Gula.

.

.

En el amor, como en la gula, el placer es una cuestión de máxima precisión.

ÍTALO CALVINO.

.

.

El fic, a pesar de hablar de uno de los pecados capitales traídos al Universo Koi suru boukun, no tendrá referencia a algo religioso y trate de darle un enfoque de comic, como los pequeños extras que la sensei nos regala de vez en cuando y nos matan de risa. No me comparo para nada, pero me esfuerzo al menos en sacar alguna risilla por ahí.

.

.

Quiere arrepentirse, todavía está a tiempo de regresar y cancelar la reservación con tan solo una llamada.

Sus pasos son cortos y dudosos, todavía no está muy decidido, la oscuridad y el aire, le dan una sensación de vacío.

Un escalofrió recorre su espalda, sabe que no debe hacerlo. Un gato se atraviesa por su camino y le da un buen susto. Quería gritarle y ahora esta sobresaltado.

El coraje que tiene, no lo deja pensar bien. Souichi una vez más se la ha jugado, tal vez no es malicia, tal vez de verdad tiene mucho estrés y trabajo. El hombre es un estuche de excusas cuando el otro quiere, cuando tiene tantas y tantas ganas, lleva mucho tiempo planeándolo.

Trata de adivinar a ese hombre, se fatiga cada vez que lo justifica como tantas otras veces.

Sin embargo, esta vez el enfado lo lleva a continuar, ignora lo más que puede la culpa que comenzó, antes de siquiera dar un paso fuera del departamento.

.

.

El lugar donde entra, es elegante, todo adornado al más estilo minimalista moderno. Con seguridad y aplomo, sigue al caballero que lo guia. Cuando se sienta a la mesa, la culpa insiste, piensa:

- ¿Está bien que lo haga? ¿Me odiara por esto? -

.

.

Sabe que no está nada bien lo que piensa hacer, y que incluso mintió para llegar allí, para que no sospeche.

Piensa cuanto quiere hacer partícipe al amor de su vida, pero Souichi no lo entiende, siempre se queja de sus cursilerías, ahora Morinaga cree que su senpai ve repugnante esta obsesión que domina a su amante.

Tetsuhiro lucha contra sus impulsos pero le resulta imposible, a pesar de que tranquilizar su ansiedad solamente le perjudica más.

.

Todavía quiere arrepentirse, pero mira al ejemplar que tiene enfrente ¡Es todo un espectáculo! Esta inmóvil y casi parece un muñeco de cera, pero al mirar mejor, él sabe que bajo esa apariencia, hay toda una variedad de aromas, de suave carne sabrosa y deliciosa, de eso no le cabe la menor duda.

Es un macho bien hermoso, frondoso, grande y apetitoso. Brilla por donde lo mire. No se demora más y comienza con el ritual. Ya no puede detenerse, nadie puede detenerlo.

No sabe por dónde comenzar...hace a un lado las extremidades. Lo hace con mucho cuidado y manos expertas, una a una, mientras los dedos se le humedecen y se impregnan de un olor dulzón. Las sensaciones en sus manos lo hacen querer ir a prisa, pero es algo que debe disfrutar lentamente, dulcemente.

Se detiene un poco a observar, por donde continuar. Fue el turno de la cabeza con bigotes largos y poco estéticos (la verdad eso ya no le importa a estas alturas, lo verdaderamente importante está dentro) Cuando la ha separado lame la base, se deleita con el aroma, y después sorbe los fluidos, haciendo un sonido indiscreto, al tiempo que se le escapa un gemido de puro gozo.

Tras varios chupeteos, le cae el líquido viscoso por la barbilla pero esta tan concentrado, y tan extasiado por la oleada de sabor que se mantienen en sus papilas, que no se da cuenta de que se le mancha la camisa. Cuando termina, hace la cabeza a un lado y continúa.

Ahora toca lo más difícil, el premio gordo, tiene que deslizar la piel de la carne jugosa, con habilidad y tiento, si es que no quiere que se pierda nada.

- ¡Oh, sí, ahí está, si! -

Bajo el primer jalón puede ver la carne rosada. Continua tirando la piel que cubre la masa pulposa, limpia, hasta que por fin queda el cuerpo desnudo; bello y hermoso, exquisito y suculento, ¡Es imposible resistirse a algo así! Abre la boca y, colorado, se lo mete en la boca.

- ¡Umm… umm…! -

Expresa con delirio mientras saborea.

Repentinamente, alguien le interrumpe ¡Está gozando tanto! Aún tiene mojados los labios y pasa la lengua sorbiendo los jugos.

- ¿Todo bien? ¿Cómo está la langosta? Es la mejor que tengo -

Le dijo el mesero.

- Esta deliciosa…...

Contesta, relamiendo el jugo de sus dedos.

- Lo malo es mi problema con la acidez. Tengo que tomar antiácidos, o eso me dice el médico. Pero qué es la vida sin algún capricho de vez en cuando -

- ¡Así se habla señor! Tome, este va por la casa -

Le dice, el camarero al tiempo que le sirve otra copa de vino.

- Gracias, es muy amable-

.

.

Lo único malo, piensa Morinaga, va a ser la regañina que le dará su senpai en cuanto llegue a casa con el olor a langosta encima. Pero bien merecía la pena.

.

.

.

- Te dije que cancelaras, ¡Como se te ocurre comerte tú solo una langosta que era para los dos! -

- ¡Ayyyy! Ya no me regañes senpai, con el dolor de estómago y mis agruras tengo suficiente...te llevare cuando no pongas excusas -

- Eso te pasa por atascado y no son excusas, de verdad debiste avisarme antes, hay mucho trabajo. Tratar de sorprenderme, no funciona -

.

.

Morinaga siente que algo ligero es arrojado sobre su cabeza, lo toma y sonríe mirando a senpai.

- Anda, tomate esos antiácidos o pasaras una noche endiablada -

- Si senpai, te juro que no vuelvo a irme sin ti a cenar -

- ¿Quien está reclamando por eso? ¡Baka! -

.

.

.

Y así, Morinaga paga su gula, pero no solo él, Soiuchi tiene que soportar sus lloriqueos y suplicas, "Que le sobe la panza" "Que necesita caminar y quiere que lo acompañe"

.

.

En el amor, como en la gula, el placer es una cuestión de máxima precisión.

ÍTALO CALVINO.

.

.

Como siempre, pueden comentar si lo desean, tal vez se animen a hacerme ver mi humor negro xd.

Saludos!.

.

.

.