Era un día nublado, en donde prefirió estar recostada en la cama, leer un libro o tomar una taza de chocolate. Eso hacia una chica.

-Estaba aún recostada en su cama, mientras tomaba la taza de chocolate caliente que había traído- Quiero quedarme...-Dijo al suspirar y cerrar sus ojos, tomo otro sorbo al sentir lo dulce- No sé hasta cuando lo entenderán...

La chica de cabello café, que le llegaba arriba de los hombros y de unos ojos rojos, sabia la preocupación que tenían por ella, si tenía amigos, pero eran pocos, casi no salía y ya tenía 19 años. Su mamá siempre le hostigaba de cuando presentaría un novio o quien le gustaba, solía cortar de tajo la conversación. Era muy molesto para ella ese aferramiento, tristemente solo había alguien que rondaba en su mente. Después de lo vivido en la Galería, se vio de nuevo con Garry, era un chico muy amable con ella. Ese día fue el mejor de todos, más cuando probaron en la cafetería el macaron, le dijo que quizás retomaría algo que tenia de común en su familia y aunque le pregunto varias veces, este le respondía con una sonrisa diciendo que era una sorpresa.

Cuando cada uno se tenía que ir quedaron de verse de nuevo, para esto Garry de nueva cuenta se quedó con el pañuelo de la niña a cambio de su encendedor. "Nos veremos pronto" era lo que recordaba, aunque nunca llego, espero todo el día hasta que, triste y sola pues así sentía, se fue. Pasaron diez años, aun así, no había día que no pensara en su querido y protector amigo, hasta que un día con más conciencia, lo reconoció, la forma en que la trato si había echo estragos en ella, cosa que no se percató pues en aquel entonces era una niña, aquel chico le gustaba.

-Comenzó a limpiarse las lágrimas pues de nueva cuenta aquel dolor de no saber de él, se hizo presente- Si no me apuro, se enojará mi madre conmigo -Sin más dejo su taza a lado de la mesita de noche y se dirigió al baño para bañarse-

Debía asistir a fuerzas, ya que era una reunión por parte del trabajo de su papá, seria incomodo con ella la última vez y eso fue como dos años atrás, bastantes chicos, hijos de los compañeros de su padre, empezaron a pretenderla, fue una pesadilla. Eso pensaba, iba saliendo del baño mientras una toalla cubría su cuerpo y con otra secaba su corto cabello, camino al espejo de cuerpo completo y ahí se vio, había crecido, pero no era lo suficientemente alta como su papá, pero si un poco más que su progenitora. Sin más se acercó a su cama y dejo caer las toallas para comenzar a vestirse, se colocó su ropa interior para después ponerse un vestido.

-Se acercó al espejo y una sonrisa surco en su rostro- Me alegro que papá me lo diera... -Solo con un poco de trabajo subió el cierre que estaba en su espalda, era de un color rosa claro le llegaba a tres dedos, arriba de las rodillas y agradecía que no tuviera escote, no es que tuviera mucho ya que estaba bien su pecho, no era de estar usando ropa demasiado reveladora, las mangas del vestido eran traslucidas- Y ahora como le hare -Decía al ver su cabello ya que conociendo a su mamá la regañaría por ir según despeinada, cepillo su cabello, rápido se hizo dos trenzas pequeñas y delgadas para después amarrárselo con unas bolitas, recordaba que antes así le peinaban cuando estaba más chica- Ahora los zapatos...

Francamente con el paso de los años se había vuelto un desastre en cuanto la ropa se trataba, pues a veces usaba faldas y muy rara vez vestidos, pero su pesadilla eran las zapatillas, prefería las botas, pero de un tacón bastante bajo, abrió su armario para sacar una caja pues ahí estaba las zapatillas que su papá igual le regalo. Las saco para después ponérselas, eran cómodas y como le gustaban no eran muy altas, fue a su tocador para ponerse bile de un tono rosa suave que tenía, y solo se delineo sus ojos. No era de pasarse horas en maquillarse pues estaba al pendiente de cosas más importantes.

-Tomo un abrigo color blanco que le gustaba y no se vería mal cuando tuviera frio, sin más fue deprisa a la puerta y salió de ahí, camino rápido por el pasillo hasta llegar a las escaleras y bajar, hasta la fecha no entendía porque tenían una casa tan grande si solo vivían ellos tres ahí- "Debo bajar con calma, me puedo torcer el tobillo-

-Daba vueltas en la sala, como siempre su hija se tarda horas más cuando no quería ir algún evento- Esa niña, iré por ella -Justo cuando caminaba su hija apareció por el umbral que daba hacia a fuera, no pudo evitar fruncir el ceño- ¿Qué clase de peinado es ese?, Ib ¿Dónde están los dos vestidos que te compre?, esos lucen más tu figura, cámbiate ahora mismo. No eres una niña por...

-Ahí estaba su tormento, el enojo floreció en ella, siempre fue tranquila, pero eso no quería decir que se dejara- Prefiero esto, a los "vestidos" que tú me diste, no soy ningún trofeo, ni estoy a la venta, gracias -Contesto ignorándola-

La cara de enojo de su mamá aseguraba tanto como una cachetada como un buen castigo, antes de que se le acercara y llevarla rastras arriba su papá intervino.

