Ni Evangelion ni Pacific Rim nos pertenecen. Pertenecen a sus respectivos autores.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, etc. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que ya lo hemos puesto en categoría T.

Los miembros de este grupo hacemos esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

—comentarios

—"pensamientos"

—*teléfono, comunicador, etc.*


Contestación de reviews:

Carlom2408: ya ha llegado uno, en el próximo llegará el resto.

Guest: no, solo que va a paso muy lento, desgraciadamente.


Esta historia ha sido creada por erendir, AlexMRC y Leo Pen 16, por tanto la historia es de nosotros tres.

Podéis leer nuestras historias en nuestros respectivos perfiles.


Capítulo 3:

LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA


Tanto Shinji como Mana se encontraban en la casa del ex-piloto conversando sus vivencias. Ya habían pasado unas cuántas horas desde que la chica recién reapareció en la vida del Ikari, para bien o para mal de ambos.

Los dos habían iniciado torpemente su reencuentro, ambos con el corazón latiendo fuertemente, Shinji por su parte debido a sus malas experiencias con las personas sumado al hecho de no haber reconocido a la chica que fue sumamente importante para él y Mana por el nerviosismo de estar con el chico del cuál se había enamorado y por el que había esperado tanto tiempo en volver a ver.

Ambos jóvenes estaban ansiosos por hablar sobre lo que había pasado con el otro, especialmente Shinji quien no sabía nada de lo que había pasado con Mana luego de que abandonara la antigua ciudad fortaleza, en aquellos terribles días de guerra sin sentido. Por su parte Mana quería escuchar de la boca del chico sus experiencias luego de que se separaran, estaba por completo interesada en saber más de él, del noble chico del que se enamoró.

Shinji preparó té y le sirvió una taza de su vista, Mana agradeció dulcemente el gesto mientras bebía un sorbo y soplaba un poco para calmar el calor de su taza de té, por su parte el chico se sentó frente a ella con su respectiva taza, moviendo una cuchara para diluir el azúcar que acababa de poner a su té.

—Está delicioso —Halagó Mana con tono suave, mirando la taza con un poco de nervios.

—Me alegra que te guste..

Luego de eso surgió un breve momento de silencio incómodo, ambos querían decir algo pero por algún extraño motivo, de sus bocas no salía absolutamente nada.

— ¿Y que tal…? Dime, ¿cómo te…? —Una frase salió de la boca de ambos, lastimosamente fue al mismo tiempo por lo que ninguno respondió más allá con disculpas por hablar cuando el otro lo hacía. Ambos se sonrojaron y se excusaron nerviosamente creando un enrollo total, esto terminó con un par de risas de ambos y nuevamente el silencio inundó la habitación.

Pasados unos cuantos segundos más de la incómoda escena Mana juntó valor para romper el hielo, inhalando profundamente y mirando a su contrario a los ojos.

—Shinji por favor dime, ¿qué querías preguntarme? —Preguntó la chica aprovechando el silencio de Shinji, ganando la atención del susodicho y pausando el consumo de sus alimentos.

Este asintió.

—Bueno…, la verdad yo quería saber sobre ti. No había tenido noticias tuyas luego de que te fueras de Tokio-3 —Respondió el Ikari suavemente y bajando levemente la mirada, demostrando aquella timidez de antaño.

Mana sonrió y aclaró su garganta para empezar así a contar lo que le sucedió luego de la huída que emprendió de Tokio-3. Primero le contó de su escabullida a Corea del Sur en la cual pudo pasar desapercibida gracias al agente Kaji quien la encubrió y le proporcionó lo necesario para que pudiera huir; Shinji sonrió nostálgicamente al escuchar el nombre del ex-agente y en su mente le agradeció profundamente por lo que había hecho por Mana quien seguía contando su travesía por medio mundo y sus vivencias en el continente americano hasta el día que ocurrió el Tercer Impacto. Un poco ruborizada relató cuando Rei se apareció frente a ella tomando la forma del chico. El aludido no pudo evitar avergonzarse y en parte sintió cierta felicidad cuando Mana lo mencionó, se sintió importante para alguien al menos una vez.

Siguió hablando animada contando cada detalle minuciosamente mientras Shinji por su parte seguía escuchando atento y respondiendo cuando era necesario. Para Mana, Shinji seguía siendo el mismo chico callado y atento del que se había flechado en Tokio-3, realmente le encantaba la atención que le estaba dando mientras contaba su vida, tanto que mantenía un rubor constante en sus mejillas que no se quitaba con nada. Para Shinji, Mana seguía siendo la chica alegre y bastante extrovertida que había llegado a su vida en aquellos días cuando asistía al Instituto de Tokio-3, su simpatía era bastante agradable y cada vez que le sonreía le contagiaba cierta "felicidad", ciertamente para él, ella casi no había cambiado.

El relato de la chica siguió luego de volver del mar de LCL hasta el momento cuando se volvió espía de China. Ella decidió por el momento contar hasta esa parte ya que todavía no estaba segura de cómo decirle su trabajo de espionaje actual en la ONU, por lo que prosiguió preguntando al castaño sobre lo que pasó con él después de su separación.

Ahora era el turno de Shinji de relatar. No se le iba a olvidar lo doloroso que fue cuando vio a la chica que había tocado su corazón separarse de él para posiblemente nunca volver a verla, por lo que fue fácil ubicarse en las fechas correspondientes.

Shinji juntó toda la valentía que pudo, el joven aclaró su garganta más para prepararse psicológicamente ya que muchos eventos que soportó fueron traumáticos.

El muchacho contó desde la llegada de Sahaquiel, el Ángel Bomba que cayó desde el cielo y como lo detuvieron gracias a la "intuición femenina" de Misato. Mana no pudo evitar soltar una risita contagiosa cuando Shinji contó la ocurrencia de su ex-guardiana. Prosiguió contando lo que pudo recordar al ser absorbido por el Ángel Leliel, que no era mucho lo que recordaba, o más bien no tenía idea como relatarlo.

Shinji se tomó un par de segundos para pensar si omitía su siguiente experiencia desagradable. Pero al ver la mirada dulce y comprensiva de Mana decidió simplemente dejarla salir... aquel momento donde le tocó enfrentar a su amigo Toji cuyo EVA fue poseído por un Ángel y donde la bestialidad del Dummy System hizo pedazos al EVA de su amigo costándole una pierna y casi arrebatándole la vida. Mana pudo percibir la impotencia de Shinji ya que se quebr

Mana había leído los informes de lo sucedido pero ni con toda la imaginación que tuviera podría tener una idea de lo angustiante que debió haber sido para Shinji presenciar todo eso de primera persona, podía sentir el sufrimiento del muchacho mientras contaba lo sucedido casi como pidiendo disculpas por lo que había pasado. La chica lentamente llevó su mano hasta que su palma cubrió el dorso de la de Shinji.

—Yo sé que no fue tu culpa Shinji... no había nada que hubieras podido hacer para detenerlo —Dijo suavemente la chica tranquilizando al muchacho quien estaba un poco ruborizado al sentir el gentil tacto de Mana sobre su mano sumado a la comprensión que denotaba su tono de voz.

Shinji continuó con fuerzas renovadas relatando su partida y retorno a Nerv luego del incidente de Touji y su experiencia cercana a la muerte cuando fue absorbido por el EVA en la pelea contra Zeruel.

Tomó un gran sorbo de té y respiró profundo antes de contar las últimas partes de su historia. Relató lo que pudo de la llegada de Arael que casi destruye la mente de Asuka dejándola al borde del colapso, el sacrificio de Rei ante Armisael para salvarlo, la llegada de Kaworu y la posterior amistad de tuvo con él y su revelación como el último Ángel... La última parte fue la invasión al cuartel en la cual no había mucho que contar ya que Shinji prácticamente había bloqueado su mente para escapar de la triste realidad en la que se encontraba. Shinji decidió dejarlo ahí, ya no podía seguir más.

