No soy dueño de Oregairu.

Espero que les guste la lectura, estaré actualizando semanalmente (espero) para todos los que lean.

Además, si les gustó, dejen un comentario. Es bueno saber cómo es recibido su escrito para los autores, queridos lectores.


Sin embargo, algunas cosas no cambian

Literatura

Sí, muchos la despreciarían pero yo no soy así. Soy un asiduo lector que enriquece su vocabulario para ofender cínicamente a los demás, pero no es así realmente. Verán, cuando estaba en la escuela primaria, realmente no me gustaba mucho leer. Un día, una maestra se me acercó y me dio un libro. Realmente pensé que era así, resulta ser que me lo estaba entregando para que lo devolviera a la biblioteca por ella. Pero mientras iba en el camino logré echarle una ojeada y a leerlo página por página hasta que me perdí. Llegué a la biblioteca y lo pedí para mi lectura y con algo de suerte me lo dieron.

"Oni-chan, levántate" escuchó que toca mi puerta mi querida hermana, estaba por levantarme de no ser porque tengo ojeras y ganas de seguir durmiendo.

Con tal, esa ya era mi rutina. Decidí ir al baño y tallarme los ojos tratando de que se me borrara esas marcas horrendas para luego bajar a comer.

"Oni-chan", ahí está esa cara de preocupación. "¿Te quedaste despierto otra vez escribiendo?" me preguntó molesta ya que había pasado dos noche por lo mismo.

"Komachi" hice un largo bostezo, señal de que aun quiero dormir. "Cuando llega la inspiración hay que aprovecharla, entiendes" le dije esperando que comprendieras.

"Lo entiendo, pero si sigues así no podrás encontrar novia" Otra vez con eso, vaya que le preocupa que me quede como un solitario para siempre. Komachi, tu Oni-chan te tiene a ti.

"Siscon", dijo mientras caminaba adelante.

"¿Ah?" no recuerdo haber dicho eso en voz alta, bueno, debo seguir con mi comida. Ella la puso allí y solo restaba dar las "Gracias por la comida" y empezar comer. Ah sí, como venía contándoles, desde que comenzó a gustarme la lectura empecé a nutrirme literariamente e incluso comencé a escribir algunos proyectos en una laptop que conseguí de mis padres por haberme graduado de la primaria. "Me voy Komachi", le menciono antes de salir por la puerta tras haber comido y ahora vestido. Ella seguro se está bañando.

"Que te vaya bien, Oni-chan" me desea suerte, como si yo la necesitara. Salí y comencé a caminar tranquilamente, tomar la estación de trenes me ahorraría 15 minutos a pie pero decidí que hacer un poco de ejercicio no estaba mal, después de todo. No tardé mucho cuando me encontré de nuevo al frente de la casa de Miura, pero no la vi por el lugar. Tampoco era como si me interesara que estuviera afuera.

"Hikio" ¿Ah? De seguro fue otra persona que llamaron, seguí adelante ignorando el peligro de mi acción. "Hikio, no me ignores. Es de mala educación"

Finalmente me di cuenta que al que me llamaba era a mí, cuando volteé allí estaba una diosa jadeando tras haber corrido algunos metros para alcanzarme. Supongo que aun no me acostumbro a que me diga así, pero, ¿por qué empezó a llamarme así y cuándo?

"Deberías hacer ejercicio más a menudo" dije y ella se molestó.

"Cállate, eso pasa por no esperarme" contestó con la respiración entrecortada.

"Pues, deberías haber pronunciado bien mi apellido por lo menos" dejé escapar un suspiro de resignación. "Además, ¿qué es eso de Hikio? ¿Es que no te acuerdas como es que me llamo?"

"Que tiene, es más fácil de decir" me dijo con indiferencia caminando por el frente mío siguiendo adelante hasta que se detuvo y se giró para preguntarme. "¿No vienes?"

"¿Ah? Es mejor que no caminemos juntos, pueden confundirme con un acosador o un violador" dije tratando de igualar el paso.

"Que pesimista, además, es tu culpa que te confunda. Deberías mostrar una sonrisa, por lo menos" me dijo mientras ella misma reía ante mi falta de positivismo.

"La sociedad tiene la culpa" no estaba tan mal, ella tiene la culpa de todos modos de todos los problemas.

