Capítulo 3.

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No todo lo que brilla es oro.

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Experimentaba por primera vez, una relación puramente emocional sin ningún contacto físico o sexual.

Eso es lo que ofrecía esta aplicación, perspectivas a futuro, ilusiones posibles etc.

Como un tonto adolescente, pensaba que eso le daba una chispa a esta relación, una relación virtual en la que el coqueteo constante hacia latir mi corazón y me sacaba varias sonrisas.

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Cuando decidí conocer a Miyuki, ella se puso feliz. Me escribió sin detenerse por unos 7 minutos todo lo que tenía pensado hacer cuando llegara. Yo la interrumpí diciendo que ese viaje a Fukuoka seria nuestro punto de partida para realizar planes en nuestra vida, que ya era hora de que alguno de los dos sueños que compartíamos se hiciera realidad. El suyo era el de encontrar un hombre que le alegrara la existencia, nadie más que yo. Y el mío, encontrar el amor y no soltarlo.

Era 13 de febrero y yo me encontraba ansioso y mirando por todos lados en la sala de espera del aeropuerto con una peluca rubia y larga coleta, seguiría con mi farsa hasta explicarle. Acordamos ponernos un sombrero alto de copa y lentes negros. Era para encontrarnos rápido, pues por fotos yo ya la conocía.

Una chica linda se acercó a mí y me saludó. Me dijo que venía a buscarme por instrucciones de Miyuki, me apresuro a tomar mi maleta y a seguirla, llegamos a una camioneta. Yo caminaba detrás de ella desilusionado, y le comente:

- Esperaba ver a Miyuki como acordamos -

La chica avergonzada me dijo:

- Si y yo esperaba encontrarme con un joven de 26 años...bueno, Miyuki comento que esa era tu edad -

-Sí, pero no quiero que Miyuki sepa que no soy un joven de 26 años. Es una sorpresa -

Le dije en tono casi suplicante, para que no le avisara de antemano.

-Como quiera -

Contestó y siguió.

- Ella tuvo un contratiempo y salió, pero me dio instrucciones de que lo instale en su hospedaje, allá cerca encontrara todo en alimentos, hay muchos restaurantes y tiendas -

-Gracias, pero solo necesito acomodarme y esperarla. Todo lo demás quiero conocerlo en su presencia. Si se contactan, dile que tengo solo una semana y que desearía que regrese lo antes posible -

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La joven me llevo a un pequeño departamento y se marchó rápidamente, le repetí que guardara el secreto de mi edad y apariencia.

Cuando quedé solo sentí curiosidad de buscar las cosas y objetos que eran parte de nuestras charlas. Cada libro y cada melodía que le gustaba.

Caminé por todos lados y me detuve en la habitación que supuse era de ella. Mi vista no se topó con nada, ni un libro ni un reproductor de música, ni una foto de ella, en realidad no parecía haber nada de ella allí.

Tomé un baño largo, reparador y me quede dormido. Por la noche, el hambre me despertó y salí a buscar que comer, no me pareció que los alrededores del lugar fueran como los que ella me describió.

El 14 de febrero miraba yo el chocolate en forma de corazón que le daría, pero termine pasando el día solo. Así pasaron dos días y no tenía noticias de Miyuki, en su página no mostraba actividad alguna por los pasados 3 días y la chica que me llevo a este departamento, no volvió a venir.

Primero, me sentí preocupado, y ¿Si algo malo le sucedió? Qué tal si estaba enferma o algún imprevisto urgente surgió. Pero era improbable, no es que ella no tuviera forma de comunicarse conmigo, ya me habría llamado o inclusive pedido ayuda.

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El amor es un misterio, cada uno lo somos.

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No, mi relación con senpai no está basada en una mentira. Pero, como muchas relaciones, es un misterio. No podía saber todo sobre Souichi cuando nos conocimos, ni él podía saber todo acerca de mí. Ninguno de nosotros sabe qué nos depara el futuro, siempre habrá cosas que no sepas de tu pareja.

