Hola! Perdón, tuve algunos problemas para subir los capítulos anteriores y terminé subiéndolos por la aplicación, sin poder corregir algunos errores de tipeo. Sorry!

Y bueno, llegamos al final. ¿Se hizo muy largo? No fue mi intención, voy a ver si intento con drabbles la próxima. No soy buena para las escenas de acción o para inventar aventuras así que por eso me concentré en la relación entre los dos. La pregunta es, ¿logré algo interesante? Díganme!

Tienes tres opciones...

te beso,

me besas,

o nos besamos

Despertó de golpe, angustiada. No saltó ni nada de eso pero el sueño la arrancó literalmente de los brazos de Morfeo, y la sensación era de que iba a tardar en volver así que se acomodó en el interior de la nave y atisbó la noche a través del cristal.

No quería gastar dinero en un hotel así que estaba durmiendo en la RedTail. Aunque quisiera mantener el orden el lugar era un chiquero, repleto de paquetes vacíos de comida y botellas de agua. Además, tenía frío porque no quería llamar la atención del encargado del parking, quedarse en la nave estaba prohibido, así que no tenía encendida la calefacción. Todo muy patético.

Hacía dos semanas que se había ido de la Bebop, de vuelta al ruedo. Ahora estaba en Marte y tenía pensado apostar algo en las carreras para estirar un poco más el poco dinero que le quedaba. ¿Perderlo? Una ludópata como ella no pensaba en eso. Se cerró el sweter rojo y pegó las rodillas a la barbilla. Sus ojos se encontraron con la caja de la farmacia y suspiró. Por suerte su noche con Spike no había tenido consecuencias indeseadas. ¿Podían ser dos adultos tan bobos y no cuidarse? Quedar embarazada hubiera sido de terror...

Pero por favor, imposible pensar en anticoncepción cuando sus sueños se estaban por fin cumpliendo. Y Spike, bueno, ¿cuándo un tipo piensa en eso, por favor? Sacudió la cabeza, tenía que ser más cuidadosa. Las primeras gotas de agua contra el cristal la sorprendieron. Gruesas, ruidosas, empezaron a estrellarse en mayor cantidad cada vez más hasta que se desató el diluvio. Cerró los ojos y se dejó arrullar. Llovió intensamente por espacio de dos horas hasta que empezó a aclarar. Con la mañana llegó la calma. Ay, Dios estaba acalambrada, tenía hambre y necesitaba ducharse...

De golpe algo se estrelló contra la cabina con un golpe seco, la cosa estaba viva pues se movía y limpiaba el agua el vidrio. Un grito. Una risa. ¿Podía ser...?

.- ¡¿Ed?!

Pasó rápido sus manos por el vidrio, desempañándolo. Sí, era la mocosa en persona. Tenía una sonrisa enorme, manos y pies pegados al cristal, el pelo naranja alrededor de su cara. Boca abajo.

.- ¡Faye-Faye!

Faye pulsó el control para abrir la cabina y ante el sonido del dispositivo Ed desapareció un segundo de su vista. Cuando la cabina se abrió la chica estaba colgada del fuselaje pero se sentó en el borde de la cabina abierta apenas pudo.

.- ¡¿Qué diablos haces aquí, Ed?! -exclamó Faye, incorporándose y tomando a la chica por el hombro, dando un vistazo a su alrededor a ver quien la acompañaba. Pero estaba sola. - ¡¿Cómo es que estás aquí? ¿Cómo me encontraste?

Ed le tendió una bolsa de papel con una botella de café y algunas croissants. Faye dudó un segundo y medio. Estaba muerta de hambre así que le entró al desayuno mientras Ed la miraba en silencio.

.- Te quiero, Faye-Faye - le dijo de golpe. Faye se atragantó con el café y escupió parte de la comida. - Eres muy tierna...

Además de que esa era una de las pocas veces en que la chica hablaba directamente lo que decía era... especial. Se le llenaron los ojos de lágrimas. ¡Puta sensiblería! Terminó el café.

.- Yo también, Ed - dejó la botella a un lado, con el resto de la basura, y después la enfrentó- Gracias por esto pero ahora me dices cómo llegaste y por qué estás aquí. ¿Acaso te escapaste?

.- Mucho trabajo para Papá... muy lejos para Ed...

.- ¿Dejaste a tu padre y volviste a la Bebop, eso quieres decir? ¿Pero qué haces en Marte? ¡¿Estás con ellos?!

Ed sonrió y aferrándose del borde de la cabina se puso patas para arriba. Ahora que la observaba ya no estaba descalza. Le brillaban un par de botas amarillas en los pies.

.- ¡Ed! ¿Cómo mierda me encontraste? -la presionó.

