Fanfic

Patch y Nora

Atención: No hay contenido lemon pero la escena se pone interesante, ya me entendéis. Cualquier que no se crea capaz de leer este tipo de relatos, que desista ahora con el que presento a continuación. No me hago responsable de cualquier consecuencia mental que otorgue dicho relato.

Quedáis avisados.

PD: este es mi primer fanfic y estoy entusiasmada, espero que os guste. Este fanfic se sitúa en el primer libro, en cuanto al momento, estoy completamente segura de que podréis identificar en que escena la he colado.

PPD: Los personajes presentados en el relato pertenecen a Becca Fitzpatrick. Pero la escena colada en el libro es completamente imaginación mía, respetando, claro esta, el orden y sucesos del libro original. El texto en cursiva forma parte del libro original.

-Patch.- No podría precisar el tono de mi madre. Una mezcla de sorpresa y de turbación-.¿Vienes a ver a Nora?

Él sonrió.

-Vengo a hacer un informe de su casa para instalar el sistema de la alarma.

-Creía que tenías otro trabajo- repuso mi madre-. ¿No recogías las mesas en el Borderline?

-Este trabajo es nuevo.- Patch me miró, y yo me acaloré en muchas partes a la vez. De hecho, estaba muy cerca de tener fiebre-. ¿Vienes un momento?

Lo seguí fuera hasta donde estaba su moto.

-Todavía tenemos mucho de que hablar- dije.

-¿Hablar?- Negó con la cabeza, con expresión de deseo. Y si te beso, susurró en mis pensamientos.

No fue una pregunta, sino más bien una advertencia. Sonrió al ver que yo no protestaba, y acercó su boca a la mía. El primer contacto fue sólo eso, un contacto. Muy suave. Me relamí y su sonrisa se acentuó.

-¿Más?- me preguntó.

Enredé las manos en su pelo, atrayéndolo hacia mí.

-Más.

Seguimos besándonos con deseo, al menos por parte mía ja que dudaba que Patch sintiese lo mismo que yo visto que no sentía. Sin poder evitarlo, pegué mi cuerpo al suyo queriendo fundirme con él. Patch era eso, pura atracción. Y no podía evitar pensar, como en otras ocasiones, que una de las cosas que más me atraían de él era su peligrosidad. Porqué sabía que, a pesar de que él fuese mi ángel custodio, seguía siendo peligroso, no para mi- que en cierto modo no me importaba con tal de estar con Patch- sino para todo aquel que se atreviese a tocarme.

-Nora- me trajo de nuevo al presente. Sus manos estaban engarzadas a mis caderas como dos piezas de hierro, reteniendome pegada a él. Aunque su voz tenia un cierto matiz de aviso y humor.- Tu madre nos esta esperando, debemos entrar si no quieres que tu madre se enfade y venga a inspeccionar lo que hacemos.

Deje escapar un gemido de resignación y de pena.

Él dejo escapar una pequeña risita de agrado y diversión.

-Me encantan tus quejidos de pena pero tenemos que entrar. En cuanto antes haga el informe, antes podremos volver a vernos y seguir con esto.

Le miré a los ojos de golpe, a esos ojos oscuros que prometían un nuevo encuentro.

-¿Lo prometes?- le amaba demasiado en tan poco tiempo que aún no creía que estuviese conmigo, y menos después de lo ocurrido.

-Lo prometo, ángel.

Resignada, me aparte de él y enfilamos la distancia puesta entre nosotros y mi casa para entrar en ella.

Durante unos veinte minutos Patch hizo todo el recorrido de la casa tras mi padre, como si no se conociese esta casa como la palma de su mano el muy canalla. Cuando acabó, mi madre y yo le acompañamos hasta la puerta. Nos paramos un momento y mi madre tendiéndole la mano a Patch dijo:

-Adiós, Patch y gracias.

-No hay de que, señora Grey. Es mi trabajo- le dijo estrechándole la mano. Después me miro durante unos instantes y me dijo mentalmente:

Nos vemos en tu habitación en cinco minutos

Y se fue dejándome más acalorada si cabe con mi madre.