¡Todo eso me hacía volverme loco! Los celos me mataban, era un triunfo que estuviera trabajando en Shizuoka, admito que no me concentraba del todo y estuve a punto de cometer errores. Y aunque senpai ya me dice más lo que piensa, sé que nunca dice todo, siempre se reserva cosas.

- ¡No soy un enfermo Morinaga! Yo no estoy pensando en sexo todo el tiempo, sabes que siempre estoy muy ocupado en el laboratorio, que apenas y puedo contestar tus llamadas -

- ¡Entiendo eso! Lo que no entiendo, es porque Isogai siempre tiene planes para molestarnos. Es obvio que abrio esa cuenta a tu nombre con el fin de que consigas una pareja femenina. Iré ya mismo a buscarlo y partirle la cara, lo he querido hacer desde que lo conozco ¡Siempre ha planeado algo contigo! -

- ¡Calmate! Te lo repito... ya me explico todo y prometió que cerraría hoy mismo la cuenta. También prometió ya no meterse con nosotros, ni amenazarnos más con sus tontos chantajes e idas al karaoke -

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Todo sonaba muy sencillo en los labios de senpai, pero yo no me tragaba ese cuento tan fácilmente. Conozco a muchos que deciden no darse cuenta de ciertas cosas...pero yo no soy de esos y no tenía planeado dejar tranquilo a Isogai, no después de tantos problemas que ha estado a punto de ocasionarnos.

Es un milagro que senpai continúe conmigo después de sentirse casi descubierto, por culpa de ese sujeto, que parece que no tiene nada más importante que fastidiarnos o de verdad es gay y quiere quitarme a Souichi como siempre he sospechado.

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Domingo en Fukuoka.

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La tristeza y la ansiedad me despojaron de toda esperanza, ya era domingo y mañana debía regresar al trabajo. Mis horas para estar en Fukuoka finalizaban y Miyuki no había aparecido en toda la semana. Tenía listo mi equipaje y lo necesario para regresar a Tokio.

Tocaron la puerta y mi corazón salto, pensé que era ella, quien finalmente llegaba con una extraña explicación. No resulto ser así, un alto sujeto, con una manera de vestir intimidante y mal encarado, pregunto si yo era Taichirou Isogai y si había estado hospedado en eses lugar, a lo que respondí que era así. El hombre me entrego un documento que llevaba en un sobre y me dijo que lo revisara.

Era una cuenta por pagar a mi nombre y era por una cantidad exagerada, exagerada porque supuestamente se trataba del pago de mi estadía en ese departamento, le dije que debía tratarse de un error, que yo era invitado de Miyuki. La respuesta que me dio termino por destrozarme.

- Lo siento caballero pero no conozco a ninguna persona con ese nombre y lo que si tengo es una deuda de alquiler a su nombre. Lo inteligente por su parte seria liquidar la deuda e irse sin causar problemas, los dueños de estos departamentos no son muy pacientes -

No estaba dispuesto a pagar algo que no había solicitado, pero tardíamente entendí que fui víctima de un fraude, un fraude en el que participaba Miyuki o quien fuese esa persona, al final ella o el solo era un gancho para embaucar a los despistados y yo tan estúpido caí, ni siquiera Souichi con su poca socialización hubiera caído en esta trampa.

Tres semanas atrás debí sospecharlo, Muyuki me había hablado de los problemas económicos a los que últimamente se enfrentaba, me hablo de su sobrino enfermo y que los gastos en su tratamiento los estaba dejando en bancarrota. Enamorado y con ánimos de apoyarla le ofrecí ayuda, en un principio no acepto, pero días después, llorando afligida me solicito cierta cantidad. Me aseguro que cuando nos encontráramos el 14 de febrero, me lo devolvería todo; le mande gran parte de mis ahorros.

En un principio, pensé que no se presentó a nuestro encuentro porque aún no reunía el dinero. Pero con esto, comprendo que no le basto sacarme todo ese efectivo, ahora debía pagar por un servicio que no solicite. Y con lo defraudado, decepcionado y estúpido que me sentía, opte por no hacer alboroto y pagar. No tenía ánimos ni para denunciar. Pero ahora se, que con las aplicaciones de citas y redes sociales, hay que tener cuidado.

