* Las mismas reglas... cursiva (pasado), fuente normal (presente); línea horizontal separa cambio de escena y también cambio de tiempos.

* No dejaron sus comentarios del capítulo anterior -_-" ...


El joven humano se encontraba dentro de una celda pequeña. No era muy sofisticada, solo tenía una cama pequeña y algo dura, en una parte se veía un lavamanos y en una esquina un escusado sencillo. Estaba a oscuras.

Ben se encontraba sentado en la cama con sus rodillas al pecho mientras las abrazaba y aunque ya no estaba llorando, en sus mejillas aún se veían lágrimas sin secar. Escondía ligeramente su rostro entre las piernas. Estaba mas calmado, pero pensativo.

Al principio de el día se encontraba evitando a su familia en lo que se esperaba que fuera un viaje familiar corriente y en la noche lo había perdido todo y estaba siendo acusado por alienigenas. Si la situación fuera diferente, estaría asombrado, pero actualmente estaba más en shock que impresionado.

De un momento a otro el dispositivo en su muñeca comenzó a pitar de forma intermitente llamando su atención, había estado tan sumerso en sus pensamientos que había ignorado completamente la presencia de este. Ben no mostró emociones, por lo menos no muy notorias. Levantó ligeramente la cabeza y lentamente subió su mano a la altura de ella. Al mirarlo, el dispositivo dejó de pitar y en su lugar emanaba una luz verde brillante algo hipnotizante. Ben no podía explicar el porque, pero sentía como si este lo llamara.

Era extraño, al verse con el asesino y estar en peligro había cambiado a lo que parecía una antorcha humanoide que le impidió sufrir daños mayores. No comprendía nada de lo que había pasado.

Iba a indagar en el dispositivo cuando escuchó pasos afuera. Sintió algo y vio como la luz del pasillo se iluminó y alguien entró, abrió la celda y se paró justo en el medio de esta. Era el alien que lo encerró allí. Ben no se quitó de su posición, solo había levantado la mirada para verlo.

El magistrado estaba allí examinando al chico, se veía más calmado que hace par de horas, aparentemente ya estaba listo para comenzar a ser procesado. Esperó unos segundos antes de hablar.

Magistrado Gilhil: Déjame ver tus manos, chico.

Ben lo pensó dos veces, pero luego accedió. Lentamente las levantó en dirección al alíen. Este no dijo nada, sólo le colocó unas esposas y le dio la espalda.

Magistrado Gilhil: Sígueme.


Se encontraban en una habitación muy iluminada, habían cámaras en varios lados. Era una especie de habitación para interrogatorios. En el medio de esta había una mesa, Ben estaba en un extremo y el magistrado en otro. Ben se encontraba mirándola con una combinación de miedo y curiosidad, mientras que el magistrado solo veía al joven sin despegarle la mirada.

Magistrado Gilhil: Muy bien... -se puso a leer unos papeles que tenía en la mesa. Allí ya tenía todos los datos del niño y algunas respuestas a preguntas que le haría a continuación, solo debía ver que tan sincero comenzaba a ser el chico con él- te haré una serie de preguntas en las que tendrás que ser sincero. O cooperas o te obligaremos a hacerlo. -Dijo con mucha serenidad.

El magistrado se quedó mirando al niño atentamente. Aún mostraba una cara de preocupación y mucha angustia, pero sus movimientos corporales le decían que internamente estaba en peores condiciones de las que expresaba. Sin embargo, no podía bajar la guardia, este niño era altamente sospechoso de asesinato y de crear un fuerte incendio.

Ben no respondió nada, sólo se veía cabizbajo viendo las esposas que tenía.

Magistrado Gilhil: Comenzaré con preguntas sencillas y luego las subiré de grado... ¿cuál es tu nombre completo?

Ben seguía mirando sus esposas, no miró directo a su interrogador.

Ben: Soy Ben...Benjamin Kirby Tennyson. -Sacó un poco de fuerzas para responderle, la verdad era que sentía un nudo en la garganta.

El magistrado lo miró. En lo más profundo vio lo abrumado que estaba el niño, una parte de él quería dejarlo un rato más en la celda para que se calmara aún más, pero ya tenía que interrogarlo. Habían pasado dos horas desde que lo detuvieron y ya tenían el informe sobre él. No podían dejarlo más tiempo sin comenzar a proceder.

