Ni Evangelion ni Pacific Rim nos pertenecen. Pertenecen a sus respectivos autores.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas,etc. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría T.

AlexMRC, Leo Pen 16 y yo hacemos esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

—comentarios

—"pensamientos"

—*teléfono, comunicador*, etc.


Esta historia ha sido creada por erendir, AlexMRC y Leo Pen 16, por tanto la historia es de nosotros tres

Podéis leer nuestras historias en nuestros respectivos perfiles


Prólogo:

LA NUEVA ERA

El mar… el antiguo mar azul… los vastos océanos de agua salada y azul como el cielo, así como lagos y ríos también azules… ahora ya no había más azul. El agua había cambiado a un color anaranjado-rojizo, así como gran parte de la tierra. ¿Sangre? ¿Algún elemento tóxico? No, nada de eso. El motivo era que todos los seres vivos de la Tierra se habían vuelto LCL, incluidos los animales, vegetales y lo mas pequeños seres vivos… los seres microscópicos. Todo vuelto un enorme mar de LCL que tiñó lo que antiguamente era un mundo verde y azul en un mundo, en su gran mayoría rojo, que recordaba a Marte; las formas de vida que nacieron de Lilith y que evolucionaron hasta ese punto de la historia ya no eran más que caldo primitivo.

En una playa donde antes estaba la ciudad nipona Tokio 3, se encontraban los dos únicos humanos con cuerpo en el planeta… Shinji Ikari y Asuka Langley Soryu. El joven adolescente hacía unos instantes que casi asesina a su antigua compañera, pero esta permanecía impasible ante lo que sucedía alrededor. Apenas si había reaccionado ante el intento de asesinato del joven Ikari. El rostro de la pelirroja tenía encima algunas lágrimas ajenas, debido a que su compañero poco antes de intentar despojarla de su vida decidió simplemente volver a su cáscara soltando el cuello de esta y sollozando como siempre lo había hecho.

Ahora Shinji volvía a estar en su posición original, sentado en la arena abrazándose las rodillas mientras observaba la cabeza de Lilith en el horizonte… una enorme cabeza blanca de ojos rojos como el mismo mar que sonreía. También podía divisar los restos de los EVAS en serie crucificados sin cruz, totalmente tiesos y cada uno con su copia de Longinus atravesando su corazón o su núcleo. No había rastros de la Luna Negra ni del resto del cuerpo de Lilith-Adán. La Unidad 01 tampoco estaba. Seguramente estaría flotando en el espacio, cada vez más lejos de la Tierra y mostrando a otros seres en el universo que la humanidad alguna vez existió.

Shinji repasaba una y otra vez en su cabeza la elección que había hecho. Había elegido que la propia Humanidad fuera libre para escoger; o bien seguían sin cuerpo corpóreo, en estado LCL, o bien volvían a sus cuerpos si aquella era su voluntad, aunque esta tenía que ser fuerte para poder lograrlo.

Asuka, por su parte, seguía en su posición original. Su único ojo por ahora util observaba el vasto cielo oscuro. Dado que no había una ciudad cerca, pues Tokio 3 prácticamente había sido destruida, no había contaminación lumínica y el vasto universo, con todas sus brillantes estrellas y galaxias, era perfectamente visible. La joven pelirroja se perdió en aquella hermosa vista mientras rememoraba todo lo ocurrido en las últimas horas. Por fin sabía que había pasado con su madre y aquello le alegraba el corazón.

Luego había estado su disolución y conversión en LCL dentro de la cabina de su EVA. ¿Como había llegado de allí a esa playa? No tenía respuesta. ¿Donde estaba su EVA? Tampoco lo sabía. Tuvo un leve picor en el parche que tapaba su ojo. Ahora que se daba cuenta, tenía parte del cuerpo vendada, fruto de las heridas provocadas por los EVAS en serie. ¿Acaso había perdido el ojo? Bueno, no le importaba en lo más mínimo. Movió levemente su cuerpo para cerciorarse de cuanto de él quedaba, sintiéndose satisfecha al notar que todo estaba en su sitio, incluso su brazo derecho, el cual supuestamente había sido cortado por la mitad y dividido en dos.