Terminado el relato de Shinji quedaron en silencio ambos, Shinji pensaba en todo lo que había pasado y aquellas partes que había omitido y que no pensaba ni un momento en contarlas con alguien más, por su parte Mana meditaba sobre la vida que había llevado el muchacho. Si bien ambos habían tenido vidas difíciles el premio a la vida más miserable se lo llevaba con ventaja inmensa el expiloto.

Las horas habían pasado pero ninguno se había dado cuenta al estar sumidos en su conversación. El primero en recuperar el aliento fue el muchacho quien se levantó de la mesa llamando la atención de su invitada

—Voy a preparar algo para comer, ¿te parece? —Preguntó Shinji a lo que Mana respondió asintiendo la cabeza y agradeció con un suave "gracias".

Mana quedó con un sentimiento de consternación tras escuchar todo lo que había sufrido Shinji, no es para nada la vida que el muchacho debió tener. Sabía que aún no le había contado sobre lo que sucedió posteriormente cuando el Tercer Impacto tomó lugar y según lo que había dicho en los juicios cuando se convirtió en la persona que decidió el destino de la Humanidad…

La chica volteó a ver a Shinji quien estaba de espaldas preparando ya la comida y se podía escuchar el corte del cuchillo en lo que sea que estuviera cortando. Repasó en su mente un par de veces su siguiente movimiento, tragó saliva para luego levantarse lentamente de su silla sin hacer ni un solo ruido y sigilosamente se colocó tras el muchacho, sin que éste se diera cuenta.

Shinji seguía concentrado en preparar la comida sin percatarse de lo que sea que estuviese haciendo Mana. De pronto los ojos de Shinji se abrieron al máximo a su vez que quedó paralizado al sentir las manos de Mana haciendo contacto con su abdomen mientras ella lo rodeaba en un abrazo, podía sentir a la chica recostada en su espalda.

— ¡Ma-ma-ma...Mana! ¿Q-qu-qué haces? —Balbuceó el chico sumido en el nerviosismo, pero no obtuvo respuesta de Mana.

Así estuvieron un rato con un Shinji ruborizado al máximo sin poder moverse mientras Mana seguía abrazándolo por la espalda, pronto el muchacho sintió que su camisa en la espalda se mojaba a su vez que sentía unas ligeras convulsiones provenientes de la chica.

— ¿Mana? ¿E-estás bien? —Interrogó Shinji ante la extraña situación que se presentaba.

Con lentitud Mana rompió el abrazo liberando al joven quien se volteó hacia ella despacio solo para extrañarse al ver el rostro de Mana cubierto por lágrimas.

Aquello conmovió a Shinji, además de la confusión que no le permitió hacer mucho en aquel momento ya que nunca se esperó esa reacción de su parte. La mujer siguió mirando a Shinji sin poder controlar su llanto, para después abrir la boca nuevamente para intentar hablar.

—Shinji por favor perdóname —Murmuró la muchacha dejando sin palabras al mencionado—. No tenía idea de lo mucho que habías sufrido desde que me fui... tú me apoyaste cuando más te necesité pero yo no fui capaz de hacerlo cuando tú más lo necesitabas —Decía entre gemidos.

Al ver a Mana así inmediatamente trajo el recuerdo del despido que tuvieron hace años en Tokio-3, recordó a aquella chica de la cual se había enamorado diciéndole con una sonrisa y lágrimas "estaré esperando por ti".

Shinji tragó saliva mientras veía las lágrimas de Mana correr por sus mejillas ruborizadas, sentía que su corazón iba a estallar de tan fuerte que palpitaba; lentamente reunió el coraje necesario y con lentitud se acercó a la chica que se limpiaba sus lágrimas con sus antebrazos para ahora él abrazarla, con un brazo la rodeó por la cintura y con el otro tomó su cabeza para empujarla hacia su pecho. Fue el turno de Mana para ruborizarse totalmente mientras correspondía el abrazo del muchacho.

Ambos estuvieron en esa posición por un buen rato mientras compartían su calor corporal y el sentimiento de comprensión. Para Shinji fue un momento agradable de calma, Mana por su parte se sentía en las nubes.

El sonido de la tetera hirviendo los trajo de vuelta a la realidad creando la situación para que se separaran y así lo hicieron, claro que fue... lo más despacio posible con ambos tratando de ocultar el rojo de sus rostros.

—T-te ayudaré a hacer la cena —dijo Mana algo avergonzada

—C-claro...—respondió Shinji con la misma vergüenza y mirando a un lado con un ligero rubor en sus mejillas, cosa que hizo sonreír a Mana.

La preparación de la comida fue silenciosa mas no incómoda, ambos intercambiando palabras solo cuando fuera necesario. Así fue hasta que se sentaron a comer cuando Mana tomó la palabra.

—Oye Shinji... hay algo que te quería decir —murmuró Mana mientras comían llamando la atención del chico.

— ¿Qué cosa Mana?

La chica tragó saliva y se armó de valor para decirle a Shinji sobre su actual empleo y lo que tenía que ver con él. Recordó como en el pasado tiempo que estuvieron juntos ella le mintió y engañó al chico que realmente la quería, así que esta vez haría las cosas bien con Shinji siendo sincera y esperando la comprensión del muchacho y sobre todo que no le pidiera alejarse de él... eso no lo podría resistir.

Mana se irguió y su expresión se volvió seria mientras veía con ojos firmes a Shinji, éste se alarmó un poco al ver la tensión sobre Mana.

—Es sobre mi actual trabajo, verás yo... soy espía de parte de la ONU, me uní a la organización luego de que renuncié en China —comentó Mana—. Yo quería contarte esto ya que en el pasado cuando nos conocimos yo traía una intención oculta al conocerte, pero esta vez es diferente lo prometo, esta vez no tengo nada que ocultar yo solo quería... solo quería verte —explicaba con total sinceridad mientras Shinji escuchaba atentamente. Él solo agachó la mirada causando cierta alarma en Mana que entró en nerviosismo—. ¡Y-yo solo quería hacer las cosas bien esta vez! ¡v-vine por mi cuenta sin ninguna orden de por medio y...! —Mana poco a poco levantaba más la voz debido al temor de echar a perder las cosas con su amado Shinji, sin embargo...

—Descuida Mana todo está bien, yo... creo en lo que dices —respondió Shinji con una sonrisa sincera a su acompañante.

Ese par de frases fueron suficientes para alegrar el corazón de Mana y quitarle de encima los nervios. En el exterior de Mana el alivio que sintió fue expresado en una gran sonrisa. En el interior libraba una batalla entre su autocontrol y su personalidad extrovertida que deseaba abalanzarse sobre Shinji y darle una buena dosis de su cariño... al final triunfó el autocontrol... por el momento.

Luego de ese episodio de sinceridad de Mana, la plática se volvió más amena y relajada. Ambos estuvieron conversando más alegremente sin que los temas se agotaran, ya sea del huerto de Shinji, las montañas de papeleo que le tocaba analizar a Mana, el clima, el trabajo militar de Kensuke y cuanta cosa les cruzara por la mente. Tan entretenidos estaban que no notaron que la noche ya había reemplazado totalmente al día.

Mana estaba contenta de que su reencuentro con Shinji había sido un éxito, pero también fue algo ajetreado y lleno de emociones que al final la habían dejado exhausta. Por lo que decidió que era tiempo de irse, Shinji la acompañó hasta su vehículo donde se despidió de Shinji dándole un efusivo abrazo.

Los dos se separaron cuando escucharon a un vehículo acercándose, Shinji lo reconoció, era Kensuke quien se estacionó frente al par y salió para saludar, notó de inmediato la atmósfera tranquila que los rodeaba.

—Por lo visto fue un buen reencuentro ¿no? —Comentó Kensuke sonriendo al ver a los dos.

