El infinito entre nosotros.


Sus ojos chocolate reflejan ráfagas de confusión y miedo contrastando con el ritmo acelerado de mi corazón. Veo su espalda fundirse a la cama donde permanece la mayor parte del tiempo. Intenta huir, no me reconoce, o tal vez sus recuerdos la remontan como siempre a su cruel tortura en la mansión. Hoy, es el aniversario número cuarenta, fecha que he grabado con hierro a fuego en los confines de mi alma. Ella solía ignorarlo como sólo Hermione ve el lado bueno en todo, hasta en lo más maligno, como en mí. Únicamente por ese don aceptó casarse conmigo hace treinta años, y es por ello que sigo aquí, viviendo en un hospital aunque a mi cuerpo no lo aqueja ningún mal. Ella lo merece.

Conozco el remedio exacto a su miedo, mi trémula voz invade el silencio inundando en nostalgia la habitación con la misma historia de siempre. Nuestra historia. Está escrita en un papel ajado por el uso, el cual no necesito leer porque lo conozco al detalle, pero insisto en guardarlo porque temo irracionalmente al olvido. El mismo en el que Hermione me tiene recluido.

Mientras la serenidad absorbe su gesto, me permito posar mi mano sobre la suya que me acepta sin abrirse a mi tacto. Paso saliva, recluyendo un sollozo al tiempo que ruego al dios que quiera escucharme, regrese la clarividencia a su memoria. Nunca responde, pero yo no me canso de insistir. En un instante de divinidad profética sus dedos se deslizan atrapándome, y su voz se cuela entre mi narración devolviendo parte de la vida a mi monótono existir.

—¿Amor? —pregunta, llenando de alegría mis apagados ojos grises—, ¿cuánto tiempo ha pasado?

Su pregunta está llena de excusas y de verdades que me niego a contarle. Hace ya cinco años desde la última vez que su memoria me perdonó y desde entonces me castiga con la oscuridad de sus recuerdos.

—Lo importante es que estás aquí —la calmo, lanzándome con impaciencia hacia sus labios, no son los mismos que forcé a besar la primera vez, pero su sabor me completa como siempre.

Me responde, con la suavidad y el amor que ansío sentir, antes de entregarme con satisfacción a la muerte cuando venga por mí. Entonces, después de dos minutos en el cielo, sus débiles brazos me apartan, abriendo un infinito entre nosotros, avisando que la he perdido otra vez.


Holi a todos por aquí.

Sé que debería estar actualizando alguna de mis historias, pero tenia esta idea en la cabeza y aprovechando el concurso de la página de Facebook "Citas Dramione" vi la oportunidad para escribir este Drabble de 399 palabras.

Lo escribí con mucho cariño, paciencia y algo de inspiración. Gracias por leer, por pasarse por aquí y por ser los/las mejores lectores(as) del mundo.

Así este cortito, no olvides dejar un review

Un abrazo

Sta Granger