Magistrado Gilhil: ¿Qué edad tienes?

Ben: 10 años... -Respondió un poco más rápido, pero igual sus palabras se escuchaban forzadas.

Magistrado Gilhil: ¿Quiénes son tus padres?

Por primera vez Ben lo miró a los ojos directamente, no podía responder esa pregunta, sentía algo caliente en su pecho y en su garganta. Su mirada era de angustia, era como si le preguntara el porque tenía que preguntar eso.

Magistrado Gilhil: ...

Los ojos de Ben se aguaron ligeramente y su respiración se hizo más rápida y pesada.

El magistrado miró todo esto, no cambió su cara ni su actitud, pero sintió lástima por él. Este niño tenía toda la evidencia en su contra y sus sensores no dejaban de detectar tecnología nivel 20 en él, pero algo le decía que era inocente. Pudo ser drogado para ser obligado a hacer lo que hizo, pero el informe toxicológico indicaba que no había rastro de ninguna sustancia.

Ya se estaba abrumando mucho nuevamente, debía forzarlo a hablar rápido o no obtendría nada en ese momento. Su manera de hacerlo sería muy ruda, pero lo haría soltar la información. Aunque lo asustaría mucho, iba a obtener la información más rápido, pudiéndolo dejar más tiempo tranquilo. A largo plazo sería menos traumático para él.

Magistrado Gilhil: -Se levantó de su asiento y acercó completamente su cara a la de Ben manteniendo una postura más agresiva- Vamos al punto ¡¿por qué y cómo lo hiciste?! -Le preguntó con un tono más rudo.

Ben quedó horrorizado al tenerlo justo al frente.

Ben: Ya...ya...le dije...yo no hice nada, fue...fue...fue...¡él! -Se ahogaba con su voz volviendo a soltar lagrimas de sus ojos mientras levantaba sus manos en posición defensiva.

Magistrado Gilhil: ¿Él? -Preguntó mirando hacia una vitrina que estaba más atrás, allí habían varios plomeros más. Con esa pregunta exigía información de a quién se refería, pues el joven fue el único agarrado en el acto y según sus cadetes, no había nadie más en la escena.

Uno de los plomeros tomó un micrófono para hablar.

Plomero: Magistrado, no había nadie más en el acto, por lo menos hasta donde las cámaras buenas pueden revelar. Una de ellas está totalmente destruida y se está tratando de rescatar la información.

El magistrado volvió su mirada a Ben. Se había vuelto una bola en su asiento y lloraba un poco.

Magistrado Gilhil: ¡¿Cómo rayos cambiaste de ser un humano a un Pyronite y dónde está la tecnología nivel 20?! -Dijo quitando una de las manos de Ben con las que cubría su cara, necesitaba que lo viera.

Ben: No...sé...de que...habla. -Ya no le salían las palabras. Estaba aterrado.

El magistrado se movió a toda velocidad de dónde estaba para terminar sosteniendo a Ben con fuerza. Con una sola mano tenía agarrados los dos brazos de él así como aplicaba una especie de llave con una pierna para mantenerlo sujeto e incapacitado en el suelo.

Magistrado Gilhil: ¡Cadete! Tráeme cinco cc de Tiopentato de sodio. -Ordenó a uno de los cadetes que se encontraba afuera, tras la vitrina.

Ben estaba en pánico, no había mucho que pudiera hacer, por lo más que deseara salir de allí, solo era un niño contra un alien altamente capacitado que posiblemente cuadriplicaba su fuerza y un montón más que estaban armados.

El cadete entró corriendo con una jeringa en la mano. Eso asustó más a Ben, no sabía lo que le iban a suministrar. El magistrado tomó la jeringa e iba inyectarle el contenido en un brazo, cuando el dispositivo en su muñeca comenzó a pitar nuevamente. Tanto Ben como el magistrado se detuvieron a observar al reloj. Esta vez lanzó una fuerte luz verde que envolvió al niño. El magistrado lo soltó y retrocedió un poco, el cadete terminó huyendo de la habitación. Cuando la luz se disipó, en donde estaba el niño ahora había un Petrosapien. Todos estaban asombrados.

Magistrado Gilhil: ¡Imposible!