"Si, si" dijo mientras jugaba con sus rizos. "Aún así deberías darte la oportunidad de hacerlo una vez" me dijo mientras parecía ocurrírsele una idea. "Ya sé, te haré sacar una sonrisa. Esa será mi meta y una de las forma en cómo agradecerte". Basta, ¿ya no lo hiciste? Si te empeñas.

Giré para ver que ya estábamos cerca, ya van dos semanas que tiendo a encontrarme con esta joven en la calle. O está por allí divagando o me alcanza, es peor que Orimoto. Ahora, hablando de ella, nunca me comentó nada acerca de la salida a comprar el libro. Bueno, ella es la interesada.

"Aquí nos separamos otra vez, nos vemos más tarde Hikio" me dijo como lo había hecho estas últimas dos semanas al llegar a esa intercepción donde hay dos caminos, uno a mi escuela secundaria y el otro a la de ella.

"Adiós", creo que debo tratar de hacer algo con esa chica o terminaré enamorándome de ella. Aunque dijo que ya tenía a alguien, me imagino que fue la persona por la que ingresó a esa institución.

Mientras dialogaba internamente, llegué nuevamente al pasillo central que daba a mi salón de clase encontrándome con que Orimoto hablaba con sus amigas y luego se acercó a saludarme.

"Buenos día, Hikigaya" dijo menando los ojos acercándose más a mí. Mujer guarda tu distancia me vas a dar un infarto este día. Sin embargo, sus ojos café no dejaban de penetrar en mí y fue entonces cuando traté de recomponerme.

"Yo" dije retrocediendo un poco. Un tanto más y muero antes de llegar a mi primera clase, que lástima por los que me odian.

"Hilarante como siempre, Hikigaya, ¿qué clase de saludo es ese?" me dijo entre risas. "Pero por lo menos me deja que te hable", mujer, si no tengo otra opción. Si no fuere el caso, con gusto te ignoraría pero eres demasiado impertinente.

"Un saludo ergonómico", al parecer dije una palabra que no entendía, su cara de confusión total era claramente muestra de ello. "Un saludo ahorrador de energía" traté de reformular mis palabras para que la entendieran.

"Hilarante, porque no dijiste eso". Oye, ya me empiezo a preguntar si sabes que significa esa palabra. Ahora que lo menciono, yo tampoco me acuerdo, lo anotaré para buscarlo en mi diccionario cuando llegue. "¿Eh, Hikigaya?"

"¿Ah?" dije viendo que ahora me miraba extraño.

"Es que parecías estar en otro mundo", claro, estaba en mi mundo ideal. ¿Acaso no te enseñaron a no molestar a la gente cuando está en su lugar feliz, Orimoto? Suspiro y ella parece acordarse de algo nuevamente. "Ah, ahora que recuerdo. Estás libre éste fin de semana". Ah, lo del libro seguro. Supongo que no habrá ningún problema en que acepte, ya que, técnicamente, no es una cita. ¿O sí?

"Okey, entonces espérame en la estación de tren que está cerca de aquí. Hay un centro comercial con una nueva librería que me gustaría visitar para ver si hallo ese libro". Eso fue lo último que escuché antes de que sonara la campana. "Tu celular" ella prácticamente me lo arrebató cuando lo saqué.

"Oe" dije viendo que habían violado mi privacidad.

"Oh, no pensé que tuvieras a alguien más que tu familia Hikagaya registrado en tu teléfono. Pensé que iba a ser la primera, pero veo que tienes otro contacto acá". Oh, ¿de que habla? Si mal no recuerdo, solo tengo el número de mi casa, el de mis padres y el de Komachi. ¿Qué hay de malo con ello? ¿Confundió a Komachi con otra persona? Bueno, no pasó mucho cuando me devolvió mi teléfono.

"Es tarde, vamos a entrar".

Y así fue como pasaron las horas de clase, almuerzo y llegó el final del día. Orimoto se despidió de mí antes de irse con sus amigas quienes parecían charlar alegremente. Ignorando aquello, procedí a caminar a las afuera de instituto encontrándome con la misma persona recostada en el mismo lugar casi escondida.


"Yo", ¿cuántas veces he dicho lo mismo hoy?

"Ya nos habíamos visto en la mañana, idiota". Sí, eso lo sé tonta. Pero no sé realmente como iniciar una conversación y ni me interesa así que valora lo que hago, ¡por dios!

