Los personajes y la historia de Recreo no me pertenecen, son propiedad de Paul Germain y Joe Ansolabehere.

Spinelli y Gretchen recibieron cartas misteriosas en sus casilleros esa mañana. Se dice "misteriosas" no porque no supieran de dónde provenían, sino porque no tenían idea de qué se trataba. Las cartas las convocaban al club de las Ashleys durante el recreo, lo cual, obviamente sería una cosa para chicas porque ninguno de sus amigos recibió una también. Spinelli, como era natural, se rehusaba a ir, Gretchen, en cambio, tenía una inevitable inclinación por el conocimiento y su hambre de saber la impulsaba a asistir, cosa, que por supuesto, no haría sin su mejor amiga.

Cuando llegaron al club de sus archienemigas, notaron que había alrededor de otras 15 chicas ahí, todas con una carta dentro de un sobre rosa. La presencia de ellas no hizo más que acentuar la intriga que todas sentían, sobre todo cuando notaron que frente a un podio había un montón de sillas etiquetadas. Las dos chicas tomaron asiento donde encontraron sus nombres y esperaron aproximadamente cinco minutos para que Ashley A tomara la palabra.

-Chicas de la escuela, las hemos convocado aquí con el propósito de hablar con ustedes sobre un tema de suma importancia. Como podrán notar, la mayor parte de ustedes se encuentra entre el cuarto, quinto y sexto año, pero hubo quienes no fueron llamadas por nosotras. La razón es simple: sólo citamos a aquellas que sabemos que les gustan los chicos…

-¿¡Qué demonios estás diciendo!? –Spinelli se apresuró a interrumpir. Acto seguido, todas las presentes (incluyendo a Gretchen) comenzaron a reír.

-Por favor, Ashley S, todas nos enteramos de lo de Johnny V. Toma asiento y evita seguir humillándote.

-¡Pero yo no quiero a Johnny…! –La defensa de Spinelli fue interrumpida por una risa más estruendosa aun, por lo cual decidió sentarse y no seguir poniendo objeciones al asunto, aunque no estuviera contenta con nada de lo que se decía.

-Como les decía, chicas, sabemos que a todas ustedes les gustan los chicos, por ello, hemos decidido idear un plan para que todas salgamos con el chico que nos gusta.

Las presentes comenzaron a sonrojarse y a lanzar objeciones sobre cómo estaban las Ashleys en un error y que terminaran con lo que estaban haciendo.

-Oh, vamos, podemos confiar en nosotras, todas estamos en la misma situación. Nada va a salir de esta reunión. –Intervino Ashley Q.

-No. O sea, no voy a negar que hay alguien que me gusta, y alcanzo a entender que Judith, la chica al revés, incluso Spinelli estén aquí, ¿pero Gretchen? ¿Quién demonios puede gustarle a Gretchen? Ella es una chica lista, simplemente no tiene sentido pensar que le gustan los chicos. –Señaló la Voladora.

-Les podemos asegurar que, tras observar la conducta de todas ustedes durante los recreos, no hay una sola persona presente que no tenga sentimientos por alguien.

Spinelli se giró hacia Gretchen con un rostro de confusión sólo para ver que su amiga se sonrojaba. Ella tampoco hubiera imaginado que su mejor amiga estuviera enamorada.

-¿Gretch?

-Cállate, Spinelli –dijo Gretchen mientras evitaba cualquier tipo de contacto visual con ella.

-¿Y cómo planean hacerlo? –Se alcanzó a escuchar la voz de la chica del maíz al fondo de la sala, casi nadie había notado su presencia hasta ese momento.

-Ese es el punto de esta reunión: -prosiguió Ashley A- el día viernes será el cumpleaños del Rey Bob, por lo cual le sugerimos hacer un baile durante el recreo en su nombre. Será dentro de la cafetería, lo hablamos ya con la maestra Finster y está de acuerdo con dejarnos usarla. La temática del baile será "las chicas invitan". Así no habrá riesgos de que los chicos no nos inviten, pero deben tener en cuenta que está estrictamente prohibido invitar al chico de otra chica.

-¿Pero cómo sabremos qué chico es de cada quién? Digo, obviamente nadie puede invitar a Johnny V, y cada quién sabe a quién quiere invitar, pero ¿cómo sabemos que a dos chicas no les gusta el mismo chico?

-Me alegra que lo preguntaras, Gretchen. Es muy simple: a través de la observación de su conducta, no sólo hemos podido determinar que les gustan los chicos, también sabemos qué chicos les gustan. Así que, leeremos la lista para que sepan a quién NO invitar al baile.

Ashley T se levantó con un papel en sus manos, se aclaró la voz y comenzó a decir nombres.

Ashley Spinelli, Johnny V

Gretchen Grundler, Vince La Salle

Spinelli volvió a mirar a su amiga, quien sólo se sonrojó sin atreverse a decir una palabra.

Chica del Maíz, Gus Griswald

Chica al revés, Lawson

"Pobre" dijo Spinelli a sus adentros.

Voladora, Mikey Blumberg

Judith Johnson, Gordy Weasley

La lista de nombres continuaba, no era algo que le importara a la chica más ruda de la escuela, así que dejó de prestar atención. Alcanzó a escuchar, por ejemplo, que Ashley B invitaría al Rey Bob. Pero el último par de nombres de la lista, por más que intentó evitarlo, le heló la sangre.

Y finalmente, Ashley A y TJ Detweiler.

Spinelli, por supuesto, estaba enamorada de Johnny V desde hacía dos meses, cuando toda la escuela se enteró, pero nadie sabía que habían pasado ya dos años desde que empezó a sentir cosas por TJ. No era nada como lo que sentía por el chico de quinto año, por supuesto, pero tampoco era como lo que sentía por el resto de sus amigos. Con Johnny, lo que sentía eran sus hormonas actuando, pero con TJ era algo más profundo, no era como un golpe en el estómago, eran unas terribles ganas de abrazarlo que siempre habían estado ahí.

-Entonces… ¿Vince? –Fue lo primero que Spinelli le dijo a Gretchen cuando salieron de la reunión. Ella se sonrojó y sólo asintió en señal de afirmación. -¿Por qué nunca me lo dijiste?

-No lo sé, Spinelli, estas cosas son vergonzosas. ¿Piensas invitar a Johnny V al baile?

-Supongo que sí.

Comenzó a sonar un megáfono llamando a todos en la escuela. Las Ashleys informaron al patio entero sobre el baile. El Rey Bob sólo asintió confirmando su acuerdo con ellas y entonces todos los chicos comenzaron a hablar.

-Bien, Vince, ya sé a quién voy a invitar –dijo TJ con mucha confianza en sí mismo.

-No tan rápido, Detweiler, –intervino el Rey Bob –en este baile son las chicas quienes invitan.

Todos los chicos tragaron saliva al mismo tiempo. En realidad, todos excepto Randall, quien sólo comenzó a llorar y salió corriendo con la certeza de que ninguna niña en la escuela querría invitarlo.