.- Hace mucho Ed puso un rastreador en la RedTail. Otro en la Bebop, otro en la Swordfish. Para quererlos a la distancia, jajaja. - regresó a su posición normal.

Faye volvió a mirar alrededor pero desde la apertura de la cabina el panorama era estrecho.

.- Entiendo, ¿estás sola?

.- Ed quiere decirte algo. - la chica sacó de sus pantalones una tarjeta de memoria y se la entregó - Ed mucho tiempo buscó información sobre tu familia, Faye. Tus padres, mucho, mucho, mucho dinero.

.- Sí...

.- Pues no todo se perdió, Faye-Faye, aunque hay que buscar mucho y muy bien para encontrar. Bancos, fondos de inversión, acciones en empresas que todavía existen... - se acercó a ella casi hasta tocarse nariz con nariz- Pero todavía queda lo suficiente.

Faye se quedó sin palabras.

.- ¿Qué?

.- Faye-faye es una chica muy rica.

Faye observó la tarjeta de memoria en su mano.

.- Ahí tienes todos los datos para hacer los reclamos a las entidades financieras. Esos fondos están protegidos por la Convención Espacial Económica de 2055. Yo te voy a ayudar a recuperarlos.

Observó mejor la tarjeta en sus manos, la clave de su futuro. ¡Increíble!

.- Ed, no sé qué decirte... - empezó- Si esto es cierto, si es posible recuperar el dinero... tal vez pueda sacarme de encima las deudas.

.- Eso dijo Jet, que la cifra es muyyyy interesante.

.-¿Jet lo sabe?

.- Sí, por eso estoy aquí. Buscamos a Faye-Faye muchos días. Deberíamos haberte encontrado antes pero en el medio tuvimos que salir de caza.- la chica se encogió de hombros- Ed trabajó mucho tiempo en esto pero no dijo nada a nadie hasta tener todo listo. Papá dice que no hay peor esperanza que una esperanza falsa.

.- Es cierto, y sin duda era una noticia para dar personalmente...-guardó la tarjeta en la gaveta de la nave. Cuantas cosas pueden pasar de golpe, pensó. El cielo estaba gris y naranja, entre el sol de la mañana y la tormenta de la noche.

.- Y ahora, Faye-Faye... me voy -le dijo Ed. Faye la miró, sorprendida - ¡Suerte!

La chica dio una vuelta sobre su espalda y despareció de su vista. Faye se incorporó para ver a dónde había ido, asomándose de la cabina. Ed corría por el estacionamiento con sus brillantes botas amarillas pisando todos los charcos habidos y por haber.

.- ¡Muchas gracias Ed! -gritó con fuerza y una sonrisa en los labios. El viento la despeinó.

.- Supongo que comiste todos las croissants...

Se dio vuelta con un latigazo en el cuello. A su izquierda estaba Spike, con las manos en los bolsillos y el traje azul un poco húmedo.

Mañana de sorpresas. El corazón le dio un salto en el pecho. Marte y Spike, Spike y Marte. Un clásico. Otra ráfaga de viento fresco barrió el estacionamiento. En el cielo las nubes grises se movían con extrema rapidez. Allí se estaba librando la batalla entre la tormenta y el sol.

.- Entonces eres una chica rica. - Spike sonrió - Ed nos hizo buscarte por todos lados porque quería decírtelo en persona.

Faye se sentó en la cabina. No sabía qué decir, no sabía que estaba pasando. Spike se movió y de golpe lo tenía del otro lado del vidrio. Ella dentro, sentada, él fuera de pie. Un salto y lo tenía arriba, en la abertura de la cabina.

Se sentó allí y encendió un cigarrillo, se lo tendió. Ella dudó pero terminó aceptando y él encendió otro para sí mismo. A Faye no le gustaba fumar dentro de su nave así que con cierto recelo se puso de pie y salió de la cabina, sentándose del otro lado de la abertura.

.- En Marte siempre llueve. -dijo él, con la vista perdida en el cielo. - o siempre me llueve.

Ella lo observó en silencio, el medio perfil, los ojos cansados, el pelo revolucionado, la ropa húmeda. Desvió la vista porque le caían los recuerdos.

.- ¿Por qué estás aquí, Spike? ¿Qué quieres? - le preguntó, por fin. No tenía sentido dar vueltas, esperar, sufrir, estirar el momento. Había que ir de frente.

Él se dio vuelta y la miró directamente a los ojos.

.- Eres hermosa, Faye. Una sobreviviente, no todos pueden vivir lo que tu viviste y seguir adelante, siempre sola. - le dio una pitada al cigarrillo - Es admirable, tu voluntad. Tu energía... aunque a veces sí, eres molesta, ruidosa, egocéntrica... un fastidio.

Faye abrió la boca para responder algo pero no articuló palabra.