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A unas horas de que llegara la noche del mismo domingo, toque tierra en Tokio y como si no fuese suficiente, fui descubierto por Souichi en mi uso de su identidad. Le asegure que borraría la cuenta en Bumble y que ya no metería mis narices en su relación con Morinaga. ¡Eso si es una pena! Me divertía tanto cuando lo hacía repelar, sus sonrojos cada que cantaba o sus enfurecidas reacciones cuando lo llamaba a él o a Kanako chan.

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A penas había descansado un poco, listo para continuar compadeciéndome de mí mismo y repasar todas las equivocaciones que he cometido en mis relaciones, cuando el timbre de mi puerta me espanto y quien estaba detrás de ella, me espanto aún más... ¡Era Morinaga!

Su rostro enfadado ¡Era aterrador! ¿Que hacía en Tokio a estas horas? No bien abría la puerta y el hombre ya me tenía agarrado del cuello de la camisa.

- ¡Tranquilo!... A mi también me da gusto verte -

- ¡Isogai san, ya irme a Hamamatsu y dejar solo a senpai, me causa una enorme preocupación! Ahora tú pareces muy desocupado y dispuesto a causarnos problemas como siempre -

Con calma hice que me soltara, su furia no parecía disminuir y yo tampoco me sentía con ánimos para bromear, como sin duda haría si estuviera bien. Lo invite a entrar.

- Te aseguro que siempre he estado de tu lado, tal vez otro día te cuente como he sido de ayuda entre ustedes dos. Lo que te puedo decir, es que en esta ocasión no hice nada con intención de molestarlos, ni siquiera pensé que Souichi descubriría esa cuenta y digo "esa" porque ya no existe, ya la borre tal y como le prometí que haría -

- ¡Senpai no la encontró, él no tiene tiempo para perderlo en esas cosas! Sucede que tú fuiste muy estúpido al interactuar con estudiantes de nuestra misma Universidad. No falto la que ya estaba desde antes interesada en él y aprovecho la oportunidad. Solo que no contaba que era un farsante engañándola -

¿Eso era yo? ¿Un farsante? ¿Un mentiroso? Alguien que sin saberlo lastimo a otra persona. Entonces ¿Merezco lo que me pasa? ¿Este sufrimiento, es mi propio karma? Creo que sí, quise engañar y resulté engañado. Feliz nuevo engaño Miyuki, donde quiera que estés.

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Hacia Shizuoka.

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Mis ganas de golpear a Isogai desaparecieron al escuchar su historia. No podía creer que ese sujeto tan despreocupado estuviese sufriendo tanto. Me hizo reflexionar que al final, y al principio, no somos más que un misterio para los demás. Y el amor, también lo es.

Y precisamente de eso se trata enamorarse, ¿o que no? De desear saber más sobre alguien, de lo fascinante y el deleite que sientes cada vez que puedes descubrir una parte y darte cuenta de que hay tantas más y que no quieres terminar de conocer a quien amas. Eso siento con senpai, siempre descubro cosas nuevas y hermosas de él.

Quizá la sentencia de muerte del amor en esta era digital, no es estar enojados o volverse indiferentes con tu pareja, sino perder el deseo de querer conocer a tu pareja. Y eso es algo imposible de lograr detrás de una pantalla, solo puedes conocerla estando al pendiente y mostrándole verdadero interés. Fingir eso, y que estas, es muy fácil mediante el teclado.

Ya quiero regresar con senpai, abrazarlo, besarlo y todavía no llego siquiera a mi entrenamiento.

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Las aplicaciones y las redes sociales, pueden ser un estupendo sitio para los que calman su ansiedad con conversaciones casuales y si no se involucran sentimientos. Pero también pueden ser un peligro para los incautos. Se realizan miles de fraudes por estos medios.

Isogai san lo experimento en este fic. Espero haya sido de su agrado.

Pueden comentar lo que deseen como siempre.

Saludos.

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