Y ¿Cómo estan Miix Chicos?, aquí Cozmiik Zix.

Bueno Chicos al fin me he decidido, y voy a empezar desde el Volumen 2 de RWBY, o más bien poco antes de este.

Muchas gracias por leer la historia y espero que siga siendo de su agrado.

Ahora a responder los comentarios:

- Ben56: Muchas Gracias compa, me alegra que te este gustando la historia, y si, los kaijus tendran formas humanas (o faunas más bien), y tambien habra emparejamientos o shippeos entre las chicas y los kaijus, de una vez lo confirmo, no habrá yaoi ni yuri, no soy fan de ese genero.

Pero bueno, comenzamos con el primer cápitulazo de nuestra historia, que la disfruten!

-ATENCIÓN-

Yo no soy propietario del anime/serie RWBY, ni de las peliculas de Godzilla, solo lo soy de esta idea crossover, todos los derechos les pertenecen a sus repectivos autores


- Cápitulo 1 -

- Llegada Inesperada -


- Ubicación: Bosque Esmeralda -

Era un hermoso y brillante día soleado, en un frondoso y denso bosque, no muy alejado de la civilización o más bien: la Academia para cazadores Beacon.

Un hermoso paisaje para aquellos que admiraran la paz y la tranquilidad, completamente silencioso y apacible…

*BOOM* *BOOM* *BOOM*

*ROWRL* *GRRR* *RAWR*

… En un área del bosque se estaba dando una batalla de supervivencia, entre cuatro chicas jóvenes y unas extrañas y abominables criaturas.

- Muy bien, es hora de comenzar, ¡vamos Equipo RWBY! – Dijo una de las chicas que se encontraban. Esta era Ruby Rose, una jovencita de 15 años, blanca de piel, cabello corto y lacio negro con tonalidades rojas y ojos de color plateado. Vestida con una blusa de mangas largas negra y una falda negra con ciertas decoraciones de color rojo, mallas negras que cubrían por completo sus piernas, botas negras con franjas rojas, y lo que más destacaba una capa roja con capucha que colgaba de su cuello. Líder del equipo RWBY, estudiante de la academia Beacon y cazadora en entrenamiento.

- ¿Tenías que alertarlos a todos con tus disparos?, Ahora hay muchos más que antes - Dijo otra chica. Weiss Schnee, de 17 años, de tez pálida, cabello lago blanco peinado hacia atrás en una cola de caballo hacia el lado derecho de su centro y ojos celestes, una cicatriz que recorría su ojo izquierdo, el cual aún estaba intacto y sano. Vestía una chaqueta corta tipo bolero blanca, de mangas largas y acampanadas con tonalidades celestes, un vestido corto que terminaba con una falda, un listón blanco amarrado a su cintura y botas de tacón blancas. Heredera de la "Schnee Dust Co.", estudiante en Beacon, cazadora en entrenamiento y cantante profesional.

- ¿ehm…?, ¿ups?... je,je… - Fue lo único que le respondió la pelinegra a su amiga malhumorada.

- Tranquila Weiss, no tienes que "enfriarte" tanto, ja ja ¿Entienden? (1)– Dijo una tercera chica. Yang Xiao Long, 17 años, Blanca, con un cuerpo bien formado, un largo y frondoso cabello rubio y ojos de color lila. Vestía una blusa de mangas cortas café con bordes dorados (que exponía parte de su vientre), sobre una playera de corte bajo amarilla, una bufanda naranja rodeando su cuello, guantes sin dedos negros, shorts negros, un cinturón con una hebilla y una tela blanca colgando de este, botas altas cafés. Media Hermana mayor de Ruby Rose, estudiante en Beacon y cazadora en entrenamiento.

Ante el claro chiste malo, solo recibió un gesto de irritación de la heredera y unas cuantas risitas de su hermana.

- Bueno, no es nada con lo que no podamos lidiar – Dijo la última chica del grupo. Blake Belladonna, 17 años, Tez Blanca, un largo y ondulado cabello negro y ojos amarillo ámbar. Vestida con un chaleco abotonado negro con faldones, una camiseta blanca sin mangas (exponía parte de su vientre), una bufanda negra alrededor de su cuello, un moño negro en su cabeza, cintas negra en ambos brazos, pero con una manga separada negra y una banda plateada en su brazo izquierdo, pantalones cortos blancos, medias largas negras y moradas que cubrían sus piernas y botas de tacón bajo. Chica fauno, estudiante en Beacon, cazadora en entrenamiento y ex-miembro de la organización terrorista de faunos "El White Fang". (2)

Las cuatro amigas estaban rodeadas por un grupo de criaturas con apariencia de lobos antropomórficos y osos enormes, todos tenían cubierto la parte frontal de sus rostros con una armadura de hueso blanca siendo atravesada por unas marcas rojas que recorrían desde sus ojos hasta el final de sus cráneos, brillantes ojos y podía apreciarse múltiples protuberancias a lo largo de su espalda y brazos. Estos eran las Criaturas del Grimm, Beowolves y Ursas para ser precisos.

