Una Luz En Mi Vida.

Oi, sí, dos caps en 1 día, bueno, es para compensar mi puta holgazanería, en fin, eso es todo.

Naruto, su historia, personajes, etc, no me pertenecen, pertenecen a el creador Masashi Kishimoto.

Las palabras escritas en paréntesis son pequeños gags o notas de el autor, no todas claro.

Leyenda.

- Blah Blah. - Diálogo humano.

- Blah Blah. - Pensamiento humano.

- Blah Blah. - Diálogo de algún ser sobrenatural.

- Blah Blah.- Pensamiento de algún ser sobrenatural.

Doton Domu (Elemento Tierra: Lanza de Tierra) Nombre/Técnica (Significado).


Cap #4: Heredero.

- ¿¡EHHHHHH!? - Se escuchó un gritó en todo el bosque, alertando a todos los pájaros de la zona y ahuyentándolos. - ¿¡Qué le pasó a mi pelo!? - Exclamó esa misma voz.

Enfocándonos en un claro, estaba un pequeño zorro con nueve colas meciéndose con el poco viento que transitaba por ahí debido al espeso bosque, sentado en un tronco enfrente de una pequeña rama con una hoja caída en la punta, más adelante estaba nuestro protagonista hincado viendo en el reflejo de un pequeño charco su lacio y erizado pelo, tan largo hasta la nuca, con dos mechones encarando su rostro que le llegaban la altura de la barbilla, y uno pequeño de tres puntas en el que el de en medio era más largo y le llegaba entre las cejas (1*).

- Kurama-nii… ¿Qué me pasó? - Preguntó el ahora pelirrojo levantándose y sosteniendo sus dos mechones que sobresaltaban de su cara, para después dejarlos y ver perfectamente como caían, y se mecían con el viento. Su pelo desordenado que terminaba en punta, ahora estaba lacio y algo erizado, pero eso era lo de menos, su rubio pelo, tan amarillo como el oro, ahora era color escarlata, rojo como la sangre. Sí antes su jiji le decía que era un Uzumaki de sangre pura, aun que en realidad era de sangre combinada, ahora sí que lo era.

- Ya te dije cachorro, debido a la excesiva carga de mi chakra que obtuviste tan rápido, seguramente afectó tus genes, y… tal parece que ahora eres todo un Uzumaki; o mejor dicho… todo un tomate. - Contestó con una sonrisa burlona y su pata derecha en el mentón, el ex-rubio solo hizo un puchero un poco confundido por la explicación de el zorro pero luego comprendió todo. - Y… te cortarás el pelo o te lo cortaré yo, no quiero que mi cachorro, sea igual de afeminado que esos bastardos Uchihas. - Agregó con una mirada que hizo palidecer y sudar frío al pelirrojo.

Era cierto, con ese pelo liso y sedoso, más sus ojos azules, y las perfectas facciones de su cara heredadas de su madre, le (la) hacían parecer… una niña, bueno no exactamente pero si un poco si no fuera por la ropa (trapo 7u7).

- Etto… sí… - Contestó con cara de palo, pasando sus dedos por un mechón de su pelo.

- Bueno, pero lo importante es… que conseguiste la afinidad Doton y pudiste hacer la técnica… - Dijo enfocándose en el tema principal, más que nada para no confundir al pequeño pelirrojo sacando de la nada lo de el Mokuton (Elemento Madera).

- Oh, sí, pero me dolieron un poco los músculos cuando hice la técnica. - Contestó sobándose el antebrazo izquierdo por inercia.

- Eso es por que tu cuerpo aún no está acostumbrado, este jutsu endurece los músculos, así que es obvio que tu cuerpo reaccionara de esa forma ante tal repentino cambio. - Explicó el pequeño Bijū, aun que por dentro estaba preguntándose cómo es que su hermanito despertó el Mokuton ¿Acaso era algún familiar de Hashirama? Seguramente sí, pero ¿como? Aún estando dentro de Mito, no se enteró.

- ¿Pero… por qué empezó a crecer esta rama? - Nuevamente una duda salió de la boca de el ojiazul dirigiendo la mirada a la rama.

- Mh, pues… ni yo lo sé. - Contestó. - Lo que te puedo decir es que esa rama salió a causa de el Mokuton, y tú mismo la produjiste. - Fue la simple respuesta formulada de el Kitsune.

- ¿Eh?… creo que he oído algo de eso, cuando mis clones fueron a la biblioteca me llegó ese conocimiento, que yo sepa ese elemento solo lo portaba el abuelo de mi Kaa-chan. ¿Pero… por qué apareció? No es como si yo tuviera esa naturaleza de chakra. - Cuestionó, no queriendo creer que el fue el causante de la aparición de esa extraña rama.

- Bueno Kit, la verdad es que no te podría contestar correctamente esa pregunta, pero… sí te puedo hacer una hipótesis. - Respondió llamando la atención de el pelirrojo, que este le prestó atención. - Puede que haya pasado lo mismo que con tus genes Uzumaki… - Soltó confundiendo enormemente al pelirrojo. - Lo que quiero decir, es que como viste, al utilizar mi chakra de manera excesiva, despertaste completamente tus genes Uzumaki, y por eso tu pelo se tiño de rojo… por lo que eso también pudo pasar con otros genes, y como vez, esos genes fueron los Senju. - Fue la respuesta simplificada de el Kitsune.

- ¿Ehh? Estás diciendo que tengo genes de el Shodaime Hokage? - Preguntó incrédulo, el zorro solo asintió creyendo en su teoría. - ¿P-pero cómo? - Preguntó.

- Primero que nada, intenta sacar otra rama, solo junta tus manos como antes, e intenta dirigir chakra a un punto en específico. - Ordenó el Kitsune, a lo que el pelirrojo procedió a tratar, haciendo el sello serpiente e intentando canalizar chakra justo a lado de la otra rama, algo que dejó un poco impresionado al Bijū y a Naruto lo dejó atónito, fue que, efectivamente, salió otra rama, un poco más grande, en la que sobresalían pequeñas ramas en los costados de esta, y con hojas en las puntas.

- ¡Wooow! ¿Viste eso Kurama-nii? - Preguntó de forma retórica, extendiendo su mano con la palma al cielo y canalizando chakra ahí, de la palma salió una rama, el pelirrojo enserio que estaba impresionado de haber heredado una técnica retóricamente extinta.

- Ohh no… - Atinó a suspirar el pequeño zorro palmeándose la cara con su pequeña pata, y suspirando con pesadez, mientras sus orejas bajaban y una de ellas tenía un tic, parecía una maldición o algo así, pero ya no era una teoría, era una realidad de que su pequeño cachorro tenía ese maldito Kekkei Genkai relacionada con el idiota que los sello a él y a sus hermanos en humanos, llamándolos Jinchūrikis.

