llevaba sandalias shinobi negras. Estaba desayunando algo de curry y papas fritas con catsup, afortunadamente, después de esa escenita en la madrugada, pudo dormir bien, sin nada pervertido, bueeeno, hasta que se despertó y bajó, ahí se encontró a su madre cocinando… sobra decir que seguía con la misma ropa con la que se dormía.

- Mh… Kaa-chan, ya terminé, voy a estudiar un poco en la oficina. - Dijo chupándose los dedos de catsup y dirigiéndose a la pequeña biblioteca.

- Claro sochi, no te preocupes, puedes ver todo lo que quieras. - Contestó la rubia con una tierna sonrisa y esta estaba sentada en el sofá de la sala con una pierna sobre la otra leyendo un libro llamado La Historia de un Shinobi Absolutamente Audaz.

- G-gracias Kaa-chan. - Añadió el ojiazul, sonrojado por tomarle el doble sentido de lo que dijo la rubia, y entrando a la biblioteca de forma rápida para que la ojiambár no notara su hemorragia nasal pero fue interrumpido por esta.

- Oh, Naruto… - Dijo para llamar la atención de el apresurado niño. - ¿Y cuando me vas a presentar a Kurama? - Preguntó levantando una ceja, algo que dejó nervioso al rubio, casi parecía que lo hacia apropósito, aun que el rubiorojizo no notó.

- B-bueno, el no me ha dicho nada, seguramente será hasta que se sienta seguro, pero pronto lo conocerás ¡ttebayo! - Contestó para taparse la boca, otra vez su tic vocal lo delató.

- ¿Enserio? Bueno, no te preocupes, será cuando el quiera… - Mencionó, el ojiazul solo asintió y contestó con un espontáneo "Sí", antes de entrar a la oficina, mientras la rubia pechugona seguía con su lectura.

- Jeje, me encanta cuando se pone así. - Pensó con una sonrisa lasciva adornando su cara. - ¿Eh? ¿Enserio pensé eso? - Pensó. - ¡No! Tsunade, tranquilizate, es solo un niño… un niño, con una gran… - Entonces sacudió su cabeza repetidas veces sacándose esos malos pensamientos, y solo pudo culpar a una persona. - ¡Maldito Jiraiya! Todo es por tu culpa, y por hacerte caso en leer ese estúpido libro pornográfico. - Exclamó en su mente y luego vio el libro que tenía en sus manos. - Pero este… aún que no lo hayas terminado aún, tiene buena trama. ¡Es mejor que tus malditos libros pervertidos! - Pensó la ojiambár continuando con su lectura.

- Siento la sensación de que tengo que ir a hacer algo aun que no recuerdo qué, meh, no será tan importante. - Pensó.

Naruto había entrado a la biblioteca, cerrando la puerta abruptamente, y una vez que estuvo entre los estantes pudo observar que habían centenares de técnicas de cada naturaleza de chakra, pergaminos más grandes que él en los que había información de Taijutsu, Ninjutsu, Genjutsu, Kenjutsu, Fūinjutsu, Juinjutsu, Ninjutsu médico y demás tipos de Jutsus.

El rubio se sorprendió demasiado, el primer Hokage sin dudas debió ser alguien fuerte como para guardar tantas técnicas, y si su Kaa-chan tenía todo esto suponía que también ella era alguien muy fuerte.

- W-wow… son demasiados pergaminos, ¡Con esto me volveré muy fuerte! - Exclamó levantando su puño derecho con una zorruna sonrisa llena de confianza, pero su felicidad paró cuando hubo una explosión de humo en el escritorio revelando al Kitsune.

- No cantes victoria Kit, aún no sabes siquiera como quitar un sello supresor de chakra. - Dijo el Bijū.

Era cierto, Naruto si bien ya tenía las habilidades para escapar de una turba de aldeanos o siquiera distraerlos con sus clones, a veces no podía por el simple hecho de que entre los pobladores que lo atacaban también habían ninjas, que le suprimían el chakra, haciéndole imposible crear clones y dejándole energía apenas para correr, por lo que su entrenamiento terminaba siendo en vano.

- Oh bueno K-Kurama-nii… - Dijo bajando la vista pero el Bijū interrumpió.