.- Me gustaste desde que te vi en el casino. La chaqueta rosa te quedaba muy sexy y como no hablabas más que del juego de cartas, mejor todavía. - la miró brevemente - Y no eras rubia.

A ella se le estrujó el corazón. Marte. Spike. Rubias. Mala combinación.

.- Comes demasiado, fumas demasiado, bebes demasiado. Te gastas el agua caliente, te comes la comida del perro, te fumas mis cigarrillos... era, imposible obviarte. - sonrió- ¿Sabes qué Jet me advirtió que no te tocara?

Ella frunció el ceño.

.- Me lo dio a entender cuando empezaste a pasearte en salida de baño o en shorts cortitos, cuando nos emborrachábamos juntos o nos quedábamos fumando y viendo tele hasta tarde. Donde se come no se caga, algo así. -Spike sonrió.

.- Como si te costara mucho...

.- Boba. No soy un monje, pero no podía por otras razones... Sin embargo ahí estabas, día tras día, noche tras noche.

.- Odiabas mi presencia. Siempre fuiste muy obvio. No querías a nadie más que a Jet alrededor.

.- Sí, así eran las cosas. Ni niños, ni perros ni mujeres con actitud. -terminó el cigarrillo, lo arrojó al estacionamiento y encendió otro, mirándola. - Sigues siendo hermosa.

Faye terminó el suyo y éste tuvo el mismo destino que el de Spike. Se apretó el sweter, se sentía mal. No entendía la situación, tanta verborragia. ¿Hacia dónde estaban yendo?

.- ¿Sigo siendo hermosa y tú sigues siendo el mismo tipo frío y antipático de siempre? -le preguntó- ¿me estás diciendo todo esto para explicar por qué todo sigue igual? Yo no te he pedido explicaciones. Nunca. No soy así.

.- Ya lo sé. Tu tomas decisiones más rápidas.

.- Es supervivencia. No tengo mucho tiempo que perder, ya he perdido demasiado.

.- Claro. Pero tú tampoco dices mucho, Faye.

.- ¿Decir? ¿Qué quieres que diga? - el cansancio y la pena le empezaron a fastidiar y ella, fastidiada, era muy sincera - A ver, te traduzco por si algo de todo lo que ha pasado en los últimos dos años no te ha quedado claro: me gustas. Me gustas, no sé porqué, no sé cómo, no sé desde cuándo. Me di cuenta en el peor momento de todos, eso sí, pero ... quise ayudarte y no me dejaste así que me fui porque no quiero pasarla mal.

Hablaba sin mirarlo, con la vista puesta en el estacionamiento y la mañana. Le hacía bien hablar, abrirse. Posiblemente fuera la última vez que tuviera la posibilidad de abrir su corazón así y si era el final que fuera un final prístino, claro y sincero.

.- Sabes,a esta altura si alguien me quiere en su vida que me lleva a ella, yo no voy sola. -terminó. - Así que, ¿por qué estás aquí, Spike? ¿Qué quieres?

Spike se dio vuelta, colgando las piernas al interior de la cabina, quedando así frente a ella. La miró en silencio, observando como el sol débil que se colaba entre las nubes le daba de lleno en los ojos verdes. Dios, quería esos ojos siempre cerca. Cuanto tiempo rechazando algo que lo hacía sentir tan bien...

Recordó entonces el sueño que había tenido aquel día de la semana anterior, el día en que Ed había llegado con la noticia de que Faye era una chica adinerada y que si sabía hacer los reclamos precisos podía recuperar su dinero y pagar todas, todas, sus deudas. En ese sueño Faye le había hecho la misma pregunta: ¿Qué quieres, Spike?

.- A ti - le respondió, mirándola a los ojos.

Por segunda vez en su vida se le declaraba a una mujer. Otra vez en Marte. Otra vez un día de lluvia, con nervios. Pero esta vez con esperanza. Si era sincero estaba convencido de que esta vez realmente había un futuro.

Faye se dio cuenta de que había estado conteniendo el aliento. La mirada de Spike era tan transparente, como nunca. Él se inclino hacia ella y su mano le acarició la mejilla.

.- ¿Y tú me quieres o simplemente te gusto? -lo escuchó murmurar.

Sus ojos de distinto tono de marrón estaban tan cerca.

.- Te quiero.- le respondió. Y era así de simple. No era que le gustaba, le quería. Y Entonces él apoyó su frente contra la de ella y suspiró.

.-Quédate conmigo -le dijo Spike.

.- ¿Y si no funciona? - preguntó ella, con miedo, el miedo por ese pasado peligroso que él tenía.

Spike sonrió y le robó un beso.

.- Lo intentamos otra vez, por supuesto.

Y así, en Marte, esa mañana lluviosa el pasado empezó a quedar atrás.