- Eh… ¿Kurama? - Llamó al Bijū que este parecía estar hundido en sus pensamientos con los ojos cerrados, le chasqueó los dedos sacando de su trance al pequeño zorro. - ¿Pasa algo?

- Mmm… no, no pasa nada, solo pasa que efectivamente, eres heredero de el Mokuton, por lo que lo más probable es que seas familiar de Hashirama Senju. - Casi se atragantaba por las nauseas que le provocó nombrar al abuelo de Tsunade, pero al menos lo podía nombrar a el, en cambio al Uchiha… mejor luego hablamos de eso.

- ¿¡E-enserio!? ¡Sugoi! - Exclamó dando un salto bastante infantil, sacándole una gota de sudor al Kitsune, pero el pelirrojo paró en seco tomándose el mentón de forma pensativa. - Pero, si soy familiar de el Shodaime, eso significa, que también lo soy de Kaa-chan… ¿verdad? - Cuestionó, parecía que ese día era el día mundial de las preguntas.

- Sí, pero aún no sabemos que era de ti el viejo ese, pero… puede que haya alguna información o pista en la biblioteca de la casa, tal vez, no sé… un árbol genealógico. - Especuló. - No solo eso, si no algún rollo que contenga las técnicas de el Mokuton. - Añadió, el zorro, a Naruto le aparecieron estrellitas en los ojos.

- Bien… ¡Vámonos! - Exclamó con el puño en alto, a el Kitsune le salió una gran gota en la nuca, y enseguida se disipó volviendo a su "Casa". - Por cierto, Kurama-nii, ¿no se puede modificar mi pasaje mental? Digo, si es mi pasaje mental supongo que yo mismo puedo cambiarlo con solo imaginarlo, no creo que estés muy cómodo en ese caño. - Preguntó el pelirrojo en voz alta mientras caminaba hacia la aldea fuera de el espeso bosque.

- Francamente nunca lo he pensado, más que nada por que eres la primera persona que me pregunta eso, pero no estaría demás intentarlo. - Contestó el Bijū quien estaba dentro de la cueva que conectaba la alcantarilla y el rubio estaba hasta el frente. Era obvio, al no llevarse bien con sus anteriores jinchūrikis, aun que se le hubiera ocurrido en cambiar el pasaje mental, no podría probar si era cierto.

- Bien… veamos… - Contestó mientras daba un aplauso y se concentraba en cambiar el aspecto de su pasaje mental imaginándolo. Segundos después, la oscura y húmeda alcantarilla cambió a un campo que parecía ser una pequeña pradera, en una inclinada colina había un gran árbol, que daba la forma característica a un hongo, a lado de el árbol se encontraba una cabaña bastante moderna y acogedora, y lejos de ahí se podían ver una grandes pinos en los que habían pequeños zorros corriendo de allá para acá, y por último hasta el horizonte se podían ver grandes montañas, lo que parecían ser volcanes inactivos conectados a una cordillera, todo iluminado por un cálido sol.

- ¿Eh? - Fue lo único que pudo decir el Bijū, estaba un poco sorprendido cabe decir.

Bueno, jeje, siempre me has dicho que cuando fueras libre te gustaría vivir en los volcanes, así que, no sé, pensé que te gustaría un lugar más amplio y con esas características, además de que te otorgué el poder total en este lugar, lo puedes modificar a tu gusto, como tu tamaño, cambiar el tiempo, clima… incluso creo que puedes aparecer a personas y objetos. - Dijo rascándose la nuca, cerrando los ojos y con una sonrisa nerviosa un ámbito que parecía inmortal. Al mencionar lo de aparecer (spawnear) personas le dio un tic en la oreja al zorro y una sonrisa bastante maligna e intimidante adornó su rostro.

- Aparecer personas, ¿eh…? - Dijo de manera en la que parecía un villano planeando algo macabro. - Bien Kit, la verdad es que tengo que agradecerte todo esto. - Terminó cambiando completamente su actitud a una tranquila y pasiva, aún en su forma original cruzado de brazos.

- Etto, todo te lo agradezco a tí, nii-chan, enserio no tienes nada qué agradecerme. Gracias por todo lo que has hecho por mi. - Dijo acercándose y abrazando una esponjosa cola de el Bijū la cual estaba tocando el pasto. El Kitsune sonrió de forma paternal para después modificar su tamaño, y teniendo la apariencia de un perro adulto (como Akamaru en NShippuden) solo que para Naruto era más alto aún a cuatro patas, este sonrió y abrazó el hocico de el Bijū, así duro unos segundos hasta que el zorro le avisó.

- Deberías volver, estás apunto de… - Pero fue demasiado tarde, en todo el tiempo Naruto seguía caminando y terminó chochando contra un árbol. - …chocar. - Añadió el Kitsune de manera cómica.

Fuera de el pasaje mental, el pelirrojo se sobó la nariz un poco adolorida y siguió en su rumbo.

Con Kurama se podía ver al susodicho ya en su figura original y enfrente de el se podían ver 3 siluetas, 2 masculinas y una femenina, la primera parecía ser un hombre en sus cuarenta o cincuenta, de piel bronceada con pelo lacio y castaño, y a su lado estaba otro sujeto seguramente de la misma edad con tez blanca pálida y un largo y erizado pelo negro azulado que le llegaba hasta la cintura y un mechón tapaba su ojo derecho, ambos con armaduras rojas. Y la ultima parecía ser una mujer hermosa y elegante. Con un kimono blanco muy elaborado. Su cabello pelirrojo se encontraba enrollado con moños a cada lado. También tenía una joya en su frente (creo que no hay que dar nombres para poderlos identificar ¿verdad?).

- Jejejeje. - Rió el zorro de manera demoniaca. Lo siguiente que Naruto escucho fuera de el pasaje mental fue sonidos muy gráficos de carne desgarrándose y huesos rompiéndose, no sé que fue pero la verdad le perturbó el simple sonido.

Cuando salió de el bosque y se disponía a irse discretamente a su hogar, un ANBU con mascara de gato que Naruto reconocía perfectamente apareció.

- Oi Neko-chan ¿cómo estás? - Preguntó de forma casual, sin saber que la ANBU lo veía con cara de palo, aun que con la mascara no se podía notar, y era obvio, ese pequeño rubio escandaloso y energético ahora tenía el pelo rojo, largo y lacio.

