Dos semanas habían pasado desde los sucesos con Kentin, los gemelos y Evan, Sucrette se sentía más animada, todo había vuelto a la calma, costó un poco pero Kentin pidió disculpas a todos los de la clase por actuar como un idiota, a Castiel sinceramente le daba igual, Nathaniel y Lysandro lo disculparon aunque les era indiferente, en cambio Rosalya e Iris perdonaron con gran alegría a Kentin, felices de verlo como un buen chico de nuevo.

—Te extrañamos Kentin, era triste tenerte lejos—dijo Iris con una gran sonrisa.

—Gracias Iris…y de nuevo lo siento—dijo el castaño con una vergonzosa sonrisa.

— ¡Estás perdonado! Lo importante es que te hayas dado cuenta de tus errores—dijo la pelinaranja.

—Déjame adivinar, Sucrette ayudó en todo esto ¿verdad? —dijo Rosa con una sonrisa traviesa.

Sucrette, de cabello negro corto y ojos cafés no pudo evitar sonrojarse, se había dicho a sí misma no meterse en la vida de los demás, tal parece que eso es algo difícil.

Kentin le echó un vistazo a Sucrette quien reía con los gemelos debido a las bromas de Armin, recordando su confesión.

"Siempre he estado loco por ti ¿sabes?"

Se mordió el labio inferior recordando las palabras de la azabache.

"Siempre te he querido Kentin, siempre, yo esperé el vernos de nuevo con ansias, yo…te quiero tanto, no igual que tú a mí pero…quién sabe, quizás, con el paso del tiempo pueda quererte tanto como tú a mí, sólo por favor, nunca te vayas de mi lado"

Sucrette había dicho eso entre lágrimas, el castaño juntó su frente con la de ella, quedándose así por un buen rato, su corazón latía con fuerza ¿será que podría tener esperanza de conquistar a Sucrette? Sabía que no era el único enamorado, Nathaniel, Castiel, Lysandro y Armin también sienten algo por la azabache, pero no le importaba, no se iba a dar por vencido.

Con una sonrisa de lado Alexy se acerca a Sucrette.

—Al final todo salió bien, ¿no es genial? —dijo el peliazul con su característica alegría.

—Jejeje, sí, tienes razón, hubiera sido triste seguir peleados.

— ¿No crees que deberíamos celebrar?

— ¿Eh? No estarás hablando de una fiesta ¿o sí?

— ¿Alguien dijo fiesta? —preguntó Iris acercándose de repente.

—E-Espera…

Sucrette no se lo creía, ¿acaso Alexy tomará cualquier ocasión para hacer fiesta? El chico se veía muy animado.

Los demás comenzaron a acercarse.

— ¡Genial! Una fiesta nos vendría bien después de una semana tan pesada llena de exámenes—dijo Rosa con una gran sonrisa.

—Esperen ¿enserio quieren hacer una fiesta? —preguntó Sucrette sorprendida.

—Prefiero una fiesta simple que el Moondance—dijo Armin con una sonrisa divertida.

—Supongo que es una buena idea, Rosa tiene razón, hemos estudiado mucho nos merecemos un poco de diversión—dijo Priya con una sonrisa divertida.

Sucrette tenía una sonrisa nerviosa, sinceramente no le apetecía mucho ir de fiesta.

—Muy bien chicos, diviértanse ustedes, yo creo que descansaré en casa—dijo la azabache.

Alexy y Rosa se miraron entre sí desconcertados, luego sonrieron divertidos y se acercaron a Sucrette.

—Buen chiste, tú también vendrás a la fiesta y nosotros nos encargaremos de eso—dijeron ambos al unísono.

Sucrette tenía un tic en el ojo, sabía que dirían eso, bueno, pasar un rato de tranquilidad con sus amigos después de una gran tormenta no sonaba tan mal.

— ¿Y dónde será la fiesta? —preguntó Kim.

—Ya lo hemos hecho en casa de Iris, deberíamos hacerla en otra casa, ¿qué tal en la tuya Nathaniel? —propuso Alexy.

— ¿En la mía? —preguntó el rubio sorprendido.

— ¡Claro! Ahora vives solo ¿no?

—Mmm bueno…no es un departamento muy grande.

—No pasa nada, podemos hacer una fiesta leve, como juegos de mesa o karaoke, inclusive ver películas—dijo Priya.

—Mmm bueno, supongo que para el tamaño de mi departamento podemos hacer eso, si nadie tiene inconveniente entonces pueden venir a mi casa—aceptó el rubio con una sonrisa.

