Hola a todos, espero que os guste esta historia, los personajes de Happy Tree Friends no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos. Los personajes están en forma humana no en animal.

Se agradecen comentarios y/o sugerencias, gracias y que lo disfruten.

~Capítulo 8 Unidos por la mar.~

Daba igual a que dirección mirase, todo estaba inundando de periodistas o fanáticos, incluso se aventuraba a decir que algunos parecían cazadores por ciertas cosas que llevaban y por cómo iban vestidos. Dudaba mucho que fueran con buenas intenciones, pues ante esas situaciones todo el mundo buscaba la fama o el dinero. Pero tenía más miedo a los científicos, si se hacían con él le usarían como conejillo de indias, le exhibirían, le harían biopsias, … Salió de aquellos pensamientos terroríficos cuando la voz de Russell pronuncio esas palabras tan llenas de calma y de esperanza. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, asintiendo con levedad, cuanto menos se movieran menos llamarían la atención y más pasarían inadvertidos. Sin embargo, su cuerpo cada vez se impacientaba más. Una voz resonaba dentro de él, diciéndole que debía de ir al mar cuanto antes. Era esa voz la que apareció por primera vez diciéndole que tenía que volver al océano antes de que fuera demasiado tarde. Siempre pensó que era ese sexto sentido que algunas personas tenían más desarrollado como los policías o detectives y sus "corazonadas o intuiciones". Miro como Russell movía su garfio sin entender muy bien el porqué, ¿Acaso esa era la señal? No tardo en ver como un brillo intermitente proveniente de unos arbustos del camino que llevaba al puerto. Cuando explicaron y planearon el plan solo se limitaron a decir que darían una señal, imagino que sería algún silbido o que movería el sombrero pirata, pero nunca había imaginado que supieran código Morse.

–¡LA SIRENA! ¡HA SIDO VISTA EN EL PUERTO!– Grito uno de los tripulantes de Russell a pleno pulmón mientras iba a ese camino oculto para engañar a los que estaban en la playa.

Al principio nadie se movía y pequeños murmuros surgieron entre la gente de la prensa y cazadores. No tardaron muchos segundos en reaccionar y salir corriendo recogiendo todas sus cosas cuando uno no dudo en ir, pero… el plan no estaba saliendo bien. Se estaban dividiendo y había gente que se estaba quedando en la playa. Tanto el ladrón como el pirata intercambiaron miradas preocupantes, pero el peliazul ya había comenzado a maquinar una nueva idea para poder llevar al contrario al mar. Había sido su culpa por decirle a sus tripulantes de su existencia y que estos se lo contaran a Splendid, quien resultó ser ese periodista que saco la foto de Shifty en forma de tritón. El peliverde era muy observador si fue el único que lo descubrió, lo que no entendía era porque no sacaba partido de ello para ganarse un buen dinero. ¿Cómo puede ser tan idiota? Pero ahora no había tiempo para lamentaciones, se prometió a si mismo que iba a proteger a Shifty y a cuidar de él, ¡Y por Poseidón! ¡Iba a lograrlo costara lo que costara! Termino levantándose dejando de ocultarse tras las rocas, medio tirando un poco del contrario para que le siguiera. Estaba decidido, iban a lograr su objetivo, aunque tuvieran que usar los poderes del tritón para borrarles la memoria temporalmente. Mas era consciente que Shifty aun no sabía controlarlos y estos podían acabar incluso peor que alguien en estado vegetal.

−Vamos. −Dijo Russell bajando por ese sendero oculto.

−Russell… ¿Qué planeas? No quiero acabar como un conejillo de indias. −Comenzaba a molestarse porque iban a ser descubiertos y carecían de un plan.

Ante sus palabras, el pirata paro durante unos segundos para así girarse y mirarle directamente a los ojos. −Prometí que te llevaría a esa playa y que te protegería. Soy un pirata de palabra, Shifty. Así que, por favor, confía en este bucanero. −Sin darse cuenta había puesto su mano sujetando las del contrario perdiéndose en el brillo de sus ojos verdes.

