—Es obvio que no saben jugar Halo compañeros —grito emocionado Stiles tras matar una vez mas al personaje de Isaac.

—¡Cállate, Cállate! —exclamó Scott mientras intentaba ganarle a su mejor amigo aun sabiendo que definitivamente la partida la ganadería Stiles, por quinta o sexta vez.

—Ah... —suspiro Isaac—. Me rindo, me quedaré ahí parado para que vayan a matarme...

—Con gusto lo haré amigo —dijo sonriente Stiles mientras movía ágilmente el control.

Esa era una tarde simple y tranquila en la que los tres disfrutaban de Halo. Los exámenes habían pasado, los entrenamientos solo se hacían los sábados, domingos y lunes, y ninguna amenaza sobrenatural acechaba el pueblo de Beacon Hills, aun.

Por eso todos estaban disfrutando del tiempo que les quedaba antes de que esa felicidad se rompiera, como siempre.

Stiles río gustoso, hacia mucho en realidad que no jugaba con Scott, y aunque Isaac era un colado, también estaba disfrutando mucho su compañía.

Gimió de alegría cuando la partida acabo rebelando que, en efecto había ganado él.

Isaac solo alzo una ceja y Scott lloriqueaba cosas como "Maldito, eres un tramposo" y bla bla bla.

—¿Quién quiere otra partida?—preguntó Stiles agarrando patatas y demás chucherías que tenían ahí para picar.

—Mejor pidamos una pizza, muero de hambre —contestó Isaac mientras se rascaba el vientre.

—Ahí hay muchas cosas para comer Isaac —refunfuño Stiles.

—No seas tonto, hablo de comida, no de frituras.

—¿Y la pizza es comida? —cuestiono.

Se mirando con intención de discutir aquella pequeña diferencia en opiniones, pero Scott como la mamá gallina que era se interpuso entre los dos.

—No discutamos eso Stiles, yo también tengo antojo de pizza, pidamos una.

—Esta bien perdedores, pidamos algo de comer —exclamo Stiles, aunque eso no se quedaría ahí, todos lo sabían.

Entonces, tras terminar la llamada del pedido, Scott volvió a sentarse entre ellos y se mantuvieron ahí, esperando a que alguien sugiriera algo que hacer para que la espera no fuera tan horriblemente lenta.

—¿Quieren jugar otra partida, o prefieren cambiar de juego?

—No, yo paso —contesto Scott con expresión aburrida, a veces Stiles odiaba esa expresión—. Eres bueno en todos los que tienes, perdería siempre.

—Te dejare ganar babe —dijo sonriendo con burla y Scott en respuesta le aventó una almohada.

—Voy, vaya que tienes muchos —murmuro por su parte Isaac ignorando por completo la mini pelea de sus dos amigos—. Recuerdo que tenia este, el Silent Hill 2, nunca pase el boss final...

Stiles soltó una carcajada a lo que ambos adolescentes se quedaron confusos.

—¿De qué te ríes? —cuestiono Scott con el ceño fruncido.

—Pyramid Head es uno de los bosses más fáciles de ganar del mundo —comentó como si fuera súper obvio.

—Por supuesto que no, me tarde más de una semana para terminarlo —declaro el moreno.

—Sí, estas loco Stilinski.

Pero Stiles estaba tan convencido de eso que no pensó lo que soltó, porque como había dicho Isaac, era Stiles Stilinski, sin filtros en la boca ni una conexión eficiente entre cerebro y boca.

—Lo derrote en menos de una hora —y eso sonaba absurdo incluso para él.

—Estas fantaseando —apunto Scott erguido, con el rostro casi asustado.

—¿Cuánto quieres apostar?

Entonces la mirada de Isaac se veía decidida y segura que antes, dejando con ella un escalofrío le recorrió la columna a Stiles.

—Hablas de apuestas Stilinski, y yo amo las apuestas.

—Habla entonces —amenazó el castaño.

—Sabes, desde siempre he creído que tú y Derek forman una buena pareja, si pierdes como castigo tendrás que besarlo —dijo con una sonrisa.

—¿Qué clase de apuesta es esa? Por supuesto no la tomo, así que jodete.

—¿Miedo Stilinski?

Y entonces se paso de la raya.

—Te gustaría, verdad Lahey... Bien, si vas a apostar con esa clase de tonterías, yo quiero que se besen ustedes dos.

La sonrisa del rubio se borró y Scott miro con advertencia a su mejor amigo.

—No es tan fácil, ¿verdad?

Isaac y Scott se miraron a los ojos. Por un instante cómplices, y al siguiente asintieron.

—Pero será en modo difícil...

—Y tienes de aquí hasta que llegue la pizza...

Malditos hijos de puta.