Ninguno de los dos supo cuánto tiempo estuvieron en aquel lugar, pues la noche dio paso al dia y el dia a la noche, así que mínimo había pasado un día. Entonces sus estómagos rugieron pidiendo por alimento, por lo que ambos se levantaron no sin hacer algunos quejidos y muecas por sus cuerpos entumecidos. No cruzaron palabra alguna en todo el largo trayecto hasta la ciudad más cercana a la antigua ciudad-fortaleza nipona.

Hablando de la susodicha, ya nada quedaba de ella. El lugar donde antes se asentaba la ciudad-fortaleza no era ahora nada más que un enorme agujero en el suelo. Casualmente poseía el mismo tamaño que el diámetro del lugar donde antes se situaba el Geofront. Pero era entendible. Ahí antes estaba localizada la Luna Negra y, desde el Tercer Impacto, la Luna ya no se encontraba ahí. Aquel enorme agujero era la muestra de que, una vez ahí, estuvo aquella enorme cosa negra.

Tardaron horas y horas en llegar, pues los cálidos rayos del sol surgieron por el horizonte, mostrandoles el desolado color y silencio de su entorno. Nada vivo… todo muerto. Una vez llegaron a la pequeña ciudad, lo primero que hicieron fue ir a un supermercado. Para la desgracia de ambos, no había nada fresco. El motivo fue más que obvio.

Durante el primer día del nuevo mundo, las luces de las ciudades empezaron a apagarse. Después de todo, la mayoría de las centrales eléctricas funcionaban con combustibles fósiles y no había nadie para alimentarlas. Con la brutal caída del consumo, las centrales nucleares pasaron a funcionar en modo de emergencia. Los parques eólicos dejarán de generar electricidad cuando se acabase el lubricante de los molinos y las plantas solares se apagarían cuando los paneles se llenasen de polvo. Sólo las centrales hidroeléctricas seguirían operando con normalidad durante meses sin asistencia humana.

Por ese motivo, y dado que no había central hidroeléctrica cerca, no había energía en aquella ciudad, por lo que todo lo que estuviera en congeladores o frigoríficos debía de haberse descongelado y calentado. A pesar de ello ninguno se quejó. Cogieron todos los alimentos que obviamente no se habían estropeado por la falta de frío, y no eran pocos. Toda comida enlatada era más que suficiente como para alimentarlos durante meses o un par de años. Después de todo, la comida enlatada duraba unos tres años.

Luego de comer y beber hasta quedar hartos, ambos ex pilotos buscaron un sitio para refugiarse. No fue para nada difícil, pues ahora había miles de millones de casas sin habitar en todo el planeta. Al final decidieron quedarse en la casa más cercana al super y ahí se establecieron durante un tiempo. A pesar de convivir juntos, cada uno mantenía su propio espacio. Dormían en habitaciones separadas y estaban el mayor tiempo posible uno alejado del otro. Les costaba horrores siquiera estar cerca o mirarse. Pero después de todo, ambos eran los únicos humanos en el mundo y se necesitaban aunque aquella idea no les agradara en lo más mínimo, sobre todo por las cosas que habían vivido antes de que ese fatídico suceso ocurriera.

La segunda noche en el nuevo mundo, Asuka se fue a dormir pronto, pero Shinji decidió salir del piso para poder ver el rojo mar. El viento era algo fresco, cosa que le extrañó enormemente, pues rara vez soplaba un viento fresco. Pero en aquel momento no le tomó importancia. A lo lejos aún se podía ver la gigantesca cabeza de Rei-Lilith. Era escalofriante ver esos ojos y esa sonrisa, pero el terror de observar dicha cabeza se convirtió en puro asombro al ver como poco a poco la cabeza de Rei—Lilith desaparecía, fusionándose con el océano de agua y LCL. Era como ver un hielo derretirse en un vaso. Shinji no sabía si esa cabeza, los restos de la fusión Lilith-Adán, tenían algún tipo de pensamiento, vida, pero ya daba igual.

Aunque no le agradara la idea, mañana se lo comentaría a su compañera. Quizás a ella se le podría ocurrir una idea del porqué había ocurrio aquello, además de que eso le daría una mínima oportunidad de entablar conversación o al menos un poco de contacto con su compañera.

La noche pasó con suma lentitud para el ex piloto de Evangelion. Como era de esperarse, Asuka y él habían dormido en habitaciones separadas. Además, el concebir el sueño para él fue algo sumamente complicado. Cada vez que lograba llegar a los brazos de Morfeo, una serie de pesadillas sustituían al descanso. Pesadillas de sus días como piloto, enfrentándose a sus poderosos y terribles enemigos. Y luego todo lo acontecido en el ataque contra NERV poco después de la derrota de Kaworu.

