Cuando Isaac despertó deseo no hacerlo, todo su cuerpo dolía como jamás en su vida le había dolido y su novia Allison no estaba con él, en su lugar se encontraba el alfa de la manada, Derek Hale con un ceño fruncido tan pronunciado que sus cejas casi se juntan en una sola. Nunca fue bueno sosteniendo su mirada, y siendo esta la única que vio al despertar era mucho más abrumadora que de costumbre. La postura que su alfa tenía tampoco era muy aliviadora, la chaqueta de cuero negro siempre le hacía verse rudo, y sus fuertes brazos cruzados le hicieron recordar lo que Scott le había dicho la última vez cuando se enfrentaron con la Manticora y antes de que esta le atacara.

«Derek sabe lo de la apuesta» De hecho, eso fue lo que hizo que se descuidará y la Manticora lo atacara, estúpido Scott.

—Hey, Derek —saludo tratando de que su voz, casi quebrada, fuera capaz de cortar la tensión que se encontraba entre ellos dos. Pero su alfa no contesto y eso le hizo tragar saliva con dificultad—. ¿Qué tal las cosas? ¿Vencimos? ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —tal vez hablar un poco de la situación de la Manticora ayudará a resolver esa incómoda situación.

—Estuviste casi un mes inconsciente y a la Manticora la mate —contesto secamente el alfa e Isaac tuvo que tragar saliva otra vez, fuera de saber que había estado inconsciente durante tanto tiempo ¿estaría mandándole una indirecta con lo último? Si Scott era tan tonto como lo creía, Derek ya sabría entonces que la apuesta había sido su idea—. Pero no es eso a lo que vine, puedes preguntarle a Allison todo lo que paso con la Manticora, yo vine a otra cosa.

«Mierda, si va a matarme» Isaac se enderezo en la cama, por lo menos trataría de razonar con el lobo como último esfuerzo para conservar su vida.

—No fue del todo mi idea —gimió con desesperó—. Scott también estuvo implicado, y después de todo lo hice por una buena razón, a ti te gusta Stiles y él ni sabe qué onda con su vida, fue solo un empujoncito, no tienes que ser tan cruel.

—No lo seré —Derek mostró sus garras afiladas y luego de ello la poso en su hombro—. Pero para la próxima vez, en lugar de hacer una estúpida apuesta, mejor organízame una cita ¿sí?

Isaac estuvo a punto de ensuciar sus pantalones cuando las garras de su alga no se enterraron en su hombro como había imaginado y aún más cuando Derek sonrió.De verdad necesitaba saber que más había pasado en su ausencia porque la verdad no comprendía nada, lo único que podía admitir sin duda era solo una cosa...

Scott era un imbécil.