Neko, o así era su nombre clave, era una de las ANBUS asignadas por el viejo Sandaime para que cuidase a Naruto, aun que por alguna extraña y casual razón casi siempre le era imposible por el hecho de que tenía misiones largas y difíciles que duraban días, por lo que pasaba mucho tiempo fuera de la aldea, y era la única que realmente cuidaba al ex-rubio, ya que los demás ANBUS asignados simplemente se distraían con alguna excusa y al final el pelirrojo terminaba lastimado.

- Etto… Naruto-kun… ¿eres tú? - Preguntó dudando por un momento, el rubio solo sonrió de forma nerviosa y asintió. - Eh… bueno, Hokage-sama pide tu presencia en su oficina ahora mismo, creo que tendrás muchas cosas qué explicarle y más por lo de tu pelo. - Dijo la ANBU, el ojiazul asintió levemente nervioso, ¿explicarle qué, aparte de el pelo? - Bien, te guiaré hasta la torre hokage. - Terminó siendo contestada con un simple "Sí" de parte de el pelirrojo.

Fueron caminando tranquilamente hasta la torre Hokage, pasando por la carretera que los dirigía hacia allá. El rubio era casi irreconocible, pero esos ojos azules casi únicos y las marcas en las mejillas lo delataron y como siempre, los aldeanos veían al sonriente rubio, como si no hubiera nada de qué preocuparse, y era cierto, al rubio ya no le importaba nada, ahora estaba feliz, y no decepcionaría a su Kaa-san, jiji, nii-chan, los dueños de Ichiraku y a su difunta novia, ahora era alguien nuevo. Las miradas eran confusas. ¿Se hizo un cambio de apariencia? ¿Se tiño el pelo? ¿Cuando le creció tan rápido? ¿acaso el demonio está tomando su forma original? Sí, así de estúpidas eran los rumores que poco a poco se extendían por medio de murmullos.

Entraron y le pidieron una cita con el Hokage, la secretaria, algo confusa por la nueva apariencia de el demonio les cedió el paso hacia la oficina con una sonrisa claramente falsa y forzada dirigida al ahora pelirrojo, pero ahora el mencionado en vez de sentirse mal o intimidado, solo la ignoró y siguió con su sonrisa.

- Bueno Naruto-kun, Hokage-sama lo espera en la oficina. - Dijo de forma educada para después desaparecer en una bola de humo, dejando al pelirrojo enfrente de la puerta, y como siempre, hizo su ya acostumbrada entrada.

- ¡Oi jiji! - Saludó/gritó asustando al Sandaime quien escondía un sospechoso libro de portada naranja en su cajón.

- ¡Por Kami! Naruto, un día me vas a dar un infarto si sigues entrando así. - Exclamó posando su mano en su pecho y respirando agitadamente, con una curiosa linea roja saliendo se su nariz, y si lo de el infarto era un decir, tal parecía que se iba a volver real, su figura de nieto tenía el pelo largo hasta la nuca y de color escarlata.

- Mh, lo siento jiji. - Se disculpó poniendo sus brazos atrás y entrelazando sus manos, bajando la mirada, pero el Sandaime estaba como una estatua, el ex-rubio levantó la mirada al ver que no había respuesta para después ladear la cabeza un poco. - ¿Pása algo oji-san? - Preguntó de manera ignorante, a veces podía ser demasiado despistado, bastante de hecho.

- N-N-Naruto… ¿qué le pasó a tú pelo? - Preguntó señalando el rojo cabello del ojiazul, el susodicho solo lo miró confundido, hasta que un tic lo hizo darse cuenta.

- ¿Esto? - Preguntó de forma retórica señalando su pelo con el dedo índice. - Bueno jiji, parece que ya desperté mis genes Uzumaki… - Contestó con una sonrisa, queriendo evitar a costa el tema de que eso fue a causa de el chakra de el Kyūbi.

- ¿E-enserio?… ¿cómo es que pasó? - Preguntó nuevamente a lo que el pelirrojo contestó lo primero que le pasó por la cabeza.

- No lo sé, hace meses tengo varios mechones rojos, y esta mañana que desperté ya tenía el pelo rojo y largo, debió ser algún cambio extraño al tener el chakra de el Kyūbi, pero no te preocupes jiji, soy yo. - Contestó no queriendo que una de las personas más importantes de su vida lo vea como los demás, pero el no era tonto y sabía que un Uzumaki, no es un Uzumaki si no tiene el pelo rojo (xd).

- Mmm… bueno, no importa Naruto-kun, es cierto, un Uzumaki siempre será pelirrojo… se parece mucho a Kushina cuando era niña… - Pensó lo útlimo, pero luego se aclaró la garganta para proceder a hablar al tema principal por el cual lo llamó. - Ejem… verás Naruto-kun, la razón por la que te llamé fue por que días anteriores sentí un chakra muy poderoso procedente de el Bosque de la Muerte, y ese chakra era claramente el de el Kyūbi, además cuando mis ANBUS fueron a investigar para encontrar un gran cráter y varios arboles destruidos ¿podrías explicarme qué fue lo que sucedió? - Preguntó/explicó notando cómo el Uzumaki se ponía algo nervioso.

Al parecer la Bijūdama de Kurama no fue muy discreta que digamos.

- Bueno jiji… - Dijo actuando con tristeza. - Unos aldeanos me atacaron y me llevaron al Bosque de la Muerte, y por inercia y sentido de supervivencia el chakra de el Kyūbi me ayudó a curarme y a defenderme, lo siento, no quise dejarme influenciar pero era de vida o muert… - No terminó pues el viejo Sandaime lo interrumpió, el rubio estaba teniendo la voz quebrada, algo que le dolía demasiado a Hiruzen.

- N-no pasa nada Naruto-kun, entiendo que lo hayas hecho para sobrevivir, no te preocupes, se lo merecían. - Contestó haciendo que el ex-rubio baje la mirada aún dentro de su actuación, si bien todo era una excusa para no hablar de el Kitsune, era cierta la historia, solo que eso había pasado hace tiempo, cuando una vez varios ninjas lo dejaron herido y moribundo en el Bosque de la Muerte esperando a que algún animal de la zona lo devorara y no dejara evidencia, aún que esos ninjas no volvieron a ser vistos. - Bueno, Naruto-kun, es todo puedes retirarte. - Terminó con un suspiro el Sandaime. - Es obvio que está mintiendo, dudo que Tsunade lo haya descuidado así como así, pero lo dejaré pasar por esta vez, ya se lo preguntaré a ella solo espero y no sea algo malo. - Pensó.

- Gracias jiji, a ver cuando me invitas a comer ramen. - Añadió de forma casual con una sonrisa, pero esta se borró en cuanto un ANBU apareció llamando la atención de los dos.