Los Grimm gruñeron y rugieron al cuarteto de cazadoras, y se abalanzaron contra ellas.

Las chicas respondieron al ataque preparando sus armas y también lanzándose al ataque.

Ruby apuntó su arma, "Crescent Rose" (básicamente un cruce entre guadaña y rifle de francotirador), y disparó, logrando darles a varias de las bestias, para luego maniobrar la hoja de la guadaña en contra de los demás que trataban de atacarla con sus garras, llegando a cortar a la mitad o incluso a decapitar a los monstruos, para luego ser envuelta con su capa, salir a toda velocidad mientras dejaba un rastro de pétalos a su paso y continuar su ataque.

Weiss con su "Myrtenaster" (un estoque de tamaño estándar, con cierto parecido a un revolver) apuñalo y rasgo la piel de algunos de los monstruos, creando en frente de ella una especie de glifos con forma de copo de nieve, los cuales uso de plataformas para tener un mejor ángulo de sus objetivos.

Blake desenfundando su "Gambol Shroud" y dejando expuesta una hoja de katana, cortando a varias de las criaturas con esta para después retraer la hoja de la espada para transformarla en una especie de pistola y disparar hacia los lobos. Algunos de estos lograron acercarse por su espalda, pero ella presentía lo inminente y dejaba en su lugar una sombra de ella, para luego desaparecer al momento del contacto, dejando confusos a los monstruos y tomarlos desprevenidos con un ataque de múltiples direcciones.

Y con Yang, sus brazaletes se alargaban, cubriendo su antebrazo, revelando su "Ember Cecilia", con un puñetazo directo hacia las bestias, de los guanteletes se disparaban balas que al momento de hacer contacto explotaban, luego la rubia disparó sus armas hacia atrás, obteniendo un gran impulso hacia adelante, el cual aprovecho para atacar a puñetazos a todas las criaturas que se le atravesarán, hasta dejarlos sin vida en el suelo (y pobre de aquellos que tocarán su hermoso cabello).

Las chicas parecían casi imparables al momento de atacar como equipo, eliminando a varios de los Grimm que se les acercaban. Estas misiones de acabar con hordas de Grimm se habian más fáciles desde que las cuatro entraron a la academia y fueron asignadas en el equipo.

Continuaron así un corto tiempo, hasta que todos los Grimm yacían sin vida en el suelo, justo después, sus cuerpos se disolvieron en el aire en un humo negro.

- Uff… bueno, eso fue un buen calentamiento, ¿No lo creen? – Dijo la rubia mientras estiraba sus brazos.

- Debo admitir que hemos mejorado notablemente – Dijo la peli blanca

- ¿Lo ven?, mientras sigamos siendo el asombroso equipo que hemos sido hasta ahora, nada nos detendrá – Dijo la líder del grupo con sus ánimos al máximo.

- Seguro – Dijo tranquila la chica fauno con una ligera sonrisa ante la actitud de su amiga.

- ¿Están seguras de que esos fueron todos?, si es así, me gustaría regresar a la academia – Dijo Weiss.

- Iré a revisar, espérenme aquí – Dijo Ruby para después usar su semblanza para avanzar rápido hacia una distancia no tan alejada.

Envuelta en su capa roja, Ruby aterrizó en una rama alta de un árbol y fijo su vista en la lente de su arma para tener una vista más clara del área.

No había rastros de más Grimm, lo que significaba que podría irse devuelta a su dormitorio a pasar el resto del día jugando videojuegos con su hermana.

Justo cuando había terminado de investigar y de quitar su ojo de la lente, una ligera pero resplandeciente luz blanca podía distinguirse entre lo profundo del bosque, incluso espantando a varios pájaros que se encontraban cerca de la zona luminosa. Al poco tiempo, la extraña luz se apagó lentamente.

A pesar de que algo le decía que no estaba bien ir allá, la curiosidad de la joven la superó, y volviendo a usar su semblanza para llegar a la zona de aquella luz.

Cayendo sobre sus pies cerca de donde vio la luz, caminó un poco abriéndose paso entre los arbustos y algunas ramas, hasta llegar a una pequeña área donde todos los árboles alrededor parecían estar algo quemados y con ciertos destrozos en sus troncos.

Pero lo que vio en el centro de esta yaciendo en el suelo la dejó impactada…

Sacando su "Scroll" del bolsillo de su falda, rápidamente llamó al resto de su equipo.

- ¡Chicas! ¡Vengan rápido! – Gritó la joven de ojos plateados a su dispositivo.