"Sí, si" digo mientras empiezo a caminar y ella se coloca a mi lado. Extrañamente ya me acostumbre a caminar con alguien, mejor dicho, con una chica a mi lado. Cualquiera que me viera con Miura diría algo como 'imposible, ¿Hikigaya? No, eso es más que imposible es improbable'. Sí, como si ellos supieran la diferencia entre esas palabras. Como sea, ya íbamos cerca de la casa de la rubia de ojos verdes, que ni cuenta me di que el tiempo se nos fue hablando y conversando acerca de cosas triviales.

"¿Me estás escuchando?" me preguntó. Dios, no saben que no debes molestar a una persona cuando está en su lugar feliz. Sin embargo, no puedo demostrar mi rabia porque siento que su mirada me está quemando.

"Algo, me perdí un poco pensando en lo que iba a cenar" le dije mientras trataba de sonar convincente y al parecer, me creyó.

Al llegar nuevamente a la casa de Miura, las luces estaban apagadas. Otra vez. Iban dos semanas seguidas y ella estaba comiendo sola en una casa enorme, eso era algo que hasta mi me costaría en mi inmensa soledad.

"Oye, Miura" traté de sacarla de sus pensamientos.

"Si, Hikio" Oh, vamos, ya deja de decirme así. A penas llevamos dos semanas hablando, quizás nunca debí salvarte. Bueno, eso me hubiera convertido en un homicida involuntario así que tendría que ir a un santuario a purificarme para que no me persiguiera el alma vagante de una doncella. "Hikio", o suena escalofriante. "Hikio", sí, esa voz sería terriblemente buena para asustar a cualquiera. "¡HIKIO!".

"Aléjate espíritu inmundo" dije por inercia.

"¡¿A quién le dijiste espíritu inmundo?!", diablos, su voz sonaba como si hubiera salido del séptimo circulo del infierno.

"Nada, solo que me acordé de algo que leí en la mañana" me disculpé rascándome la nuca. "Ah sí", ya me recordé que le iba a decir algo.

"Entonces" me exigió ya molesta por tenerla esperando.

"S-Sabes", esto es algo difícil. "Si quieres comer en mi casa para que no te sientas sola, no hay problema. Allá está Komachi" suspiré mientras caminaba adelante a una distancia algo segura por si acaso trataba de golpearme.

"Oh, no pensé que me dirías algo así". ¿Ah? ¿Por qué? Sabes Miura, algunas veces puedo ser amable. Que tanto te sorprende, si apenas hemos hablado algunas semanas. Esperé el rechazo pero nunca llegó. Más bien sentí que algo paso y se colocó a mi lado. "Está bien, pero yo cocinaré. No quiero creer que puedas superar mi habilidad culinaria, además, es lo menos que puedo hacer porque me dejes ir a cenar a tu casa"

"No hay problema", me tocaba cocina, así que es comida gratis… por decirlo de algún modo y lo solitarios no rechazamos eso.

Así fue como seguimos caminando solo para desviarnos a un supermercado para abastecernos de provisiones para el plato que Miura iba a cocinar. Tras haberlo hecho y haber recibido algunas miradas inquisitivas llegamos a mi casa.

"Disculpa" dije y ella se mostró confundida. "Me disculpo por hacer que la gente comenzara a susurrar cosas inquisitivas e inequívocas acerca de nuestra presencia".

"Dices por los chismes y 'el qué dirán', si es por eso, olvídalo". Oh, esta chica pareció captar mi dificultosa oración y responderme en términos simple. Aún así, yo volví a preguntar la razón. Quería escucharla antes de entrar a casa. "Simple, no me importa lo que diga la gente. Mi vida y lo que hago, solo yo tengo derecho a decidir cómo vivir y con quién hacerla". Oh, eso sonó como una declaración de amor.

"Pero no malinterpretes" me dijo rápidamente que notó su error y fingió una tos seca para recobrar su postura.

"No hay problemas" dije con algo de risillas. Y me reí más cuando infló sus cachetes haciendo resaltar unas pequeñas y minúsculas pecas cerca de sus ojos. Eran tan minúsculas y se podía ocultar con el maquillaje que no lo había notado, seguro fue por el tiempo desde que se lo untó que logré verlo. Abrí la puerta y me dejé saber que había llegado.

"Estoy en casa", dijo también por inercia la chica de ojos verdes avergonzándose un poco luego de acordarse de que no era su casa sino la mía.

"Oni-chan, llegaste" dijo Komachi sentada en el sillón de la cocina leyendo una revista de moda sin notar mucho la presencia de la otra fémina en la habitación. "Sabes que te toca cocinar y llegas tarde, no tienes remedio" dijo con su típica forma de rechazo a mí persona en cuanto algo le disgustaba.