—Bueno, sí lo fue —respondió Mana compartiendo la sonrisa.

—Me alegro por los dos —respondía Kensuke, luego se dirigió al muchacho—. ¿Sabes Shinji? Pudiste habernos contado a Touji y a mi que Mana todavía seguía con vida —decía con cierta queja el militar. Shinji nada más rió nerviosamente mientras se excusaba—Espera que Touji y Hikari lo sepan... —Continuó en un tono algo malicioso mientras reía.

—Tendrás que ayudarme a pensar en algo Kensuke —respondía Shinji con una sonrisa nerviosa.

Los tres rieron un poco antes de que Mana tomara la palabra.

—Ahora sí, debo irme, me alegra que ustedes estén bien —dijo Mana mientras se despedía de los dos.

Mientras la chica se acomodaba en el auto, Shinji tuvo un sentimiento que lo impulsó a soltar una pregunta.

— ¿Vas a volver? —preguntó el muchacho llamando llamando la atención de Kensuke y de la misma Mana.

—Me gustaría, aunque al final depende si Kensuke me quiere dejar pasar —contestó Mana sonriente, el militar quien tenía su mirada en Shinji la volteó a ver y contestó.

—Por supuesto, veré que te concedan un pase especial —respondió el militar sonriente alegrando a la chica.

— ¡Te lo agradezco mucho! —exclamó la fémina feliz—. ¡Hasta pronto! —Se despidió mientras emprendía el camino.

Shinji y Kensuke levantaban los brazos en señal de despedida. Shinji volteó a ver a su amigo.

— ¿En serio le darás un pase? —preguntó Shinji algo extrañado de lo relajado que estaba el joven militar, éste le devolvió una sonrisa confiada.

—La verdad es que yo no creo que ella represente algún peligro para ti y por lo visto confías en ella ¿no? —respondió Kensuke mientras el chico asentía en respuesta.

—La verdad sí, ¿te digo algo?, ella me contó todo sobre su situación actual... incluso que es una…

—Espía —completó Kensuke las palabras de Shinji llamando la atención del castaño—. También me lo dijo, incluso la busqué en la base de datos de la ONU y es cierto, a parte de la documentación necesaria para pasar a verte me entregó algunos de sus informes e incluso su historial en China. Parece que quiere hacer las cosas bien contigo Shinji.

—Es curioso, eso dijo ella anteriormente... mientras me contaba que trabajaba como espía en la ONU —comentaba Shinji, por su parte Kensuke volteaba a ver con una sonrisa algo burlesco a su amigo—. ¿Qué sucede? —Cuestionó algo nervioso mientras Kensuke se le acercaba.

— ¡Ah, siempre has sido un suertudo con las mujeres Shinji! —exclamaba el militar mientras le hacía una llave con sus brazos a Shinji.

— ¿De qué rayos estás hablando? —contestó el ex piloto esforzándose por liberar su cuello del agarre de Kensuke.

— ¡Vamos, no te hagas el santo! ¡Conviviste con Misato y Asuka durante la Guerra y prácticamente tuviste una cita con Mana en tu propia casa! Eres todo un maestro —Bromeó un tanto molesto, aplicando aún más fuerza en la llave.

Shinji se avergonzó, sonrojándose.

— ¡Claro que no! ¡Sólo estábamos platicando de lo que pasó luego de que ella se marchara! —Intentó explicarse nerviosamente.

Luego de eso Kensuke libró a Shinji de su llave quien lastimosamente perdió el equilibrio y cayó sentado acompañando su dolor de cuello con un dolor en el trasero. El castaño estuvo a punto de recriminarle al de gafas por lo que le hizo a su cuello, pero se detuvo al ver la expresión calmada y alegre que mostraba en el rostro.

— ¿Qué te sucede Kensuke? —preguntaba al ver la extraña actitud que tomaba su amigo.

—A mi nada, en cuanto a ti si se percibe un ligero cambio —Expuso mientras Shinji hacía un gesto en el rostro expresando no saber a lo que se refería con esa respuesta—. Al principio tenía mis dudas sobre si sería bueno que la vieras pero creo que fue bueno para los dos que se reencontraran, me surgió la noción de eso hace un rato cuando los vi juntos mientras me acercaba pero ahora estoy seguro que fue algo positivo —Explicó mientras Shinji se recomponía sentado sin saber qué contestar—. Lo sé porque te noto más alegre que de costumbre y con más ánimos... en cuanto a Mana se veía como si se hubiera quitado un enorme peso de encima.

Mientras daba su explicación ayudaba a su viejo amigo a ponerse en pie. Los dos se quedaron en silencio un pequeño rato mientras reflexionaban sobre el día.

—Yo creo que... tienes razón, ciertamente fue una gran sorpresa encontrarme con ella de nuevo. Y la verdad es que al principio me negué a creer que era ella, y ahora... me siento feliz de que siga con vida —decía el ex piloto en voz baja mientras Kensuke escuchaba atentamente.

—Me alegro por ti, amigo mío —Kensuke levantó el pulgar en señal de aprobación—. Ahora será mejor que te vayas a dormir, pues mañana tendremos entrenamiento y estoy seguro que terminarás sumamente agotado.

Las palabras de Kensuke alarmaron a Shinji, quien hizo un gesto de pereza pero terminó acatando la orden del militar.

—Hasta mañana Kensuke —Se despidió mientras se dirigía a su hogar.

Por su parte, Kensuke se quedó observando a su amigo y no pudo evitar soltar una sonrisa al pensar que llevaba un buen tiempo sin ver a Shinji de ese modo, además ahora tendría a alguien más que lo apoyaría.

—"Creo que Mana será de gran ayuda para que te recuperes por completo" —pensaba el militar quien al cabo de un rato también decidió entrar a su casa.

XXXXX

Dos años habían pasado desde el final de los juicios. Era el año 2025 d.C. Había pasado un total de diez años desde el Tercer Impacto y el mundo aún seguía en reconstrucción. Había aún personas que no habían vuelto del mar de LCL, aunque los mares y océanos de todo el mundo habían recobrado su color azul natural y no había muestras visibles de LCL, pero aún estaba por ahí.

La vida para los ex miembros de NERV seguía siendo extremadamente dura. Algunos se habían suicidado, otros habían sido asesinados. La situación se volvió bastante dura, tanto que la ONU aumentó la protección sobre aquellos sobrevivientes a los "asesinatos de los rencores", como se les conoció. Los ex pilotos eran el mejor ejemplo: Asuka Langley Soryu y Shinji Ikari tenían la seguridad propia de un presidente de gobierno, o incluso más; otros como los ex Tenientes también estaban altamente custodiados. Intentar hacer algo contra ellos era casi sinónimo de cárcel o muerte.

Kensuke seguía siendo el mandamás en cuanto a la protección del Ikari se refería. Fueron numerosas las veces en las cuales tuvo que hacerse cargo de alguna investigación por la amenaza a la vida de su viejo amigo. Aquello le valió ascender un puesto en la jerarquía, en el rango militar. Ya no era Soldado de Primera Clase, sino Cabo. Con el buen trabajo que realizaba era fácil prever que llegaría rápido hasta los puestos más altos.

—Informe.

Los soldados de la cabaña, todos jóvenes de su misma promoción o de la siguiente, se pusieron firmes ante la llegada de Aida. Había respeto entre ellos a pesar de las edades, y eso hasta un despistado era más que notable.

—Todo en orden, señor. Ha habido un intento de entrada no autorizado en la zona, pero ha sido neutralizada —Reportó el joven soldado hablando con firmeza mientras sostenía el reporte en su mano, el cual extendió a Kensuke para su revisión inmediata.

—Buen trabajo soldado, descanse —Ordenó el Cabo y el soldado afirmó tomando otra posición, mientras tanto Aida leía el documento en su mano.