- Es por eso que va a ser lo primero que aprenderás, luego ya vemos las demás técnicas ¿vale? - Interrumpió a lo que el rubio sonrió y afirmó con un movimiento de cabeza. - Pero antes acércate un poco… - El ojiazul confundido se acerco hacia el escritorio solo para recibir un zarpazo en toda la cara cortesía de el Kitsune.

- ¡AHH! ¿¡Y ESO POR QUÉ!? - Gritó sobándose la mejilla.

- Por llamarme Ero-Kitsune, bien ahora que ya me desquite, empecemos. Usa los clones si es necesario. - Contestó de manera tranquila.

El rubio iba a preguntarle de que si vio su reencuentro con Natsumi, pero mejor lo dejo así, mientras se sobaba la mejilla y murmuraba cosas como "zorro pulgoso" o "bola de pelos cascarrabias" puso sus dedos en forma de cruz para aparecer 4 clones y todos empezaron a estudiar y buscar los sellos para poder eliminarlos.

15 minutos después.

- ¡YATTA, al fin podré patearles el culo! - Exclamó el rubio de manera infantil, mientras daba pequeños saltos, ya que había aprendido a como eliminar sellos, inmovilizadores, supresores, explosivos, etc.

- ¡Ejem! - Se aclaró la garganta el Bijū haciendo que el rubio salga de su mundo. - Bien, ya que aprendiste eso, ahora vamos a lo esencial… veo que aquí hay técnicas para las cinco naturalezas básicas del chakra. - Dijo volteando a ver a 5 largos y gruesos pergaminos los cuales tenían los colores y kanjis respectivos de cada elemento.

- Oh sí, estudiaremos primero mi afinidad ¿no? - Preguntó refiriéndose a su Futon.

- S-sí, pero no estaría de más revisar los demás, puede que encuentres algo interesante… - Sugirió.

- ¿Eh? Pero que no mi única afinidad es el Futon? - Preguntó.

Algo así, pero desde que tienes 6 años y te deshiciste de el sello de retención, mi chakra fluye perfectamente en tu cuerpo, por ello has tenido cambios notables, como el hecho de que tienes cabellos rojos. - Soltó haciendo una pausa para que el rubiorojizo asimile lo anterior dicho.

- ¿¡E-eh!? - Exclamó pasando su mano el cabello por inercia, y por falta de un espejo volteo a ver a un clon quien estaba revisando el pergamino, y efectivamente, tenía algunos mechones rojos. - ¿C-cómo? Yo que recuerde siempre tuve el pelo rubio. - Agregó incrédulo.

- Bueno, déjame explicarte cachorro. - Tomó aire y prosiguió a hablar. - Veras, después de que retiraste el sello de retención de chakra, mi chakra se liberó, este empezó a fluir libremente por tu cuerpo, y mi chakra tiene varias funciones… una de ellas es regenerar células y mejorarlas, es por eso que mi chakra curativo es muy avanzado, y de entre esas células, están las Uzumaki. - Explicó dando otro respiro, y esperando a que el rubio asintiese en forma de confirmación de que estaba entendiendo. - Por lo que en el momento en que obtuviste mi chakra, esas células en vez de eliminarse se fueron recreando y mejorando, haciendo notables cambios en tí, uno de esos es tu pelo, y es de ley que un Uzumaki siempre será pelirojo, y puede que en unos años logres ser pelirrojo completamente. - Terminó de explicar el Bijū.

- Wow… ¿enserio? Y… ¿esto en qué afecta mi naturaleza de chakra? - Preguntó nuevamente.

- Oh, si me olvidaba de eso… - Contestó sacando una gota estilo anime en la nuca al rubio. - Bueno, cuando hablo de que tus células se han mejorado, también cabe el hecho de que tu chakra y afinidades también, tienes más reservas de chakra que un Jōnin o incluso un ANBU, por lo que aprender otra afinidad será, lo que llaman ustedes "pan comido". - Explicó remarcando las comillas con sus dedos en la ultima frase.

- ¡Wow!, Kurama-nii, entonces debemos ir a el Bosque de la Muerte para practicar ¿no? - Volvió a preguntar, el zorro solo asintió.