Al final acabó abriendo los ojos cuando el astro rey se alzaba por encima de las montañas, atravesando las cortinas de su habitación. Era increíble el cómo la luz, luego de atravesar todo ese vacío espacial, llegaba justo a darle en los ojos. Con un gruñido de molestia procedió a levantarse de la cama. En verdad estaba muy cansado, y las ojeras en sus ojos eran la muestra de ello.

Fue hasta el baño, soltando una maldición al ver que no caía ni una gota de agua. Por ello fue hasta la cocina, no sorprendiendose de no ver a Asuka. Cogió una de las botellas de plastico que había cogido de una de las tiendas, llenó un balde y procedió a lavarse la cara, suspirando al ver su reflejo en el agua.

—Mierda de día. — siseó.

Se preparó un desayuno y subió a la terraza del edificio para disfrutar del calor del sol. En verdad le gustaba aquella sensación, pues, al contrario que en el tiempo pre Tercer Impacto, el calor no era veraniego. Era un calor más fresco, además que soplaba una brisa fresca que hacía que uno se sentara en aquel lugar y no deseara levantarse en mucho tiempo.

—Oh, aquí estás.

Con un tono neutro, Asuka hizo acto de presencia. Shinji en verdad estaba tentado a preguntarle donde se encontraba, pero prefirió guardarse aquella pregunta. Vió a la pelirroja avanzar hasta apoyarse en el balcón, con la mirada clavada en el lugar donde antes estaba la cabeza gigante.

—¿Sábes qué ha pasado? — preguntó sin siquiera mirarle.

—No sabría decirte. Ayer, de un momento a otro, comenzó a derretirse como si fuera hielo expuesto a este sol. Fue desconcertante.

—Hummm. Curioso.

—¿Se te ocurre algo?

—No.

El silencio volvió a ocupar su lugar entre ambos adolescentes. Aunque ninguna palabra se escuchaba, nada más que la brisa cuando soplaba, por la mente de ambos solo pasaba la pregunta… "¿qué demonios había pasado con la enorme cabeza?" Puede que no tuvieran una respuesta certera, pero las suposiciones no pararon de rondar por sus mentes. Eran varias las posibles explicaciones, pero a saber cuál de todas ellas era posible que fuera la más acertada. Quizás y ninguna de ellas lo era.

XXXXX

Los días fueron pasando desde que los pilotos volvieron del océano de LCL y tomando un poco de tiempo el planeta se fue recuperando, gracias al ciclo hidrológico, el agua del océano, la cual se convertía en dulce, llevaba las sustancias del LCL y de la cabeza de Lilith tierra adentro, ayudando al planeta a recuperarse.

Cada vez más rápido, las plantas volvían a florecer y los rastros de formas de vida en la Tierra se podía notar gracias a los cantos de insectos en la noche, el sonido de aleteo de aves y ligeros lugares en los cuales el color verde se apreciaba envolviendo la tierra enrojecida. Desafortunadamente la capital nipona no era testigo de aquello al ser el epicentro, por lo que ambos Elegidos no podían llegar a apreciar aquello. Las redes de metro y muchas de las infraestructuras bajo tierra acabaron inundadas porque no había personas para bombear el agua subterránea.

Los días fueron dando paso a las semanas, y las semanas a los meses. Asuka y Shinji estuvieron vagando por los alrededores de la antigua ciudad-fortaleza nipona. Asuka ardía en deseos de viajar por todo el mundo, pero una parte de ella era reacia a abandonar aquel lugar. Shinji también se sentía igual. Hasta ahora no han encontrado ningún otro ser vivo, ya sea animal, vegetal o humano. A pesar de ello, ninguno pierde la esperanza en que otros humanos surjan del océano de LCL.

La supervivencia hasta el momento ha sido muy dura. A pesar de que los seres vivos se hayan disuelto, cosas como la comida y bebida enlatada seguía estando saludable. La comida no enlatada no duró demasiado. Algunos tipos de alimento duraron días, otros semanas y algunos otros meses. Por supuesto no tuvieron ningún problema para encontrar refugio. A pesar de que la ciudad-fortaleza había sido destruida durante el Tercer Impacto, aún quedaba muchos edificios abandonados pero en muy buenas condiciones en lo que era el extrarradio de la antigua ciudad…

Pero, a pesar de todo, los dos ex pilotos de EVA no podían estar más asombrados de los cambios ocurridos desde el Tercer Impacto. En toda su larga vida, ellos no habían visto algo semejante. Unas pequeñas especies de gotas blancas caían desde el grisáceo cielo en gran cantidad. Se colocaron las mantas y salieron afuera, a la calle, para presenciar aquel espectáculo que el país de Japón no había visto desde el Segundo Impacto.

