Recordad: Happy Tree Friends le pertenece a Mondo Media Minishows y Kenn Navarro.

Nota 1: Esto es un universo alternativo, aquí los personajes son humanos y debo de poner que las personalidades cambian un poco.

Nota 2: Fic especial para… ¡Samy! Porque es un regalo de cumpleaños -Que se demorará en terminarse- con suspenso y romance, sospecho que debo meterle más romance pero estoy concentrada en que me salga el suspenso /3, esto sí es un ejercicio creativo para mí.


— ¿Cómo que está morada? — Preguntó incrédulo.

—El agua ahora es morada— Dijo la chica, Sniffles no esperó nada y salió para ver el mar, él estaba seguro de que en la mañana estaba de un color normal.

Se fijó bien en las olas y efectivamente tenían una coloración diferente, era algo semejante al morado oscuro, vio a la chica a su lado que no podía tener las manos quietas debido a la preocupación.

—No debe ser algo de qué preocuparse, solo un nuevo fenómeno marítimo— Le dijo queriendo que se relajara.

—Flaky era pelirroja— No entendió a qué iba ese comentario —El agua ayer estaba roja, Flaky tenía los ojos rojos, hoy no está y el agua es de otro color—

—No debe tener algo que ver— Comprendió lo que se estaba formulando la imaginación de la chica.

—Toothy tiene el cabello morado y Mime también— Dijo preocupada a la vez que se secaba con la manga una lágrima —Los tres tenemos ojos morados— Confirmó.

—Estarán bien— Le puso una mano en el hombro para darle confianza, Lammy bajó la guardia ante el contacto.

Y una ola chocó contra el borde llegando a mojarlos un poco.

Lammy se asustó, no queriendo seguir viendo el mar corrió a las habitaciones.

— ¡Espera! — Gritó muy tarde el chico y la siguió por su bien, porque recién recordó que dejó la puerta del cuarto de Flaky abierta.

La encontró mirando desde afuera el cadáver que no había sido movido. De todas formas tratar de esconderlo sería gastar energía pues para el día siguiente el cuerpo no estaría.

—Yo la saqué del agua— La voz de Lammy sonó muy triste, tenía la cabeza algo baja aunque no quitaba la vista de la pelirroja —pero no pude salvarla—Negó y apretó las manos, se sintió inútil, basura, se sintió mal por dejar que sucediera, divagó en sus pensamientos mirando el pacifico rostro de la pelirroja.

Flaky se veía tranquila como nunca antes, parecía dormida, absorta a todo el sufrimiento que causó su partida.

Se le escaparon otro par de lágrimas que limpió rápido aunque fue en vano porque siguió así, llorando, pensar que ya no estaba ahí en el barco con ellos, que pudo acompañarla, que estaba la posibilidad de que pudo evitar eso, al menos estar a su lado, se sentía inútil y tonta por todo en general, sin fuerzas y sin ganas.

Sniffles se acercó y cerró la puerta para que nadie más viera a Flaky.

— ¿Quieres dibujar? — Preguntó, quería distraerla de todo el asunto, él también estaba afectado, triste y enojado consigo mismo, pero ante todo no quería que sus otras dos pacientes sufrieran.

Ella asintió y fueron a la habitación del chico que tenía papel y colores.

Debían pasar por las siete fases de duelo en menos de una hora si querían seguir disfrutando el resto del día y del viaje.

Arriba en el escalón que estaba antes de subir a la proa del barco estaban sentados cuatro de los tripulantes bastante tristes, se podía decir que estaban en un orden de quien más expresaba su tristeza al que menos.