- Mh… será en otro momento Naruto. - Contestó el viejo Sarutobi, el pelirrojo solo asintió y salió de ahí.

- Hokage-sama, el concejo lo solicita para una reunión. - Dijo de manera cortes el ANBU, a lo que el Sandaime solo confirmo con un "está bien" para que el ANBU se disipase.

- Ahora con qué mierda me van a salir. - Pensó el viejo de manera cansada pasando sus dedos por la frente.

Con Naruto.

El jinchūriki había salido hace unos minutos de la Torre Hokage, estaba caminando de manera tranquila entre las calles de la aldea, todos dejaban de hacer sus actividades para ver al sonriente ojiazul y su cambio de apariencia.

- Puedes enamorar a rubias pechugonas y sexys pero no puedes inventarte una buena excusa eh… - El callado Bijū ahora se hizo presente de manera sarcástica, a lo que el rubio se sonrojó masivamente por ello.

- Bueno, no se me ocurrió otra cosa, y además fue tu culpa por querer hacer esa estúpida prueba que casi me mata. - Contesto con el mismo nivel que el zorro. - En fin… aún no puedo decirle sobre mi entrenamiento a jiji, no sé como lo tomaría, pero pronto se lo diré… por cierto bola de pelos ¿dónde estuviste? Solo escuché como si estuvieras comiendo algo. - Preguntó.

- Jejeje, no fue nada, solo estaba liberando tensión. - Contestó de forma un tanto maligna y burlona el Kitsune, algo que le envió escalofríos al pelirrojo. Tan profunda fue su platica hasta que el ex-rubio paró en seco al ver una florería.

- Hm, creo que es hora de hacerle una visita a alguien especial. - Dijo para sí mismo y para el Kitsune con una sonrisa nostálgica y una mirada un tanto triste, puso su mochila hacia enfrente buscando algo de dinero que le dio su Kaa-chan solo para que le salga una gota enorme en la nuca, pues llevaba 1000 ryōs. El pelirrojo entro a la florería haciendo resonar la campanilla de la puerta.

- Bienvenido a la florería Yama…naka… - Habló entrecortada una hermosa mujer de unos treinta años. Su cabello era marrón claro y lo llevaba recogido con una goma haciendo con ella un moño, sus ojos eran de una tonalidad marrón café, e iba vestida de manera hogareña con un vestido marrón y encima un delantal rosa pálido. Terminó para ver al pequeño niño entrar y observar las flores caminando hacia el mostrador. La verdad es que la familia Yamanaka no tenía nada en contra de el niño, ellos bien sabían la diferencia entre demonio y contenedor por cortesía de Inoichi, el líder de el clan, y era obvió que ellos no iban a culpar a alguien que nació justo en ese momento y tuvo que llevar la culpa consigo. Pero algo que le llenaba de dudas la cabeza era su pelo, bien hubiera podido confundirlo con alguien más, pero… ¿quién más en las 5 naciones elementales tenía esas marcas en las mejillas? (en el más allá dos hermanos, uno con pelo dorado y el otro plateado vistiendo ropas típicas de Kumo estornudaban escandalosamente).

- Buenos días. - Saludó el pelirrojo viendo las flores como buscando las adecuadas.

- Mmm… ¿en qué puedo ayudarte pequeño? - Preguntó la encargada con una sonrisa al pelirrojo que estaba dudoso observando las macetas.

- Nada en especial, solo quiero un ramo de orquídeas azules. - Al final decidió qué flores llevar.

- Oh sí, enseguida te las doy… - Dijo la mujer para proceder a entregarle un gran ramo de orquídeas enredadas en un suave listón blanco.

- Mmm… ¿con esto es suficiente? - Añadió el ojiazul de manera inocente mostrándole unos billetes.

- Sí, con esto puedes comprar uno… pero ¿para quién son? ¿para una chica acaso? - Preguntó de manera pícara levantando una ceja y recargándose sobre el mostrador, el pelirrojo tuvo un leve tinte rojo en las mejillas.

- E-etto sí, pero… ella ya no… ella ya no está… - Murmuró tomando el ramo y bajando la mirada.

- Oh, lo siento mucho. - Se disculpó rápidamente la castaña, no creía que el niño "demonio" dejara flores en la tumba de alguien, la verdad le dolió verlo así y más para un pequeño niño. Y según lo que su esposo le contaba, el pelirrojo ya había sufrido varios maltratos y golpes de parte de los aldeanos, por lo que le entro algo de ira en ver como el "demonio" era simplemente un niño y nada más, pero la gente era ignorante, y casi parecía que se aferraban a uñas y dientes a esa idea. El pelirrojo le entregó el dinero y se llevó el ramo de flores.

- Gracias vendedora-san. - Agradeció el ojiazul a punto de salir de el local.

- Yuzuki… Yuzuki Yamanaka. - Interrumpió la castaña con una cariñosa sonrisa al pelirrojo quien correspondió de igual forma.

- Naruto Uzumaki, un gusto. - Termino para salir pero en eso una niña con una cabellera rubia y algo pálida se hizo presente haciendo sonar la campanilla.

- Ya llegué oka-san… - Saludó para encarar al pelirrojo quien estaba enfrente de la puerta. La niña se veía de la misma edad que el Uzumaki, y tenía un pelo corto con dos mechones encarando su rostro y el izquierdo siendo sostenido por un broche de color azul marino, y unos hermosos ojos aguamarina sin pupila. Esta vestía con un suéter amarillo pálido y una falda morada que le llegaba abajo de la rodilla.

- Etto… bueno, hasta luego Yuzuki-san. - Se despidió el pelirrojo volteando hacia atrás donde la Yamanaka mayor yacia con una sonrisa burlona, tratando de ignorar la escena que se presencio salió en dirección a su destino.

- Esa niña se viste muy raro. - Soltó la confundida ojiceleste. La castaña le salió una enorme gota en la nuca y ponía cara de palo.

30 minutos después

Sala de el concejo.

El Sandaime estaba ahora mismo en el recinto de el concejo una vez reunido a todos. El concejo civil, los lideres de clanes, sean Uchiha, Yamanaka, Nara, Aburame, Akimichi, Hyūga, Inuzuka, los ancianos consejeros véase Homura Mitokado, Koharu Utatane y Danzō Shimura, al frente de todos estaba Hiruzen sentado esperando a que hablasen, ya sabía que iban a tramar.