No parecía nada grave. Dos personas habían intentado alcanzar la casa del Ikari para tratar de matarlo. Llevaban encima un cuchillo de grandes dimensiones y otros dos más pequeños. Obviamente no pensaban en que su muerte fuera rápida y lo más indolora posible. ¿Cuántas veces había pasado ya desde que Shinji se instaló allí? La gente parecía no entender que si querían llegar a Shinji tendrían que pasar por encima de las fuerzas de seguridad del país, y aquello era casi imposible. Puede que solo fuera un Cabo y los que estuvieran allí no fueran militares con veinte o cuarenta años de experiencia, pero Kensuke sabía mucho más de lo que parecía, y tenía asesoramiento de muchos superiores.

Era misión casi imposible poner un dedo encima al residente de la casa.

—Buen trabajo muchachos —Felicitó Kensuke.

Sus subordinados sonrieron halagados, volviendo cada uno a su respectivo puesto.

No mucho después el militar se encontraba en su vehículo rumbo a la casa de Shinji y Mana. A pesar de que ambos no estaban casados, habían comenzado a vivir juntos apenas un par de meses luego de que Mana volviera a la vida de Shinji, y justo después de eso ésta se había vuelto más y más cercana hasta el punto de llegar a ser sumamente íntima. Era su guardián y a pesar de su trabajo en las JSSDF, parte de su trabajo era vigilar al ex Tercer Elegido. Su pareja, Mana Kirishima, seguía con su trabajo como espía de la ONU, algo que nadie en Japón sabía a excepción de Shinji, Toji, Hikari y él mismo.

El militar se sentía en verdad contento por ello, que uno de sus mejores amigos fuera recuperándose poco a poco de todos los traumas antes vividos gracias a lo que le habían hecho. Conforme iban pasando los días lograba notar el cambio en Shinji, su comportamiento y su recuperación mental; ambas yendo bastante bien.

Cuando llegó a los terrenos de la casa, el militar detuvo el vehículo, sonriendo divertido al ver a Shinji con ropa de deporte, haciendo varios ejercicios físicos ante la atenta mirada de Mana, quien iba contado, seguramente las repeticiones o el tiempo que llevaba, o quedaba. La mujer le miró de reojo y le dio un breve gesto de saludo, Shinji siguió con su ejercicio. Sabía que era un amigo, pues en caso contrario su pareja ya le habría alertado. Seguía contando, así que todo estaba bien.

Kensuke esperó pacientemente a que su viejo amigo finalizara sus ejercicios. Recordó que durante la Guerra contra los Ángeles, Shinji estaba en buena condición física fruto de su entrenamiento en NERV. Era verdad que no estaba en tan buena forma como Toji, pero aún así era considerable. Además, Toji era un obsesionado del deporte, así que era normal que fuera el que mejores capacidades físicas tuviera de toda su clase, y una de las mejores de la escuela.

— ¿Cómo os va todo? —Preguntó con gran curiosidad una vez hubieron finalizado la sesión.

—Todo bien. Shinji está muy en forma. Hasta tiene tableta de chocolate —Bromeó Mana golpeando el estómago del Ikari cuando éste se hubo incorporado.

— ¿En serio? A ver, a ver, quiero comprobar si los tuyos se marcan más que los míos.

Shinji se sonrojó al tiempo que sujetaba las manos juguetonas de su amigo militar. Era cierto que en aquellos dos años había adquirido muy buena musculatura fruto del trabajo en el campo y los ejercicios que hacía con Kensuke, Mana y Toji, pero seguía sin gustarle ser el "centro de atención", tanto para las bromas de sus amigos como para personas ajenas. Prefería seguir siendo discreto.

Además, el entrenamiento en artes marciales que recibió de ambos también tuvo sus frutos. Tanto Mana como Kensuke entrenaron a Shinji en disciplinas de artes marciales. Tenía los conocimientos básicos de NERV que recibió por parte de Misato, por lo que no partían de cero. En experiencia de igual forma, claro si se cuentan las derrotas que recibió de sus prácticas con Asuka, Rei y la misma Misato.

—Quieto Kensuke. Eso solo lo puedo ver yo —Le detuvo Mana con un suave golpecito en la cabeza.

Las palabras de la fémina provocaron una sonrisa pícara en el soldado, aumentando más aún el sonrojo de Shinji al ver que era a él a quien le dirigía aquella sonrisa.

—Ohhh. Vaya, vaya. Pero que bien come el perro, ¿eh? —Decía Kensuke burlándose de su amigo que estaba algo avergonzado.

—Cállate Kensuke —Respondía Shinji mientras intentaba librarse del militar que seguía molestándolo.

—Y dime Kensuke, ¿tú estás con alguien? Ya sabes, alguna chica que te llame la atención —Curioseo Mana.

Ambos varones dejaron su juego, curiosos por aquella pregunta. Shinji clavó la mirada en su amigo, con la duda rondando por su mente. En verdad nunca había escuchado algo sobre que Kensuke estuviera interesado en una mujer, pues no contaba los meses de secundaria. Todos saben que ahí las hormonas están disparadas y son pocos los que realmente gustan de otros de verdad. El hombre de gafas se rascó la mejilla un poco avergonzado.

—Bueno…, hay una mujer… Es tres años mayor que yo, y es mi superiora, aunque no directa… Pero bueno…, no es que eso me importe mucho, la verdad — relataba el militar mientras rascaba su cabeza distraídamente.

— ¡Ay Dios mio! ¡Vamos, vamos, entra y cuéntanoslo todo!

Sin miramientos y con una gran sonrisa, Mana empujó al Aida al interior de la casa, siendo ambos seguidos por Shinji, quien estaba por preguntar a Toji si sabía algo sobre eso…, y esperaba que fuera también una sorpresa para él.

XXXXX

Diez de agosto del año dos mil veinticinco.

Era un día normal, como otro cualquiera, en el planeta Tierra. El mundo aún en reconstrucción, algunos levantándose para comenzar la jornada laboral o estudiantil y otros acostándose luego de la dura jornada. En Japón aún era de noche, el día estaba por empezar en aquel día veraniego. Si de algo estaba todo el mundo feliz fue con la vuelta de las estaciones. Algo pasó luego del Tercer Impacto, algo que los científicos achacaban a lo sucedido con la Luna Negra, que provocó que la Tierra volviera a un estado pre Segundo Impacto en cuanto a su eje se refería.

Kensuke, como era ya costumbre suya, se levantó antes de la salida del sol para ir a trabajar. Le gustaba tomarse su tiempo para desayunar y demás. También era costumbre ponerse los informativos mañaneros y enterarse de cómo iba el mundo. Era normal escuchar sobre desastres, guerras y todo lo demás. Puede que el mundo hubiera vivido el Tercer Impacto y sus consecuencias, pero la Humanidad era así, con sus luces y sombras, y siempre había sombras.

Para el joven militar todo apuntaba a ser otro día normal, el problema comenzó cuando llegó el anuncio de la noticia de última hora donde empezaron a mostrar ciertas imágenes.

La cuchara cayó con su contenido primero a la mesa y luego al suelo, derramando dicho contenido tanto en el suelo como en la propia mesa. La quijada del militar estaba tan abierta que uno podría meter un zapato por completo y sus ojos estaban abiertos todo lo humanamente posible.

— ¡¿Qué demonios…?! — exclamó el militar restregándose los ojos para asegurarse de no estar soñando, incluso cambió canales para ver si no se trataba de alguna película.

No podía creer lo que estaba viendo. Una bestia…, un monstruo gigantesco, estaba atacando San Francisco. El mismísimo puente Golden Gate estaba siendo zarandeado como si de una construcción de arcilla fuera y se podía ver los ataques de los cazas dando en el blanco pero parecían no afectarle en nada. Finalmente la criatura con una facilidad aterradora atravesó el puente destruyéndolo en el proceso. Aquella bestia..., no parecía haber nada que lo detuviese.