Primero estaba Giggles con unos cinco paquetes de servilletas a su lado pues no había pañuelos desechables, era la que más lloraba, la que más sacaba servilletas, la que más hipaba y daba saltitos en su lugar, tenía las mejillas y nariz de color rojo por el llanto y por tanto pasarse las servilletas por el rostro. Luego estaba Petunia quien lloraba, pero de forma más silenciosa que su amiga, tomaba una gran cantidad de servilletas de una y apenas dejaba que las lágrimas salieran de sus ojos pues no quería que recorrieran su rostro, las lágrimas arrastran consigo las suciedades que tienen los ojos, se sonaba de tanto en tanto la nariz con cuidado y dejaba todo lo usado debidamente en una bolsa de plástico que estaba a sus pies. Toothy era quien le seguía, triste por la muerte de Flaky como todos, sacaba servilletas de las que Petunia tomaba, él ruido no hacía aparte de suspiros de lamento pero hablando de lágrimas lloraba varias que secaba rápidamente con el papel. Al final estaba Cuddles, en la primera media hora después de la noticia se la pasó llorando tanto como su novia pero luego de eso quedo seco, tenía una servilleta en mano y otra al lado y con eso le bastaba para el resto del día según él, estaba ahí al lado de su amigo con la cabeza apoyada en su mano, miraba de vez en cuando la puerta que llevaba a las habitaciones para después mirar el suelo en completo silencio pensando en su amiga que ya no los acompañaría en el viaje.

En la cocina estaba Mime lavando los platos, era un buen lugar, estaba solo y se entretenía un poco, no se tendría que preocupar por su maquillaje corrido y era imposible que alguien lo escuchara, perfecto, todo perfecto para hundirse en sus pensamientos lentamente mientras los platos eran limpiados, podía llorar y llorar sin que alguien lo viera, no quería que lo vieran triste pues se supone que él es el encargado de mantenerlos felices y eso haría. Pero en un rato, cuando terminara con los platos y con su corazón, cuando se llenara de energía y ganas de hacerlos sonreír. Dudaba que fuera ese mismo día.

Por último estaban Lumpy y Russell en la popa del barco, apoyados en la pared que había mirando a cualquier lado, ellos no lloraron la muerte, porque ya estaban algo grandes, porque tenían más experiencia, porque no querían sentirse peor de lo que ya estaban, porque si alguno de los otros los viera se derrumbarían más.

Tenían treinta y dos y sabían cuando tenían que llorar, en ese momento no, aunque por dentro lo desearan, debían de resistir esa tentación, ignorar el sabor amargo, cargar con el pesado ambiente, dejar ir lejos el dolor psicológico, mejorar antes que nadie, aceptar, aceptar que Flaky murió, que el día anterior estuvo con ellos en el muelle bastante viva, llena del miedo que le caracterizaba y que ese día ya no estaba, murió mientras todos dormían sin pensar en ella, en que su corazón dejaba de palpitar en lo que ellos dormían relajados.

— ¿Deberíamos volver? — Preguntó Lumpy sin ver a su acompañante.

—Sí, o no, quizás, déjame pensarlo— Le dolía la idea de tener que regresar a tan poco de haber zarpado, esperaba que el viaje durara más tiempo, que Cuddles y Giggles disfrutaran de su aniversario, que las tres pacientes descubrieran las maravillas del mar y que todos se divirtieran, que vivieran la magia de navegar.

Le encantaba el mar, le gustaba nadar en agua salada, le gustaba verlo al amanecer, al mediodía, al atardecer y en la noche. Todos lo sabían pero pocos compartían realmente todo el gusto, el único era Lumpy, él solía acompañarlo a dar una pequeña vuelta en un bote, no se solían alejar mucho y comían ahí mismo, pero quería sentirse como el capitán de un barco, alguien con una tripulación, por eso cuando Sniffles hace unos años le contó algo triste en su restaurante que no tenía a nadie que lo ayudara con su investigación marina se emocionó, se ofreció sin dudarlo a ayudarlo con la condición de que compartieran la nave, era fácil, cada que Sniffles quisiera navegar Russell lo acompañaría y cuando no, Russell zarparía solo, sencillo, una gran oportunidad.

Que el primer viaje del extraño barco fuera con más personas no le molestó, era algo único pues entonces si tendrían tripulación, no les podría dar órdenes como un capitán pero conque alguno se emocionara por estar en el agua le bastaría.