—Oh que interesante, veremos lo impecable que está tu departamento—dijo con gran sarcasmo Castiel provocándole un tic en el ojo a Nathaniel.

—Entonces ya está, que sea el sábado ¿les parece bien? —propuso Rosa.

Todos aceptaron…inclusive Ámber y Li.

—Iré sólo porque será en el departamento de mi hermano—dijo la rubia con orgullo.

—Esperen chicos, ¿podemos invitar a Evan? Él se irá de nuevo a la escuela militar, sería una buena para despedirlo—propuso el peliazul.

Todas las miradas fueron dirigidas hacia Sucrette, la azabache sudó frío.

— ¿P-Por qué me ven a mí?

—La tormenta se ha acabado, no estamos muy seguros si Evan acepte venir a la fiesta puesto que sólo nos conoce a Armin y a mí aparte de a ti y a Kentin, puede que entre Kentin y tú lo convenzan, queremos pasar un buen rato con nuestro hermano—dijo Alexy poniendo su mejor cara.

—P-Pero no estoy segura si los demás…

—Por mí no hay problema, fue desagradable al principio pero él también se disculpó con Rosa y conmigo, parece agradable—dijo Iris.

—Mientras no vuelva a cortejarme nos llevaremos bien—dijo Rosa.

Sucrette le dirigió una mirada a Castiel, Nathaniel y Lysandro, los tres hicieron una mueca.

—No me agrada mucho la idea, pero si eso hace felices a Armin y a Alexy quizás no sea mala idea—dijo Nathaniel.

—A mí me da igual mientras no se meta conmigo—dijo el pelirrojo.

—No tengo nada que decir, si los demás están de acuerdo entonces no habrá problema—dijo el albino.

— ¡Genial! Entonces contamos contigo Sucrette—dijo Alexy animado pasando su brazo por el cuello de Sucrette en un tierno abrazo.

Sucrette suspiró, no podía negarse a Alexy incluso si quisiera, miró a Armin quien tenía una gran sonrisa en muestra de agradecimiento.

Las clases habían terminado y todos se dirigían a sus hogares, Sucrette se sentía cansada, apenas se habían arreglado las cosas con Kentin y los hermanos y ya estaban haciendo planes de fiesta.

No pudo evitar sonreír, quizás después de tanto drama un poco de diversión viene perfecto.

Caminaba tranquilamente por el parque, no llevaba dinero para el autobús, además el aire fresco siempre sienta bien, aún era temprano, a Sucrette le apetecía sentarse en uno de los banquitos del parque, se quitó su bolso y se sentó relajándose totalmente, el aire golpeaba su rostro.

— ¿Disfrutando el clima?

Sucrette abrió rápidamente los ojos al ver a la persona parada frente suya.

— ¡Evan! Vaya no esperaba verte—dijo Sucrette con una sonrisa.

—Fui a comprar cosas para comer, que agradable verte de nuevo, diría que es el destino y eso que apenas nos vimos ayer—dijo el moreno con una sonrisa seductora.

Sucrette tenía una sonrisa nerviosa, no importaba nada, Evan siempre sería un "galán".

—Bueno, supongo que también es agradable verte, ¿quieres sentarte?

— ¿No te importa?

—No tengo problema.

Evan se encogió de hombros y se sentó al lado de la menor.

—Realmente hace un buen clima—dijo el moreno.

—Sí, y aprovechando que hoy salimos temprano decidí venir un rato al parque, además paso por aquí para ir a mi casa cuando no tomo el autobús.

— ¿De verdad? Que agradable tener un parque cerca de tu casa, ya quisiera tener uno yo cerca de mi departamento para salir a correr.

—Jejejeje, eso dijo una vez Kentin, de hecho una vez vine a correr con él.

— ¿Enserio? ¿Y qué tal estuvo?

—Buenoooo…digamos que el deporte no es precisamente lo mío—dijo Sucrette entre risitas.

—Wow ¿lo dices enserio? Con esa figura que tienes yo diría que te ejercitas muy bien.

Con una sonrisa forzada, Sucrette le da un leve pellizco en la costilla al mayor, realmente el moreno no perdía el tiempo en hacer algunos comentarios en especial con esa coqueta sonrisa.

—Jejeje está bien lo siento, aunque lo dije enserio.

—Sí claro, ¿a cuántas más halagas así?

—Mmm pues esa doctora felicidad no está mal ¿eh? —dijo con una sonrisa divertida.

Sucrette no pudo evitar reír.

—Claro, tal parece que a ti te gustan mayores.

—Tengo 27 años, estoy en mi derecho—dijo Evan entre risas.