Lo que había comenzado con reportajes de un terremoto de siete coma uno pasó a ser la peor pesadilla que jamás se había visto desde la Guerra contra los Ángeles. Un enorme ser, dotado de una coraza inmensa, piel escamosa y oscura junto a protuberancias o apéndices en la parte superior de su cuerpo daba el aspecto de tener un hacha enorme en la frente. Hacía unos minutos que la criatura emergió de las profundidades del mar.

Rápidamente, al ver que la criatura avanzaba hacia New San Francisco y estaba muy cerca del famoso puente, el ejército se puso manos a la obra, enviando todos los cazas disponibles para liquidar a ese enorme ser. Pero los minutos pasaban, el Golden Gate fue derribado y los misiles disparados contra la bestia no lograban nada más que incrementar la furia de sus ataques. La criatura bien podría ser un Ángel pero parecía no tener un Campo AT o si lo tenía no lo estaba utilizando, pero en definitiva era lo suficientemente enorme y ágil como para destrozar edificios sin dificultad alguna y soportar el embate del ejército estadounidense.

El avance de la bestia era imparable, en primer momento el ejército se confió debido al azul brillante en el cuerpo de la bestia, pero no era más que una carnada para hacer entrar en confianza a los humanos pues muchos dudaron en atacar en un principio creyendo que era un ancestral animal marino que visitaba la superficie. Tal pensamiento estúpido generó confianza en varios altos mandos del ejército, quienes se negaron a abrir fuego hasta que la bestia empezó a rugir y destrozar vehículos aéreos estadounidenses, generando bajas considerables de civiles y militares.

Kensuke rápidamente llamó a Toji y Shinji para que pusieran las noticias. Una videollamada a tres. Seguramente los informativos del país estaban emitiendo aquello como una primicia, una noticia de última hora, y dudaba que sus amigos se hubieran enterado de aquello. Pero no era solo la noticia en sí, sino que temía que su viejo amigo sufriera una crisis al ver nuevamente a un ser colosal causando estragos.

Se abrieron dos ventanas, mostrándose la cara de su amigo deportista en una de ellas. No parecía estar de buen humor. Podía ver un bulto a su lado, o eso parecía ya que apenas había luz. Era obviamente Hikari.

— ¿Kensuke? ¿Qué demonios te pasa? Aún es temprano —Se quejó Toji mientras restregaba su cara.

— ¡Pon las noticias! ¡Ya!

— ¿Kensuke? ¿Que pasa? ¿Por qué llamas tan temprano? —La cara de Shinji apareció en la otra ventana.

— ¡Las noticias! ¡Ya!

Ambos gruñeron molestos por haber despertado de su agradable sueño pero conforme pasaban los segundos ambos iban despertando, volviendo a la realidad, una realidad que se había vuelto muy cruda en apenas unos segundos. Las respectivas parejas murmuraron cosas, pero continuaron durmiendo. Toji solo tuvo que estirar un poco su brazo para encender la televisión de su cuarto, pero Shinji tuvo que levantarse para ir a la sala de estar.

Touji empezó cambiando canales hasta que al fin llegó a las noticias y en la ventana se vio como su expresión cambió hasta mostrar una innegable sorpresa.

— ¡¿Qué diablos está pasando?! ¡Hikari despierta! —exclamó el deportista mientras sacudía enérgicamente a su compañera al lado.

Por otra parte Shinji aún estaba buscando el dichoso canal hasta que finalmente lo encontró y la sorpresa y el miedo se hicieron presentes en él, empezó a hiperventilar al ver la enorme criatura mientras un escalofrío surcaba su espalda al escuchar los rugidos que emitía. Los recuerdos de la Guerra contra los Ángeles volvieron a su mente como si de un caza se tratara, soltando una enorme bomba de colosal potencia. Con tales emociones comenzó a sudar frío por el miedo, sus ojos se abrieron como hacía tanto tiempo mientras el terror se apoderaba de cada molécula de su ser. No podía creer lo que estaba viendo, sabía que era diferente pero el hecho de recordar todo lo que había pasado no hacía más que llevar la mente del castaño al límite; sus piernas temblorosas apenas podían mantenerlo de pie y sus ojos apenas lograban enfocar su entorno siendo opacadas por una sensación cercana al desmayo.

Su móvil cayó al suelo y al segundo después se escuchó un cuerpo caer al suelo, un objeto romperse y varios segundos después pudieron escuchar a Mana gritar. El mismo grito pareció despertar a Hikari, quien se levantó sobresaltada. Llevaba puesto el pijama, así que no vio nada indebido..

— ¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Quién ha gritado?! —Exclamó Hikari, pero sus ojos se centraron en la televisión de su cuarto—. ¿Qué es eso? ¿Otro Ángel? —Murmuró aterrada, recordando el año en el cual los Ángeles estuvieron atacando la ya desaparecida ciudad de Tokio 3.

—Tranquilos, Shinji está bien, se ha desmayado —Informó Mana al tiempo que cogía el móvil, mostrando a Shinji tumbado en el sofá en el estado indicado por su pareja—. ¿Eso es un Ángel? —Preguntó luego de tragar saliva.

—No…, no lo creo… —Dijo Kensuke intentando razonar—. Se supone que con el Tercer Impacto acabó todo ese asunto. Los Rollos del Mar Muerto no dicen nada sobre más Ángeles. Enviaré a un médico y a un psicólogo para que vean a Shinji, y ordenaré a mis hombres que estén bien atentos —Informó a Mana, pues seguramente aquel ataque iba a causar mucho revuelo.

—Es posible… ¿que sea una criatura ancestral? Ya sabéis, de esas que viven en lo profundo de los océanos.

—Tú has visto demasiado Godzilla.

— ¡Hey! ¡No te metas con Godzilla! ¡Godzilla es sagrado!

—Que sí, que sí. Pero da igual de dónde sea. ¡Ese bicho ha destruido el puente y avanza hacia la ciudad sin que lo puedan detener!

—Me mantendré informado, todo lo informado posible, sobre este asunto, y os informaré cuando tenga algo verídico.

—Gracias hermano.

Kensuke cortó la doble llamada luego de despedirse, marcando varios números de teléfono de compañeros suyos en el ejército. Varios eran oficiales, así que la información a la que podía tener acceso era mayor. Las siguientes horas las pasó frente al televisor, portátil en mano y teléfono en el oído. No le habían llamado, así que él no estaría en los preparativos de emergencia, lo cual le molestaba en cierta medida, pero entendía que su máximo deber era para con Shinji Ikari, así que tampoco podía quejarse.

El tiempo pasaba. El médico y el psicólogo enviados por Kensuke certificaron que la salud de Shinji estaba bien, pero su mente no. Sus recuerdos había vuelto con tanta fuerza que le habían hecho colapsar y ahora estaba más que alterado. Por suerte habían podido calmarlo al punto de poder entablar una conversación normal con él. Nuevamente los siete se encontraban hablando, cada uno frente a su propio televisor, con los ordenadores frente a ellos para un videochat. Aquello era mejor que simplemente escucharse por el teléfono. Hablar entre todos cara a cara hacía la tarea más sencilla.

—El desgraciado sigue su avance. Parece que no hay modo de derrotarlo. Seguramente si tuviéramos un Evangelion… ¡Lo siento, lo lamento!

Toji rápidamente se disculpó con Shinji. Ciertamente le encantaba la idea de que un Evangelion destrozaba a aquel ser, ya fuera éste un Ángel o no, pero Shinji seguía teniendo traumas con esa época, y ya debía tener suficiente con ver a otro coloso ser dando vueltas por el planeta.

—T-tranquilo Toji. No tienes que d-disculparte —Tartamudeó el ex piloto.