Y resultaba que casi todos estaban llorando, el icónico cuarteto en la cubierta, Mime en la cocina -Lo sabía porque lo vio a través de la pequeña ventana- Lammy por ahí y Sniffles, bueno, él no lloraba pues quería parecer un adulto y porque según él "Limpiar lágrimas de los lentes no es agradable" a saber por qué.

Se sentía mal, sentía que había fallado, que les había fallado y especialmente a la pelirroja.

Lumpy lo notó muy pensativo y decaído, no lo culpaba, él estaba igual, triste, triste por la pérdida de la chica, triste porque el resto estaba triste, triste porque el viaje había tomado un tono sombrío. Y pensar que en la mañana estaban tan felices tocando instrumentos para despertar al resto, y pensar que en la noche todos estaban maravillados de ver como Mime hacía girar esas cadenas en llamas sin que ninguno le tomara importancia a la ausencia de la chica, y pensar que fue Flaky la primera en pedir que él estuviera en el viaje para no sentirse sola porque confiaba mucho en él.

Y los resultados eran esos, Flaky ya no estaba con ellos.

Flaky, Flaky, Flaky, Flaky… Ya no estaba, su cadáver estaba en su habitación, pero de cierta forma ella no, ya no estaba por ahí asustada de todo, no, ya no eran diez, eran nueve, eran nueve los tripulantes porque una se fue.

Nueve… Nueve… Nueve…

Concentración, Lumpy quería concentrarse en algo, tenía la sensación de que quería pensar en algo en concreto. Sintió el suave balanceo del barco, no era algo que se notara con facilidad pues el barco era bastante grande, pero estaba ahí, era relajante en cierto punto.

Eran nueve, él, Russell quien suspiraba frustrado a su lado, Sniffles quien debía estar regañándose por lo ocurrido… Y Giggles, quien lloraba por allá, una pena pues se suponía que el viaje para ella iba a ser algo romántico junto con Cuddles, quien estaba igual de mal pues era un buen amigo de Flaky, hablando de amigos, Cuddles era amigo de Toothy quien se sentía muy afectado por las muertes, siguiendo eso Giggles era la mejor amiga de Petunia, que igual estaba llorando, no debería de ser así, Petunia estaba en un viaje relajante descubriendo la tranquilidad de navegar, no estaba para deprimirse, hablando de depresión, Lammy estaba a bordo, triste como el resto, la chica ya había estado toda la semana triste, o el mes más bien, triste, muy triste y con eso aún más triste, que triste… Recordando que Mime estaba ahí para entretenerlos y hacerlos felices algo se movió en Lumpy pues el chico estaba como el resto, que problema eso de que el encargado de las sonrisas estuviera llorando.

Todo eso debería parar, nada debería de ser así, no, no quería que un ambiente pesado inundara todo, quería que todo siguiera como tenían planeado y llegar luego al muelle con muchas cosas alegres que contar.

Escuchar como todos contarían lo estupendo del viaje, que no se arrepentían, que fue la mejor idea que tuvieron.

Escuchar que todos fueron felices en el mar.

Eso mismo le dio a Lumpy una sensación de déjà vu.

Cierto, Russell le había dicho algo parecido antes, cuando, cuando, cuando, Ah, sí, cuando fue a decirle que por petición de algunos -Y especialmente Flaky- iba a ir al primer viaje del barco que hicieron Sniffles y él.

Algo entrada la noche el hombre tocó su puerta, atendió así sin más encontrándose con su amigo bastante alegre, al rato estaban los dos en la mesa hablando, o más bien Russell hablaba y Lumpy escuchaba, ya tenía entendido que tenía que ir a un viaje marítimo y de cierta forma era todo lo que necesitaba saber, pero le gustaba escuchar a su compañero tan animado, hablaba de lo emocionado que estaba de que todos fueran, de que se divirtieran y tuvieran ganas de salir a navegar más seguido, que le entendieran y compartieran su amor por el mar, Russell de verdad quería que todo fuera perfecto.