"Lo siento, yo fui quien lo retrasé" respondió Miura haciendo que Komachi rápidamente se levantara y la viera.

"Ara, ¿estoy soñando?" dijo mientras colocaba un dedo en su boca pensativamente. "Oni-chan trajo a la casa a una chica linda que le haría la cena, ¿hummm?" pasó al menos un minuto en esa posición para luego saltar de alegría. "Estoy tan feliz por ti Oni-chan, nunca pensé que traerías a una chica a casa durante la secundaria. Pensé en que lo harías en la universidad o quizás en la preparatoria".

"Y eso, ¿por qué?" preguntó Miura algo desubicada en la situación.

"Es que Oni-chan quiere ser marido de casa, quiere trabajar desde aquí mientras hace las labores de la mujer en el matrimonio y así dormir, evitar salir al sol y esas cosas" Oh, Komachi, no exageres.

"¿Así que eso es así?" dijo algo impresionada.

"Tiene sus ventajas, ¿sabes?" dije tratando de buscar compresión. Komachi, eres muy linda y todo, pero a veces provoca amordazarte.

"Cómo cuales" dijo algo sarcástica, sabía que de esta no podría salir vivo.

"Poder estar pendiente, 24/7 del cuidado de los niños y sus problemas". Eso es, buena jugada Hachiman, de seguro podrás quitártela de encima con eso.

"Tienes un punto" supuse que iba a tratar de seguir debatiendo eso, por lo que cambié de tema.

"Bueno, deja ayudarte con eso" tomo sus bolsas y la coloco en la cocina. Luego Komachi me mira y algo preocupado sigo de largo evitando su observación inquisitiva.

"Hikigaya Komachi, soy la hermana menor de Oni-chan" dijo entre risas.

"Miura Yumiko" pronunció su nombre iluminando los ojos de mi pequeña hermana.

"¿Te puedo llamar Yumi-onesan o Yumiko-nee-san?", al parecer a Komachi le agradaba la idea de una hermana mayor, e increíblemente, a Miura la de una hermana menor.

"Sí, con mucho gusto puedes decirme Yumi-nee-san", era la primera vez que podía verla alegre más allá de lo que solía aparentar. No había rastro de algo superficial, era, como decirlo, ¿genuino? Decidí dejarles que compartieran ese lindo momento en tanto me bañaba y cambiaba. Cuando regresé me encontré con que las dos estaban cocinando, por lo que decidí tomar mis audífonos y comenzar a escribir donde me quedé ayer. Pero, no encontré mi laptop.

"Oi, Komachi, ¿sabes dónde está mi laptop?" le pregunté en cuanto volví a bajar.

"Acá Oni-chan bruto" me respondió señalando la mesa entre los muebles.

"No tienes porque insultar a tu Oni-chan, Komachi". Ella a veces podía ser fastidiosa pero éramos hermanos, eso se arreglaba siempre. Me había podido soportar todo este tiempo, así que se lo debo a veces que haga algo así. Con tal que no se vuelva una costumbre.

Visualicé mi laptop y me coloqué mis audífonos a la vez que comenzaba a escribir. Mientras lo hacía mi tiempo pasó y ni cuenta me di que me llamaba para comer. Miura ya había terminado preparar Sushi, espera, ¿Sushi? ¿Cuándo compramos pescado? Vi el plato tratando de ver que fuera comestible por lo que lo puyé varias veces para ver si era seguro para comer.

"Oye, mi comida no es venenosa". Al parecer se molestó por mi comentario. Okey, okey. Debo colocar una nota mental para evitar que sucedan esas cosas.

Nunca critiques la comida de una rubia, anotado.

"Ah, solo es que no recuerdo haber comprado pescado". Expresé claramente la idea que pasaba por mi mente.

"Eso no es pescado, es mi plato especial secreto" dijo ella claramente orgullosa. Claro, ahora recuerdo que ella siempre cocinaba en su casa para ella debido a que sus padres no estaban. Quizás comenzó a experimentar como lo hacía ese pelirrojo de Shokugeki no Soma, oh ese anime me animó a aprender a cocinar.

"Ya veo", me obligué a pensar que las apariencias no importan. Ese era la idea que estaba pregonando Miura hoy con sus acciones y su comida. "Gracias por la comida", tan pronto como probé el primer bocado mi boca se llenó mil sabores.