El grupo ya se había reunido en casa de Shinji mientras veían la tele sin despegarse, por lo menos el ex-piloto ya podía ver lo que sucedía sin desmayarse. Intentaba mantenerse sereno y así no caer en un nuevo ataque de nervios que le llevara a caer inconsciente y darse un fuerte golpe de paso. Debía intentar hacer frente a la realidad. Esa colosal bestia no era un Ángel, o al menos no actuaba como uno, pero demasiado le recordaba a los mismos.

—Dios…, fíjense… New San Francisco…, está totalmente devastada… —Hikari mantenía sus manos en su boca, incrédula por ver la ciudad estadounidense en llamas, con edificios destruidos por completo o casi.

Las víctimas aún no estaban contadas, pero perfectamente superaban las diez mil a pesar de la evacuación. Aquel ser imparable no tenía consideración ninguna por la vida de aquel lugar.

— ¿Los yankees siguen sin pedir ayuda? —Curioseó Toji.

—Así es —Afirmó Kensuke—. Al parecer solo la RAF les está ayudando con esa increíble criatura.

— ¿Ehhh? ¿Es que acaso son idiotas?

—Son estadounidenses. Eso ya dice mucho. A pesar de que New San Francisco esté en la ruina, son tan orgullosos y arrogantes que creen poder hacerlo solo.

—Pero, ¿cuántas vidas han de perderse hasta que se den cuenta de que no pueden detenerlo? —Murmuró Shinji impactado por las palabras de Kensuke.

—A saber —Respondió Mana mientras se cruzaba de brazos—. Además, dudo que alguien pueda enviar ayuda. Todos los países del mundo con costa están en alerta máxima por la posible aparición de criaturas semejantes.

— ¿Eso es cierto? ¿Incluso nuestro gobierno? —Preguntó sorprendida Hikari, recibiendo un gesto afirmativo de Mana con la cabeza en respuesta—. ¿Y a tí no te han llamado, Kensuke?

—Mi deber es para con la seguridad de Shinji. Además, hay muchos otros que ya se están ocupando de ese asunto. De ser necesario nos llamarán. En caso de suceder temo confirmar que la seguridad de Shinji será prácticamente nula. Es más que probable que el gobierno priorice la seguridad nacional a la suya.

—No sería de extrañar. No por nada Shinji, pero hablamos de la vida de una persona respecto a las vidas de todo el país.

—Y-yo me sentiría mal si no priorizaran las vidas de Japón sobre la mía.

— ¿Hay algún plan por si aparece un ser como ese?

—Pedir ayuda a los países colindantes y usar toda la artillería, a excepción de las armas nucleares. Ese es el último recurso.

— ¿La ONU no tiene armas N2? —Cruioseó Toji—. Si no recuerdo mal, usaban esos enormes petardos durante la Guerra.

—Tienen, por supuesto, pero los países volvieron a crear armas nucleares al no ceder la ONU las N2 —Explicó Mana—. Y como todo el mundo, todos los gobiernos, pasan de la ONU, de sus amenazas, la amenaza nuclear ha vuelto. El poder que tenía la ONU luego del Segundo Impacto desapareció con la reconstrucción del mundo y el fin de la Guerra contra los Ángeles.

—Tropezamos otra vez con la misma piedra. Típico —Gruñó Kensuke.

Puede que fuera militar, que amase el mundo militar, pero ello no significaba que le gustase la guerra o las armas nucleares. Le gustaban las armas sobre todo, pero entendía la diferencia entre que les gustase y quisiera usarlas para la guerra.

— ¿Y por qué no crear nuevas armas N2? —Preguntó con ingenuidad Hikari.

—Porque la amenaza con las armas nucleares es mucho mayor. La radiación… Las armas N2 no tienen radiación, por eso eran tan usadas contra los Ángeles, pero cuando posees armas cuyo mayor peligro es la radiación… Hace que uno se piense las cosas dos veces antes de iniciar una guerra —explicaba Kensuke como un total experto en el Arte de la Guerra.

—Me cago en sus muertos… —Siseó Toji—. Ya bastante tuvimos con la Tercera Guerra Mundial y el uso de las armas nucleares. ¿Ahora también las fabrican? ¡A todos me los cargaba!

—No eres el unico con ese pensar —Suspiró Mana—. Todos los países que no disponen de armas nucleares, la gran mayoría, están también descontentos con el rearme nuclear, pero nada pueden hacer. Solo hay que recordar que países vuelven a poseer esas armas: EEUU, Rusia, China, Israel, varios países europeos, India… Tres de ellos son los países más grandes y poderosos del mundo aun a pesar de la Tercera Guerra Mundial, la Guerra contra los Ángeles y el Tercer Impacto. Estos países usan la excusa barata del orden y equilibrio mundial para fabricar sus armas nucleares.

—Si la ONU cediera las N2… ¿podría evitarse el rearme nuclear?

—No —Negó Kirishima con gran pesar—. Todos esos países se habrían vuelto a rearmar tarde o temprano al entender que la falta de radiación era motivo más que suficiente como para no ser una amenaza tan grande como las N2. Disuasoria nuclear. Radiación.

—En serio, vuelvo a decirlo, esos tipos no tienen memoria o les faltan dos dedos de frente.

—Vuelvo a decirlo, muchos más piensan así, pero nada se puede hacer. Solo podemos rezar para que no haya una Cuarta.

—Si tuviera mi Eva, los haría cambiar de parecer… —una suave frase que salió casi sin pensar de la boca de Shinji quien veía fijamente el televisor con una expresión vacía, sin embargo, sus manos empuñadas denotaban la gran ansiedad e impotencia que sentía.

Mana lentamente se acercó por detrás mientras tocaba sus hombros con sus manos exaltando un poco a Shinji, luego las deslizó para darle un abrazo haciendo que el ex-piloto se calmara un poco.

XXXXX

Varios días pasaron y aquella bestia no parecía detenerse. Los jets, tanques y misiles evitaban su avance, algunas veces, pero el kaiju continuaba a pesar de los esfuerzos. El grupo de amigos de igual manera se siguió reuniendo en la residencia Ikari-Kirishima para estar al tanto de la criatura y por sobre todo para apoyar a Shinji cuya crisis inicial los había preocupado bastante.

El ex-piloto ya había dejado atrás el shock inicial pero en cambio había adquirido en esos días una especie de obsesión por estar al tanto de lo que hacía la criatura. Se mantenía casi todo el día al tanto de los noticieros ya fuera en la tele o en la radio, a diferencia de Kensuke o Mana cuyo trabajo los obligaba a mantenerse al tanto de la situación. Además, empezó a tener algunas pesadillas en la noche-madrugada que lo hacían despertarse agitadamente, por lo que al no poder dormir recurría nuevamente a la televisión hasta que el sueño retornara.

Mana, al estar junto a Shinji de igual manera, despertaba para tranquilizar al muchacho, pero éste no podía dormir a menos que su preocupación fuera calmada. La mujer empezó a preocuparse de que algo malo le hubiera sucedido a su amado. Al consultarlo con Kensuke de nuevo solicitaron la ayuda del psicólogo quien llegó a evaluar de nuevo al ex-piloto diagnosticándole un episodio de ansiedad que debería de desaparecer en cuestión de días.

Ni el propio Shinji entendía la razón de su comportamiento pero, tal como el psicólogo dijo, conforme un par de días pasaron su ansiedad fue disminuyendo considerablemente. Cabe destacar que todo su grupo de amigos estuvo con él apoyándolo en todo momento alivianando la carga que sentía. Cierta noche, luego de casi una semana desde que la nueva criatura había aparecido, Shinji y Mana se encontraban ya plácidamente dormidos, o al menos la chica si lo estaba ya que Shinji de nuevo estaba teniendo una pesadilla que inevitablemente lo hizo despertar.