Sin decir nada y sin mostrar emociones, el Petrosapien convirtió sus manos en unas especies de proyectiles del cristal del que, anatómicamente, estaba hecho. En dirección a una pared comenzó a disparar haciendo un gran hueco activando la alarma del lugar, pronto habrían varios plomeros más allí. El petrosapien/Ben estaba parado sin decir nada, ni siquiera se movía, solo veía fijamente el agujero. De un momento a otro, el símbolo localizado en su pecho comenzó a brillar haciendo que Ben/Petrosapien saliera de su "trance".

Ben/Petrosapien: ¿Pero qué...? -Nuevamente fue envuelto por una luz verde y al disiparse era un Kinecelerian.

Una vez apareció este otra vez volvió a ser como un "zombie". Algo bajó en su cara pareciendo un casco y corrió rápido fuera de allí sin decir nada. El magistrado ya se encontraba dónde había estado el joven, había intentado capturarlo para que no corriera, pero solo tomó con sus brazos el polvo dejado por el Kinecelerian/Ben al irse. Tomó una especie de radio de su cintura y envió un mensaje.

Magistrado Gilhil: ¡Cierren todo! Que no escape.


El Kinecelerian/Ben corría por los pasillos a alta velocidad y tenía altos reflejos. Si iba por uno y aparecían soldados, giraba a otro sin siquiera bajar la velocidad. Ya en el último pasillo, por donde estaba la única salida disponible, la puerta se cerraba y allí estaba el magistrado Gilhil con dos cadetes armados, uno a cada lado. No podía dar media vuelta tampoco, pues tras él comenzaron a llegar muchísimos soldados más.

Magistrado Gilhil: Buen intento chico, pero creo que lo más inteligente es rendirse -Cargó su arma y le apuntó

El Kinecelerian/Ben se detuvo. No se había quitado "el casco" y tenía una postura amenazante, movía lado a lado su cola. El magistrado lo veía y a pesar de esa actitud, algo le decía que no estaba realmente frente al niño, era como si ese Kinecelerian fuera alguien más.

Magistrado Gilhil: No sé que está pasando aquí, pero veo que tengo más preguntas de las que pude imaginar. -Comenzó a caminar en dirección a él- No lo hagas más difícil, regresa a ser el niño que eras hace par de minutos y vamos de regreso al interrogatorio. Olvidaré que todo esto pasó.

No recibió ninguna respuesta, en su lugar, el Kinecelerian/Ben fue envuelto nuevamente por la luz verde del símbolo en su pecho y cambiado a una especie de alíen amarillo y fuerte, era un Pelarota Arburiano. No pasaron ni dos segundos cuando este se enrolló en una bola y se abalanzó a la entrada. Tanto el magistrado como los cadetes tuvieron que echarse a un lado para no ser aplastados mientras el Pelarota Arburiano/Ben salía del lugar y una vez afuera retomó la forma Kinecelerian para alejarse a toda marcha.

El magistrado estaba allí mirando cómo se alejaba. Uno de los cadetes se acercó a él.

Cadete: ¿No qué estaban extintos los Pelarota Arburianos?

El magistrado movió los ojos hacia él, pero se ahorró la respuesta. Seguía mirando en dirección hacia donde el niño escapó. Duró par de segundos así y luego se dirigió hacia el cadete.

Magistrado Gilhil: Quiero saber que es lo que tiene en su muñeca.

Cadete: Si señor. -Dijo para entrar a las instalaciones con gran velocidad.


Desde la distancia, el extraño alíen que había atacado hace varias horas a Ben se encontraba observando la escena con un ocular. Estaba asombrado de ver cómo el niño había escapado de esas instalaciones que tenían al menos 5,000 plomeros bien armados. El niño había usado el reloj con dominio, pero eso era imposible, un dispositivo de tal magnitud llevaría tiempo aprender a manejarlo, cosa que el abrumado niño era incapaz de conseguir en dos horas y aún menos después de lo sucedido. No estaba seguro, pero juzgando por como salió ileso de su encuentro y por lo visto tras el visor de como cambió de un Pelarota Arburiano a un Kinecelerian, sospechaba altamente que el niño no tuvo nada que ver sino que el mismo dispositivo era el responsable.