- Sí, per… ahí viene la rubia. - Dijo para después disiparse.

- ¿Eh? - El rubio solo escuchó la puerta abriéndose abruptamente, y en ella estaba Tsunade bastante apresurada, con el cabello un poco desordenado, con su ropa de siempre y poniéndose… o intentando ponerse su característica chaqueta verde.

- ¡Sochi! tengo qué ir a trabajar, te dejo a cargo de la casa, ya sabes, no le abras a nadie desconocido, y si sales… por favor ten cuidado ¿vale? - Dijo de forma apresurada y con la respiración agitada, al rubio le salió una gota de sudor en la nuca por la actitud despreocupada de su madre.

- Kaa-cha… - No termino por que la rubia le dió un beso en la mejilla para salir corriendo a la puerta principal, salir y perderse en el horizonte, dejando a un Naruto un poco confundido con el brazo derecho levantado y con las palabras en la boca. - Eso… fue raro. - Atinó a decir.

Con Tsunade.

La rubia había llegado al hospital, durante el trayecto, las miradas de admiración por parte de los pobladores, al ver que la gran Sannin de las babosas y nieta de el Shodaime Hokage había regresado más energética que nunca, ayudando y curando a personas que lo necesitaban, tratando de reponer todo el tiempo que estuvo ausente por su depresión, y cuando llegó notó lo mucho que ella hacia falta en la aldea. Esas miradas habían cambiado a unas de confusión, unas neutras y muy pocas de odio., obviamente el rumor de que ella estuvo conviviendo con el niño demonio crecieron como espuma, pero ella, nuevamente solo los ignoró, ella sabía perfectamente que su querido retoño no era lo que decían, y no necesitaba más pruebas, lo sabía desde el principio. Pasando por alto a todos los médicos y casi empujándolos para dirigirse a su oficina, y cuando llegó se encontró a Shizune firmando papeles. Tsunade, desde que volvió a Konoha, se ha dedicado a ser la jefa y coordinadora de el hospital, aun que de ser algo tranquilo y placentero, resultaba algo aburridísimo, todo el día firmando papeles, ahora entendía a su sensei de lo tedioso que era el papeleo.

- Ya se había tardado, Tsunade-san… - Dijo la morena con una tranquila sonrisa, aun que por dentro quería tirar todas las botellas de sake de la rubia como castigo por siempre tener que cubrir su turno cuando llegaba tarde.

- Etto… gracias Shizune, es solo que me olvide por completo de que hoy era día de trabajo… en fin, puedes retirarte a descansar. - La morocha casi se cae de espalda por tal excusa de llegar al tiempo indebido.

- Bueno… oh, por cierto. - Dijo mientras se levantaba y se iba hacia la puerta. - Han estado chismeando con eso de que usted ha convivido con Naruto-kun, apenas pude controlarme cuando varios médicos le dijeron "niño demonio" y diciendo que la estaba controlando. - Dijo para disgusto de ella y la rubia.

- Esos idiotas… - Suspiro. - No te preocupes Shizune, pero desde ahora el siguiente que atreva a llamar a sí a mi Naru-chan, no despertará en días, así que espero y no se te haga raro el hecho de tener más pacientes de lo normal. - Terminó con una sonrisa, mientras se tronaba los nudillos, algo que hizo a la ojiónix sudar frío, Tsunade a veces podía ser aterradora cuando se enojaba.

- Hai Tsunade-sama, bueno, me retiro. - Dijo haciendo una leve reverencia para salir de la oficina y dirigirse a ayudar a lo que se necesitara, mientras la rubia se sentaba y disponía a hacer su tedioso papeleo.

En la casa.

Naruto estaba leyendo diversas técnicas de un pequeño pergamino de Fūinjutsu, sentado en un banco, mientras el zorro estaba dando vueltas en la silla giratoria de el escritorio.

- Etto… Kurama-nii. - Dijo llamando la atención de el Kitsune que este solo contestó con un aburrido "Qué" sin parar de girar en la silla. - ¿Es normal que tenga pensamientos pervertidos a mi edad? - Preguntó, como si el Bijū fuera el indicado para hablar de eso… mala idea.