- ¡Ruby! ¿Qué sucede? ¿Estás bien? – Contesto Yang, quien noto el tono de alerta de su hermanita y se preocupó.

- ¡Solo vengan rápido, por favor! – Volvió a decir Ruby.

Las amigas colgaron la llamada y rápidamente se dirigieron hacia donde se encontraba su líder.

Al llegar las tres hacia donde estaba Ruby, la encontraron mirando fijamente hacia el suelo en frente. Yang se acercó hacia ella.

- ¡Ruby! ¿Por qué esta… bas… tan…? – Dijo notando lo que su hermana estaba observando. Lo cual Weiss y Blake también notaron y quedaron sorprendidas.

Enfrente de ellas, yaciendo en el suelo con césped, estaban los cuerpos de cuatro jóvenes inconscientes. La edad que aparentaban no parecía superar los veinte años, estaban cubiertos por trozos de tela rasgados, sin exponer tanto de estos, tenían varias heridas y quemaduras en todo el cuerpo, algunas de estas goteaban poca sangre o estaban empezando a cicatrizar, pero lo que más destacaba era que cada uno tenía uno que otro rasgo animal.

El primero era un joven de piel blanca, cabello corto alborotado gris oscuro, delgado pero fornido, parecía ser el más alto del grupo, pero de él sobresalía una larga y escamosa cola de reptil, con una hilera de espinas o picos recorriendo esta.

El segundo era otro chico de piel morena clara, cabello corto castaño con las puntas de este blancas, más bajo de estatura que el anterior pero igual de fornido, al igual que el primero, tenía una cola larga, escamosa, pero más delgada y espinosa.

El tercero era otro varón de piel blanca, cabello corto rojizo, más delgado que el resto de los chicos, pero su complexión física era similar al de los otros, con una estatura media entre el primero y el tercero, sus pies no parecían ser los de un ser humano, cada uno tenía tres dedos apuntando al frente con garras al final de estos y una pequeña garra sobresaliendo del talón, aparte de que estaban cubiertos por escamas rojizas.

La última, era la única chica del grupo, hermosa, de cabello blanco que le llegaba hasta sus hombros, un físico parecido al de Yang, igual de alta que ella, justo encima de su frente sobresalían un par de antenas de insecto, de polilla para ser exactos.

No cabía duda, los cuatro eran claramente faunos.

Blake no perdió tiempo en seguir observando a las personas inconscientes y rápidamente se agacho hacia ellos, apoyando un par de sus dedos sobre sus cuellos para asegurarse que tuvieran pulso.

- ¿S-Se encuentran bien? – pregunto la heredera un poco preocupada.

- Sí, pero están muy mal heridos – Dijo la fauno pensativa – es extraño, sus heridas no parecen estar sanando, ¿Será que sus auras siguen bloqueadas?

- Sea como sea, no podemos dejarlos aquí, llamaré a la Profesora Goodwitch – Dijo Yang

Haciendo una llamada rápida hacia la profesora de la academia, las cuatro amigas revisaban a los chicos inconscientes, asegurándose de que alguno llegara a despertarse, mientras se preguntaban entre ellas mismas que les había pasado, era todo un misterio.

"Podría haber sido el ataque de algún Grimm", pensaban, eso explicaría las cortadas y heridas, pero aún quedaba en duda las extrañas quemaduras en la piel, hasta donde podían ver, no llevaban consigo ningún tipo de arma o herramienta con ellos, y al no tener sus auras desbloqueadas, no podrían utilizar algún tipo de semblanza que les causara las quemaduras. Eso si era raro.

Pasaron unos quince minutos, y llegó un vehículo volador en forma de ambulancia con alerones (3), de este salió una mujer de mediana edad, de cabello rubio claro recogido, ojos verdes brillantes con unas gafas rectangulares. Llevaba puesta una camiseta de mangas largas blanca que exponía parte de su pecho, una capa que colgaba de sus hombros, morada en el interior y negra en su exterior, una falda de negocios negra abotonada, medias largas y botas negras. Si, esta era la profesora Glynda Goodwitch, profesora en la academia Beacon y asistente del director Ozpin.

Junto con ella también salieron un par de paramédicos con camillas listas y rápidamente inspeccionaron a los jóvenes en el suelo para verificar la gravedad de su estado.

- ¿Qué fue lo que pasó aquí? – Pregunto la profesora hacia las jóvenes.

- No lo sé, cuando los encontré ya estaban inconscientes en el suelo, y al parecer sus auras no están desbloqueadas – Explico la líder del equipo.

- Ya veo…, hay que llevarlos a la enfermería de la escuela pronto, no es seguro aquí – Dijo Glynda – Y si ustedes ya terminaron con su misión pueden acompañarnos.

- Sí profesora – Respondió Ruby.