−Yo…−Iba a protestar cuando sus miradas se cruzaron y su corazón latió con ese cálido latido. Suspirando pesadamente, cerrando los parpados al mismo tiempo que asentía con la cabeza. −Está bien, confiare en ti, Russell. Pero… ¡Si me traicionas no tendrás mundo para esconderte! – Hablaba seriamente con un semblante firme y estricto. Algo que cambio cuando el pirata le beso en la mano logrando hacerle sonrojar. −Va…vamos de una vez, no nos queda mucho tiempo. –

La felicidad había inundado tanto su cuerpo que fue dominado de igual forma que la vela de un barco que tomaba una corriente de aire. Le fue inevitable besarle la mano, que le dijera que iba a confiar en él era lo único que necesitaba en ese momento. Asintiendo ante esa amenaza, no pensaba traicionarle, ni si quiera pensó en tal posibilidad. Tenía la mirada fija en las personas que se quedaron en la playa, viéndolas como olas que debían de superar para llegar a buen puerto. Únicamente detenido su paso cuando llegaron a la arena y para indicarle a Shifty que se fuera hacia las rocas donde le vio por primera vez, pues su plan era simplemente distraer a todos, ¿Quién mejor que un hombre de mar para darle a todos una falsa información del tritón? Respiro profundamente antes de acercarse hasta la orilla e incluso se adentró un poco en el mar, lo justo para que los periodistas le mirasen y sus rostros se llenaran de dudas por lo que iba hacer. Escuchaba perfectamente sus cuchicheos hasta que alguien alzo la voz.

−Señor, ¿Vos sois Russell? ¿El pirata que vio la sirena y quedo hipnotizado por ella? −Pregunto una mujer de hermosa belleza y cabellos pelirrojos.

Sonriendo victorioso al lograr su objetivo. − ¡Por supuesto! ¡Yo soy Russell! Y si lo desean os puedo dar la primicia de mi experiencia, prometo que no se van arrepentir, ¡Arg! –

Tras entender el gesto que le hizo el pirata, fue yendo hacia la roca en la cual solía sentarse cuando se transformaba. No obstante, iba despacio sin llamar la atención, no quería que los periodistas le atraparan. Pudo ver perfectamente como el peliazul acaparaba toda la atención y eso era justo lo que necesitaba para llegar a su destino. Iba a tener que sumergirse en el agua para evitar que vieran como se transformaba y fueran a por él. Mantenía la cabeza baja ocultando sus cabellos verdosos con el sombrero pirata que le dejo Russell. Esa vestimenta aún se le hacía extraña el llevarla, pero admitía que era más cómoda que la que solía usar habitualmente. Sin embargo, su mala suerte, aquella que durante muchos robos aparecía haciéndole fallar, hizo acto de presencia. Viendo ante sus ojos unas piernas que tenían medio ocultos los pies en la arena. ¿Acaso Russell no llamo la atención de todos? El miedo había empezado a inundar todo su ser, su mente pensaba en ese instante en todos esos temores haciéndose realidad, algo que le impedía concentrarse en elaborar un plan para sortearle. Lentamente fue levantando la cabeza, observando como en la ropa de ese desconocido había balas, incluso su ropa dejaba claramente que se trataba de un cazador, el típico que vendía la presa al mejor postor, viva o muerta. Finalmente, su mirada se cruzó directamente con la de ese sujeto, rezaba a todos los dioses que no le reconociera, que se marchara con los demás al oír hablar a Russell de cómo le hipnotizo. Por suerte sabia mentir de tal forma que cualquiera creería que diría la verdad y su semblante se mostraba serio, sin reflejar ese miedo que ya le había inundado.