- Oh, jeje, ¿a qué te refieres cachorro? - Contestó/preguntó, dejando de girar para dirigir la mirada al rubio, era obvio que sabía de que hablaba el rubio, solo quería hacerse el tonto para ver la vergüenza de el rubio.

- B-bueno, ya sabes, por alguna razón tuve un cosquilleo en mi… entrepierna cuando vi a Kaa-chan vestida así, además de que he tenido varios sueños vergonzosos con Ayame-neechan, y creo que falta poco para que lo haga con ella también. - Contestó con un sonrojo y desviando la mirada nervioso. El Kitsune pensó que no era tan bueno burlase siempre de ese tema, así que decidió explicarle su teoría.

- Bueno, cachorro… no, no es normal que pienses así a tu edad. - Soltó y antes de que el ojiazul reclame prosiguió. - Lo que pasa es que… bueno, esta es otra condición de mi chakra, y como mi chakra ha convivido contigo básicamente desde que eras un embrión, te has desarrollado más que los demás niños de tu edad, por lo que, al igual que tu cuerpo, tu mente y libido también se desarrolló desde antes, y lo que tienes Gaki son… hormonas. - Explicó de manera sencilla.

- Ohh… vaya, bueno, solo espero que no sea un problema todo el tiempo, espera… ¿cómo de que desde que era un embrión? - Y antes de que Kurama pudiera cambiar de tema, lo hizo un clon.

- Jefe, creo que le interesaría este jutsu. - Interrumpió el clon encargado de estudiar el Doton.

- ¿Eh? A ver… (al cine). - Contestó mientras el susodicho le muestra la técnica.

Esta era el Doton Domu (Elemento Tierra: Lanza de Tierra). Jutsu rango B en la que consistía de blindar y endurecer la piel, usando el chakra y la naturaleza de chakra a la que pertenece, la técnica era de auto-efecto, es decir, el efecto en si de esta técnica actúa sobre el ejecutor, por lo que le ayudaría en defenderse y protegerse a la vez, ya que mejoraba considerablemente el Taijutsu.

- Wow… Kurama-nii, mira, podría aprender esta técnica, es muy efectiva. - Dijo poniendo el pergamino sobre el escritorio.

- Mh… nada mal, creo que esta será la primera técnica que deberías aprender.

- ¡Muy bien! Entonces… ¿Nos vamos ya? - Preguntó, preparando su mochila para irse al Bosque de la Muerte.

- Está bien… - Contestó para disiparse.

- Bueno, chicos ya pueden irse… ¡PERO UNO A LA VEZ! - Pero fue demasiado tarde y los 5 clones se disiparon, dandole una pronunciada jaquea al pobre rubio. - Ahh… - Gimió.

20 minutos después

Bosque de la Muerte.

Nuestro bigotón favorito había llegado al bosque de la muerte, primero verificando si no había nadie con su Kagura Shingan (Ojo de la Mente de Kagura) y de un sello de almacenamiento apareció el gran pergamino de color café claro con el kanji "Tierra" y enseguida apareciera el Kitsune encima de una pequeña roca.

- Bien cachorro, según lo que entiendo de esta técnica, tienes que esparcir tu chakra por todo tu cuerpo. - Explicó.

- Sí Kurama-nii, pero, supongo que primero tengo que ver si el Doton es mi afinidad ¿no? - Preguntó.

- Mmm… bueno cachorro, por esta vez te ayudaré. - Contestó dejando confundido al Uzumaki.

- ¿Eh? ¿Cómo qué ayudarme? - Preguntó nuevamente.

- Bueno, ya es el momento de decírtelo, pero… desde que te deshiciste de el sello yo podía cederte mi chakra, o parte de el, ya que aún estás pequeño como para soportar tanto. - Explicó/contestó.

- ¿E-enserio? ¿Y… por qué no lo hiciste antes? - Preguntó… otra vez.