"¿Y qué tal?" preguntó esperando una repuesta.

"Yumi-nee-san" llamó Komachi atrayendo la atención a sí misma con una cara muy emocionada, algo me decía que esto no iba para bien. Según yo. "te gustaría venir a cenar todos los días, por lo que me has contado prácticamente vives sola, así que aquí más nunca lo estarás". Los ojos de Miura se llenaron de unas lágrimas leves que pude ver pero que decidí ignorar "tu comida es la mejor".

"Sí". Confirmé que no había problemas con eso, además, si no fuere por Komachi, era posible que le pidiera que se casara conmigo. Vaya, casi cometo otro error como ese.

"Claro" ella estaba muy feliz, "pero me quedaría a dormir contigo ya que no sé que haría Hikio conmigo a solas".

"¿Ah?" ¿De dónde salió esa personalidad Tsundere? Diablos, uno nunca conoce a la gente como cree que la puede conocer. Bueno, no es como si lleváramos mucho tiempo viéndonos como para ser amigos, como ya dije anteriormente, tengo una definición diferente de lo que es un amigo para mí. "Como sea" ignoro eso y llevo mi plato a la cocina y Miura me dice que lo deje que ella se encargará de eso.

Con libre de obligaciones, sigo escribiendo en mi laptod. A decir verdad, llevo casi 700 páginas de lo que he escrito. Mientras lo hago, no me doy cuenta de que alguien me observa ni cuánto tiempo ha estado allí haciéndolo.

"Oh, Hikio". Dios mío, Miura, respeta la privacidad de las personas. "No sabía que eras bueno escribiendo, por lo que he leído es muy bueno. ¿Por qué no lo vendes?"

"No sabía que leías, como siempre te la pasas en tu teléfono" digo como repuesta al primer dato que me hizo recordar tras haber iniciado su conversación conmigo. "Pero, no, no lo había pensado".

"Deberías pensarlo, eres muy bueno haciendo. Además, no era tu sueño trabajar desde tu casa, es una buena oportunidad". A decir verdad, tenía mucha razón con eso.

"¿Te refieres a una editorial?" pregunto y ella saca su teléfono. "Creo que sería bueno, pero no tengo ni idea de cómo poder llegar a una ni lo que necesito"

"No te preocupes por eso, déjalo en mis manos". Sus ojos brillaron y sa cara mostró una sonrisa que me decía algo como: 'yo lo resuelvo'. Marcó en su teléfono y llamó a alguien. "Tío, sabes, necesito un favor tuyo."

Tan pronto como terminó su llamada, ella me dio un pulgar arriba extrañamente. Al parecer había conseguido una cita para verme con editor, su tío le debía un favor. Estoy seguro que seré un hombre muerto si pregunto por qué le debe un favor por lo que me quedaré callado. Tomé su declaración como una muestra sincera de amistad, quizás ella y yo podríamos ser amigos.

"Gracias, Miura". Obviamente fue algo muy sincero de mi parte, era la primera vez que sonreía sinceramente desde hace tiempo. Ella al parecer se sonrojó cuando vio aquello y desvió la mirada.

"De todos modos, ¿cuánto tiempo llevas escribiendo?"

"A ver, desde los 7 años de edad" ella pareció atragantarse con una galleta que se estaba comiendo y no me compartió, eso pasa con las personas mezquinas Miura, deberías aprender que eso se llama Karma. "A parte de este, tengo como unos 21 escrito que he revisado a medida que mejoro en mi formar de narrar y escribir o describir los desenlaces de las tramas"

"No creí que alguien pudiera hacer algo así a tan corta edad" me dijo como si estuviera halagando, ¿lo estaba haciendo, no? La cosa es que es difícil cuando tratas con mujeres pues un simple insulto pudiera ser un cumplido. Aunque pareciera ilógico, es una realidad innegable.

"Puedo llegar a sorprenderte"

"De todos modos, hay que comprarte ropa y algunas cosas para la entrevista. ¿Estás libre esté fin de semana" iba a decir que sí, pero recordé que Orimoto quería que la acompañara a comprar un libro.

"Estoy ocupado", dije sin dar muchas explicaciones, pero como siempre, mi hermana tenía que empezar con su interrogatorio.

"Ah, sí, ¿con qué Oni-chan?"

"Voy a ir a acompañar a alguien a comprar un libro" expliqué, pero siguió indagando.