Su contratista ya le había dicho que el dispositivo era de muy alta tecnología, pero de allí a tener mente propia...era demasiado. Esa era una información que debió decirle desde un principio.

Guardó su visor y se retiró del lugar lentamente. Tenía asuntos que hablar con su proveedor, sin contar que había comenzado a llover. Este planeta se caracterizaba por traer lluvias fuertes con vientos huracanados de manera repentina.


Ya había recorrido una gran distancia, sería difícil ser encontrado. El Kinecelerian/Ben había sido regresado a su forma humana. Ben cayó al suelo asombrado, miraba su cuerpo y veía que era humano, pero no sabía que había pasado. Solo sabía que había actuado fuera de su voluntad al ser esos extraños seres.

Ben: ... -No dijo nada, sólo tenía cara de asombro y mucha curiosidad mientras veía al dispositivo adherido a su muñeca.

La lluvia había llegado. Era muy fuerte y había empapado a Ben relativamente fácil. Tenía hambre, frío, no sabía dónde se encontraba y estaba cansado por todo lo sucedido. De un momento a otro, una fuerte ráfaga de viento venía a toda marcha hacía él junto con una terrible tormenta eléctrica. Estaba frisado, no sabía qué hacer hasta que el dispositivo en su muñeca iluminó un lugar a su derecha, era como un agujero. No estaba seguro, pero tampoco lo pensó mucho, rápidamente entró.

La tormenta empeoró afuera. Había agradecido que el dispositivo le mostrara el lugar, pero aún así tenía sus reservas. Se preguntaba que realmente era y porque lo ayudaba. Lamentablemente las respuestas a sus preguntas debían esperar. El asombro pasó a una tristeza profunda recordando todo, sobre todo ahora que deseaba que su mamá estuviera allí abrazándolo. Recordaba como ella lo abrazaba en los días de tormenta cuando era más pequeño y le preparaba una cena caliente. Pensar en la cara de su mamá hablándole y calmándolo con dulzura sacó una ligera sonrisa de él, pero la caída cercana de un rayo lo regresó a la realidad. Estaba allí en ese agujero sucio solo y como prófugo. Ella ya no volvería más...las lagrimas volvieron a formarse en sus ojos.

Había lloriqueado mucho, pero sobre su tristeza estaba su agotamiento. Estaba empapado, con hambre, frío y, agotado física y emocionalmente. Llorar y lamentarse por todo en si ya era muy agotador. Comenzó a sentir mucho sueño. No sabía si ese sueño repentino era realmente el agotamiento que tenía o el dispositivo encargándose de hacerlo dormir, de todas formas, descansar se le hacía algo confortable en el momento por lo que no pondría resistencia.

No pasó mucho hasta que Ben estaba dormido en la oscuridad de esa agujero.


A varios metros del dormido Ben había una especie de gato morado de un metro de altura. Se veía delgado y algo mugriento, su apariencia daba a notar que tenía hambre. Miraba al niño como un bocado fácil. Erizó los pelos de su espalda y en posición de ataque se acercaba al niño.

Solo se enfoca al dispositivo, el cual, mientras el niño yacía dormido sin percatarse del peligro, comenzó a brillar.


Habían pasado varias horas desde que el magistrado perdió al niño. Sus cadetes no encontraron mucho acerca del dispositivo en la muñeca de él, pero si pudieron averiguar que era tecnología nivel 20 procedente de Galvan Prime y que era un proyecto clasificado. Debía esperar par de días hasta contactar con el líder de los galvans.

Se encontraba entrando a su hogar. Debía relajarse un poco, en ese momento no resolvería nada, sólo debía esperar. Le preocupaba lo que el niño pudiera hacer estando suelto.

Iba caminando dentro de su casa pensando dónde estaría ese humano ahora, la tormenta era intensa allá afuera. No había mucho que ese niño pudiera hacer frente a ella incluso teniendo esos poderes. Según caminaba, encendía las luces y la calefación, estaba todo muy frío.

Fue a su habitación a cambiarse de vestimenta por una más apropiada para estar en la casa.

Una vez cómodo, iría a la cocina a prepararse algo de cenar. Al pasar por la sala de su casa camino a ella se percató de algo que no estaba allí cuando llegó hace aproximadamente media hora.

Magistrado Gilhil: No puede ser... -Dijo con asombro.

