Akatsuki no Yona no me pertenece, es de Mizuho Kusanagi.


Esta historia participa en la actividad Combinaciones disparejas del foro El Feliz Grupo de Hambrientos.

Situación: Garou se pelea con Shuten.


~Rebellious Phase.

El puño de Garou se estampa contra la mesa, causando que los platos, los vasos y las velas del pastel tiemblen ante el impacto. Jae-Ha, sentado a la mesa, apenas y levanta una ceja con sorpresa.

— ¡No quiero hacer esto! —gruñe Garou, fulminando con la mirada a su padre por debajo de un rebelde flequillo.

El ceño del aludido se frunce, intentando, de veras intentando, comprender el repentino estallido de su hijo.

— ¿No quieres celebrar tu cumpleaños? —pregunta Shuten, con cuatro cajas de pizza en las manos y otra sorpresa más escondida en la cocina.

— ¡No! —Grita Garou con fuerza— Esto… es un pastel de fútbol soccer. ¿Qué tengo? ¿Diez años?

—Tienes 14 —le recuerda su hermano menor con una sonrisa maliciosa—. Felicidades.

El adolescente se abalanza al instante sobre su pequeño hermano, siendo detenido por su padre casi sin esfuerzo alguno. A espaldas de Shuten, el pequeño Jae-Ha le saca la lengua.

— ¿Por qué no nos dijiste antes, Garou? —pregunta Shuten, aun confundido.

Garou se suelta del agarre de su padre, sacudiendo su verde cabello y limpiando manchas inexistentes de su oscura ropa.

— ¡Se los dije! —Gruñe el adolescente— ¡Les dije que sólo quería dinero!

— ¿Dinero? ¿Y qué vas a hacer tú con dinero? —ríe Shuten.

— ¿Quién sabe? Tal vez irme. A un lugar donde sí me entiendan.

— ¿Qué lugar es ese? —Se burla Jae-Ha— ¿El manicomio?

— ¡Argh! —gruñe Garou, lanzándole un manotazo a su hermano… y fallando por milímetros, cuando Jae-Ha lo esquiva.

— ¡Jae-Ha, basta! —Le ordena Shuten, deteniendo de nuevo a su hijo mayor—. Y Garou, es tu cumpleaños, ¿Por qué no querrías pasarlo con tu familia?

Garou cruza sus brazos llenos de pulseras negras, dedicándole a su padre la mirada más intimidante que puede poner a pesar de su metro con cuarenta centímetros de altura, y contesta un simple: —Porque los odio.

El adolescente se da media vuelta, dejando a un paralizado Shuten atrás y apresurándose escaleras arriba, cerrando finalmente la puerta de su habitación con un sonoro portazo.

—"Es sólo una fase" —recita Shuten una y otra vez, dejando las pizzas sobre la mesa y pensando que no sería tan mala idea dejar el moderno videojuego que le compró a Garou como regalo para navidad.

O podría quedárselo él mismo. Y no prestárselo jamás a su fastidioso hijo.

— ¿Podemos comer pastel ya? —pregunta Jae-Ha con mirada inocente.

Shuten se encoge de hombros, abriendo la caja de pizza y sirviéndose él mismo varias rebanadas.

—No veo porque no.