- Bien, ya que todos estamos reunidos, damos inicio a la sesión. - Dijo Koharu como siempre presidiendo el concejo. - Al parecer, nuestros ANBUS han sentido un chakra muy poderoso procediendo de el Shi no Mori (Bosque de la Muerte) y cuando fueron a investigar la zona encontraron un gran cráter junto con varios árboles destruidos, y varias pistas de que pudo haber una mortal batalla ahí. - Terminó haciendo una pausa para que todos hagan sus propias conclusiones.

- Tal vez sean shinobis de una aldea enemiga queriendo infiltrarse. - Mencionó un civil, los civiles empezaron a murmurar mientras los líderes de clanes estaban pensativos y esperando más información.

- Bien ¿y saben qué chakra o qué tipo de chakra fue el que detectaron? - Dijo Shikaku, un hombre mayor con un pelo atado en una coleta que terminaba en punta dando la curiosa similitud a una piña, tenía barba y unas cicatrices cruzando su frente y mejilla con una mirada aburrida, claro líder del clan Nara.

- Sí, ese chakra fue detectado como el del Kyūbi. - Añadió Homura a lo que el concejo civil estalló.

- ¿¡QUÉ!? ¿¡EL DEMONIO ESTÁ ATENTANDO CONTRA LA ALDEA!? - Gritó un civil.

- ¡Deberíamos encerrarlo antes de que sea una amenaza! - Exclamó otro.

- ¡Sentenciémoslo a muerte! - Y así varios gritos y peticiones de muerte de los civiles se acumulaban.

- ¡SILENCIO! - Gritó un hombre vendado golpeando el piso con su bastón, el hombre tenía el cabello de color oscuro y su ojo derecho vendado, poseía la piel blanca y con una cicatriz en forma de "X" en su barbilla. Este tenía una expresión facial en blanco, sin ninguna emoción aparente.

- Aún no podemos hacer conclusiones claras de el demonio, pero puede que el sello de retención se esté debilitando, por lo que en un futuro puede descontrolarse y ser un problema para la aldea entera, así que es más conveniente mantenerlo encerrado o vigilado. - Concluyó de manera tóxica la anciana Utatane.

- ¿Pero qué hay de su nuevo cambio de apariencia? ¿No lo han visto? El demonio se volvió pelirrojo. - Dijo un civil al aire haciendo a todos verlo con una ceja levantada, al menos los que no habían visto al rubio hace tiempo, así como Tsume.

- ¡Puede que el demonio esté controlando el cuerpo y esté tomando su forma original! - Gritó un civil de nuevo con las estúpidas especulaciones.

- ¡Sí! - Apoyo otro y los demás lo hicieron hasta que de nuevo, la anciana Hotaru tuvo que callarlos, luego volteó a ver al Sandaime quien permaneció callado poniendo sus codos sobre la mesa y entrelazando sus manos tapando su boca y reprimiendo el odio que le provocaba la forma en que hablaban de su nieto.

- Bien, ¿qué puedes decirnos de el cambio de apariencia de el niño, Sarutobi? - Preguntó la anciana sin casi nada de respeto al Hokage.

- Bien, el es un Uzumaki, por lo que simplemente hizo de reclamo sus genes como tal, haciendo su cabello rojo; como saben, un Uzumaki, aun que no nazca pelirrojo, este se irá tiñendo poco a poco. - Explicó de manera sencilla el viejo Sandaime, tenía que decirlo o si no harían más difíciles las cosas.

- ¿Un Uzumaki? Deberíamos reclamar su fortuna y armamento, para levantar la aldea de nuevo. - Sugirió otra vez un civil.

- No, no podemos hacer eso. - Contestó de manera tajante el Sandaime.

- Le estás dando demasiado privilegio al niño, Sandaime. - Agregó Homura.

- ¡Pues claro que sí! Es solo un niño, y el deberá tomar sus pertenencias por su cuenta y a su propia voluntad. - Exclamó Hiruzen impacientándose.

- ¿Solo un niño? Sí… un niño demonio que hizo una gran destrucción en el Shi no Mori y que fácilmente podía matar a un ejercito usando el chakra de el Kyūbi. - Mencionó Hotaru de manera venenosa y repulsiva hacia el pequeño pelirrojo.

- Según lo que mi hijo Itachi sabe, es que el solo estaba entrenando, por lo que es normal que deje el lugar hecho un desastre. - Habló al fin el callado Patriarca Uchiha, algo raro de el. ¿Tratando de defender al niño demonio? en verdad el solo había escuchado una historia hace semanas de Itachi que le contaba a Mikoto, quien se preocupaba por el, en la que le contó una vez que regresaba de sus numerosas misiones como ANBU, y pasando por el Bosque de la Muerte lo encontró entrenando arduamente. A el poco le importaba lo que le pasara al niño demonio, a el simplemente no le convenía tener encerrado al niño demonio ya que utilizaría el poder de este para sus planes.

Al Sandaime le pareció rara esa actitud de Fugaku, por lo que lo tendría con un ojo encima de él, sabía que estaba tramando algo no precisamente bueno.

Danzō solo hizo una casi imperceptible sonrisa, sabiendo qué tramaba el líder Uchiha.

- ¿Entrenando para qué? ¿Para atentar contra la aldea? - Preguntó de manera retórica y tóxica Hotaru.

- Es cierto Hiruzen, demonio o no, está claro que el no es ciego y se da cuenta de los maltratos y miradas de odio, por lo que hasta este punto el ya debe de tener cierto resentimiento y rencor hacia la aldea, y en un futuro se vuelva alguien vengativo. - Apoyó el anciano Homura.

- Lo mejor sería que me lo entregasen, lo entrenase y lo volviese un ANBU raíz y así eliminar sus emociones, enseñándole a ser leal a la aldea convirtiéndolo en una poderosa arma. - Añadió nuevamente Danzō con sus peticiones de tomar al rubio y hacerlo una arma.

- ¡BASTA! - Exclamó el Sandaime con la paciencia en ceros sorprendiendo y dejando callados a los presentes. - ¡No atentaran contra Naruto, no lo encerraran ni dañaran! … ¡Y tú Danzō! - Dijo señalando al vendado hombre quien ni se inmutó aún con esa expresión en blanco, mientras el Hokage dejaba fluir un poco de su instinto asesino. - ¡Si me entero que tratas de capturarlo y hacerlo uno de tus malditos peones sin emociones, juro que desmantelaré tu base y todo tu maldito ejercito Raíz! - Exclamó ya molesto. - No intenten desobedecer al Hokage, o los encerraré de por vida en un maldito poso de mala muerte… - Gritó iracundo.