Las cazadoras subieron al vehículo, mientras los paramédicos subían arrastrando las camillas con los cuerpos de los jóvenes faunos sobre estas, hasta que todos ya estaban dentro.

Lentamente el vehículo comenzó a elevarse en el aire y se dirigió hacia donde se encontraba la Academia Beacon.


- Base de Operaciones Atlesiana –

En un amplio cuartel, se encontraban varias personas, todas con su vista a varias pantallas de computadoras avanzadas, haciendo la típica rutina del personal militar, tan solo su trabajo.

En el fondo de esta, se encontraba un hombre de mediana edad observando la situación con seriedad. Su cabello era negro, pero con algunas áreas de este blanco, probablemente por efecto de la edad, se le alcanzaba a notar una pequeña placa de metal justo arriba de su ojo izquierdo. Estaba vestido de manera formal, usando un abrigo blanco por debajo de un chaleco gris, una corbata roja, un guante que cubría su mano derecha y pantalones blancos.

Este era el James Ironwood, general del ejército atlesiano, miembro del consejo atlesiano y director de la Academia Atlas. Realizando su rutina como general. Últimamente esta se estaba volviendo más atareada con los preparativos para el próximo "El cuadragésimo Torneo del Festival de Vytal", en el cual varios de los estudiantes de su academia participarían. Ser un evento grande, con cientos de personas asistiendo, necesitaba reforzar la seguridad, aumentando el número de guardias para mantener a salvo a la gente.

Aunque esto no sonara tan difícil aun así requería tiempo para prepararse, además de que él también dentro de poco viajaría con su armada hacia Vale para reencontrarse con su viejo amigo Ozpín.

Estaba a punto de retirarse de la sala e ir a prepararse para su partida, hasta que un soldado con armadura entró y lo recibió con un saludo militar antes de hablar.

- General Ironwood, Señor – dijo el soldado hacia el general.

- Descansen sargentos, ¿Qué desean? – Respondió Ironwood.

- Vengo a informarle señor, que nuestros oficiales han encontrado algo que… puede parecerle interesante – Dijo el sargento – Será mejor que me acompañe y lo vea por usted mismo.

- Por supuesto, Adelante soldado – Dijo el general, para luego seguir al sargento.

Caminando por numerosos pasillos, pasando por el lado de varios empleados que pasaban por ahí, el general y el soldado continuaron con su trayecto, hasta llegar una habitación con científicos e ingenieros con batas puestas, observando y revisando un objeto sobre una camilla de metal.

La apariencia del objeto dejó impresionado al general, quien veía detenidamente sin creer lo que sus ojos veían.

Era una especie de robot humanoide, cubierto de pies a cabeza de placas de metal con algunos puntos en las articulaciones al descubierto mostrando la maquinaria en su interior, le sobresalía una larga y delgada cola cubierta con las mismas placas y puntos expuestos, pero lo que más dejaba sorprendido a las personas presentes en la habitación, era que la complexión de su rostro tenía un gran parecido a la de un adolescente humano, sus ojos eran de una especie de cristal por el cual solo estaba oscuro a través de estos, señal de que permanecía inactivo.

- ¿Qué es esto? – Preguntó Ironwood.

- No lo sabemos Señor, cuando unos sargentos que patrullaban cerca de la zona lo encontraron tirado en el suelo, al principio pensaron que se trataba de un Caballero Atlesiano que se había averiado, pero cuando tuvieron una mejor vista de el, inmediatamente lo trajeron aquí, y pensamos que usted podría tener algún conocimiento sobre esta unidad – Explico uno de los ingenieros. - ¿Está seguro de que esta unidad no estará afiliada con el proyecto P.E.N.N.Y.?

- Por supuesto, el Dr. Polendina y yo nos aseguramos de que solo se creara una unidad para dicha operación, jamás había visto a este de aquí – Respondió el general Atlesiano.

- Ya veo…, ejem… hasta ahora, hemos separado cuidadosamente algunas piezas de la máquina para evitar que su reensamble se vuelva complicado, y por lo que hemos observado, literalmente esta armado hasta los dientes – Dijo mientras ambos observaban a uno de los ingenieros que se acercaba a inspeccionar el brazo derecho del androide, solo para recibir un susto de muerte ante un largo sable que se desplegó casi instantáneamente del antebrazo – y quien quiera que haya creado esto también se tomó la libertad de encriptar su base de datos con un sistema avanzado que ni siquiera Atlas u otro reino posee, aún con nuestros avances en la tecnología, me temo que podría llevarnos meses descifrar el código y acceder a su información.

- Entiendo… - Dijo Ironwood.

- Y un detalle más que averiguamos, es que hemos detectado pequeñas señales de aura en el androide – Dijo el Ingeniero.

- ¡¿Cómo dice?! – Preguntó Ironwood sorprendido pensando que había escuchado mal a las palabras del ingeniero.

