6 de octubre del 2005

Spinelli se encontraba frente a la casa de Gretchen a las 12 de la noche, esperando que se encendiera cualquier luz que le indicara que su mejor amiga todavía se encontraba despierta. Nada. Sabía que los padres de Gretch eran demasiado estrictos y que se armaría un escándalo en caso de que se enteraran de que ella se encontraba ahí. Al no encontrar ninguna señal de vigilia, se montó en su pick up y condujo hasta llegar a casa de los Weber.

Sabía que los padres de Jessica habían salido de vacaciones y que ella tuvo que quedarse a clases. Su hermano era dueño de su propio taller mecánico, así que no tendría que pedirle vacaciones a nadie. Todos en la familia Weber sabían que si la más joven entre ellos carecía de algo, era de amigos. No temían ninguna fiesta loca en casa durante toda la noche, no pasaría nada más allá de que se pudiera tomar un par de cervezas. Por ello, Spinelli no temió tomar su celular y llamar al número de la única amiga que tenía dentro de las porristas.

-¿Hola? -contestó una voz sin indicios de sueño.

-¿Jess? Estoy afuera.

Acto seguido, se encendieron las luces y tras algunos segundos, se abrió la puerta la casa. Jessica Weber salió en pijama y se montó al auto de Spinelli.

-¿Detweiler? -Preguntó al ver la cara de dolor en su amiga. Spinelli sólo asintió. -¿A dónde quieres ir?

-A donde sea.

Llegó la mañana y con ella se aproximó la hora en que los chicos tendrían que presentarse en la escuela. Spinelli tardó bastante en levantarse y por poco pierde el autobús. Para ella, todo el día fue un martirio, no sólo por la cantidad terrible de sueño que tenía encima, sino también por la resaca de la noche anterior.

Cuándo finalmente llegó la hora del almuerzo, TJ no se presentó. Gus lo hizo, pero sólo para pedir disculpas y retirarse. Los 5 ya se habían acostumbrado a que él permanecería ausente la mayor parte del tiempo sin intención alguna de brindar explicaciones, así que dejaron de preguntar. Mikey y Ashley S no se habían dirigido la palabra desde el recital del día anterior, y ninguno de los dos estaba dispuesto a hablar del tema hasta el sábado. Dado que Gretchen procuraba, en la medida de lo posible, no entablar conversación con Vince, la charla se desarrolló entre las chicas del grupo.

-Mi madre parece estar bastante convencida de que hay algo raro en las clases de Cálculo. Parece ser que ha visto demasiado CSI últimamente. -Mintió Spinelli. No era cierto que CSI fuera responsable de que su madre buscara códigos en todos lados, pero sí estaba segura de que su trabajo la volvía loca y quería encontrar cosas donde no las había.

-¿Sí? -Preguntó Gretchen un poco consternada, tratando de disimular el susto que le producía la idea de que alguien pudiera atinar lo que ella ya sospechaba desde hacía bastante tiempo.

-Sí, dice que, por ejemplo, en estas fórmulas de aquí -hablaba Spinelli mientras señalaba una página en sus apuntes -. f(x)=(1-(|x|-1)2)1/2 y g(x)=arccos (1-|x|)-π corresponden en conjunto a una gráfica que formaría un corazón perfecto. Aquí, por ejemplo -continuaba mientras giraba las páginas- ella asegura que el código binario es perfectamente trasladable a clave Morse…

-Vaya, Spinelli, de haber sabido que tu madre actuaría así, no le habría prestado mis apuntes de la asignatura. Temo que se está convirtiendo en una suerte de Madame Bovary o un Quijote.

-Ya lo sé. Me dice que este le costó más trabajo que el resto -Spinelli señalaba la hoja de la clase que Gretchen misma no pudo descifrar- pero sospecha que las anomalías en cosas como colocar "D(x)" para una función en conjunto formarían un código de Dewey para biblioteca.

"La madre de Spinelli debe ser,cuando menos, un genio" pensó la chica más lista de la preparatoria. "Por supuesto que fallé por no pensar fuera del molde, Smith está saltando entre matemáticas y literatura, no tenía nada que ver con el lugar donde busqué".

-Supongo que en verdaderamente ve demasiada televisión. Pero es bastante inteligente, debo decir.

-Sin duda, pero le cuesta trabajo mantener los pies en la tierra. -Spinelli se encontraba muy aliviada. Temía que Flo tuviera razón. Le alegraba saber que, si ni siquiera la chica más inteligente de Arkansas estaba de acuerdo, era imposible que hubiera tales mensajes.

Gretchen decidió faltar a la siguiente hora de clases. Sabía perfectamente de que libro se trataba el código Dewey del que Flo hablaba. "Crimen y castigo" de Dostoievski. Por fin sabría todo lo que Smith trató de decirle aquella vez que no fue capaz de descifrar sus mensajes.

A la hora del entrenamiento con las porristas, Spinelli se encontraba en calentando, costumbre que las demás no compartían. Aprovechaban que la entrenadora salió con el equipo de voleiball a un torneo para utilizar los primeros minutos para chismorrear.

-Falta ya menos de un mes para el baile de Halloween, y estoy muy segura de que Vince me pedirá que lo acompañe. -Se escuchó decir a Ashley B.

-Yo no me confiaría tanto –intervino Sandy, la mejor amiga de Amy, -escuché por ahí que tiene novia.

-¿¡Novia!? ¡Qué escándalo! -Exclamaron al unísono las Ashleys y por poco lo hace también Spinelli. Ella jamás había escuchado algo al respecto y le preocupaba que se tratara de un secreto, ¿por qué uno de sus mejores amigos ocultaría algo así?

-Cálmense, chicas, o sea, seguro lo dice porque, o sea, nos quiere molestar. -No se hizo esperar el comentario de la líder del grupo, Ashley A.

-En todo caso -continuó Ashley T, -¿de quién se trataría? ¿De Gretchen?

-El jamás saldría con esa idiota. -Las molestias de Amy no se hicieron esperar. Ella siempre supo que Gretchen estaba enamorada de su novio y el simple hecho de que la mencionaran le producía malestar. Desafortunadamente para ella, habría alguien presente que reaccionaría también a los comentarios que se hicieran sobre sus amigos. No pasó medio segundo desde que se escuchó la voz de Amy cuando ya había recibido un puñetazo en la nariz.

-No voy a pelear contigo, Evans. -Comentó Spinelli mientras se tronaba los dedos de la mano con la que la acababa de golpear –eso sólo es para que entiendas sobre quién puedes hablar y sobre quién no. -Acto seguido, tomó sus cosas y se retiró.