Todos se sorprendieron por la actitud de el Sandaime, el hombre pacífico y amable ya no estaba ahí, y tal parecía que era necesario, al menos para los civiles y ancianos. - Se suponía que habíamos creado este lugar durante la guerra para hacer estrategias y planeaciones, y ahora existe con el propósito de ayudar al Hokage a gobernar la aldea y de asegurarse que todas las decisiones se realicen con el mejor interés para Konoha y sus habitantes, pero tal parece que ahora lo hacen para sus propios propósitos y avaricias. - Terminó dejando pensativos a los líderes del clan y enojados a los civiles y ancianos ex-compañeros de el Sandaime.

Y antes de que tomasen el tema de Tsunade y Naruto el viejo Sarutobi interrumpió.

- Bien, si eso es todo, se levanta la sesión, pueden retirarse. - Dijo ya un poco más tranquilo levantándose y dirigiéndose a la salida seguido de los demás.

- Tsk… ya veras Hiruzen, pronto llegará tu momento y no habrá nadie quien proteja al niño demonio, haciéndolo mi arma. - Pensó haciendo una mueca de molestia y viendo discretamente al líder Uchiha quien estaba saliendo. - Jejeje, eres realmente estúpido Fugaku, tendré al demonio y al Sharingan en mi poder, solo espero que la serpiente no se moleste por saber que no resultó la captura de la niña hielo. - Pensó malévolamente con una sonrisa casi imperceptible e imitando a los demás saliendo de la sala.

Con Naruto.

El pelirrojo ya había llegado al cementerio de Konoha, se dirigió al lugar deseado y cuando llegó vio la lápida la cual tenía esculpido el logo de Konoha y abajo estaba el nombre de Natsumi Yuki, a lado de la piedra estaba una maceta de porcelana blanca con lirios blancos. El ojiazul depositó las orquídeas celestes enfrente de la lápida.

- Jeh, creo que me porté como un tonto después de todo. - Dijo de manera nostálgica hincándose enfrente de la lápida, en eso, recuerdos buenos y malos llegaron a su mente, pero prefería que fuesen buenos, los hermosos ratos que estuvo a lado de la Yuki, de el viejo Hokage, y constantes bromas con el dueto Ichiraku. - Tienes razón, solo me queda hacerme fuerte y no decepcionarte, ahora tengo a Kaa-chan, y siempre tuve a Kurama-nii, a mi jiji, y bueno… todos ellos. - Añadió con una sonrisa. - La verdad no estuve solo realmente, estuviste tú todo el tiempo, llenaste ese vacío en mi corazón, me diste una idea de lo que era tener una familia… y aun que te hayas ido, llegó Tsunade-chan, y… te juro que no la desep-cionaré… - Dijo terminando con la voz un poco quebrada con sus ojos lagrimeando. - Y-y ni a ti, ni a nadie quien me importe desde ahora, tenlo por s-seguro, Natsumi-chan. - Terminó reprimiendo las lagrimas y limpiadoras con sus dedos, se levantó con una sonrisa para dirigirse a su hogar. - Gracias Natsumi-chan, gracias… - Pensó para perderse en el horizonte.

Ya era algo tarde, se notaba por las penetrantes sombras que se formaban de los edificios y construcciones, el día había pasado rápido, y el pensativo pelirrojo se dirigía a su casa para proceder a investigar todo.

- Estoy orgulloso de ti, cachorro. - Habló interrumpiendo los pensamientos de el ojiazul, este empezó a balbucear tratando de contestar a lo que el Kitsune continuó. - De todo lo que has demostrado Naruto, te has hecho alguien verdaderamente fuerte, no solo físicamente, si no a voluntad, por eso estoy orgulloso de ti, Kit, y espero que vayas por ese camino. - Añadió en la mente de el pelirrojo.

- G-gracias Kurama-nii… - Contestó nervioso, y algo sonrojado, no sabía como actuar en esas situaciones, al Bijū le pareció un poco gracioso.

- Jeje, bueno, volvamos a casa. - Terminó para cortar comunicación, el ojiazul procedió a caminar a su nuevo hogar.

Residencia Senju, 5:00 pm.

El aún no confirmado Senju había llegado a la casa hace unos minutos, primero tomó algo de agua, estaba deshidratado y con la boca seca completamente, y refrescarse no le venía mal, vio que aún su madre no había llegado, suspiró dejando su mochila y chaqueta en el sillón de la sala para dirigirse a la biblioteca.

- Ahh… - Suspiró cansado, y enseguida el Kitsune hizo presencia en la silla giratoria. - Bueno, Kurama-nii, ¿qué es exactamente lo que buscamos? - Preguntó al pensativo zorro.

- Un árbol genealógico, o información sobre los miembros de la familia Senju. - Dijo volteando a los estantes.

- Bien. - Añadió para cruzar sus dedos y aparecer 5 clones. - Ya saben qué hacer, ahora vuelvo. - Dijo para salir de la biblioteca dejando a un aburrido zorro junto a los 5 clones quienes buscaban por todos lados. El rubio se dirigió hacia la cocina para encontrar algo de comer, y encontró dos bolas de arroz envueltas en un empaque. - Espero y Kaa-chan no se enoje si tomo las últimas bolas de arroz. - Mencionó para sí mismo y tomando las bolas de arroz y algo de jugo de frutas de el refrigerador. Entró a la oficina, y al hacerlo le salió una discreta gota de sudor en la nuca, el Bijū había tirado el recipiente (lapicero) donde estaban las plumas y ahora estaba empujando una con su pata, parecía un gato con un estambre básicamente.

- Etto… Kurama-nii, ¿quieres un poco? - Dijo el pelirrojo poniendo su mano al frente donde tenía las bolas de arroz, interrumpiendo el mundo de el Bijū.

- Claro… si te soy sincero me está gustando la comida humana, tiene mejor sabor que la que yo solía comer. - Dijo poniéndose recto sobre la silla mientras el rubio le extendía una bola de arroz poniéndola sobre el escritorio.

- ¿Oh sí? ¿Y qué comías? - Preguntó curioso e inocente el pelirrojo para después sentarse en el banco y proceder a darle un bocado de el arroz.

- Humanos… - Dijo de manera demasiadamente tranquila mientras se inclinaba para comer un poco. El ojiazul perdió color y sudó frío ante lo que afirmó el Bijū, sobra decir que casi se ahoga con la comida.

- E-etto… c-c-curioso. - Atinó a decir el ojiazul y antes de que continuaran con la plática, un clon los interrumpió.

- Jefe, creo que aquí está lo que buscamos. - Interrumpió mientras extendía un pequeño pergamino el cual tenía el logo de los Senju.