- Exactamente como lo escucho señor, yo también estoy tan sorprendido como usted… creo que no somos los únicos que han desarrollado un ser sintético que pueda generar aura propia, pero este no tiene la suficiente para ser comparado con la de un ser vivo, e incluso intentamos desbloquear su aura para observar como reaccionaba, pero no hubo ningún cambio, me atrevería a decir que no está completo (4) – Respondió

Pasaron unos cuantos segundos de silencio entre estos dos, el general se mantenía pensativo ante la increíble noticia que había recibido, pero un pensamiento le rondaba por su cabeza para al final ocurrírsele una idea…

- De casualidad, ¿sabe del paradero actual de la señorita Polendina? – Preguntó el general

- Si señor, en este momento, se encuentra entrenando y preparándose para el Torneo de Vytal, no muy lejos de aquí – Respondió el ingeniero.

- Necesito que la contacten y le digan que venga aquí lo más pronto posible, y preparen tanto a Penny y al androide en unas de nuestras cámaras de aura – Ordenó el general.

- ¿Señor? ¿No estará sugiriendo que…? – No pudo terminar de hablar por la interrupción de Ironwood.

- Exactamente, sé que es arriesgado y que no tenemos idea alguna de la proveniencia ni del fin de esta cosa, pero nos es necesaria una acción, de demostrarle a las personas de que pueden estar a salvo sin temer que llegue una amenaza contra sus vidas, y creo que esta podría ser una buena oportunidad de llevar a cabo esa acción –

- Si señor, como usted ordene –

Con toda la situación ya aclarada, Ironwood se retiró de la habitación sin nada más que decir.


- Academia Beacon - Enfermería -

En lo que parecía ser un amplio cuarto de hospital con una gran ventana que dejaba entrar la claridad de la luz del sol, se podía ver cuatro camillas de hospital, dos de un lado de la habitación y las otras dos del lado opuesto de esta, sobre estas se encontraban recostados los cuatro faunos jóvenes que fueron encontrados por el equipo RWBY, durmiendo tranquilamente y siendo revisados constantemente por los médicos de la academia.

Cada uno de los chicos estaban conectados a un monitor cardiaco y un medidor de aura, el cual por el pitido constante y breve de este daba entender que sus ritmos cardiacos eran normales y sus niveles de aura eran estables, y las heridas y quemaduras que andaban en sus cuerpos empezaban a curarse.

Uno de los doctores salió de la habitación hacia un pasillo donde a lado de la puerta de esta, se encontraba la Profesora Goodwitch observando el estado de los jóvenes a través de una ventana de vidrio polarizado. El doctor se dirigió hacia la profesora.

- Señorita Goodwitch, quería informarle que la condición de los jóvenes está mejorando, las heridas ya sanaron y las quemaduras van desapareciendo poco a poco, no sabemos cuándo despertaran, pero los mantendremos en revisión – Dijo el médico mientras la mujer lo escuchaba con atención.

- De acuerdo, muchas gracias – Respondió

- Con su permiso – Dijo el doctor para retirarse.

Glynda volvió a centrar su mirada hacia la ventana de la habitación mientras se quedaba pensativa acerca de este suceso, "¿de dónde serán? Y por lo que investigue no son estudiantes aquí, además que ciertamente son de un raro tipo de faunos…"

- Parece como si algo te inquietara – Los pensamientos de la profesora fueron interrumpidos por una voz familiar y volteo su cabeza para ver de quien provenía.

Vio a un hombre de mediana edad, cabello gris alborotado, llevando unas pequeñas gafas oscuras circulares. Usaba una bufanda verde con un accesorio en formas de cruz en su centro, un traje negro desabotonado sobre un chaleco abotonado y una camisa verde, pantalones verde oscuro largos y zapatos negros. Sosteniendo una taza de café con el emblema de Beacon bordado en esta.

Este era el director Ozpin de la Academia Beacon, quien se acercó más a Glynda y volteó su vista hacia la ventanilla del cuarto mientras la profesora lo miraba con atención.

- ¿Qué tenemos aquí? – Glynda volvió a ver a la ventanilla en cuanto el caballero le pregunto.

Cuatro faunos adolescentes que fueron encontrados gravemente heridos e inconscientes en el bosque Esmeralda, no tenían aura, pero acabo de desbloquearlas, y no sabemos qué fue lo que les ocurrió –

- Ya veo… - dijo Ozpín antes de dar un pequeño sorbo al café en su taza.

- ¿No le parece un poco extraño? – Pregunto Glynda.