Un poco agitado se levantó de la cama restregándose el rostro y volteó para comprobar si había despertado a su acompañante, pero afortunadamente Mana seguía dormida. Se agradeció mentalmente de por lo menos esta vez no molestarla y suavemente se levantó de la cama en dirección al baño. Llegó para secarse el sudor del rostro y lavarse la cara, una vez terminado regresó a su habitación y observó el reloj.

—"Apenas y son las 2 AM" —Pensó con disgusto.

Sentía el impulso de bajar para encender la TV con el deseo de no encontrar nada, que todo el asunto de la criatura fuera producto de su imaginación. En serio deseaba que fuera él quien estuviera divagando.

Sin darse cuenta el joven ya estaba a media escalera bajando, pero se detuvo y se sentó en uno de los escalones antes de llegar a la planta baja para reflexionar de todo el asunto. Se suponía que ya no habían Ángeles, él mismo había acabado con el último de ellos, los desagradables recuerdos llegaban de nuevo a la cabeza. Sin EVAS no había forma de detenerlos, no había manera de proteger a quienes lo rodeaban.

—Esta no es la realidad que yo deseo —Murmuró mientras bajaba la cabeza y los mismos deseos de escape que hacía años ya no tenía volvieron a su mente.

¿Iba a escapar, a dejar todo lo bueno que le estaba pasando? Llevó sus manos a la cabeza mientras la sacudía tratando de alejar todo pensamiento negativo y un viejo recuerdo se posó en su mente.

"Siempre trataba de escapar de la realidad..., realidad que era su familia".

— "¿De dónde diablos salió eso?" —Pensó haciendo algo de memoria.

Al cabo de unos instantes se levantó y de nuevo se dirigió a su habitación. Cuidando de no despertar a Mana entró en silencio y abrió su ropero, en un rincón había una pequeña caja, la recogió y salió de allí dirigiéndose al comedor, sentándose en el sillón.

Prendió las luces y colocó la cajita a media mesa. La observó un instante con seriedad y luego, con cautela, retiró la tapa. En su interior yacía el objeto más preciado del muchacho: la cruz de plata que le entregó Misato. Era el único recuerdo físico que le quedaba de sus días de estadía en Tokio-3, un objeto de invaluable valor para el muchacho por todo el significado que representaba.

Entonces recordó al fin una de las charlas que tuvo con su guardiana:

Antes de el enfrentamiento con el Ángel Bomba, Shinji le preguntó el motivo de trabajar para Nerv. Misato le explicó que fue por su padre, un hombre que vivía para su trabajo abandonando a su familia por ello y nunca preocupándose por ella, casi como la relación que tenían ambos Ikari.

"La gente decía que era muy sensible... pero la verdad es que era un hombre débil, quien siempre trataba de escapar de la realidad..., realidad que era su familia"

Sin embargo, al final su mismo padre dio su vida para salvar la de ella y por eso ella buscaba acabar con los Ángeles para así al fin librarse de ese recuerdo que la perseguía.

Shinji seguía viendo fijamente la cruz en su mano y al cabo de un rato entendió, ya no era aquel chiquillo de catorce años con planes de huir y desvanecerse de la existencia. Ya era un hombre que tenía que enfrentar sus propios problemas como tal y no dejarse abrumar por sus recuerdos por más miserables que fueran. Tenía que aceptarlos como parte de su pasado y dejarlos fluir sin que ello le afectara a él ni a sus amigos que bien ahora era su nueva familia.

Pasó un rato mientras reflexionaba y al final con unas cuantas respiraciones profundas logró liberar una gran cantidad de tensión. Se sentía como si se hubiera quitado un peso de encima.

—Es increíble que todavía me sigas alentando…, incluso cuando ya no estás en este mundo, Misato. Te lo agradezco mucho —Murmuró mientras sonreía aliviado a la cruz que sostenía en la mano.

—Me agrada verte sonreir Shinji —Dijo una voz a la entrada del comedor.

Era Mana, quien estaba apoyada felizmente en el marco observando a su pareja. Su imprevista aparición sobresaltó un poco al muchacho.

—Mana…, lo siento, de nuevo te desperté —Se disculpó Shinji.

—No preocupes por eso —Contestaba la mujer mientras se sentaba encima suyo, acomodándose—. Ella era una mujer muy amable. Todavía recuerdo cuando me recibió alegremente en su apartamento y cuando trató de defenderme sabiendo que era una espía —Le recordó haciendo alusión a Misato.

—Tienes razón. Forma parte de los recuerdos que más valoro... Ella fue lo más cercano que tuve a una madre —Respondía el hombre mientras Mana cogía la cruz para poder apreciarlo más de cerca.

Después con sus manos tomó el rostro de Shinji y lo acercó al suyo para efusivamente darle un beso al varón.

—Me alegra verte feliz Shinji —Dijo aún teniendo el rostro de su pareja entre sus manos.

Shinji, un poco sonrojado, le respondió abrazándola.

—Gracias por estar conmigo y apoyarme Mana —Murmuró sonriente.

—Te lo repito Shinji, como tú estuviste para mí yo estoy aquí para ti. Esta vez no te voy a fallar —Respondió la mujer también correspondiendo el abrazo. Pasó un rato cuando Mana rompió el abrazo—. ¡Ahora regresemos a dormir porque la cama se enfría! —Exclamó sonriente mientras se levantaba del sillón y corría de vuelta a la habitación.

Shinji río un poco y luego tomó su cruz para regresar a su cuarto.

XXXXX

Como si la reflexión de Shinji estuviera conectada a la criatura, al poco tiempo y a seis días y cincuenta y seis kilómetros después de haberse detectado su presencia, el ser había destruido un total de tres ciudades principales: New San Francisco, Nueva Sacramento, Oakland 2 y las numerosas ciudades circundantes. Las armas convencionales utilizadas por el ejército estadounidense, asistidas por la Royal Air Force, no hicieron nada para penetrar en la piel de la criatura. El ejército estadounidense finalmente recurrió al uso de tres misiles nucleares tácticos para matarlo. Los tres misiles mataron a Trespasser, como se llamó a aquella bestia, pero a expensas de Oakland 2, gran parte del Área de la Bahía, y todos los que vivían allí.

El grupo de amigos había decidido viajar al pueblo más cercano a la casa de Shinji para reunirse en una cafetería que poseía mesas en la calle. El verano japonés seguía siendo igual a antes del Tercer Impacto, así que estaban más que acostumbrados a él, aunque las otras tres estaciones habían vuelto gracias a Lilith y Adán. En verdad una de las mejores cosas del Tercer Impacto fue sin duda la vuelta de las estaciones.

—Al final las usaron —Murmuró Hikari devastada por tanta destrucción tanto por parte de aquel colosal ser como por las armas usadas por los estadounidenses..

— ¿Se sabe cuántos afectados hay por esos misiles? —Interrogó Toji mientras daba un trago a su cerveza.

—No se sabe —Respondió Mana—. Aún tienen que hacer recuento.

— ¿No les pidieron a la ONU las N2? ¡Lanzaron esos misiles contra su propia población!

—La ONU puso exigencias y el gobierno estadounidense las rechazó.

— ¡¿Qué exigencias pueden superar el deber de proteger a su pueblo?! ¡No tiene ningún sentido!

— ¡Toji! —Recriminó Hikari al escuchar a su bebé llorar.

El varón se sonrojó por la vergüenza, decidiendo cargar y tranquilizar a su retoño. Él le había despertado, así que él debía lograr que volviera a dormir.

—No sabría que responderte, no tengo acceso a esa información.

— ¿Qué opinan los gobiernos? —Cuestionó Shinji cruzándose de brazos mientras Toji intentaba dormir a su pequeña bebé—. Todos dicen que lo dejarán para el recuerdo, pero no me fio de que piensen realmente eso.