"¿Él o ella?" Oh vamos Komachi, no me hagas decirlo. "Oni-chan".

Estaba cachado, no puedo mentirle a Komachi. Me prometí a no hacerlo después que sucedió ese incidente y jamás intenté volver a hacerlo.

"Ella" entonces, el aire se volvió algo tenso en la habitación. "Creo que la calefacción se averió, ¿no creen?"

"Oni-chan, no trates de cambiar el tema. ¿Tienes una cita, no?" dijo ella inquisitivamente, aunque la última parte ella parecía algo contenta.

"Komachi, no es una cita."

"Hikio, el que un chico y una chica salgan juntos, aunque sea una excusa de la chica, significa que están en una cita" dijo Miura. Oye, porque pareces que estás algo molesta. Sin embargo, su expresión cambió a una más alegre. Ah, claro, recordé que ella estaba enamorada de otro chico y que seguro se molestó por mi ignorancia preventiva.

"Así es Oni-chan". Oi, ¿cuándo estás se unieron para derrotarme?

"Aun así, Hikio, me alegro por ti. Una chica que te busca es porque está enamorada de ti, eso debes valorarlo" me dijo asintiendo junto a Komachi. Ahora que lo pienso, esta es una escena muy escalofriante.

"Está bien, lo tendré en cuenta. Gracias Miura, tendré eso en mente durante los eventos venideros". Le agradecí por temor de que saliera otra vez con su personalidad Tsundere y me atacara como lo había hecho antes.

Un poco más tarde, ellas se fueron a acostar y yo me quedé escribiendo en mi habitación. Miura se quedó con Komachi como había dicho, fuere raro que se hubiera quedado conmigo, así que estoy bien con eso. Sin embargo, mientras escribía y estaba por dormirme mi teléfono sonó. Lo saqué y revisé que tenía un mensaje, pensé que sería Orimoto para ver como quedaría nuestra salida por el libro. Pero para mi sorpresa el remitente era otro.

Yumiko: ¿Estás despierto?

Así que eso era a lo que se refería Orimoto con que pensaba que sería la primera en mi lista de contacto. Tecleé aprovechando este momento para recobrar mis energías.

Hachiman: Sí, ¿por qué? Además, ¿cómo conseguiste mi número?

Casi de inmediato me llegó la repuesta.

Yumiko: Cuando te lo pedí prestado para llamar a mi padre, aproveché para grabar el mío y obtener el tuyo.

Ah, eso fue cuando me descuidé.

Yumiko: Por cierto, espero que te vaya bien con ella.

Hachiman: No es que no me desagrade, pero quizás sea mi tipo o algo así.

Yumiko: Eso nunca se lo deberías decir a una dama, Hikio.

Hachiman: Como sea, no espero gustarle. He tenido mis experiencias.

Yumiko: Deberías darle una oportunidad, Hikio. Ah, ya me voy a dormir así que ten buenas noches.

Hachiman: Igualmente.

Con eso cerré mi teléfono y vi la hora, era aproximadamente como las 11 de la noche. Por lo que abrí la ventana de mi habitación y me quedé mirando las pocas estrellas que se podía ver en el cielo nocturno. Había una brisa que acariciaba mi piel, no era fría más bien era calidad. Quizás sería una señal de algo bueno estaba por pasar.

"¿Abrir mi corazón?" pensar en esas palabras que me dijo Miura me hizo preguntarme exactamente que podía pasar con esa palabra tan corta pero con gran impacto.

"Amor", solo es un estereotipo, ¿no? Según yo, no es algo real. No es algo que debería existir, pero yo nacía gracias a ello. "O eso quiero pensar". Suspiro viendo que ahora el sueño me domina con mayor intensidad.

"Buenas noches", supuse decir para mí mismo. Pero como si alguien estuviera cerca me respondió como el susurro de un viento sutil.

"Buenas noches a ti también". Estoy seguro de que solo fue la falta de sueño, no había forma de que alguien me respondiera. ¿O sí?


TALO X: Muchas gracias por comentar, en verdad lo agradezco. Espero que el capitulo sea de tu agrado, y sí, hay algunas sorpresas que descubrirán más adelante. Nuevamente, gracias, igualmente espero tu opinión esta vez. Saludos.

Fernandonogera99: A ti también, muchas gracias. En cuanto a tu pregunta, eso es algo que verás más adelante pero espero que te guste éste capitulo también esperando igualmente tu opinión. Gracias por darle una oportunidad. Saludos.