Y la situación actual era una gran mancha.

Aún así, pensó Lumpy, se puede arreglar, solo había que hacer un esfuerzo, no había que dejar todo como estaba había que tratar de mejorar el ambiente, soplar esa nube negra que estaba sobre todos y hacer algo por volver a escuchar las risas, no podían solo regresar como si nada cortando tan bruscamente todas las expectativas hechas con respecto a esos diez días.

—Sí, deberíamos volver— Dijo Russell y Lumpy lo miró horrorizado.

No, simplemente no, ese viaje al principio significaba mucho para todos, no podían simplemente interrumpirlo así, aunque cargaran con la muerte de la chica.

—No, no deberíamos— El pirata lo miró algo cansado.

—Tú preguntaste y yo respondo, ¿Por qué me contradices? —

—Porque quería que respondieras lo que yo respondí— Russell resopló y miró el mar.

—Para la próxima me pides que diga lo que quieres oír en vez de preguntarme— Se apoyó en la pared de madera en la cual estaba recostado y se levantó —Si me disculpas voy a darle la vuelta al barco para que volvamos— Y dio un paso.

— ¡No! — Se levantó rápido para impedirle el paso a su amigo y exclamó la negación, por el volumen usado ambos se preocuparon al segundo de haber llamado la atención de alguien más por lo que en silencio esperaron un poco.

Casi un minuto de silencio hasta que Lumpy inhaló bastante antes de hablar.

—Todo esto es importante para todos, y si no es importante es por lo menos una expectativa que se veía muy alegre y magnifica— Russell sentía que su acompañante iba a comenzar a parlotear y eso no era muy agradable, el adulto solía hacer varias pausas para seguir con sus discursos cuando eran muy importantes y él no quería equivocarse.

Cuando Lumpy quería hablar de algo serio las pausas eran constantes pues tenía que pensar bien qué palabras eran las que necesitaba para expresar bien lo que tenía que decir.

El pirata no estaba para perder el tiempo así, tenía que ir a la sala de control, encender el motor, dar vuelta al barco y volver para después buscar a Flaky y disculparse con ella por todo, por no cuidarla, por no atenderla, por no pasar mucho tiempo con ella, por no revisar el clima, la seguridad o todo en barco en sí, por todo. Pensando en eso dio un paso a un lado para rodear al hombre e ir a hacer lo que pensaba pero este le bloqueó el paso.

—Al subir todos teníamos las esperanzas de que el viaje durara diez días— Siguió hablando —Y tú más que nadie, me estuviste hablando por horas sobre lo especial que era para ti que este barco aguantara diez días en el mar—

—Al menos de eso si te acuerdas— Y dio media vuelta, había otro camino y no iba a insistir en pasar por el que Lumpy le impedía.

— ¡Deberíamos seguir!— Rápidamente pasó al lado del pirata y le impidió el paso nuevamente —Todos estamos tristes y la verdad eso solo me hace sentir peor, quiero que continuemos con esto y recordemos que gran parte de esta salida fue la mejor idea, una idea que principalmente fue creada por Sniffles y por ti, quiero verlos felices a todos, quiero verte feliz—

Russell suspiró.

— ¿A costa de la muerte de Flaky? Creí que el más frio de los dos era yo— Se cruzó de brazos enfrentando la nueva idea de Lumpy.

—Flaky se ha bajado del barco, es una pérdida, debemos asegurarnos de que nadie más salga de este barco, debemos ser mejores— Y se tomó una pausa, pensar, pensar, pensar bien en lo que diría —A Flaky nunca le ha gustado que detengamos los viajes por mucho tiempo debido a ella— Terminó por decir.

—Pero que hayas tenido que detener varias veces un autobús para que la pobre vomitara al borde de la carretera no es lo mismo a que haya muerto—

—Vamos, Russell, sé algo egoísta, como un pirata, que una muerte no te detenga para seguir navegando— El nombrado bajó la cabeza.