− ¿Tú también vienes a hacerte con la presa? − Pregunto aquel hombre fornido y serio que poseía una cicatriz en la mejilla. − ¿O solo vienes a verlo? –

−No creo que exista, sinceramente. Creo todo se trata de un montaje de ese periodista, quien se ha aprovechado de los delirios de mi capitán. – Dijo Shifty seriamente. Pero la risa del contrario le confundió con levedad. − ¿De qué se ríe? ¿Acaso dije algo gracioso? ¿O es que vos creéis en sirenas, unicornios y dragones? –

Alzo por un momento el collar que llevaba con una enorme escama. – Se que existen, una vez me encontré con una y esa puta me intento comer sumergiéndome al fondo del mar. Por suerte tenía mi arpón y la apuñale. Pero su carne es puro manjar para los tiburones y estos no dejaron rastro, solo la escama que había en mi arpón. U si tu capitán ha visto y estado con uno de ellos, créeme que yo pienso cazarlo y mostrarle al mundo que no estaba lo… ¿Hacia dónde estás mirando? −Girándose de golpe para ver hacia el horizonte pensando que vio la sirena entre ese muro de piedra.

El sol estaba cayendo más y ya ni se podía ver por culpa del acantilado que ocultaba la playa. Los minutos pasaban y ese demente sanguinario no dejaba de hablar, pero ahora entendía porque esa voz le impidió ir a la playa cercana del puerto, guiándole a la cual se encontraban en esos instantes, ¿Tal vez la mar echaba de menos a sus sirenas? ¿O fue el dios Poseidón? Dejo de pensar en ello, sus nervios estaban empezando a atacarle, pues la paciencia nunca fue su punto fuerte y aun no sabía cómo iba a lograr que ese mal nacido se fuera de allí con los demás. Tenía que deshacerse de él. Tenía que entrar al mar, pero sobre todo, necesitaba ayudaba para alejarle. Tal vez por eso había empezado a mover su muñeca de tal forma que los últimos rayos del sol dieran un pequeño brillo para que Russell lo viera. Pero el hombre comenzó a sospechar, debía de estar muy sediento de limpiar su nombre o de deshacerse de él. Mirándole con una sonrisa suave ocultando lo mejor que podía sus propios nervios y temor.

−La puesta de sol es hermosa, aunque es una pena que ese muro lo oculte. Debería ir con mi capitán, está perdiéndose detalles que a lo mejor le sirven para dar caza a su tritón. Yo le avisare si diviso algo. – Intentando parecer alguien amable y de alta mar, pues eran a esas personas de las cuales el mundo solía aprovecharse.

−Si, tienes razón, además esos idiotas montaron mucho alboroto con sus cámaras y dudo que venga hoy. – Estaba dejando de mirar el mar cuando noto algo raro en sus pies. − ¿El mar esta subiendo por la roca sin chocarse contra esta?... ¿Pero qué…? – No tardo en ver que intentaba llevar al muchacho y en su cabeza todo comenzó a tener sentido. − ¡TÚ! ¡Tú eres esa puta sirena! −Amenazándolo con el cuchillo mientras se acercaba a este.

Cuando el mar reclamaba algo parecía ser que carecía de paciencia, aunque también podía verse como si le estuviera ayudando a llegar al mar a tiempo. Pero por culpa de eso fue descubierto, y ahora tenía que lidiar con ese sujeto armado y peligroso carente de buenas intenciones. Trago fuertemente su propia saliva, intentaba pensar que hacer o como salir de ese problema, pero cada vez lo tenía más difícil. Había dado unos cuantos pasos hacia atrás para evitar que el mar le tocara, la idea de transformarse delante de ese hombre no le agradaba en absoluto ni delante de todos esos periodistas que seguro que desviaron la mirada ante los gritos de ese hombre. Su cerebro casi no podía pensar por culpa de ese miedo que le invadió en milisegundos, más debía mantener la calma y seguir mostrándose sereno. Fue en ese instante que recordó lo que le contaron los tripulantes, habían pensado que Russell sufrió un golpe de calor, ¿Y si…?