—Lo dejarán como un "mal recuerdo", como dijeron. Ya han pasado siete semanas y nada nuevo se ha visto. Ningún Ángel, o kaiju, ha vuelto a ser visto en todo el planeta. Los satélites están atentos a cualquier posible avistamiento, cualquier cosa extraña, pero nada —Explicó Kensuke mientras se acomodaba las gafas—. Se están basando en la información que hay de los Ángeles. Éstos aparecían como máximo una vez al mes, así que ese es el margen que han estado barajando. ¿Tú has averiguado algo? —Interrogó Kensuke a Mana.

La mujer negó con la cabeza.

—Nada de importancia en la ONU. A pesar de mantener la vigilancia, están de acuerdo en dejar el ataque para el recuerdo, incluso olvidarán el uso de armas nucleares.

—Puede que fuera para matar a ese bicho, ¡pero se cargaron toda una ciudad y a quienes estuvieran en las cercanías!

—No había otra manera de eliminarlo, ya lo viste. Atacaran con lo que le atacaran, no era suficiente. Necesitaban algo más contundente.

—En momentos como este echo de menos las Bombas N2 —Suspiró Shinji para sorpresa de todos—. Ya hemos discutido este tema, no me miréis así —Murmuró sonrojado al ver tanta atención sobre su persona por aquel comentario.

Inconscientemente llevó su mano al cuello. Entonces Toji y compañía se dieron cuenta de que se trataba de una especie de colgante.

— ¿Qué llevas ahí colgado? Anda, sácalo que lo veamos todos. Es raro verte con pulseras o colgantes —Bromeó Toji.

Shinji sonrió divertido, sacando el objeto colgante, mostrando una pequeña cruz.

— ¿Una cruz? Es bonita —Comentó Hikari.

— ¿Esa cruz es nueva? Parece un tanto vieja —Curioseó Toji mientras dejaba a su retoño en el carrito.

El Ikari cogió el colgante que tenía alrededor del cuello, quitándoselo, alzándolo un poco para que todos pudieran verlo mejor.

—Si y no. No es nueva, pero al mismo tiempo lo es.

—Oye, oye, oye, no te pongas en plan misterioso. No tengo ganas de romperme aún más la cabeza —Gruñó con molestia.

—Perdón, perdón. Este colgante perteneció a una persona muy importante para mí y para vosotros.

— ¿Una persona con la que compartimos cariño? —Murmuró Kensuke apoyando su mejilla en su mano, pensativo—. Pues si he de ser sincero, no logro caer en quién podría ser.

Toji asintió, dando a entender que coincidía con las palabras de su amigo militar.

— ¿En serio? —Preguntó impactado el ex piloto—. Sorprendido me hallo. Era vuestra fantasía sexual y romántica —Comentó con burla.

Al mencionar aquello ambos abrieron sus ojos todo lo posible. No hacía falta más para saber a quién se estaba refiriendo.

— ¡Es cierto! ¡¿Cómo se me ha podido olvidar?! ¡Es la cruz de Misato! —Chilló Toji.

Desgraciadamente su bebé comenzó a llorar por el grito de su padre, recibiendo una mala mirada de Hikari.

—Tiene razón. Es la cruz que siempre llevaba encima —Comentó Kensuke observando con un brillo melancólico en sus ojos aquel objeto—. ¿Cómo lo obtuviste?

—Ella me lo dio durante el ataque a Geofront. Cuando volví ya lo tenía conmigo. Asuka y yo decidimos guardarlo para recordar aquel cariño que le teníamos. Luego de los juicios volví por él, pero estaba tan hundido que decidí volver a guardarlo. Pero ahora, con el ataque de esa cosa…

—Ella te ayudó, ¿verdad? —Shinji asintió a la pregunta del hombre de gafas—. Ella siempre sabía que decir. Una gran mujer. Me alegra saber que algo suyo ha sobrevivido. Es el único recuerdo material que queda de ella. Lo demás son fotos y datos que sobrevivieron en las MAGGI.

Aquella revelación sorprendió a Shinji.

—Espera, espera. ¿Aún hay fotos de Misato?

—Por supuesto —Asintió Kensuke confuso.

—Y podrías… ¿podrías conseguir algunas para mí?

No pasaron ni dos segundos para que el militar entendiera. Shinji quería fotos de recuerdo de cuando estuvo en NERV, más precisamente del tiempo que estuvo con Misato, incluyendo aquellas fotografías del grupo de amigos durante los breves momentos de paz en la angitua captial nipona. No solo Kensuke, sino que todos los presentes sonrieron.

—Por supuesto. En cuanto mismo pueda haré imprimir todas las fotos de aquellos buenos tiempos. ¿Queréis vosotros también copias? —Interrogó al matrimonio Suzuhara.

—Obviamente. Me ofendes que hayas siquiera preguntado —Contestó Toji.

— ¿Puedes darme unas copias para Asuka? Estoy segura de que querrá algunas.

En la mesa se hizo el silencio. Era bien sabido que la relación entre Mana y Asuka nunca había sido buena, y que la pelirroja había sido la amante de Shinji durante los años posteriores al Tercer Impacto. Además, no se habían visto desde los juicios y tampoco se habían hablado, pero Shinji seguía preocupándose por su antigua compañera, amiga y ex amante.

—Si…, claro…

—No os cortéis, por favor —Pidió Mana restando importancia—. No tengo nada contra Asuka, y dudo que ella tenga algo contra mí. Hace mucho de esa época. Nos hemos adaptado a la vida, a todos los eventos. No tenéis porqué sentiros incómodos hablando de ella delante de nosotros.

—Coincido —Asintió Shinji sonriente.

Un poco más calmados por aquellas palabras, la conversación volvió a tener un ambiente veraniego bastante agradable.

— ¿Y cómo está Asuka?

—Ella dice que estaba bien, que no le pasó nada, y que deseaba tener su EVA para aplastar a ese monstruo —Respondió Hikari con una gran sonrisa, quién era la única que mantenía contacto con la pelirroja.

—Me lo imagino. Ella murió mientras se enfrentaba a los EVAS en serie, y no quedó en buen estado. Muchas veces me habló de ese momento: lo que sintió fue ira, rabia, frustración, pero no miedo, eso nunca. Supongo que, luego de regresar del LCL, aprendió a vivir en un mundo sin Evangelion ni Ángeles, sin NERV o SEELE. Ha hecho su vida, pero supongo que está como yo. El pensar en volver a participar en una nueva guerra… No, me estoy equivocando. Ella sería la primera en subirse a alguna máquina para luchar contra seres como ese —El muchacho sonreía mientras hablaba, Mana no pudo evitar sentir una punzada de celos con la inesperada descripción que dio Shinji.

—Bueno, bueno, no amarguemos más el momento hablando de ese demonio pelirrojo —Dijo Toji con burla—. ¿De qué os apetece hablar? Sinceramente, entre ese demonio y los kaijus, prefiero hablar de otra cosa.


erendir: bueno, pues aquí el siguiente capítulo. Nos habría gustado publicarlo antes, pero bueno, las circunstancias son las que son. Ya hemos comenzado con la parte interesante, los sucesos de las películas como tal. Esto se va a animar mucho. Podéis empezar con las teorías, a ver quién o quienes aciertan. Esperamos que os haya gustado. ¡Nos leemos!

AlexMRC: Hemos llegado al principio del canon de Pacific Rim y la acción va a comenzar pronto. Por dificultades no se pudo publicar antes pero deseamos traer pronto el siguiente capítulo, mientras les dejamos algo para que lean desde su casa. 3.0+1.0 aparentemente se retrasó de nuevo, pero era de esperarse, sigan en sus casas y si deben salir protejanse :p hagan caso a sus autoridades, bueno pues de mi parte es todo y nos leemos pronto!

Leo Pen 16: Hola a todos! Espero que este capítulo sea de su total agrado, una disculpa por el retraso pero aquí seguimos los tres con las ganas de escribir :D. Ahora bien, ya se viene la trama de Pacific Rim y espero que se emocionen igual que yo. Saludos y hasta la próxima!