- ¿Qué cosa? – Pregunto curioso el director

- Por qué estos jóvenes estaban en un bosque peligroso, alejados de la civilización, sin aura o ningún tipo de armamento, a parte del hecho en que se encontraban casi desnudos…, y acabo de revisar los expedientes y no están registrados en la escuela, tampoco encontré ningún otro tipo de información que los relacionara – Explico la mujer de lentes

Ante esto el director se quedó pensativo un breve momento analizando la situación y sin apartar la mirada en el fauno de pelo gris oscuro, del cual en su rostro parecía tranquilo, pero para él veía algo distinto en el chico…

- Quizás solo sean personas sin ningún registro que se perdieron, pero igual debo admitir que en realidad si es extraño…, pero probablemente puedan explicárnoslo luego – Dijo Ozpin para lentamente retirarse – Cuando despierten y estén recuperados, por favor házmelo saber, desearía tener una plática con ellos.

- Por supuesto – Respondió

Ozpin se retiró, y Glynda siguió observando a los cuatro jóvenes unos cuantos segundos más, para luego ella también irse del pasillo.

Varias horas después, la noche había caído y en la habitación con las luces apagadas, los faunos jóvenes seguían durmiendo de manera tranquila y apacible, sin doctores o enfermeras que estuvieran presentes, se encontraba completamente en silencio…

Pero no duro por mucho, porque ligeros gruñidos se oían de uno de los adolescentes.

El chico de cabello gris oscuro y cola de lagarto, mientras dormía sus ojos se arrugaban levemente y movía su cabeza despacio de un lado a otro con un cierto grado de molestia.


En un lugar oscuro y amplio el joven permanecía recostado con sus ojos cerrados, donde se llegaban a escuchar leves estruendos y el sonido del agua agitándose, para luego ser reemplazados por tremendas explosiones.

Esto hiso que el joven abriera los ojos, se levantara su espalda del suelo, quedándose sentado sobre este, y se viera rodeado por miles de vehículos humanos, tanto voladores como marítimos, cubiertos en sombras y que apuntaban sus armas hacia él. Con la vista un poco cansada, volteó su cabeza hacia su izquierda y viendo sobre su hombro… quedo impactado…

Detrás de el se encontraban tres criaturas, a las cuales él consideraba sus aliados, tirados en el suelo heridos e inconscientes.

El chico se levantó sobre sus piernas tratando de mantener el equilibrio, mirando con furia a los vehículos que lo rodeaban. Corrió hacia ellos lo más rápido que puedo hacia ellos para destruirlos por lo que habían hecho, pero por más que lo hiso no lograba ni acercárseles, como si se alejaran por cada paso que daba, pero sin dejar de apuntar sus cañones hacia él.

De repente, todos los vehículos dispararon contra él, haciéndolo retroceder y obligándolo a cubrirse con sus brazos.

No le dolían, pero su mente jugaba con él haciéndole creer que los proyectiles se estrellaban con su cuerpo.


El chico empezaba a agitar más su cabeza, apretaba aún más sus parpados y mostraba como sus dientes superiores se apretaban con los de su mandíbula.

El monitor que estaba conectado a él, y se encontraba a lado de la cama, se activó, realizando una serie de frecuentes pitidos, dando señal de que el ritmo cardiaco del joven se aceleraba.


Los proyectiles seguían viniendo hacia él, cada uno chocando con su cuerpo y hacerlo caminar hacia atrás, para luego perder el equilibrio y caer de espaldas contra el suelo, justo en frente de sus aliados.

Tratando de volver a incorporarse, les gritó a sus aliados para que se despertaran, pero ninguno de ellos parecía oírle.

Volvió a mirar al frente de él y noto otra figura que estaba de pie mirándolo fijamente, sus ojos brillaban en un color amarillo y apuntaba lo que parecían enormes cañones sobre sus hombros hacia él.


Se movía sobre la cama cada vez más brusco, apretando y rasgando las sabanas con sus uñas, las cuales parecían haberse vuelto afiladas garras, sus gruñidos sonaban cada vez más y los pitidos del monitor se aceleraban más.


El ser de ojos amarillos no apartaba la vista de él, y solo le respondió con una mirada y un gesto furioso.

Sobre ellos una enorme esfera brillante descendía sobre sus cabezas, para luego estallar con un fuerte estruendo, envolviendo toda la zona junto con él y todo lo que estuviera ahí en una luz blanca.


Sus ojos se abrieron de golpe tanto como platos, trató de levantarse solo para girar sobre la cama y caer de está golpeándose sobre el suelo, desconectando el monitor de su cuerpo y tirando varios objetos de una mesita que también se encontraba a lado de la cama.

Ignorando el dolor de la caída y volvió a levantarse, esta vez apoyándose en la pared que tenía cerca, apartando las sabanas de la cama para revelar su cuerpo cubierto con una bata de paciente.

Su vista seguía acomodándose al haberse despertado tan de repente hasta que al fin tuvo un plano claro del lugar en donde estaba.