− ¿Se encuentra bien? ¿Le ha dado una insolación por el calor? Yo no soy ninguna sirena para empezar, estoy más plano que una tabla. –

Los gritos de un hombre habían acaparado la atención de los periodistas, ni si quiera pudo volver a conseguir su atención para que Shifty entrara al mar. Al girarse pudo apreciar como todo se estaba yendo por la borda, y eso que sus tripulantes aceptaron a que algunos se tendrían que vestir como una hermosa sirena. Sin embargo, todo eso le dio igual cuando vio como ese sujeto de mala muerte amenazaba al peliverde. Una ola de colera y preocupación le inundo por completo, no dudo en ir allí tan rápido como se lo permitieron sus patas de palo. Le dio igual si los periodistas se les quedaban mirando o si decidían ir a comprobar esas palabras. No iba a permitir que nadie le hiciera daño al ladrón. La noche ya estaba casi encima de ellos y la mar parecía reclamar cada vez más a Shifty, haciéndole tener la imagen del peliverde siendo apuñalado y exhibido en algún museo disecado. Sin darse cuenta se había puesto a correr hasta poder ponerse en medio de esos dos, colocando al ladrón tras su espalda impidiendo así que pudieran hacerle algún daño. Tenía el ceño completamente fruncido y amenazaba con el garfio a ese sujeto, que tuvo la osadía de amenazar al contrario. No dudaría en matarlo sin vacilaciones, pues al ser un pirata no era la primera vez que tenía que derramar sangre. Sería capaz de eso aun sabiendo que eso significaría abandonar la tierra firme que consideraba como su segundo hogar después de la mar.

−No me obligue a pelear, Señor. Él no era esa sirena, yo fui quien le vio y estuve cara a cara. Y dudo mucho que aparezca ya, debido a que ha dejado claramente sus intenciones. – Hablando seriamente sin bajar ni un milímetro su garfio.

− ¡¿Y cómo explicas que el mar actué así?! ¡No me…! –

−Esta playa, puede tener corrientes que te succionen como un torbellino, o que en la noche suba de forma diferente a lo que estamos acostumbrados, si ni si quiera hay olas decentes. −Explico Russell interrumpiendo al hombre antes de que continuara y terminara por poner la duda en los periodistas.

Se estaba aferrando a la ropa del pirata, estaba empezando a sentirse algo raro, pero la preocupación y el miedo eran mayor. No quería acabar muerto, no quería ser descubierto, pues eso significaría que tendría que irse y era consciente de que no sobreviviría en mar abierto. Ese miedo que le estaba haciendo incluso temblar con levedad, le impedía escuchar con claridad la conversación de Russell con ese cazador. Sentía como la esperanza le abandonaba a pasos agigantados y aun así una pequeña parte sobrevivía a esa tragedia que venía con el temor. Su respiración comenzaba a agitarse y la idea de cantar para hipnotizarlos a todos y borrarles la memoria era cada vez más tentador. Sus manos se habían soltado de la ropa de Russell sin darse cuenta, e iban a un paso lento hacia los oídos del pirata con el único fin de poder protegerle de ese poder. No quería borrarle al peliazul la memoria, no después de todo lo que pasaron en esos días, pues gracias a Russell sabia como nadar con esa cola de pez, sabia bucear, sabia más acerca de las sirenas, aunque su origen siguiera siendo todo un misterio. Pero también…estaba ahí, en medio, protegiéndole y arriesgando su vida. Eso era algo que nunca antes nadie había hecho por él. Estaba a punto de empezar a cantar cuando fue interrumpido sin previo aviso.

−¡FUE TODO UNA FARSA!¡LA SIRENA ES SOLO UN TRIPULANTE DEMENTE QUE SE CREE UNA SIRENA Y SE VISTE COMO TAL! –

Aquel grito hizo que todos se girasen a excepción de Shifty, el cual su mirada se había cruzado con la del pirata. Era consciente de que había sido pillado con las manos en la masa, pues por las expresiones del rostro de Russell supo cuales eran sus intenciones. Pero este parecía estar acostumbrado a situaciones así y actuó como si se fueran a dar un beso, aunque solamente llegaron a un abrazo en donde rodeo el cuello del peliazul. Los brazos del contrario por alguna razón, le transmitían esa protección y seguridad que necesitaba en ese momento. No quería imaginarse nada más de lo que podría pasarle, quería que esos periodistas y ese mal nacido que solo quería dar caza a la sirena, se marcharan. Le estaba agradecido a Russell por su paciencia y disimulo sin llegar a delatarle. Se empezó a percatar que todos se marchaban de esa playa, pero no se sentía para nada aliviado. Algo dentro de él había surgido, como un leve malestar que recorría todo su cuerpo y que ni si quiera los brazos del capitán pirata podían aliviar.