—Nieve… está nevando. — murmuró Asuka con asombro, además de torcer su boca en una expresión que casi nunca se le veía de forma sincera; Asuka sonrió al ver la nieve otra vez. Shinji abrió los ojos a todo lo que daban, intercambiando su mirada entre su compañera de cabellera roja y aquellas diminutas motas blancas que caía del cielo. En toda su vida, Shinji jamás había presenciado la nieve, por lo que para él era un espectáculo sin precedentes. Sin duda, aquel era un espectáculo de una hermosura que le era imposible describirla; observar aquello le hizo sentir que había visto todo en la vida. Lentamente extendió su mano, abriendo la palma, dejando que los copos de nieve cayeran sobre su piel, provocándole un escalofrío al sentir la diferencia de temperatura entre su mano y el copo de nieve.

—Está fría. — sonrió el joven japonés dejando que varios otros copos se reunieran en la palma de su mano, observando con atención su mano para luego voltear hacia la ciudad y un poco conmovido mirando la nieve caer sobre la ciudad.

Asuka estuvo a punto de soltar un insulto, pero al ver la sonrisa de su compañero, y leer el ambiente, decidió no sacar su veneno. Ella había visto la nieve en Alemania un gran número de veces, pero para un japonés nacido después del Segundo Impacto, y que no hubiera salido del país, aquello era algo digno de observar tranquilamente.

El tiempo continuó su camino y, poco a poco, pero demasiado rápido para el japonés, la luz del sol que se filtraba por las nubes se fue apagando, hasta que dejó de verse y la noche tomó su lugar. Pero, a pesar de la oscuridad, Shinji aún disfrutaba de la nieve cayendo sobre él.

—Será mejor entrar adentro. Si seguimos aquí, aunque estemos tapados con las mantas, acabaremos resfriándonos y cogiendo una pulmonía. Adentro Shinji, vamos. — dijo Asuka mientras se daba la vuelta e ingresaba en su hogar temporal.

Shinji se quedó varios segundos más, totalmente quieto, con su mirada alzada al oscuro e invisible cielo. Aun con la sonrisa en su rostro dio media vuelta, siguiendo los pasos de la alemana.

XXXX

A la mañana siguiente salió en busca de comida al supermercado que se encontraba frente a su hogar momentáneo. Entró, buscó, y cogió todo lo que necesitaban en un carrito. A él no le importaba ir todos los días a recoger comida. En verdad agradecía aquel momento. Era algo cercano a lo que hacía antes del Tercer Impacto. Entonces vió la sección de jardinería al fondo he hizo una mueca. A su mente llegaron varios momentos que compartió con Kaji en el huerto privado de este, plantando diversas verduras y hortalizas.

Dejó el carrito, acercándose para ver mejor. Recorrió los diversos pasillos, decidiendo si coger algunas herramientas para intentar plantar algo. ¿Por qué hasta aquel momento no se le había ocurrido algo así? Se acercó hasta la sección donde se encontraban las semillas en bolsa. Dudaba que, luego de tantos meses, alguna de esas semillas pudieran dar lugar a un diversas plantas.

Pero entonces fue cuando la vió.

Estuvo a punto de gritar. No podía caber en su alegría. Y todo por algo que antes del Tercer Impacto podría haber parecido algo sin importancia, pero no ahora. Una pequeña planta de apenas diez centímetros de altura y su tronco no llegaría ni al centímetro. Pero era una planta en un mundo que creía muerto. Con sumo cuidado se acercó a esta, practicamente tumbandose en el suelo, intentando siquiera no respirar.

Para sus ojos, aquella pequeña y diminuta planta era lo mas hermoso que había visto en mucho tiempo. A su cabeza sólo llegaba una conclusión.

—"Esto quiere decir… ¡que la Tierra se está recuperando!" ¡Vuelve a haber vida! — chilló de pronto, tapándose la boca alarmado.