"¿En donde estoy?", se preguntaba asimismo confundido del entorno que le rodeaba. "Lo ultimo que recuerdo fue mi pelea contra esa hojalata gigante, luego esa esfera oscura y la luz brillante y… argh"

Un pequeño dolor en su cabeza interrumpió sus pensamientos, y llevó sus manos hacia esta, pero noto algo extraño… su rostro se sentía diferente, luego centro su atención en sus manos y luego volteó su vista hacia el resto de su cuerpo que estaba cubierto con una cobertura desconocida para él, pero alcanzaba a notar que la complexión de su cuerpo era diferente a lo que él recordaba, su piel ya no era escamosa, y sobre su cabeza tenía "¿pelaje? ¿pero qué…?", volteó a su espalda y para su alivio aún conservaba su cola, pero el resto era otra historia.

Seguía pensando acerca de la nueva apariencia de su cuerpo hasta que notó que con su pie descalzo había pisado un objeto, curioso se agachó y lo levantó del piso, era un espejo de mano, pero él no tenía idea de lo que era, viendo a través del cristal vio una figura en el que parecía imitar cada movimiento que el realizaba con su rostro, al poco rato se figuro una idea en su mente y quedó impactado…

"¡N-No puede s-ser!", pensaba mientras volvía a llevar una mano a su rostro sintiendo la complexión de su rostro al mismo tiempo que la imagen en el espejo, soltándolo y dejándolo caer al suelo, rompiéndose al contacto con la superficie.

No había duda, su nueva apariencia le resultaba terriblemente familiar. Era la apariencia de un humano.

Antes de que pudiera hacer cualquier otra cosa, la puerta detrás de él, la cual era la puerta de la habitación fue abierta rápidamente por uno de los doctores que habían sido alertados por la alarma del monitor cardiaco, dejando entrar la luz del pasillo.

- ¡Esta despierto! – Gritó el doctor hacia sus compañeros que venían desde el pasillo, para luego voltear la vista hacia le fauno – joven necesita recostarse para descansar y podamos revisar su estado.

En cuanto el fauno escuchó esas palabras, este volteó su mirada hacia el hombre con sus brillantes ojos anaranjados mirándolo amenazadoramente y mostrando sus dientes con un sentimiento intenso de furia.

Los demás doctores, se acercaban a donde se encontraba su colega que los llamó, pero se detuvieron al verlo salir volando de la habitación y estrellándose con una pared cercana.

Rápidamente fueron a auxiliarlo, mientras veían asombrados como el paciente con la cola de lagarto empezaba a golpearlo y arañarlo. Intentaron sujetar al fauno de los brazos, pero este solo los apartó con una fuerza increíble, haciéndolos caer a varios metros de él.

El chico corrió hacia ellos para atacarlos, los doctores quedaron en el suelo paralizados del miedo ante el inminente ataque, pero antes de que el paciente pudiera hacerles algo, una fuerte corriente de viento envió a volar hacia atrás al fauno.

Los doctores voltearon sus miradas para ver a su salvador.

- ¡Profesora Goodwitch! – Dijeron en unión aliviados de ver a la cazadora.

- Levántense y salgan de aquí, yo me hare cargo – Ordenó la profesora.

Los doctores hicieron caso, y Glynda centro su atención al fauno que tenía enfrente mientras este se reincorporaba del vuelo que le hicieron tomar.

- Escucha, no quiero tener que lastimarte, así que calmante y regresa pacíficamente a tu habitación o… - Dijo la cazadora mientras apuntaba la punta de su fusta (el cual era su arma) hacia el joven – …tendré que obligarte.

Sin apartar sus brillantes ojos naranjas de la humana que tenía enfrente, gruño con más furia por lo que esta le había hecho, no tenía idea de como logró hacerlo retroceder tanto, pero iba a devolvérselo y peor.

Corriendo hacia ella, balanceó sus brazos hacia adelante con el fin conectar sus garras contra la humana, pero ella solo esquivo el ataque, volvió a intentarlo solo para ser esquivados otra vez y recibir un golpe de la fusta en la cara.

Su ira iba en aumento y volvió a atacar usando sus puños, pero ella solo los esquivaba y bloqueaba con su fusta, intentó conectar una patada lateral para ser bloqueada y luego girar sobre si mismo y balancear su cola hacia ella, esta vez conectando un fuerte golpe, pero cubriéndose con sus brazos, que la hiso retroceder arrastrando la suelas de sus zapatos contra el piso.

Al reincorporarse del ataque, la mujer solo reajusto sus gafas y maniobrando su fusta empezó a levitar objetos pequeños (frascos, medicinas, y cristales) en el aire que se encontraban tirados, apuntó la fusta hacia delante y todos los objetos volaron a gran velocidad hacia él y se estrellaron con su cuerpo.