Estaba a punto de atacar a ese cazador debido a la tensión del ambiente, la cual incluso se podía cortar, cuando escucho la voz de uno de sus tripulantes. ¡Por Poseidón, que habían sido salvados! Aunque al girarse pudo encontrarse con el brillo de dos hermosas esmeraldas que le miraban fijamente, llegándole a cautivar hasta tal punto que cualquiera podría pensar que cayo en un hechizo de amor. No le costo mucho saber que estuvo planeando el ladrón, usar esos poderes cuando no lograba dominarlos del todo era como firmar su propio suicidio y cavar su propia tumba. Pero entendió su desesperación y temor, además nada de eso habría ocurrido si no hubiese sido un bocazas que preocupo tanto a su tripulación que estos fueron a hablar con la persona menos indicada. Aun así, tendría que recompensarles con unos enormes barriles de ron de primera clase, pues sin ese grito habrían perecido. Y a Perro le iba a comprar unos cuantos juguetes y una enorme cama para mascotas, e incluso un hermoso collar a juego con sus ojos verdes o de color negro. Abrazo al contrario como si su vida dependiera de ello, en un intento de calmarle mientras observaba disimuladamente como todos con cara de enojo y molestia, se iban de aquella playa oculta. No tardarían mucho en estar a solas, y por lo que podía ver en el cielo que ya era mas nocturno que el de un atardecer, el ladrón podría entrar en el mar antes de que el ultimo rayo de sol se ocultara en el horizonte que no podían vislumbrar con claridad, a excepción de algunos agujeros que estaban en aquel muro.

−Todo está bien, Shifty… Ya se están largando, aguanta unos segundos más, por favor. −Rogo el pirata cerca del oído del contrario

No pudo responderle al ver por encima del hombro de Russell, se iban esos últimos rayos de sol desapareciendo poco a poco. No iban a tener mucho más tiempo y la noche estaba reinando cada vez más, reclamando su llegada junto con la luz azul de una hermosa y brillante luna, que nunca antes el cielo nocturno había mostrado. Debía aceptarlo, no quedaba mas tiempo y la voz que siempre le acompaño diciéndole que hacer o cuando debía de volver al mar, estaba en completo silencio, dándole a entender aquello que no deseaba ni quería pues no pudo explicarle nada a su hermano Lifty. Esa calma que sentía dentro de él a muchos le habría asustado o atemorizado, pero a él le decía que todo estaba bien, que no pasaba nada y que los errores que cometió en el pasado no importaban porque sus seres queridos iban a estar bien. Desconocía cuanto tiempo paso abrazando al pirada pero sus piernas comenzaron a temblar, notaba como flaqueaban cada vez más hasta que llego a un punto en donde dejo de sentirlas. Se intento agarrar todo lo posible a la ropa del contrario, pero incluso sus propias manos carecían de la fuerza necesaria.

−Shifty, ya se han… ¡SHIFTY! −Grito Russell alarmado al notar como el peliverde ya no podía estar de pie, pero tampoco tenía la cola de pez. − ¡¿Qué te pasa?! −Sentándole en la piedra, sin dudar en tenerle entre sus brazos tras meterle las piernas en el mar, aunque solo fuera un poco, pero la mar ya no le reclamaba.