- Ib esa no es forma de hablarle a tu madre -La miro de forma algo severa para después relajar su expresión y sonreírle a su retoño- Se ve te precioso y me alegro que te gustara hija, después de todo yo te lo regale para hoy -Vio esta vez a su esposa la cual lo vio con un poco de sorpresa con mezcla de molestia- Natasha querida, deja a nuestra hija ella hace las cosas a su propio ritmo, ahora vámonos pues puede hacérsenos tarde -Las tomo a cada una de la mano para ir al coche-

Por eso quería a su padre, pues él no la presionaba de esa forma. El camino fue tranquilo pues eran unos 30 minutos los que les tomarían, vio por la ventana y veía a las personas pasar, a veces se ponía a pensar porque era tan importante para su madre el que tuviera a alguien o que vistiera como otras chicas, ¿Que tenia de malo su forma de ser?, la chica cerro los ojos, pero cuando los abrió pasaron pasaron por un lugar que jamás olvidaría, siendo que hasta un escalofrió recorrió su espalda, la Galería donde vio las obras de Guertena. Un dolor de cabeza invadió en su cabeza, sus oídos le comenzaron a zumbar, solo cerro los ojos pues reprimió el grito que quedó atrapado en su garganta. Cuando reacciono su papá había ingresado por el portal y de ahí se veía como una mansión, sus padres no se dieron cuenta de su estado. Se percató cuando su padre la llamo y rápido se bajó, olvidándose de su abrigo.

-Camino mientras abrazaba el brazo derecho de progenitor mientras que su madre hacia lo mismo del otro lado, el lugar era grande pero lo primero que captaron sus ojos rubí fueron algunos cuadros, cuando ingresaron al gran salón donde había bastante gente, una que otra escultura- Es bonito -Dijo al ver el cuadro de una pareja que sonreían abrazados y se veían felices, era una pintura preciosa lo que la había hipnotizado-

-No pudo evitar reír porque con el pasar de los años al parecer a su querida hija aun le gustaba el arte de las galerías- El señor Robert le gusta coleccionar cuadros, ve a explorar pues cuando hay fiesta o reuniones la sala donde tiene más están abiertas...

Sin más la chica fue casi corriendo, llamando la atención de algunas personas que comenzaron a criticar su comportamiento, su madre quería ahorcar a su marido pues era muy flexible con ella.

-No conocía a nadie ahí, pero devolvió el saludo a cada persona que le sonreía, pasando de largo hasta llegar a las puertas abiertas que había dicho su padre, paso para ver el lugar, con el corazón latiendo paso de largo todos los cuadros que había en el lugar, su instinto le pedía que siguiera al frente, en cuanto llego se quedó perpleja- G-Garry -Sus ojos se abrieron a más no poder al contemplar aquel cuadro-

Por un segundo pensó que era su amigo, pero no, le daba un aire, pero ese personaje tenía el cabello negro y un cabello largo y su gabardina era un tono rojo como la sangre, desde que llego al lugar tuvo esa sensación de querer ir de forma inmediata a esta sala grande.

- Casi nadie entra aquí -Iba ingresando al lugar y se acercó a la chica- Este cuadro, aunque no lo parezca pertenece al pintor Weiss Guertena, fue uno de los primeros cuadros que hizo, claro tiene un valor elevado, aun así, mi padre pudo obtenerlo

-Volteo a ver al chico con desconfianza era quizás más grande que ella por unos diez años, pero aquellos ojos verdes eran tranquilos y la sonrisa que le ofreció fue amistosa- Hace años mis papas me llevaron a la Galería donde están sus obras, antes de que clausuraran el lugar

- Es una lástima que eso pasara -Dijo con en verdad tristeza mientras acomodaba un mechón de su cabello rubio cenizo que estaba un poco largo- Ese lugar me encantaba, la primera vez que fui, iba acompañado por alguien especial -Cambiando de expresión vio a la chica de nueva cuenta- ¿Cómo te ha tratado la vida Ib?, han pasado años de la última vez que te vi, eras muy pequeña.

La chica confundida le pregunto si se conocían, a lo que el otro dijo que si, comenzaron a charlar siendo una plática amena, siendo observados a lo lejos por un chico peli rojo que estaba escondido.

~( O.O ) ~ ~( O.O ) ~ ~( O.O ) ~ ~( O.O ) ~ ~( O.O ) ~

Ya había pasado dos semanas de aquella reunión resulto que Russell, el chico que se le acerco cuando llego directo a ver los cuadros, la conocía desde que ella tenía cuatro años, con razón no le recordaba, todo iba también hasta que le pregunto de Mary, primero se asustó al no saber a quién se refería, pero ambos fueron por un impertinente peli rojo que resulto ser su hermano menor Alex, en todo el tiempo no los dejaba ni un minuto, más cuando la empezó a hostigar a ella.

-Suspiro al recordar, ignorando siguió subiendo la escalera de madera que estaba recargado en el estante de libros, los que necesitaba estaban un poco más arriba- A veces me pregunto porque mi papá mando a hacer este estante, si podía mandar otros de un tamaño moderado.

Estaba en el despacho de hecho, había más espacio, pero por lo visto su padre siempre había soñado con tener ese extraño diseño. Alcanzo los libros que necesitaba, pero al estar algo apretados jalo con fuerza sacando otros libros y de ahí saliera un sobre y otros papees sueltos.

- Ay no... -Se bajó tan rápido como pudo sin matarse claro, se acercó a recoger todo, pero cuando termino de recoger todo había dos fotografías- ¿E-Es broma?... -Se puso pálida al ver la primera fotografía-

Era ella cuando era un bebé recién nacido y una niña rubia de ojos azul que había visto en sus peores pesadillas sonreía mientras la sostenía, por que jamás olvidaría a Mary aunque esta fuera más joven y con el cabello un poco más corto.