Mantuvo su mirada fija en la planta, suspirando aun con las manos en la boca al ver que la pequeña planta seguía entera y no se había partido. No supo cuánto tiempo estuvo en aquella posición, pero para cuando alzó la mirada, pudo comprobar que el astro rey se alzaba bien alto entre las lejanas montañas. Era hora de volver y preparar algo para comer. Se mordió el labio sin saber qué hacer. Aquella pequeña planta había logrado sobrevivir en aquel duro ambiente, pero no estaba seguro de sí lo haría al invierno que se acercaba. Por ese motivo buscó un macetero, extrajo con sumo cuidado la planta y la puso en el macetero.

Se la llevaría a casa.

Caminó con total tranquilidad, sin prisa alguna, en dirección a su hogar temporal. La enorme sonrisa en su rostro no se la quitaría nadie, ni siquiera el mal humor de una Asuka con la regla. No, estaba totalmente seguro de que sería imposible. Cuando llegó a la casa, abrió la puerta con cuidado, pues la maceta sólo la sostenía con una mano, y temía que se le resbalara.

Una vez estuvo adentro, fue hasta la cocina, dejando el macetero encima de la mesa. Se sentó y ahí se quedó, observando la pequeña planta con una gran sonrisa. Si no hubiera sido porque la oscuridad tomó su lugar en el ciclo de los días, se hubiera quedado ahí mismo. Encendió varias velas, dejando la más brillante a medio metro de la planta. No se atrevía a dejarla más cerca.

—¡He llegado! — escuchó la voz de la alemana.

—¡Asuka, ven rápido! ¡Tienes que ver esto!

—Ahhh, espero que no sea una estupidez, idiota.

Como esperaba, ni siquiera su mal hablar le había molestado. Es más, su sonrisa se amplió aún más, si era posible, al ver la cara de la pelirroja al ver la pequeña planta en el macetero.

—¡Scheiße! ¡¿De dónde la has sacado?!

La alemana corrió en dirección a la mesa, observando la planta desde todos los ángulos posibles, eso sí, con sumo cuidado.

—La he encontrado en el supermercado, en la sección de jardinería. Había un gran boquete en el techo, por lo que supongo que alguna de las bolsas de semillas se habría abierto, y esta pequeña pudo crecer de alguna manera. Es un verdadero milagro.

Asuka le miró de reojo. Esa explicación la satisfacía. No necesitaba más.

—Oye, ¿habían más de esas bolsas? — interrogó con interés la alemana.

—Así es. Es más, incluso he pensado en plantar un huerto cuando pase el invierno. Aún recuerdo las lecciones de Kaji, y en la biblioteca seguro que habrán libros sobre jardinería. Podríamos ayudar al planeta a recuperarse. Puede que no sea mucho, pero algo es mejor que nada.

Asuka se quedó en silencio, aún observando la planta. Entonces asintió con su cabeza.

—Por una vez en tu vida, no has expuesto una mala idea. Creo que será divertido hacer un huerto.

Ambos sonrieron ante aquel pensar. Puede que sus monótonas vidas estuvieran a punto de cambiar.

XXXXX

Asuka aún recordaba la sorpresa de cuando vio a un pequeño animal. No supo cuál era, su raza o especie, pues, en todos los meses que llevaba en la Tierra, era la primera vez que veía a otro ser vivo animal. Con todo el cuidado que le fue posible, se acercó cautelosa hasta donde se encontraba el pequeño animal. Según se acercaba le era más fácil ver, aun a pesar de la falta de luz. Era un roedor, uno grande. No era un hámster, ni una rata, pero sin duda era un poco más grande que la segunda.

Siseó una maldición cuando sin querer golpeó una lata que había en medio de su camino. Al escuchar el estruendo, aquel animal, aquel roedor, salió huyendo, provocando un suspiro de frustración en la pelirroja. Quizás, si hubiera tenido más cuidado, hubiera podido cazarlo. Poco le importaba si era el último de su especie o no. Lo que sí sabía era que llevaba muchos meses sin comer carne, y el poder volver a probarla, aunque fuera de un roedor, era algo importante para ella.

Shinji hasta ahora no se había quejado de la falta de carne en buen estado. La que aún podían conservar era comida que hacía mucho debían haber tirado, pero el tener un lugar frío para guardarlo bastaba para aguantarla un poco más. Solo rezaban que no enfermaran por ello.

