La dama romántica y un ceño fruncido.

-Gabi, tu cabello es tan suave, es como acariciar un minino. . .- La muchacha comenta de forma enternecida mientras cepilla las hebras castañas.

Es interrumpida por alguien que entra al gran salón, el cual está adornado con muebles de madera achocolatada y asientos olivos.

-Teresa, su nombre es Gabriel, no Gabi.-

Es la voz severa proveniente del señor Stefan Kértesz, honorable escritor de novelas bélicas y ahora, sin querer, ha desafiado sus ideales para escribir relatos de romance a exigencia de la editorial que le patrocina.

Viudo, con seis bellas hijas y un varón, ha tenido un tanto desbalanceado trabajo desde que llegó al género romántico y eso por ende, ha afectado a la familia.

El mismo pensamiento del señor Kertész ha llevado a que su único hijo fuera su punto de desahogo, fracasando en el punto de que pudiera ser al igual que su padre.