— ¿Estas bien? —Preguntó Chat Noir al llegar hacia las vigas de la Torre Eiffel y ver como su Lady se tambaleaba peligrosamente.

Ladybug abrió los ojos. Esos que por el antifaz no se podían ver las ojeras y asintió con mucho cansancio.

— ¿Tienes sueño? ¿My Lady, no puedes dormir?

— Hace días... —Confesó poniendo una mano en su frente. Chat Noir al oír aquello se preocupó de sobremanera, un poco sorprendido de que este de la misma forma que él.

— ¿Como que hace días no puede dormir? —Cuestionó— ¿Algo pasa?

— He tenido pesadillas —Declaró mirando esos ojos verdes tan llenos de preocupación. Esos que sabía por lo que estaba pasando— De lo que sería la batalla final... contra Hawk Moth.

Exhaló un suspiro.

— Y no sé porque... —Espetó— ¡No lo entiendo! Solo, solo un día comenzó y ahora no para, no se detiene y se repite... —Dijo tomando su cabeza con sus dos manos— Tengo miedo —Declaró en un hilo de voz.

— Es normal tener miedo... —Dijo, todo el tiempo le sucedía— ¿Por qué no intentas dormir? My Lady, es peligroso si sigues sin poder hacerlo —Argumento— Estaré aqui —Repuso— Siempre estaré aqui —Dijo— Mi regazo es tuyo, úsalo, te despertare si veo que estas mal.

Los ojos verdes de Chat Noir, su mirada, le impidieron que rechazara su petición, así que posó su cabeza en su regazo y cerró los ojos para dormir. A los segundos lo hizo.

A los minutos lo espasmos comenzaron, el sudor, la preocupación excesiva en su rostro comenzó a visualizarse. Inmediatamente su compañero comenzó a sacudirla para despertarla, llamándola sucesivamente.

Al poco tiempo sus ojos se abrieron mirando esos ojos verdes llenos de preocupación, esos que en su pesadilla yacían sin vida.

— Todo estará bien —Musitó— Solo fue una pesadilla —Esas mismas palabras que el mismo se decía y no le hacia ningún efecto. Esperando que a su Lady sí. Mientras acariciaba de forma enternecedora los cabellos de su compañera— Todo estará bien —Repitió intentando creérselo porque si él lo hacía. Los demás también podrían.

Ladybug no dijo nada sin apartar en ningún momento sus ojos de los de Chat Noir.

"¿Por cuánto...?"

Pregunto en su mente.

"¿Por cuánto tiempo todo estará bien?"

Cuestionó sin poder quitar el miedo que propicio la pesadilla, y entretanto seguía observando esos ojos tan llenos de vida, una lágrima recorría su mejilla.