- Dámelo a mí. - Y sin más habla le arrebató el pergamino saltando y tomándolo con el hocico, enseguida se sentó en el escritorio y lo extendió con sus patitas. La verdad es que no quería que el pequeño pelirrojo viera quien era su madre, aún no estaba listo, ya se lo hubiera dicho, pero después de el atentado de Natsumi, y los recientes ataques, la verdad es que lo iba a deprimir más de lo que ya estaba, pero ahora que tenía a Tsunade ya se lo podía decir, aunque no ahora. - Mmm… veamos.… - Dijo mientras señalaba con su dedo hasta llegar a donde estaba Hashirama Senju, después Tobirama Senju y Mito Uzumaki, de ahí empezó a bajar para ver la demás familia. Hasta llegar a Kushina Uzumaki, esta era nieta de Hashirama y Mito, ahora entendía por que nunca vio a la madre de Kushina, pues al parecer Hashirama había enviado a una de sus hijas a Uzugakure donde tuvo a Kushina y seguramente después de la guerra esta murió.

- Ehh Kurama-nii… - Dijo el ojiazul, ya que Kurama estaba tan concentrado que ni le hacia caso.

- ¿Eh? Oh… ya lo encontré, al parecer eres bisnieto de Hashirama Senju y Mito Uzumaki, y si te lo preguntas… eres sobrino de la rubia pechugona. - Dijo sacándole una gota de sudor al pelirrojo con eso último, pero luego se emocionó.

- ¡Wow! ¿Enserio? ¡Genial, ahora sí les pateare el culo! - Dijo saltando emocionado, refiriéndose a los aldeanos, bueno… los próximos que se atrevan a lastimarlo.

- JAJAJA, que idiotas se sentirán cuando se enteren que estuvieron maltratando al bisnieto de uno de los fundadores de la aldea jajaja. - Y así empezó a reír a carcajada limpia el Bijū ante ridícula situación.

- Etto… sí jejeje… pero parece que después de todo Kaa-chan y yo sí somos familia. - Dijo con una sonrisa soñadora.

- Pero puede que a ella le vaya el incesto si se trata de ti. - Dijo de manera sarcástica, cosa que no entendió el pelirrojo.

- ¿Eh? ¿qué es eso de el incesto? - Preguntó ignorante pensando que el zorro era el mejor para hablar sobre ello… mala idea… otra vez.

- Pregúntaselo a ella cuando llegue… jejeje. - Contestó malignamente el zorro, quería ver la reacción que iba a tener la ojiambár ante tal pregunta proveniente de un niño de 8 años, y nuevamente antes de que continuaran otro clon interrumpió.

- Oi, jefe, encontramos esto. - Dijo un clon poniendo un pergamino algo largo y grueso, este era café claro y de los bordes verde, tenía el kanji "Madera" en medio. - Pero no lo podemos abrir, creo que se tiene que hacer un pacto de sangre, pero… - Y antes de que continuara el pelirrojo había tomado el pergamino.

- ¿Sí? … Bien veamos. - Menciono para después morderse el pulgar y canalizar chakra en su dedo y exponerlo en el kanji. Sorpresivamente este se desbloqueó para poder abrirlo. - Ehh… ¿eso era todo? - Preguntó de manera irónica.

- No, lo que pasa es que no es solo un pacto de sangre, si no que tienes que tener sangre Senju, si lo intentara otra persona este no se abriría. - Explicó de manera fácil.

- Vaya… pues a ver qué contiene. - Y procedió a desenrollarlo para toparse con centenares de jutsus e información sobre el Mokuton, este era un elemento avanzado que se obtenía al combinar dos naturalezas de chakra. Y explicaba el como se desarrolla combinando los elementos básicos, sean Doton (Tierra) y Suiton (Agua) pero aún combinando estos elementos, es prácticamente imposible crear Mokuton para alguien normal, milagrosamente Hashirama lo había obtenido y creado, y este se había convertido en un Kekkei Genkai.

- ¡Sugoi! ¡Con esto podré entrenar mi Mokuton y hacerme fuerte! Parece que el camino a ser hokage está cada vez más corto. - Exclamó levantando su puño bastante motivado.

- Sí, pero… lo más recomendable es que no muestres tu Mokuton aún, no sabemos qué problemas pueda traer, así que, por favor manteen en secreto todo esto ¿vale? - Advirtió el Kitsune recibiendo un fuerte asentimiento de parte de el ojiazul, y era cierto, no podía simplemente mostrarle a todos su nuevo Kekkei Genkai pues podían usarlo para algo en contra de su voluntad, y no quería nada más de eso.

- ¿Eh? ¿Qué es esto? - Preguntó para sí mismo al ver lo que parecía ser una nota sobre el pergamino, el Bijū se acercó para verla mejor.

"Si estás leyendo esto significa que he muerto o estoy desaparecido, no soy bueno dejando testamentos, así que no esperes mucho de mi en esta carta.

Bienvenido hombre o mujer del Clan Senju, mi nombre es Hashirama Senju o mejor conocido como el Shodaime Hokage, cofundador de Konohagakure no Sato, y esposo de Mito Uzumaki… como sea, fui el antiguo líder de el clan, y heredero de un Kekkei Genkai muy peculiar y por ello he ideado este pergamino donde se guarda información y técnicas sobre esta linea de sangre.

Sí has podido ver y leer esta carta, significa que eres un Senju puro y que puede ser digno heredero de el clan, ni siquiera mi nieta pudo abrir el pergamino, pero si tú, que estás leyendo esto pudiste hacerlo, significa que heredaste mi Kekkei Genkai y eso te hace alguien muy especial.

De usted dependerá el como usar este pergamino, solo espero que uses un poder tan vasto para fines positivos, y si es posible, para proteger a la aldea cuando yo no esté más allí.

Sin más se despide tu amigo Hashirama Senju, ex-lider de el clan Senju y esposo de Mito Uzumaki. "

Al final de la carta aparecía un dibujo a lápiz de Hashirama en su forma chibi extendiendo su dedo pulgar, al parecer para quitarle toda la seriedad de la carta; Sí, el cofundador de lo que una vez fue la Aldea más temida de todas nunca cambiará.

- Wow Gaki, pues si que eres mucho más especial de lo que yo creí, jajaja… - Empezó a reír levemente el Kitsune.

- ¡Sí! Siendo el bisnieto de un cofundador de la aldea seguro que podré ser Hokage en un futuro. - Añadió emocionado solo para ser interrumpido abruptamente.

- No, si quieres ser Hokage, será por tu esfuerzo y dedicación, no por ser el heredero de algún clan o cosas así. - Soltó de forma sería negando con la cabeza y cruzándose de brazos aún sobre la silla.