El niño, aparentemente, estaba dormido en el sofá. Estaba todo empapado y había mojado esa área de la sala. Él no estaba allí cuando el magistrado llegó.

El magistrado se preguntaba cómo había descubierto donde vivía, como logró acceder a la casa y, lo más importante, cuales eran sus intenciones al ir allá. Buscó su arma y se acercaba al niño mientras le apuntaba con ella. Se veía muy dormido, pero ya estaba totalmente convencido de que no podía descuidarse con él.

Se acercó lo más que pudo sin bajar el arma. El niño no se movía aún teniendo al magistrado a su lado, definitivamente estaba profundamente dormido. Luego se centró en el reloj en la muñeca del chico, ahora era de un color verde oscuro a diferencia de hace par de horas que mostraba un verde brillante, era como si estuviera apagado.

Bajó la guardia y sacó su comunicador, iba a informar que allí lo tenía y que vinieran rápidamente, pero la tormenta había cortado la señal. Estaba totalmente incomunicado. Otra opción era llevarlo a la estación, pero para su desgracia, con cada minuto empeoraba más la tormenta, era un suicidio salir así.

Solo podía esperar. Se quedó observando al niño, estaba preocupado. Su casa no era la gran cosa, era sencilla solo con lo básico, ni siquiera tenía armas allá además de la que portaba siempre con él. Sentía preocupación de que el joven humano despertara y decidiera atacar bajo la influencia del pánico.

Aún no comprendía como el niño llegó a parar a su casa, era evidente que estaba profundamente dormido y que si tuviera un plan no se hubiese puesto a la vista. Probablemente buscó un refugio y por coincidencia terminó en su casa o tal vez si tenía un plan malevolo, pero su agotamiento lo venció, terminado dormido ahí. La razón que fuera no importaba en el momento, lo único válido es que debía tomar una decisión de que hacer. En caso de que el niño despertara y atacara convertido en un alien, no había mucho que pudiera hacer estando solo y no podría huir con esa poderosa tormenta afuera.

Debía calmarse para pensar con claridad y así poder tomar la decisión correcta.

Guardando silencio, comenzó a mirarlo más detenidamente. El joven yacía en el sofá dejando colgado uno de sus brazos en el borde, se veía tierno y tranquilo, era como si necesitara ese descanso. Estaba todo mojado, temblaba un poco de frío, su respiración se veía algo arrítmica, sus manos estaban muy frías y lucía un poco pálido. El magistrado volvió a sentir lástima por él. Independientemente de todo, seguía siendo un niño asustado que estaba en un planeta extraño para él y que pocas horas antes había perdido a su familia. Aún desconocía las causas que lo llevaron a hacer lo que cometió ni como adquirió la tecnología Galván nivel 20 de un proyecto secreto, pero aún así sentía mucha lástima por él. No se veía muy bien del todo.

Viendo las condiciones del joven, comenzó a sentir el deber de cuidarlo aunque sea durante esa noche, este niño requería de su ayuda en ese momento y no podía ignorarlo. Hizo caso omiso a su posición de magistrado y cambió a una más protectora, se levantó del lugar y fue a buscarle una manta gruesa para calentarlo. Luego de arroparlo, pensó en que el joven no había comido nada luego de ser atrapado. No estaba seguro si consumió algo en su fuga, pero el sonido que emitía su estómago indicaba que no, sin contar de que no había forma de que lo hiciera.

Ya ni lo pensaba dos veces, solo buscaba la manera de cubrir las necesidades básicas del humano en ese momento. Fue directo a la cocina a ver que podría darle. No vio mucho que un humano pudiera comer, pero encontró unas latas en la despensa. Era comida sintética que utilizaba para expediciones largas, pero le serviría perfectamente para alimentar al pequeño hasta que pudiera llevarlo a la estación al día siguiente; Algo más que necesitaría sería un antiviral, no le gustaba el cuadro que estaba manifestando el chico. Era muy conocido lo débil que era el sistema inmune humano, más si se trataba de un niño que se había empapado bajo una lluvía fría. En la misma cocina había un botiquín, allí tenía un antiviral universal. Solo tenía que desmenuzar la tableta del medicamento y dársela en el primer bocado de la comida.