−Russell…−Agarrándole la mano para hacer que le prestara atención y poder tener valor. – Si ves a mi hermano, dile... dile que lo siento, que lamento no haberle dicho nada. Que tiene una cuenta con dinero suficiente para vivir y que vuelva a estudiar por…porque nunca debí permitir que fuera un ladrón como yo…−

No quería aceptar lo que estaba pasando y mucho menos quería oír esas palabras de despedida del ladrón. – Shifty, no digas tonterías, vas a verle tu mismo y vas a decírselo en perso…−Fue interrumpido cuando sintió la mano del contrario en su mejilla. – Shifty…−

Negando levemente con la cabeza ante esas palabras de aliento. – No hay más tiempo…yo ni si quiera debería estar…aquí. Cuando fuimos…a robar tu tesoro…yo quede atrapado en el fondo del mar cubierto de oro. −Ahora todo empezaba a tener sentido para él, porque volvió, porque la mar le dio esa oportunidad. −Era una muerte constante, hasta que un día aparecí en la playa… La mar me salvo, pero con la condición de ser un tritón unos días…y volver a ella. −Acariciando la piel de la mejilla del pirata. −Gracias por…ayudar a este ladrón pecador y hacerme sentir cosas que nunca pensé que llegaría a sentir en tan poco tiempo. −A medida que hablaba se le dificultaba más, las fuerzas le abandonaban, pero aun así mantenía la calma.

Las lágrimas se habían amontonado en sus ojos, incluso aquel que siempre llevaba tapado por un parche. −No…por favor, sigue luchando. −Fue en ese momento cuando vio como las piernas del muchacho se transformaban mostrando aquella hermosa cola verde de tritón. − ¡Shifty! ¡Te estas transformando! −Diciéndolo alegre con la ultima esperanza reflejada en su mirada.

Únicamente pudo mostrarle una sonrisa mientras seguía acariciándole con suavidad. Ahora entendía porque su corazón latía así o porque se sentía protegido cuando Russell estaba cerca, nunca creyó que un sentimiento así pudiera surgir en tan poco tiempo.

− ¡CAPITÁN! ¡SHIFTY! – Gritaron victoriosos los tripulantes desde el camino que baja a la playa.

Alzo su brazo con el garfio para que los vieran, estaba alegre porque el peliverde iba a recuperarse y todo iba a terminar bien, o eso era lo que creía. No tardo en escuchar un quejido proveniente del ladrón. Nada mas verle pudo apreciar como en la punta de las aletas de la cola comenzaba a inundarle algo dorado que lentamente iba subiendo ¿Acaso se estaba volviendo en una estatua de oro como le conto? ¡Eso era imposible! ¡No podía estar ocurriendo eso, por unos asquerosos segundos! Su corazón comenzó a acelerarse, inundándole una preocupación y una tristeza que le arrebataron toda pequeña esperanza. Shifty estaba entre sus brazos y no podía hacer nada, no sabia ni como ayudarle o como librarle de ese castigo por no cumplir la condición de volver al mar antes de que la noche reinara. Sujetando la mano del ladrón con firmeza, teniendo claro en ese instante que no iba a dejarle, pues se negaba a estar en un mundo en donde no estuviera él. Nunca pensó que llegaría a sentir algo así, muchas veces se acostó con mujeres y prostitutas, pero Shifty era diferente, en el brillo de su mirada vio algo que le cautivo, enamorándole a pesar de que nunca pensó que llegaría a ocurrir tal cosa y menos aun por alguien de su mismo sexo, pero… ¿Quién era él para decirle al amor de quien debía enamorarse? Poseidón les había unido y la mar les concedió la oportunidad de que sus almas se encontraran para hacerles saber que juntos eran un solo ser. Sin embargo, el destino estaba arrebatándole ese tiempo que pudieron estar juntos. Viéndose obligado a abrazar con más fuerza a Shifty al notar el peso del oro, parecía como si el mismo océano estuviera reclamándole y devolverle a la profundidad en donde quedo cautivo. Alzo la mirada para ver a sus tripulantes acercándose y notando en sus rostros la preocupación reflejada, o al menos en Peste, quien intentaba correr todo lo que le permitían sus viejos músculos. Pero no podía curar al ladrón, porque lo suyo se podía decir que era una maldición del mar y como en muchas historias para eso no había cura.