A pesar de ser un galán boa floja, Evan es un chico agradable y divertido, no lo podía negar.

De pronto Sucrette recordó aquel sueño "indecente" que tuvo con Evan, las caricias y los besos se sintieron tan reales que cuando despertó tuvo que lavarse la cara rápidamente con agua fría, sus mejillas comenzaron a arder por tal recuerdo.

— ¿Estás bien? —preguntó el mayor al ver la cara roja de la azabache.

—S-Sí, no es nada, sólo recordé un sueño que tuve.

— ¿Ah sí? ¿De qué trató?

La menor miró de reojo a Evan, ¿sería buena idea contarle? ¡NO! Claro que no, que locura, esa clase de cosas no se cuentan nunca, él podría pensar raro de ella.

—N-No es importante.

—Has despertado fuertemente mi curiosidad, anda dime.

—De verdad que no es importante.

—Te haré cosquillas si no me cuentas.

—Mala suerte para ti, yo no siento cosquillas.

— ¿Enserio? Porque Armin me ha contado que a veces juega contigo a las cosquillas y siempre terminas cediendo.

¡Armin traidor!

Vio la sonrisa triunfante de Evan provocándole un tic en el ojo.

—Te lo contaré si tú me cuentas el secreto más vergonzoso que tengas.

— ¡Oye!

—Es lo justo—dijo la menos cruzando los brazos llena de firmeza.

Evan rio para sus adentros, bueno, podía confiar en Sucrette ¿no?

—No se lo vayas a decir a nadie y menos a mis hermanos y a Kentin.

—Lo prometo.

Evan suspiró antes de hablar.

—Yo…no me gustan las películas de terror.

—…

—…

Sucrette parpadeó desconcertada, ¿enserio eso era vergonzoso para él? Ella también es un poquito miedosa…aunque…siendo un fortachón que entrenó por años en la escuela militar…seguro que tiene una imagen de "chico súper valiente que no le teme a nada" que proteger.

— ¿Enserio es tu único secreto?

—Ah, y soy virgen.

Sucrette abrió los ojos con estupor.

— ¡¿Enserio eres virgen?!

Sucrette tapó su boca con sus manos rápidamente, que idiota, a su mente llegó lo que Kentin le contó sobre Evan en su juventud, maldición.

—Y-Yo…quiero decir…perdóname Evan yo…

—Descuida, Kentin me dijo que te contó lo que viví en mi infancia.

—Lamento hacerte sentir incómodo, no fue mi intención.

—Lo sé, sé que eres una buena persona, pero para que estés más tranquila, me supe defender, esos cobardes no lograron hacer conmigo lo que ellos querían, tenía una navaja a mi alcance y eso me salvó.

—Y-Yo…

—Sucrette, el pasado nos ayuda a ser fuertes, aunque entiendo que a mi edad es difícil de creer que siga siendo virgen—dijo con una sonrisa—pero aunque no lo creas soy tímido en esas cosas, me veo como un chico seductor…y de hecho lo soy, pero también soy muy sentimental ¿sabes?

—Bueno…es cierto que me cuesta creer que no hayas estado con alguna chica, ¿acaso eres de esos que piensan en esperar a la chica indicada?

Evan guardó silencio un momento sin dejar de sonreír, mirando con aquellos intensos ojos seductores a Sucrette poniéndola nerviosa logrando que se sonroje.

—Quizás sí, quizás no, quién sabe, he escuchado que cuando te enamoras tener relaciones sexuales es más placentero que con alguien que no te provoca un sentimiento.

—B-Bueno…hace poco tuvimos clases de educación sexual, debo confesar que ese tema me pone nerviosa, nunca me he puesto a pensar en tener sexo con algún chico.

— ¿Ni siquiera con Kentin?

Sucrette casi se cae cara contra el suelo al escuchar lo dicho por Evan, ahora estaba roja hasta las orejas.

— ¡N-No! Es decir…es guapo pero… ¡Joder Evan no te rías! —con bochorno se quejó la menor al ver reír al mayor feliz de la vida.

—Jejejeje lo siento pero es que verte tan nerviosa sólo por mencionarte eso es adorable y divertido, ¿acaso Kentin no te atrae sexualmente?

— ¡No! Al menos…por el momento no.

— ¿Por el momento? ¿Entonces podría pasar en el futuro?

—No lo sé, pueden pasar muchas cosas.

— ¿Y qué hay de Armin?

— ¿Estás seguro de querer meter a tu hermano en este tema?