Miró el suelo, miró la pared de madera, miró al lado contrario viendo un poco el mar notando que ya no era rojo, no sabía cómo sentirse por eso… Como un pirata, sentirse como un pirata, por eso el barco, por eso el trato con Sniffles, por eso invitó a Giggles y Cuddles, por eso todo, quería sentirse como un pirata, entonces era momento de ser un poco como uno.

—Acompáñame a ver el estado del resto y pensemos en algo— Mandó mientras caminaba rodeando al otro que con una pequeña sonrisa lo siguió.

—Sí capitán— Alcanzó a decir en el momento.

Mime miró su reflejo en una cuchara notando que toda su cara era un desastre, ante la obviedad del asunto abrió el grifo y se limpió todo lo que pudo el rostro, estaba casi por completo sin maquillaje, era raro hasta para él que ya algo más calmado iba a ir a su cuarto a maquillarse nuevamente como el arte manda, entonces se asomó por la pequeña ventana de la puerta y vio que los dos hombres mayores del barco hablaban con los cuatro que antes lloraban a mares, aprovechando eso abrió la puerta y siendo lo más cauteloso posible bajó hasta estar frente a la puerta que daba a las habitaciones, de ahí su paseo fue más tranquilo y pudo entrar a su habitación, buscó sus pinturas y su desmaquillante pues primero que todo debía de asegurarse que tenía la cara completamente limpia y fresca.

Frente al espejo del baño destapó la botella y vertió el líquido en el algodón, al alzar la vista se asustó bastante y retrocedió hasta encontrarse con la pared, contuvo la respiración y miró fijamente el espejo.

Parecía una pecera, estaba todo lleno de agua, pero agua de mar por el color, se notaba el movimiento y algo de la luz del sol, pero ante todo estaba él, o no, era él sin duda, bastante cerca al espejo, sonriendo con mucha sinceridad, con los cabellos moviéndose por estar bajo el agua y leves movimientos para mantenerse en posición. Con el corazón en la garganta salió del baño y caminó en círculos sin saber qué hacer, no quería asustar a nadie, ya tenían todos suficiente con la muerte de la chica como para enfrentar algo así. Pensó en que tal vez fue su mente aunque no podía engañarse, fue algo demasiado real, de verdad se había visto así mismo, entonces pensó en que esa cosa podría salir del espejo o algo así, no sabiendo las intenciones de su reflejo comenzó a respirar más rápido, pensando en el resto primero cerró su puerta con seguro y luego por si acaso tomó la lámpara de mesa como arma, preocupado volvió a entrar al baño lentamente y cerrando fuertemente los ojos, ya listo los abrió para enfrentar el espejo encontrándose con nada más y nada menos que su reflejo, su reflejo común y corriente, soltó el aire que no sabía que tenía en los pulmones y se vio nuevamente, se rió de sí mismo a su forma pues ningún sonido salió de su boca y dejó la lámpara en su lugar, tomó otro trozo de algodón -pues no tenía idea de cuándo soltó el primero- para terminar de desmaquillarse.

Sniffles miraba el dibujo que Lammy había terminado, en sí el dibujo era algo alegre pero por la situación la cosa era triste.

Había un lindo atardecer, un muelle, el mar, estaba la propia Lammy admirando el atardecer y al lado Flaky, sí, bastante triste, y más con el par de zonas mojadas del papel pero buscando un lado bueno Lammy ya no estaba llorando, estaba haciendo otro dibujo en el block sentada en la cama del chico que la veía desde una silla de madera, dibujar le estaba haciendo bien, era algo que la relajaba mucho.

Sniffles ya tenía toda una galería de todos sus pacientes pues siempre los hace dibujar, más que para tratar de "interpretar" lo que dibujan los hace dibujar porque es entretenido para el cerebro, es un juego, es un distractor, es una especie de viaje pues cuando se dibuja sin presión, sin tratar de impresionar a alguien ni esperando que muchos vean el dibujo se regresa a la infancia, esa etapa cuando se dibuja en todos lados porque es divertido y solo por eso.