−Russell, vete… no se si te volverás en una estatua si sigues…−

− ¡No pienso irme, Shifty! −Intervinío el pirata sin dejar de abrazarle y volviéndole a mirar a los ojos.

Teniendo pequeñas lagrimas asomándose en sus ojos, sintiéndose en parte alegre porque no quisiera dejarle, pero también entristecido, no se merecía correr el mismo destino que tenía.− No quiero que mueras…ellos te necesitan…no deberías morir por…−

−Prefiero morir mil veces a perderte una sola vez, Shifty. ¿Acaso no lo entiendes? No voy a dejarte solo, Poseidón nos ha unido y estoy seguro de eso, porque en estos días tu has sido mi mayor aventura y mi corazón que solo había latido así para la mar, también late con esa calidez cuando estoy a tu lado. – Apoyando la frente en la del contrario dejando que una sonrisa tranquila apareciera en sus labios, la decisión estaba tomada. Wildfred sería un gran capitán y cuidaría de todos.

Las palabras del pirata habían logrado llegar a su corazón, rompiendo el muro de frialdad que tiempo atrás construyo para evitar que le hicieran mas daño y proteger también a su hermano, evitando que lo usaran en su contra. Sus miradas aún se mantenían unidas en un momento único en donde solo ellos dos importaban. Sabia que su hermano al igual que la tripulación de Russell, iban a estar bien. Además, su gemelo recibiría una carta junto con el numero de esa cuenta, ya no iba a poder protegerlo más, pero si iba a poder darle una vida mejor, como la que soñaban cuando eran pequeños. Acaricio con suavidad y por ultima vez la mejilla del ojiceleste como si se fuera a romper en cualquier momento. Y al ver como si brazo empezaba a quedarse rígido a consecuencia de aquel oro que seguía cubriéndole, no dudo en besar apasionadamente al pirata en un ultimo impulso de su corazón. Sentir la suavidad y la calidez de esa piel por última vez junto con aquel beso correspondido, era todo lo que necesitaba en ese momento para sentir una pura y eterna felicidad. Escuchando de fondo la voz de su hermano, diciendo su nombre en un vano intento de despertarle, pero ya no podía verle.

Tanto el tritón ladrón como el pirata, cerraron los ojos en la unión de aquel beso. Shifty rezo a la mar para que su condena no fuera compartida, pero aquel beso de amor les había unido haciendo que compartieran el mismo destino y se transformaran ante la mirada de la tripulación del capitán y de Lifty que igualmente se acerco hasta donde el medico se lo permitió para que no acabara igual a aquel par.
El oro termino de cubrirles, reflejando el brillo de la luna azul y de las olas de la mar. Quedando por siempre unidos en un beso eterno que demostraba que el amor nunca conocería de limites ni de reglas y que siempre, daría felicidad a aquellos que le aceptaban en sus vidas.

The end

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Notas de Shifty Braginski (Autor):

Lamento mucho no haber actualizado antes esta historia, casi no tenía tiempo para escribir y he de admitir que incluso me costó escribir el final de esta maravillosa historia. Soy consciente de que a muchos esta ship no les gusta, pero un ladrón y un pirata tienen mucho en común, aunque el pirata sea un buenazo retirado(?) ~

Comunico que espero estar más activo, aunque también hago dibujos y comisiones, por lo tanto, si no me ven posiblemente este en mi pagina de Facebook "Shifty Braginski Draws" subiendo nuevos dibujos que con esmero dibujo.
Pdt: Tengo intención de hacer uno del final de esta historia. Pero mi inspiración siempre quiere hacer más a pesar del poco tiempo que dispongo.

Si tienen alguna sugerencia, de alguna ship que quieran leer de este fandom o de otro pueden pedírmelo sin ningún problema, únicamente les pido que sean pacientes. Un saludo de este humilde escritor, y nos vemos en la próxima historia~
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