Todo estaba listo. Se acercó al niño dormido, lo levantó con cuidado y lo colocó entre su brazo izquierdo y su pecho. Estaba muy dormido y con cuidado de no despertarlo pensó cómo le daría la comida. Lo acomodó de tal forma en que quedara en una posición semi-sentada que facilitaría el acto de deglución del alimento. Así comenzó a darle la comida, no primero sin darle el antiviral en la primera cucharada. Ben estaba tan exhausto que todo funcionó a la perfección, nunca se despertó completamente, apenas abrió ligeramente los ojos dos o tres veces y solo masticaba un poco al tener el alimento pastoso en su boca y lo tragaba. El magistrado siguió dándosela hasta dejar la lata vacía.

Colocó la lata vacía en el suelo e iba acomodar al niño en el sofá nuevamente cuando sintió que este se había movido un poco. En vez de seguir bocarriba ahora estaba acomodado de lado apoyando su cabeza en el pecho del magistrado y abrazaba su brazo un poco mientras se mantenía aún dormido. El magistrado no hizo nada, comenzó a verlo como solo una cría humana inocente e inofensiva "¿realmente este niño era culpable del asesinato de su familia?" era la pregunta que invadía su mente, pero así como llegó, así mismo la sacudió de su cabeza. Una de las cosas en las que hicieron mucho énfasis en su entrenamiento en la Academia era que no podía guiarse de las apariencias, si la evidencia hasta el momento lo señalaba como culpable, debía tratarlo como tal y este niño era más de lo que aparentaba ser.

Se levantó y con cuidado lo volvió a acomodar en el sofá arropándolo completamente con la manta. No se fue a su habitación, no podía dejarlo solo. En su lugar se acomodó en donde estaba sentado con anterioridad.

La tormenta eléctrica afuera era muy fuerte, esperaba que el sonido de los truenos no lo despertaran.

Se quedó allí viendo al chico. Seguía durmiendo muy tranquilo, pero ya no titiritaba más, estaba muy arropado; respiraba más tranquilamente, le preocupaba el hecho de que podría contraer una enfermedad respiratoria, pero ya lo había medicado para eso, era cuestión de esperar que funcionara; el sonido que emitía su estómago ya no estaba.

El chico seguía muy dormido y no aparentaba tener incomodidades físicas, igual el dispositivo, se mantenía en ese tono oscuro de apagado. El magistrado sintió un fuerte alivio, pero también mucho cansancio, estaba tan enfocado en el humano que se había olvidado de sus propios cuidados. Había sido un día muy duro para él, no pasó mucho para que él también cayera dormido


A la mañana siguiente, apenas salía el sol. La tormenta había pasado, no sin antes dejar un ambiente frío y húmedo en el pueblo.

El magistrado se había despertado muy temprano. Para fortuna de él, el joven seguía dormido. Se acercó a verlo y le dio gusto ver cómo su semblante había cambiado: estaba cálido, había recuperado un poco su color y no mostraba signos de fiebre o de alguna infección respiratoria.

No lo quería despertar, no hasta que fuera el momento oportuno. Se retiró de la sala en silencio dejando al niño unos 10 minutos sin supervisión para ir a alistarse.

Una vez cambiado estaría preparado, llevaba su arma cargada en la mano y ya se había comunicado con la estación. A diferencia de la noche anterior, Ben había dormido lo suficiente, había sido alimentando y también había sido medicado. Esta vez podría despertarse con fuerza y atacar, por lo que debía guardar mucha precaución.

El magistrado puso una mano en el hombro de Ben, mientras que en la otra sostenía el arma detrás de su espalda. Sabía que al despertarse el joven se alteraría mucho al ver al magistrado, no quería espantarlo más mostrándole el arma.

Magistrado Gilhil: Vamos muchacho, despierta. -Comenzó a agitar el hombro del niño sin mucha fuerza.

Tal y como lo pensó, se despertó relativamente fácil ya que estaba más descansado y nutrido. Cuando abrió los ojos y vio al magistrado, comenzó a retroceder con gran velocidad.

Ben: ¿Cómo...? -Estaba aterrado, miraba a todos lados y veía que ya no estaba en el agujero sino en lo que parecía ser una casa. No sabía cómo había terminado allí ni cómo había sido encontrado por el magistrado.

Magistrado Gilhil: Tranquilo... -Le dijo con voz serena.