Quizás debería tomar todos los lápices y papeles que tuviera para hacer que todos dibujen.

Lammy se asustó de la nada llamando la atención del chico, ella miraba la puerta cerrada de la habitación y daba pequeños saltitos en su lugar pero volvía a tratar de dibujar, ignorando lo que sea que la asustaba, pero dibujaba muy rápido, movía a gran velocidad el lápiz y solo se detenía cuando daba un saltito y miraba la puerta.

Un episodio de psicosis.

— ¿Qué sucede? — Y ella soltó un gritito, como si se le hubiera olvidado que no estaba sola en esa habitación.

Lo miró sentado bastante tranquilo, miró alrededor recordando que estaban en la habitación de un barco, lo que ya no podía saber era de quién de los dos, pero por si acaso no iba a tocar nada, solo iba dibujar, solo dibujar, solo eso, no importa que nada quede bien, nadie le iba a decir que era un mal dibujo pues solo era un dibujo hecho para distraerse, el barco estaba bien según ella y era todo lo que necesitaba.

Distraerse, distraerse, distraerse, pero era difícil, la llamaban, no contestaba obviamente, le daba miedo decir algo, no quería moverse de ahí, solo quería quedarse hasta que todo parara, hasta que dejara de sentir como si un pequeño chorro de agua bajara por su nuca lentamente paseando por su espalda, eso solo le provocaba mucho frio.

—Sí quieres algo puedes decirme— Esa era la voz de Sniffles, Lammy lo volvió a mirar, estaba tranquilo ahí sentado.

Necesitaba muchas cosas, un café, una manta, una toalla, un peluche, una canción, un abrazo y si se pudiera un color lavanda con una punta que no se partiera apenas tocaba el papel, pero primero quería asegurarse de cierta cosa.

— ¿Puedes abrir la puerta por favor? —

El chico se levantó lentamente, caminó tomándose todo su tiempo como si no importara nada, al final llegó y mientras abría la chica aguantaba la respiración a la vez que se le aceleraba el corazón. Nada, no había nada del otro lado.

— ¿Puedes asomarte? —

—Sí— Salió un momento para mirar en todas direcciones del pasillo, ya seguro de que nada era inusual volvió a entrar para decirle que no había nada de qué preocuparse, aparte le preguntó si esperaba algo.

—No, bueno sí, pero no te preocupes— Dijo mirando el papel para hacer sombras —Solo cierra— Él obedeció cerrando lento para no provocar ruidos fuertes y se fue a sentar en donde estaba antes.

Lammy se concentraba en dibujar, en respirar, en mantenerse quieta como si no sintiera agua fría bajar justamente por sobre su columna, escuchó los pasos de Sniffles y supo que se sentó.

Lammy—

Y lanzó el block contra la puerta.

— ¡Vete! ¡Vete de aquí! —

Lammy—

Golpes, golpeaban la puerta, golpes suaves que no tenían la intención de sonar amenazantes.

Lammy—

Una voz preocupada y triste del otro lado, preocupada y triste por ella.

— ¡Déjame sola! — Se abrazó las piernas y comenzó a temblar por todo el frio del agua y el miedo que le inundaba el cuerpo —No me hagas esto, entiende por favor, me duele— Habló lo suficientemente alto para que al otro lado la escucharan.

—Lammy—

Por un segundo se paralizó al escuchar su nombre siendo pronunciado dentro de la habitación, pero luego reaccionó y supo que fue su psicólogo.

— ¿Sí? — Levantó un poco la vista, lo suficiente para verle el cuerpo pero evitaba verlo directamente al rostro.

— ¿Tratan de entrar a la fuerza? —

Ella contuvo un momento el aliento.

—No, no, quiere que le abra, quiere verme, quiere hablarme, está tratando de convencerme para dejarla entrar—

— ¿Quién? —

—Flaky—