—Ya es casi mayor de edad, además he notado como te mira, eso no me deja indiferente, sé que le gustas tanto a mi hermano como a Kentin, eso es un problema para mí porque no sé a quién apoyar.

Sucrette le da un amistoso golpecito a Evan en el brazo.

—A ambos los quiero como amigos, no estoy segura si en el futuro sienta algo más que amistad por uno de ellos, pero por el momento no debes preocuparte, mejor preocúpate en conseguir novia.

—Descuida, mi última novia la tuve a los 22, aunque no duramos mucho, es difícil encontrar alguna chica que no te quiera sólo por tu físico, digo que son lindas y rápidamente quieren una cita conmigo, es algo frustrante ¿sabes?

—Oh pobrecito, no debe ser fácil aguantar tantas chicas locas por ti—dijo la menor con falsa tristeza.

Evan rio.

—Lo mismo va para ti, estoy seguro que no le gustas sólo a mi hermano y a Kentin, seguro que hay más chicos ¿no? A menos que te gusten las mujeres.

—Muy gracioso, bueno, tres chicos también me han confesado sus sentimientos, pero yo los quiero como amigos, aunque son muy apuestos, pero no me atraen de esa manera.

— ¿Segura que no te gustan las mujeres?

Sucrette le dio otro golpe amistoso al mayor.

—Simplemente no ha llegado el chico indicado para mí.

—Jejejeje de acuerdo, de acuerdo, por cierto, ya te dije lo mío, ahora cuéntame tu sueño.

La sonrisa de Sucrette se borró y se volvió a sonrojar.

—Eh…p-pues…

Pero el sonido de un mensaje los interrumpió, Sucrette sacó su celular y miró que tenía un mensaje de Alexy.

¡Es verdad! Ella le iba a comentar a Evan de la fiesta.

"¿Tienes el número de Evan? Te lo puedo pasar si quieres para que le cuentes de la fiesta"

Sucrette suspiró, quizás realmente era el destino que hizo que apareciera Evan.

—Evan…esto…no sé si quieras pero…

— ¿Sí?

—El sábado habrá una fiesta en casa de un amigo del instituto, Alexy y Armin también vendrán junto con Kentin, a tus hermanos y a Kentin les encantaría que tú también fueras como una manera de despedirte ya que volverás a la escuela militar.

—Oh vaya, que tierno de su padre pero no estoy seguro de que sea tan bienvenido, las chicas que estaban contigo en el centro comercial ese día ¿también irá? En especial esa chica Rosalya.

—Descuida, ellas también están de acuerdo, además podrás pasar más tiempo con tus hermanos y con Kentin.

— ¿Y contigo también? —dijo Evan con su típica sonrisa seductora.

Sucrette tenía un tic en el ojo.

—Lo dudo, seguro estaré con Rosalya así que lo siento.

Evan sonrió divertido.

—Es una lástima, pero si eso significa poder pasar más tiempo con mis hermanos y con Kentin antes de irme entonces está bien, iré, ¿a qué hora será?

—A las seis, ten, aquí hay un croquis para llegar a su departamento—dijo la menor dándole una hojita al moreno.

—Muy bien estaré allí.

—Entonces nos vemos allí—dijo Sucrette para luego levantarse—se hace tarde tengo que regresar a casa, entonces nos vemos el sábado Evan, hasta pronto.

Sucrette estaba a punto de irse pero una fuerte mano tomó su brazo deteniéndola, Sucrette volteó a mirar a Evan desconcertada.

—Sé que esto es repentino, ¿pero te gustaría que pasara por ti para ir a la fiesta juntos?

— ¿Eh?

Vaya, eso sí que fue repentino.

—Eh… ¿Por qué?

—Porque el tiempo que nos fuimos conociendo fue más por Kentin, me gustaría conocerte aunque sea un poco más antes de irme.

Sucrette estaba sorprendida, aunque…la verdad no le molestaba la idea, conocer un poco más a Evan fuera de problemas no sonaba tan mal.

—Si no es problema para ti, está bien.

— ¡Bien! Pasaré por ti a las cinco y media.

—De acuerdo

Dicho eso Evan se levantó para irse también.

—Entonces nos vemos el sábado linda, que tengas una linda semana—dijo el moreno con una gran sonrisa para luego guiñarle el ojo, sin más, se dio media vuelta para comenzar a caminar.

Sucrette sonrió, entre más platicaba con Evan, más le agradaba, incluso saber que Evan le teme a las películas de terror le parece adorable.

—Él…es único a su manera—susurró.

Quizás la fiesta no es mala idea después de todo.

Continuará…