Prólogo

1-Dolor:

Todo había pasado tan rápido, de un momento a otro, fugaz, impensable, o mejor dicho ¿inimaginable? Todo lo que una vez pensó que duraría por siempre, era una completa mentira, ¿Nada dura para siempre? Todo era doloroso, ardía, sofocaba, asfixiaba todo su ser.

Su respiración se encontraba agitada. La habitación Oscura; tan vacía y fría. Su cuerpo estaba sudoroso, temblando, en completo shock, de rodillas; en el sucio piso. Su vista perdida, en blanco; en ella solo podía ver todos sus recuerdos felices en "familia"; pero entre ellos, pronto solo se empezaron en enfocar en imágenes de Milk, desde su infancia hasta la actualidad; ella estaba… Riendo, molesta, confundida, asustada, aliviada, llorando, gritándole, preocupada...

Luego en su cabeza, apareció el, saliendo de la habitación a casi la mitad de la noche, despidiéndose de costumbre con su mano, sonriendo; mientras le daba la espalda, apenas logrando ver un nano segundo a su esposa , mientras colocaba su mano en la perilla, y…

-Goku….-Soltó un pequeño murmuro, mientras le estiraba su mano hacia él.

Sufriendo.

Todos los recuerdos se distorsionaban de forma borrosa en su mente. "¿Crees en el dolor?" Resonó la misma frase en su cabeza, pero, completamente diferente a la voz de vegeta ¿era suya esa voz? No lo sabía, su mente no lo dejaba procesar nada.

Su cuerpo se contrajo. Su garganta sintió un sabor amargo, quería vomitar. Se tapó rápido la boca, mientras sus ojos temblaban reaccionando un poco en sí; pero, su cabeza le empezó a doler, una jaqueca demasiado fuerte para ser normal, mientras otra vez la voz comenzó a llenarle su cabeza con la misma atormentadora pregunta que punzaba en su corazón.

"¿Crees en el dolor?" "¿Crees en el dolor?" "¿Crees en el dolor?" "¿Crees en el dolor?"

Quería que parara, quería detenerla, pero no podía, hasta que…

El llanto de su hijo lo hizo reaccionar. Parpadeando rápidamente, sin importar lo adolorido y mareado que estaba, comenzó a girar su cabeza a todos lados de la habitación, buscando con la mirada a su hijo. No tardó en distinguirlo entre la oscuridad de la habitación.

Estaba en el piso, aun con el pijama puesto, en la esquina izquierda de la cama, apoyando su cabeza en la orilla, aferrándose de la sabana de la cama; que se encontraba entre el colchón y el piso; la abrazaba con todas sus fuerzas, como si su vida dependiera de ello, con la cara roja y llorando con gran desesperación en su voz.

El corazón de Goku comenzó a latir de forma frenética mientras empezaba a girar su rostro hacia el otro lado de la cama. Su mirada se topó primero con el cuerpo de Milk, más pálido de lo acostumbrado, seguido de su bata azul marino, sus manos esparcidas, hasta que encontró con lo más aterrador que jamás hubiese querido ver, una mirada vacía llena de dolor.

"¿Cómo todo esto acabo así?" Pregunto ¿sonriendo? la voz inconsciente en su cerebro.

Apretó sus puños con tanta fuerza que sus uñas le perforaron ocasionándole sangrado. Sus ojos se fueron tornando en blanco, las lágrimas llenaron sus retinas y comenzaron a desbordarse sin compasión de su rostro al suelo, su boca se abrió y de ahí solo salieron gritos.

El hogar Son se llenó de gritos desgarradores esa mañana.

"¿Crees en el dolor?"