- La razón es simple cachorro, si bien yo podía otorgarte mi poder desde un inicio, yo quería ver si eras capaz de superarte a ti mismo, quería ver si realmente podías depender de ti mismo y no de los demás, quería que fueras una buena persona y no un arrogante hambriento de poder como lo son los estúpidos Uchiha, que solo busca más poder haciendo malos juegos, no, yo quería que obtuvieras el poder por tu propia cuenta; ¿Entiendes? Y me has demostrado eso y más… - Dijo esperando la respuesta de el ojiazul.

- Wow… no, no creí que pensaras así de mi, m-me siento feliz de que estés orgulloso de mí, Kurama-nii. - Contestó con una confiada sonrisa.

- Jeh… ¿qué podrías esperar cuando eres entrenado por el Bijū más poderoso de todos? yo… ¡el Kyūbi No Yōko!- Terminó haciendo una pose extraña, con una sonrisa arrogante, mostrando sus pequeños colmillos, el rubio solo lo veía con cara de palo con una enorme gota de sudor en la nuca. - Ejem… bueno, empieza, yo te daré mi chakra desde tu pasaje mental para que puedas moldear tu chakra a Doton.- Dijo reponiendo la compostura.

- Etto… sí. - Prosiguió a separar las piernas y juntando sus manos haciendo el sello serpiente, uno muy relacionado con Hashirama Senju, y canalizar chakra en todo su cuerpo. Algo que el Kitsune olvidó fue disipar al zorro de el exterior.

El Bijū en su forma original dentro de el pasaje mental veía al rubio quien estaba de espaldas, el prosiguió a dar un aplauso, cerrando los ojos frunciendo levemente el ceño y concentrándose, enseguida se veía una silueta desprendiéndose de el y dirigiéndose al Uzumaki, rodeándolo y formándose una cola en el pequeño rubio, pero en un leve descuido, el zorro que estaba afuera se convirtió en una nube naranja para unirse al rubio y por ende recibir chakra de más, formando 3 colas. Por fuera el ojiazul sintió que casi iba a explotar pero esa sensación fue bajando cambiando ese sentimiento a uno en el que se sentía más fuerte.

Aun que algo que no notó fue su pelo el cuál estaba creciendo y erizando considerablemente, además de empezar a teñirse completamente de rojo poco a poco, sus bigotes se marcaron y sus ojos se convirtieron a los de el Kyūbi.

- Doton Domu (Elemento Tierra: Lanza de Tierra). - Susurró para que enseguida la piel de sus brazos hasta debajo de el hombro se oscureciera totalmente, eso fue tan espontáneo que juraría notar como se le desgarraban los músculos de los brazos y manos añadiendo que los sentía un poco más pesados a diferencia de su demás cuerpo, cuando estuvo a punto de dejar de canalizar chakra, sintió algo más, un poder diferente que no era ni de él ni de Kurama.

Todo estaba siendo algo raro hasta que vio al frente como una pequeña rama empezó a crecer. Alertado separó sus brazos, aún oscurecidos y pesados.

- K-K-Kurama-nii… ¿Viste eso? Qué extraño… - Dijo mientras se disipaba la técnica Doton tomándole más importancia y fijación a la rama que apareció enfrente de el, este ignorante e inocente se acercó y agachó para tocar la hoja que sobresalía de la punta de la rama, intentando verificar si no era algo dañino según el. - ¿Kurama-nii? - Volvió a preguntar pero este no contestaba.

El zorro en cambio sí estaba escuchando al rubio, y fue testigo de todo lo que pasó, de lo de el cambio de apariencia de el chico, de que al final sí tenía la afinidad de Tierra, y esa extraña rama que salió de el suelo. Menuda mala suerte tenía, quería evitar por sobre todo de no recordar a esos dos imbéciles amantes de el yaoi, o así los llamaba él (díganme que no) y ahora, su pequeño cachorro tenía lo que parecía ser herencia de una técnica característica de uno de esos imbéciles.

- M-Mokuton… - Atinó a decir.


Yyy hasta aquí el cap, vaya, 16 páginas en Pages (Mac). A vea, no se esperaban un Lime tan pronto, jeje, pues sí, estoy preparando algo para los próximos caps, no se preocupen, si no entendieron bien la historia de Natsumi y Naruto, será después en el que se contará la vida de ellos, pronto aparecerá el NaruTayu.

Sí, soy un puto holgazán de mierda.