Marinette ya no quiere dormir, así ya no tiene esas pesadillas que la atormentan. La hacen gritar, sudar, temblar y hasta llorar.

No quiere ver mas sangre en sus manos que se visualiza de forma tan real.

No quiere llorar por alguien que cree muerto.

No quiere dormir y despertar de forma tan abrumadora.

Así que Marinette esa chica que le costaba levantarse, ya tenia el sueño muy pesado. Comenzó a tener insomnio como a vislumbrarse ojeras debajo de sus bellos ojos azules.

Empezó a no poder descansar adecuadamente.

Y esa es la razón de que hace unos minutos Marinette se había desmayado, cayó al suelo, emitiendo un sonoro sonido. Sus amigos inmediatamente se sorprendieron y se preocuparon por ese suceso.

Por petición de Alya, Adrien fue el encargado de llevarla a la enfermería para que pueda descansar. Puso una mano por debajo de sus piernas y otra en la base de su espalda, cargándola como una princesa.

Mientras observaba su rostro con preocupación, ese que tenía ligeras expresiones de terror y preocupación.

— ¿Marinette? —Llamó, intentando si despertaba, pero no lo hizo sino que en cambio, al rato comenzó a moverse inquietamente, un sudor frío recorrer por su frente.

— Chat... —Susurró mientras su respiración incrementaba— Chat Noir...

Adrien se le dilataron las pupilas en mención de su alter-ego.

— ¿Marinette? —Llamó de vuelta, pero ella no abría los ojos, sino que ahora los mismos derramaban unas débiles lágrimas— ¿Que está mal?

— Chat Noir —Otra vez repitió su nombre, bueno... el de su alter ego. Sintiendo una punzada en su pecho por eso y aun cuando llego a la enfermería donde debería depositarla, él, no quiso soltarla.

¿Cómo hacerlo? Si ella iba a seguir diciendo su nombre en sueños, seguramente pidiendo por ayuda.

Aun así lo hizo, pero no se fue, no la dejó sola. Se sentó al lado suyo y tomó su mano entre la suya.

— ¡Te protegeré! —Repuso— No dejare que nada malo te suceda —Aseguró— ¡Nada!

Marinette como si lo hubiera escuchado dejo de realizar quejidos mientras apretaba más fuerte la mano que Adrien tomó. Esa que en el sueño, Chat Noir la había sujetado.