El chico se cubría de los múltiples objetos, pero con una mirada determinada corrió hacia la cazadora con su antebrazo cubriendo su rostro tratando de embestirla, ella se movió aún lado evitando el empuje, pero en ese momento la cola de su adversario se abalanzó varias veces hacia ella, llegando a conectar unos pocos golpes.

Después, viendo como las garras afiladas del joven casi hacían contacto con su rostro, ella se movía rápido para evitar los zarpazos, pero poco a poco empezaban a ser más rápidos y fuertes dificultándole el bloquearlos, y en un pequeño descuido, el joven logró agarrarle de la muñeca y jalarla con una inmensa fuerza y mandarla a volar lejos de ahí, pero ella se reincorporó realizando un par volteretas en el aire y caer de pie.

Este joven, a pesar de que sus movimientos eran predecibles y que podía notar un poco de desequilibro en estos y de los múltiples puntos expuestos que dejaba al pelear, debía admitir que tenía un buen potencial. Sin embargo, esto debía acabar de una vez si no quería terminar destruyendo la enfermería.

Pero antes de que continuara con la pelea, una brillante luz azul empezaba a emanar de la cola del fauno, recorriendo desde la punta de la cola hasta la nuca. Glynda observaba con asombro el extraño suceso que pasaba enfrente de ella. El joven infló su pecho, abrio su boca y...

No pasó nada...

Confundido el fauno volvió a imatar el comportamiento una y otra vez sin obtener un resultado distinto, lo unico que salía de su boca era su propio aliento.

La mujer de lentes solo veía con una ceja arqueada y una gota de sudor recorriendo su frente en señal de pena.

- ¡Profesora Goodwitch! –

La cazadora volteó su cabeza hacia donde escuchó el llamado y vio a uno de los doctores sosteniendo un par de jeringas en sus manos.

- ¡Tome estas! – Gritó y lanzó las jeringas hacia la mujer.

Ella entendió de lo que se trataban, apuntando su fusta hacia el par de agujas y haciéndolas levitar, y lanzarlas hacia el fauno. Este apenas tuvo tiempo para reaccionar y solo pudo ver como ambos objetos punzantes se clavaban una en su hombro izquierdo y la otra en su pierna derecha mientras inyectaban el líquido que contenían.

El joven realizo un gesto de dolor, pero lo ignoró y se quitó las agujas de su cuerpo, iba a volver a atacar a la mujer, pero de repente sintió como sus parpados le pesaban, no podía sostener su cuerpo en pie, y cayó inconsciente al piso.

La profesora dio un suspiro de alivió y volteó hacia los doctores - ¿Se encuentran bien? – Preguntó.

- Si señora, estamos bien, por suerte no hubo heridas graves – Respondió uno de ellos.

- Bien…, por favor lleven al joven de nuevo a su cama y manténganlo vigilado, No quiero que se repita lo anterior – Dijo la mujer de lentes – y si él o alguno de los otros se despierta, hagan el favor de avisarme.

- Por supuesto, Señorita Goodwitch –

La profesora se retiró mientras, los demás doctores levantaban del suelo el cuerpo del chico de cabello gris devuelta a la habitación.


Ya esta! Termine!

Bueno chicos, aqui esta el primer capitulo de nuestra historia, espero que les haya gustado, y que tan bien les haya gustado la pequeña escena de pelea que deje al final, perdonenme no soy muy bueno escribiendo este tipo de escenas pero trataré de hacerlas lo mejor que pueda.

y aquí les dejaré las explicaciones que marque con un número a lo largo del capitulo:

(1): Para los que no entendieron el chiste, simplemente cambie la palabra "enfadarte" por "enfriarte", debido a que ambas palabras se escriben similar y tomando en cuenta la personalidad de Weiss. SUPER INGENIOSO! (Apunto con un arma en la cabeza y *PUM* XD)

(2): Espero no haberme pasado con las descripciones... XD

(3): No recuerdo como se llamaba este vehiculo, pero estoy seguro de que aparece en algun punto de la serie.

(4): Mi explicacion para esto es: Bien sabemos que el aura es "La manifestación del alma de un ser vivo", y como el Mechagodzilla 3/Kiryu fue creado a base del esqueleto del primer Godzilla y su alma aún prevalece dentro de este (como puede verse en: "Godzilla Against Mechagodzilla 3" y "Godzilla: Tokyo S.O.S") , pero al ya estar muerto y reconstruido como un robot de combate, su alma no podria generar la suficiente aura como la de un ser vivo. Esa es mi teoria, y espero que esten deacuerdo, y se que aun asi pueden sacar muchos argumentos en contra, pero es mi historia y hago lo que puedo para hacerla parecer lo más "logica" posible.

Eso sería todo de parte de mí, dejen sus comentarios y sugerencias para seguir continuando esta historia.

Nos vemos Miix chicos Y Cozmiik, Fuera.