Al cerrar la puerta mi madre me miró.

-Parece un buen muchacho, pero tiene algo misterioso-, Hizo una pausa-. Bueno, ¿quieres algo de comer? ¿Tienes hambre?

-No mamá, gracias. Me voy a mi cuarto.

-¿No has quedado con Vee para ir a algún sitio?

-No, hable con ella antes. Dijo que esta castigada- mentí.

-Que raro.

-Sí, lo es.

Cuando por fin pude irme a mi habitación y cerré la puerta a mis espaldas, me deje ir con un suspiro de alivio y los ojos cerrados, deslizándome lentamente hasta caer sentada en el suelo.

-Pareces aliviada, ángel.

Abrí los ojos de golpe y los enfoqué hacia mi cama, donde se encontraba Patch sentado en el borde con las piernas encurtidas en los tejanos negros de cintura baja, ligeramente abiertas y el peso recostado en los brazos detrás del cuerpo, en actitud relajada.

-Lo estoy. Después de irte mi madre me ha querido someter a un tercer grado- le expliqué.

-Parece que sigo sin caerle bien.

Me levanté y me acerqué hasta sentarme en su regazo. Inmediatamente acopló sus brazos a mi alrededor para darme el cobijo y el calor de la única persona que necesitaba. De él.

-Sinceramente, a mi me trae sin cuidado si le agradas o no. Debes gustarme a mi, no a ella.

-Uy, ¿eso que oigo son celos?- me pregunto con sorna.

-No, no lo son. Pero soy yo la que te va ha besar ahora y no mi madre-. Le dije. De repente me había vuelto muy lanzada a lo que a Patch se refería y sí, por que negarlo, lo deseaba, pero eso no podía ser posible. No al menos hasta otro Jeshvean o hasta un milagro.

-Nora,-hizo una pausa para que lo mirase y cuando lo hice dijo:- ya estas tardando.

Y lo hice, baya si lo hice. Puse todo mi ímpetu, supongo que podría decir que esperaba hacerle sentir.

Cuando me separé para respirar, me mordí el labio al percatarme de la canción que sonaba por la radio y me reí bajito.

¿A que viene esa risita disimulada, ángel? me preguntó Patch mentalmente.

-Es la canción; Someone's gonna light you upde The Rasmus,me... me recuerda mucho a ti. Creo que es tu canción… y en parte la mía también- le dije ruborizada, dándome cuenta de lo que le había confesado.

-¿Así que mi canción, eh?

-Ehhh… sí. Esto… no se porque lo he dicho, es una tontería, de todos modos- intenté rectificar.

-Me encanta, es una de mis canciones favoritas- contestó antes de volverme a besar con deseo- Es nuestra canción, ángel.

Ahora fui yo la que le besó.

-Al final has caído rendida a mis pies, eh ángel. Aunque no me lo has puesto nada fácil.

-Bueno, lo bueno se hace esperar, a demás tenía que mantener tu interés- le digo con sorna.

-Jamás dejaras de interesarme.

-Eso espero- suelto sin poder evitarlo.

-Te lo juro, Nora. Eres lo más interesante, atrevido, vulnerable, inteligente y, sin duda, lo más valioso que puedo tener en la vida.

-¿Incluso más que tus alas?- sabía que era muy arriesgado preguntarle eso. En fin, como vas a preguntarle a un ángel caído que ha recuperado sus alas al convertirse en ángel custodio por salvar una vida humana si esa vida humana es más importante que ellas.

-Incluso más que mis alas. Nora, renunciaría a mi inmortalidad por ti.

Emocionada como pocas veces en mi vida por su declaración y los ojos anegados en lagrimas fijos en él, me acurruqué todavía más contra Patch y, en la seguridad inhumana de sus brazos, me quede dormida soñando con un ángel custodio de pelo negro y ojos de una oscuridad absoluta que me confesaba que me amaba.

Espero que os haya gustado. :)