Len pasó un buen rato solo en el jardín, admirando las estrellas del cielo, y preguntándose qué tan sola se sentirían, al estar a millones de kilómetros de distancia una de la otra. O si tal vez ya habían muerto, y lo único que se veía, era el vestigio de lo que alguna vez fueron.

Pero sobre todo, deseando jamás sentirse tan solo como esas estrellas. A pesar de que un sentimiento similar estaba floreciendo en su ser, justo en ese instante.

–Hey, ¿Has visto a mi novio?– preguntó de forma directa una voz femenina, que sacó por completo a Len de sus pensamientos.

–¿Kaito? Ya tiene rato que se fue– respondió el rubio, fingiendo desinterés, aunque también ocultando su enojo. Ya que dejó ir semejante individuo, y ni siquiera mostró tanta preocupación como debía.

O al menos no, hasta después de unos segundos.

–¡¿Qué?! ¡¿Y por qué no me dijiste antes idiota?!– reclamó Rin con mucha molestia, a pesar de que no era la responsabilidad de Len avisarle si su nuevo novio se había ido.

–Estabas tan concentrada siendo la bella durmiente, que no quise molestarte y que te convirtieras en ogro– comentó Len con ironía, para después sonreír ligeramente con satisfacción, al ver como su hermana se enfurecía.

–¡Carajo! ¡Y lo que me costó traerlo a la casa!– gritó, al mismo tiempo que golpeaba la puerta corrediza.

Aunque por el daño que le causó el impacto, terminó sobándose sus nudillos.

–Agradece que salvé tu pellejo, y no le conté de toda la bola de idiotas con las que te has acostado– dijo el rubio, notando como su hermana estaba sufriendo por el golpe; sin embargo, no le hizo mucho caso, puesto que ella misma se lo había provocado.

–¡Cállate! ¡No son tantos!– reclamó nuevamente la chica, sólo que en esta ocasión, algo nerviosa.

–¿Ah no?– preguntó Len con cinismo. –Yo he contado por lo menos diez– comentaba, cuando mostraba con sus manos el número de parejas sexuales.

–¡Hey! ¡D-Dos no cuentan!–

–¿Eh? ¿A qué te refieres?– inquirió Len, ante la súbita declaración. Pero también estaba curioso de saber cuál sería la excusa de su hermana para disimular su ninfomanía.

–Que no cuento dos; porque uno fue solo un faje con Ryuto y el otro, bueno... Fue con una chica– esto último lo dijo algo avergonzada y arrepentida, viéndolo totalmente como un error.

–¿Cómo es posible Rin? ¿Ahora también te quieres coger a las mujeres?– preguntó el rubio con molestia y asombro.

Si Rin seguía así, probablemente sería capaz de tener relaciones sexuales hasta con un caballo. O eso pensaba Len.

–¡Era una fiesta y me pasé de copas!– se excusó Rin, desviando la mirada.

–Y de caliente...– murmuró Len, alzando una de sus cejas.

–Aaaaay bueno... Si de homosexualidades hablamos, yo me quedo corta frente a tí, hermanito– se rió la chica. Probablemente en un intento por salvar su dignidad y ganar la discusión.

–¡¿Huh?! ¡¿De qué estás hablando?!– el rubio ya se veía venir lo que respondería después su hermana, sin embargo, deseaba asegurarse.

–De que eres un pinche joto Len, jajaja– comentó Rin de manera burlona, haciendo que el susodicho se ruborizara, involuntariamente.

–¡¿Cuántas veces te lo he dicho?! ¡NO-SOY-GAY!– hizo una pausa entre cada palabra, para dejar muy claro el mensaje.

Pero como era de esperarse, a su hermana no le importó demasiado.

–Y yo soy virgen, jaja– dijo de forma sarcástica, con una sonrisa de oreja a oreja.

Le encantaba ver cómo su hermano se desesperaba al querer hacerle entender que no era homosexual en lo absoluto.

–¡Te estoy diciendo la verdad, joder!– exclamó Len, esta vez exasperado, apretando sus puños y sintiendo como sus piernas le temblaban.

–¿Ah sí? ¿Y cómo explicas tu experiencia con Piko?– inquirió con cierta malicia en sus palabras. Sabía que aquél era un tema delicado, que había marcado profundamente la vida de Len.

–E-Eso ya quedó en el pasado...– murmuró el rubio, sintiendo como se le hacía un hueco en el pecho, así como la sensación de remordimiento al sentir todos los recuerdos venir a su mente.

–Pues... Cómo dice el dicho Len, donde hubo fuego, cenizas quedan jajaja– se reía a carcajadas, viendo cómo su hermano bajaba la mirada, con resentimiento y amargura.

Sin embargo, Len en lugar de confrontarla, decidió retirarse del lugar. Sabía que discutir con ella era en vano, y que si seguía hablando sobre aquél tema, iba a acabar muy herido; más de lo que ya estaba.

Pero mientras se retiraba, al escuchar que su hermana seguía riéndose estruendosamente, no pudo evitar gritarle:

–¡Ojalá cerraras tu boca alguna vez!– después de esto, se metió en su habitación; la cerró de un portazo, y se metió en su cama, envuelto en las cobijas.

–Oye Len, sólo estaba jugando... No seas tan nena jaja...– decía Rin detrás de la puerta, de forma burlona, y hasta cierto punto chantajista.

–¡Sólo vete de aquí!– fue lo único que se le ocurrió gritar en ese momento, para hacer que su hermana se retirara de ese lugar.

Ante esto, las risas de Rin aumentaron, como si Len hubiese terminado de contar un muy buen chiste.

Lo que no sabía era que los sentimientos de Len, y lo mucho que lo lastimaba el recordar las experiencias pasadas de su niñez.

–Vamos Len... No llores, los hombres no lloran...– murmuraba para sí mismo, al sentir como sus ojos se humedecían, pero inevitablemente, se resbaló por su rostro, recorriendo su mejilla, hasta caer en la almohada.

Tenía miedo, ya que a lo largo de los años, había intentado ocultar esos recuerdos. Así como aquella parte de él, que lo motivaba a sentirse atraído a los hombres.

Ambas cosas parecían directamente relacionadas entre sí, y constantemente lo ponían en jaque, para decidir entre lo que su corazón le dictaba, a lo que su pensamiento racional le repetía e impedía constantemente.

Todo lo que le repetía, era que debía ser un chico normal, con novia y un gran futuro por delante.

Y tras mucho esfuerzo, parecía que lo estaba logrando, hasta que ese chico apareció.

Kaito había evocado una sensación enterrada en lo profundo de Len, incluso sin querer.

Pero eso, no estaba nada bien...

¿O sí?

¿Y si tan sólo ambos se dejaran llevar...?

Fue la pregunta que ambos se hicieron, desde distintos lugares por supuesto, pero con sus pensamientos conectados, de alguna manera.

Hola!

Leí tu comentario RN Kagamine, sin embargo, no sé muy bien como funciona esta plataforma, así que no sé cómo responderlo o esa wea xd

Pero te agradezco por haber leído esta historia (no creí que alguien la leyera xd), y por las beias cosas que dijiste 7v7 ️

Espero que este capítulo te haya agradado, si tienes akguna sugerencia, no dudes en decírmelo :3

Y a todo aquél que esté leyendo esto, bueno, gracias por leer 7u7

Bai