— Marinette —Repitió— ¡Marinette! —Tikki alzó su voz aguda con excesiva preocupación mientras la sacudía con sus manitas, esperando que despertara.

Hasta que lo hizo, abriendo sus ojos azules opacos y cristalizados.

— Tengo miedo —Confesó en un hilo de voz, derramando lagrimas sin cesar. Se sentó en su cama mientras un débil rayo de luz de luna pasaba por la escotilla.

— Marinette —Pronunció su nombre con pena.

— Soy joven, inexperta, torpe —Expresó— No puedo derrotar a Hawk Moth.

Sus sueños le decían eso. Esos sueños tan reales le confirmaban que no podía. Una cosa era derrotar a los Akumas, pero la ¿Mente maestra?

No. No podía.

Podía escucha las burlas del enemigo. Repitiéndose una y otra vez, que solo era una niña. Que no podía.

— Soy joven, solo tengo catorce años...

No quería decir eso, pero ver a su compañero morir en sus manos. Mirando esos ojos verdes, esos que la observaban todo el tiempo aun cuando la luz de la vida se había apagado.

Fue horrible.

Solo le hizo darse cuenta lo inexperta que es. Lo joven y torpe que es. Lo que llevaba en sus hombros era una carga muy pesada, un responsabilidad demasiada grande. Entretanto las palabras de Hawk Moth de sus pesadillas se repetían.

— ¡No pude protegerlo! —Gritó mientras revivía ese momento— No pude, no puedo proteger a nadie ¿Y si descubre mi identidad? ¿Y si viene por mi familia? ¿La secuestra?

— Marinette solo fue un sueño—Dijo— Tú... ¿Quieres renunciar?

Y esa pregunta la genero con miedo, temiendo al solo hacerla.

Ella negó con la cabeza aun derramando lágrimas, aun sintiendo dolor en su corazón, ese que se rompió en miles de pedazos, al ver a Chat Noir morir.

— El maestro Fu, me eligió —Dijo— No puedo defraudarlo...

Se llevó las manos a su cara, limpiando e intentando fregar todo rastro de agua posible.

— Solo, solo, a veces siento que no voy a poder llegar a cumplir con sus expectativas.

— Él no tiene expectativas, el confía plenamente en ti —Dijo— Como yo lo hago.

Al decir eso, frotó su cara con la mejilla de su portadora.

— Eres joven, pero eso mismo te hace pura, incorruptible, fiel a tus ideales, te hace valiente —Repuso— Y sí, todos somos inexpertos al comienzo, pero lo único que tenemos que hacer es aprender, y tu estas aprendiendo excelentemente.

— Tikki...

— Eres una gran heroína, Marinette.

— Gracias a ti... —Mirándola con infinito cariño— Estoy muy feliz de que seas mi Kmawi —Confesó mientras dejaba de llorar.

— Y yo de que seas mi portadora.