Cuando volvió a casa se encontró con su compañero trabajando en el huerto. Aquel lugar verde daba un toque alegre al deprimente lugar. Era agradable ver aquel color, el color de la vida, entre tanto rojo. Shinji saludó con un leve gesto de cabeza mientras se agachaba para seguir con los cuidados de las plantas más jóvenes.

—Oye, a que no sabes lo que me he encontrado. — comentó la pelirroja mientras ingresaba al huerto.

XXXXX

Pero a pesar de que a ellos le iban bien, no todo era igual en el resto del planeta.

El agua refrigerante que mantenía a raya a los reactores nucleares se agotaba, lo inevitable fue sucediendo, explosiones más potentes que las de Fukushima y Chernóbil. La radiación se había extendido rápidamente, afectando a los animales y humanos que hubieran cerca. Pero gracias a la sopa primordial, la radiación se eliminó en cuestión de semanas, evitando la muerte de más humanos que habían regresado así como animales.

Algunas ciudades se habían incendiado debido a rayos, provocando que las casas de madera acabaran reducidas a ceniza y las de hormigón estuvieran seriamente dañadas. Ciudades como Las Vegas o Dubai estaban desaparecido, en su caso bajo la arena del desierto.

Además, con el tiempo las personas que regresaban al mundo del mar de LCL eran más, pero solamente adultos y algunos niños. Extrañamente los que eran más ancianos y los infantes recién nacidos no se volvieron a ver por un tiempo hasta que la gente volvió a reproducirse y envejecer.

Después de cinco años, el número de personas que regresó fue de poco más de dos mil millones, un número bastante acercado a la población que habitaba la Tierra antes del Tercer Impacto. Una gran noticia buena fue el desarrollo de vegetación comestible durante ese mismo periodo. Los cultivos volvían a existir para la agricultura y los alimentos orgánicos volvían a aparecer.

Los primeros meses de la nueva era fueron un tanto difíciles, la gran mayoría de personas ya estaban acostumbradas a un estilo de vida cómodo, contar con electricidad, agua potable, servicios sanitarios, etc. Sin embargo estos servicios se habían echado a perder en el tiempo que la humanidad estuvo ausente en el planeta, en cierto sentido, las personas tuvieron que regresar a sus orígenes nómadas, organizarse y pedir consejo a aquellos que tenían conocimientos de ganadería, agricultura, apicultura, construcción básica, etc, que les permitiera obtener alimentos, construir refugios, etc. Reconstruir la civilización avanzada que habían sido se presentaba un tanto complicado.

La humanidad tuvo que esperar para que algunos vestigios de su cómoda sociedad volviera, los cuerpos militares y policiales fueron los primeros que pudieron organizarse y así controlar que no se cometieran delitos en el nuevo mundo y asegurar a los cuerpos crecientes de personas. Aquellos con el don del liderazgo se encargaron de organizar a la creciente nueva sociedad, designando roles para todas las personas que pudieran ayudar a reconstruir la sociedad.

Por un lado se encontraban los encargados de proveer alimentos a la población, los líderes agricultores, piscicultores, etc. Y por supuesto los designados a apoyar en dichas actividades. Por otro lado se encontraban ingenieros quienes estaban encargados de recrear la tecnología que se poseía y dirigir las operaciones en las cuales pudieran aportar, los médicos quienes a toda costa luchaban contras las enfermedades que aquejaban a la humanidad, constructores y restauradores que estaban encargados de reconstruir las ciudades que ya la Naturaleza empezaba a reclamar para sí misma.

Cuando la comunicación fue restablecida los primeros en hacerlo fueron los líderes quienes sostuvieron pláticas con sus homónimos para estar al tanto de la situación a nivel mundial. Se creó un convenio para combinar los recursos y la tecnología que se poseía y distribuirla entre naciones para recuperarse de la reciente tragedia.

Para suerte de la humanidad había dos mil millones de personas con deseos de volver a su antigua y cómoda vida, todas dispuestas a trabajar duramente para volver. Lo primero fue reconstruir las ciudades que habían sufrido daños durante la ausencia humana, se restauró la infraestructura, servicios de potabilización y la limpieza de aguas servidas fue restaurado y con ello los sistemas de desagüe volvieron, servicios de asistencia médica fueron instalados nuevamente, y muchos más que permitieron darle cierta comodidad a la sociedad.