Ben: No..no...no... -Iba casi a hiperventilar hasta que fue agarrado nuevamente por el magistrado en el hombro.

Magistrado Gilhil: Vamos, cálmate. No voy a hacerte nada.

Ben lo miró a los ojos algo espantado.

Magistrado Gilhil: Respira lento, pero profundo.

Ben sentía el corazón en la boca, pero la mirada del magistrado le daba algo de confianza. Comenzó a hacer lo que él le dijo. En menos de un minuto, su ritmo cardíaco había bajado hasta casi la normalidad y su respiración estaba controlada. Ya no sentía que le faltaba el aire.

Magistrado Gilhil: Quiero que te relajes, mantente calmado y haz lo que te diga.

Ben no respondió nada, pero ya su actitud no era de huída o ataque. El magistrado sabía que lo había calmado lo suficiente, solo debía mantenerlo así y no asustarlo. Manteniendo aún una mano en el hombro del chico, lo impulsó de manera suave hacia un vehículo patrulla de plomeros que lo esperaba afuera. Habían unos 5 plomeros que estarían durante toda la escolta. Cuando apenas salieron de la casa, Ben se detuvo y miró al magistrado.

Ben: Por favor, tiene que creerme. Yo no he hecho nada, mientras me forzan a mi, el verdadero asesino está suelto.

El magistrado lo miró.

Magistrado Gilhil: Si quieres demostrar tu inocencia, debes cooperar. Poniéndonos en riesgo y huyendo de esa manera como lo hiciste ayer, solo refuerzas tu culpabilidad.

Ben: Ni siquiera supe qué pasó. Es como si entrara en un trance y este tonto dispositivo me convirtiera en esos extraños monstruos. -Comenzó a llorar un poco.

El magistrado vio que volvía a angustiarse el chico. No quiso seguir hablándole más para evitar que cambiara de forma, aunque pensándolo bien era extraño. Había sido atrapado e iba directo a un vehículo patrulla para volver a encerrarlo, esta vez en máxima seguridad y aún así seguía siendo un humano. Ayer se había transformado sin siquiera mirarlo por lo que supo que no era necesario que tuviera contacto con el dispositivo para cambiar "¿Por qué no se había transformado?"

Magistrado Gilhil: Hablaremos del tema más tarde. -Continuó guiando a Ben hacia la patrulla manteniendo su mano izquierda en su hombro.

Ben fue sostenido nuevamente por dos cadetes mientras era sentado dentro de la patrulla. El magistrado estuvo al lado de él, no quería perderlo de vista.

Magistrado Gilhil: Por cierto, no son monstruos sino aliens.

Ben lo miró y escuchó, pero no dijo nada. Se limitó a quedarse pensativo.

La patrulla había arrancado nuevamente hacia la estación.


Presente.

Al llegar al destino, el joven Ben de 16 años había sido puesto en una celda luego de que la patrulla lo dejara en el planeta de la estación más cercana. Allí fue donde intentaron interrogarlo por primera vez hace par de años.

Había sido dejado solo aproximadamente 1 hora. Después fue recogido por el magistrado Gilhil, sabía que ya era suficiente. Eran 6 años que llevaba conociéndolo y tratándolo, el magistrado sabía perfectamente como manejarlo, sin contar que era el único que lograba hacerlo. Ben siempre se metía en problemas y con la edad, el joven humano se volvió más controversial. La experiencia con el adolescente humano era la siguiente: Se metía en problemas; Era atrapado, siempre y cuando el dispositivo lo permitía; Mayormente ponía resistencia al hablar luego de ser capturado; Era puesto por un rato en una celda y al final terminaba cooperando.

Magistrado Gilhil: Ahora si, explícame el porque te tengo nuevamente en mi oficina.

Ben estaba sentado frente a su escritorio, no hacía contacto visual con el magistrado, solo estaba allí cruzado de brazos manteniéndose en silencio e inexpresivo. A pesar de mantener su actitud y quedarse callado luego de que le pidiera explicación, el magistrado sabía que él estaba listo para comenzar a hablar.

Magistrado Gilhil: Vamos, respóndeme muchacho ¿Qué tienes que decir a tu favor?

En ese instante Ben levanta la mirada y hace el contacto visual mientras fruñe el ceño de manera imprescindible. Iba a hablar.