- Oh lo siento Kurama-nii, jeje es solo que me dejé llevar por la emoción. - Contestó algo nervioso, pues la mirada que le dirigía su nii-chan prometía mucho dolor, este suspiró asintiendo a las palabras de el pelirrojo. - Bueno, supongo que tendré qué esperar a Kaa-chan para cenar, por ahora me pondré a estudiar las técnicas de mi oji-san. - Al Kitsune le dio un tic en la oreja y ojo cuando dijo "oji-san" suspiró resignado, después de todo el era ignorante en el tema de por qué odiaba a esos dos imbéciles (Hashirama y Madara).

Hospital de Konoha, 6:39 pm.

En este momento nos encontramos a una "dedicada" rubia haciendo su arduo trabajo… bebiendo sake recargada en su silla, esto era algo cotidiano y para nada extraño, si bien la ojiambár ya había controlado su adicción, al grado de no quedar borracha y que esta termine haciendo una tontería, pero que afortunadamente Shizune estaba ahí, esta tomaba de vez en cuando. La rubia sabía muy bien esconder sake y tomarlo cuando no estaba Shizune presente, y la morocha no era tonta, casi siempre revisaba a la ojiambár para terminar encontrando 5 botellas de sake en sellos de almacenamiento, o una vez cuando la Senju fue tan descarada de esconder una botella en sus voluptuosos pechos. Shizune casi muere de una hemorragia nasal ante esa anécdota.

- Tsunade-sama… - La pechugona fue interrumpida por una hermosa ojiónix quien entró sin pedir permiso, algo que alertó a la rubia guardando su botella de sake a una velocidad que dejaría a cierto Raikage en vergüenza.

- Ejem… eh… ¿Qué se te ofrece Shizune? Te he dicho que no entres sin tocar cuando estoy trabajando. - Dijo la "molesta" rubia haciendo como si estuviera firmando los papeles.

- Etto… ¿se da cuenta de que está firmando en una hoja completamente blanca? - Recalcó la ojioníx al notar que la rubia estaba firmando al azar. Su "espectacular" plan de ocultar que en realidad se estaba relajando a la hora de el trabajo fue descubierto.

- B-bueno, eso no es importante, ¿dime qué sucede? - Continuó tratando de cambiar de tema.

- Uh… bueno, lo que pasa es que tal parece que hoy salimos más temprano, así que puede alistarse para salir a las 7:00. Bueno eso era todo… así que ya puede quedarse con la botella. - Replicó con una sonrisa y saliendo de la oficina, era obvio que notó que estaba tomando sake, pero a la rubia poco le importó.

- ¿Enserio? Qué bien, podré pasar más tiempo con mi Naru-chan… solo espero que esté en casa, ya casi anochece, y si llega tarde para la cena… - Pensó tronando los nudillos con una maligna sonrisa ideando un castigo para el "irresponsable" pelirrojo. Enseguida salió de sus pensamientos para proseguir a firmar y escribir un poco más antes de irse.

En la casa el ex-rubio sentía una sensación de que era mejor quedarse en casa, y no por los aldeanos, si no por otra persona muy conocida para el.

El sol a la distancia empezó a caer, al teñirse el cielo de naranja con toques rojizos tras las montañas a la vez que se dibujaran algunas estrellas brillantes en el cielo ahora azul obscuro. Se podía ver a una voluptuosa mujer que se dirigía a su hogar, justo cuando el reloj había cambiado a las 7:00 salió como un rayo de el hospital, dejando a todos estupefactos y con una enorme gota en la cabeza por lo alérgica que era la ojiambár al trabajo.

En la casa, cierto pelirrojo estaba en la cama de su Kaa-chan, y tal parece que también suya, estudiando el pergamino café de bordes verdes, descubriendo que su linea de sangre tenía mucha tela de donde cortar, y el ojiazul pensaba que solo servía para hacer árboles y cosas así, pero tenía todo un arsenal de técnicas, una más fuerte y aterradora que la otra. Como una en la que consistía en empalar a una persona, la verdad le dio escalofríos la forma en la que se describía el justu, este consistía en enterrar y atravesar a un cuerpo con una rama de forma que este quede suspendido en el aire.

- Ehh… ¿enserio mi oji-san hacía ésto? - Preguntó para sí mismo mientras seguía leyendo, enseguida interrumpió su lectura para probar una vez más su elemento, poniendo la palma hacia arriba y apareciendo una flor de loto de color rosa en esta. - Pero si es un elemento tan inofensivo, bueno, creo que no de el todo, jeje, seré muy fuerte con esto, haré orgullosa a mi Kaa-chan. - Dijo con una sonrisa. Hasta que sintió un chakra muy conocido para el. - Qué bien, ya llegó mi Kaa-chan. - Dijo angustiado dejando el pergamino y la flor en la cama y corriendo hacia la primer planta.

La rubia había entrado esperando a su amado hijo. - Sochi, ¡ya llegué! - Exclamó esperando al "rubio" y su espera no tardó mucho para ver al pelirrojo bajando las escaleras. - ¿Sochi? - Preguntó en su mente al ver a un niño pelirrojo acercándose a ella, pero claro, ¿quién más tenía esas marcas en las mejillas?

- Hola Kaa-chan, ¡te extrañé! - Mencionó emocionado pero antes de que pudiera abrazar a su madre esta lo detuvo suavemente.

- ¿Naruto? ¿Qué le pasó a tu cabello? ¿¡TE LO TEÑISTE!? - Acusó jalando uno de los mechones que encaraban el rostro de el ojiazul, la rubia con los ojos blancos de furia y una vena resalaste en su frente.

- Itai, no K-Kaa-chan… dejame e-explicarte. - Salió de la boca de el adolorido pelirrojo, nervioso por el aura que desprendía su madre, sí, las madres a veces eran aterradoras, y más si era ella.

- ¡Pues será mejor que expliques pronto jovencito! - Dijo asustando al pelirrojo quien tragó fuerte.

- Creo que nunca debo hacer enojar a Kaa-chan. - Pensó mientras cierto zorro reía escandalosamente ante la divertida situación en la que se encontraba el ojiazul, pero este la verdad debía admitir que la mujer sí era aterradora cuando se enojaba.

Iba a ser una larga noche.


(1*) Si quieren saber más detalladamente sobre cómo es la nueva apariencia de Naruto, vean la imagen de el fanfic Kumo no Dokugan Yoko, no se preocupen, será el único resultado que les saldrá si buscan el nombre de el fic, por cierto, gran historia.

Yyy, hasta aquí el cap, espero y lo hayan disfrutado, perdonen mi puta holgazanería, sin más, me despido.