La energía eléctrica para toda la población tuvo que esperar, ya que fue necesario la construcción de millones de paneles solares, turbinas eólicas e incluso la restauración de aquellas centrales nucleares que no quedaron tan devastadas. La energía renovable llegó a su apogeo.

XXXXX

Volviendo a lo que quedaba de Tokio-3 y sus alrededores, al ser el epicentro de todos los sucesos, fue más difícil que la humanidad volviera. Por aquel motivo, Shinji y Asuka convivieron solos por bastante tiempo. Durante los primeros años aprovecharon para viajar por el mundo, pero no habían visto a otro ser humano. Los sentimientos que tuvieron al ver de nuevo a otro ser humano fue de alegría, desconcierto y asombro; un sentimiento que fue cada vez más familiar conforme más personas iban saliendo.

La primera vez que vieron a otro humano fue en Corea, en el momento en que volvían a Japón. Era un hombre en sus cincuenta años. Su primer encuentro no fue amistoso, pues aquel coreano estaba desconcertado y asustado. Shinji Y Asuka no estaban diferentes. Pero, con el paso de los días, la comunicación entre los los dos ex pilotos y aquel hombre fue mejorando. Obviamente el idioma fue un gran problema, pues no podían comunicarse como tal.

Dejaron Corea y volvieron al país del sol naciente. Allí fue cuando descubrieron que miles y miles de humanos habían vuelto del LCL. Las pequeñas ciudades volvían a funcionar gracias al duro trabajo de aquellos que habían vuelto. Aquello provocó un revuelto de emociones en ambos pilotos.

Conforme fueron pasando los días, la integración de ambos ex pilotos iba a mejor ritmo. Asuka, como era de esperarse, fue la que más rápido se integró, aunque su carácter ocasionó algún que otro problema. En cuanto a Shinji, el joven varón tuvo más problemas, pues prefería mantenerse alejado de los grupos. A pesar de todo lo vivido, no sentía que debiera estar con otros humanos. Mejor era quedarse a una distancia adecuada. Relacionarse lo justo y necesario. Fue ahí cuando la distancia entre Asuka y Shinji comenzó a notarse.

La joven pelirroja se pasaba la mayor parte del tiempo investigando y ayudando a que los pequeños pueblos donde residían volvieran a alzarse. Lejos estaban de volver a ser lo que eran, pero una mano siempre era de agradecer. Pero Shinji se mantenía al margen. Ciertamente ayudaba, pero la relación con el resto no era tan cercana como lo era la de Asuka. Obviamente aquello era algo que no le agradaba nada a la joven y, por mucho que lo intentara, no lograba que Shinji se acercara al resto.

—¡Por Dios Shinji! ¡¿Cuántos años hace que deseábamos esto?! ¡¿Cuánto hace que deseábamos ver a otros seres humanos?! ¡Y ahora, que por fin vivimos con más, tu te apartas! ¡No lo entiendo! ¡Explícamelo! — exclamó rabiosa Asuka.

Shinji dejó de mirar a través de la ventana, fijando la vista en su compañera.

—No me siento cómodo, eso es todo.

La pelirroja enarcó una ceja.

—No me digas que es por lo que pasó hace cinco años. Por Dios Shinji, tienes veinte años. Deja de ser como aquel crío de quince que eras. — gruñó con fastidio.

A pesar de la pulla, el castaño no se ofendió ni nada por el estilo, simplemente volvió a lo suyo. Asuka estuvo a punto de gritar en cólera, pero decidió salir de la casa, no sin antes dar un portazo. Ella no lo entendía. Cinco años habían pasado… cinco años… Shinji debía haber cambiado, pero apenas y lo había hecho. Ciertamente sus momentos de llorón auto-culpativo no habían desaparecido, pero su regularidad era bastante menor.

Ella había cambiado. El no convivir con otro ser humano en tantos años le hizo ver el mundo de otra manera. Es verdad que seguía teniendo su carácter, pero era más controlado. Además, el haber crecido, no solo físicamente, sino que mental y emocionalmente, habían ayudado. Chasqueó la lengua, aun cabreada. Habían compartido tantísimas cosas… incluso se habían acostado… y aun así…

Suspiró con tristeza. Aquel Shinji… no era el Shinji que ella necesitaba… pero tampoco quería separarse de él. Algún día tendría que decidir… y no estaba segura de cuál sería la elección correcta.

XXXXX

El tiempo siguió su curso natural. Los países habían vuelto a levantarse, pero a pesar de ello, esas noticias aún no llegaban a todos los rincones del mundo. Un claro ejemplo era el pequeño poblado rural, uno perdido entre las montañas del norte, donde residían ambos ex pilotos.

El primer día que el ejército llegó con ellos para llevárselos a la ciudad fue el día en que ambos pilotos se separaron. Las personas que habían vuelto del LCL todavía recordaban con horror como las JSSDF acometieron contra NERV, matando con una sangre fría aterradora a todo el personal presente. Asuka fue de las pocas que tuvo una reacción contraria, pero fue llevada por Shinji, quien la llevaba cargada mientras huía despavoridamente de los oficiales.

Tuvieron que intervenir otras organizaciones y retirar a los militares con el fin de tranquilizar a la población y de asegurarles que no tenían malas intenciones, más que devolverlos a la civilización, táctica que funcionó… al menos con la mayoría. Asuka estaba encantada con volver a sus comodidades pre Tercer Impacto, sin embargo Shinji no tenía mayor deseo de volver, ya había tenido suficiente de la sociedad. Apenas y fue convencido para ser llevado al campo, para trabajar en agricultura, hobbie que había adquirido gracias a las lecciones de Kaji.

Al final del encuentro con los sobrevivientes de Tokio-3, Shinji y Asuka tuvieron que despedirse. Asuka se encontraba algo enojada con Shinji, como era costumbre, sin embargo, se abstuvo de maldecir y gritar. Los dos se vieron fijamente por unos instantes, ambos tenían tanto que decirse pero no se atrevían a hablar, solamente un sencillo "cuídate" salía de la boca del castaño y un "tú también" salía después de la boca de la pelirroja. Luego de unos segundos de contacto visual, Shinji le dio la espalda a su compañera y subía a la furgoneta que lo trasladaría al campo.

Asuka no pudo evitar tragar saliva mientras veía a su compañero subirse a aquel vehículo, dispuesto a marcharse lejos de ella. Sabía que Shinji le haría caso si le pidiera que se quedara, y estuvo a punto de hablar, pero al abrir la boca las palabras no salieron. Su orgullo había ganado de nuevo. Solamente quedó con la mano alzada queriendo llamar al castaño.

XXXXX

La humanidad se recuperó pronto y volvió siendo mejor de lo que era antes. Las alianzas entre naciones se fortalecieron, las personas volvían a preocuparse unas por otras, familias volvían a reencontrarse y otras recién se formaban, también la preocupación por lo que le había sucedido al planeta entero motivó para un mejor cuidado tanto de sí mismos como del planeta y sus recursos; los recursos no renovables fueron reemplazados lo cual no fue muy bien aceptado por todos pero aquellos en contra tuvieron que acatar las órdenes de los directivos de las Naciones Unidas.

También para el resto del planeta las cosas parecían favorables, gracias a las curiosas cualidades de la sopa primordial, la flora y fauna se estaba recuperando a un ritmo casi igual que la humanidad, los casquetes polares estaban volviendo a formarse y los océanos pronto iban cambiando su color a un azul pre-segundo impacto. Las personas sentían el cambio y lo veían frente a sus ojos, la Tierra estaba volviendo a ser el hermoso planeta que era antes del Segundo Impacto.

Lo que quizá nadie notó o pudo notar fue que poco tiempo después del fallido Tercer Impacto, una grieta se abrió en las profundidades del océano Pacífico. Lo que comenzó como una pequeña abertura de fuego creció con el correr del tiempo, la humanidad empezaba a crecer sin siquiera estar al tanto de aquella amenaza que se aproximaba a paso lento desde algún otro sitio mórbido del universo.


erendir: bueno, aquí estamos con un proyecto que empecé hace más de un año, aunque realmente solo hice el prólogo y primer capitulo jejeje. Esta vez hemos decidido esperar hasta el estreno de Pacific Rim: Insurrection, dado que es la conti de la del 2013. Espero os agrade :)

AlexMRC: Bien, debo decir que me sorprende colaborar al igual que me da gusto, siempre he tenido ese gusto por Pacific Rim y una de mis historias lo demuestra, ojalá les guste esto que les preparamos.

Leo Pen 16: Hola a todos, estoy realmente agradecido por formar parte de este gran proyecto, sobre todo por que soy gran fan de ambas franquicias. Espero les guste a todos!