Pecados.

Capítulo 7.

Lujuria.

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La lujuria merece tratarse con piedad y disculpa cuando se ejerce para aprender a amar.

DANTE.

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Miércoles 7 de la mañana.

Ese estúpido animal.

¿En qué momento accedió a cuidar de él y meterlo en su departamento?

El reloj sobre el respaldo de su cama ya marcaba las 7 am. Contaba con el tiempo suficiente de pasarse corriendo por la cocina, dar unos tragos a su café y engullirse de prisa unos bocados de pan con mantequilla. Seguro Morinaga lo reprendería por el descuido a su salud, pero ¿Porque el idiota no lo despertó si sabía que debía salir temprano? Ya no le importaba saber la respuesta, ahora su prioridad era encontrar al culpable de aumentar más su atraso.

De mal modo levanto su mochila, esta estaba mojada y apestaba a orines. Con una puntería de pitcher de béisbol, alcanzo a atinarle un golpe con uno de sus zapatos deportivos, se carcajeo por su bien tino. El chillido del chucho causo alarma en Morinaga, quien con un mandil negro y el ceño fruncido apareció con el cachorro entre sus brazos.

- ¡Senpaiiii! ¿Qué le haces a Toti? -

Souichi solo pudo sentirse avergonzado al ver los ojos de su amante, que lo miraban haciéndolo sentir culpable, todavía tenía el otro zapato listo para lanzar un disparo más, pero se la pensó ante aquellos ojos oscuros que lo miraban con desaprobación.

- ¡Ese perro es un chillón! Apenas y lo roce –

- Es un cachorro, ¡Miralo! Todavía está temblando, a Kanako chan no le gustaría saber que no cuidas de él como prometiste que lo harías –

La mención de su hermana, lo hizo sentir más culpable, pero no lo suficiente, porque con un molesto gruñido entrecerró los ojos y reclamo.

- ¿Prometí, bastardo? Tú me metiste en este lio. ¿No fuiste tú quien le dijo que te encargarías del animalejo, cuando me opuse? –

Morinaga bajo despacio al perrito y le dio unas palmaditas en el trasero indicándole que se fuera a otro lado.

"Se niño bueno y no mires como pelean tus papis, pensó aguantando la risa. Si su senpai se enterara"

- Bueno, eso es cierto, pero hicimos un trato si no mal recuerdo. Tu aceptarías al cachorro aquí y yo te ayudaría unos días en el laboratorio, y no me digas que no lo he hecho. Ya hemos avanzado hasta casi terminar y puedas entregar los resultados a tiempo –

Souichi se frotaba la barbilla meditándolo, pero era claro que se debatía por algo.

- ¿Crees que es un trato equitativo después de que este animal del averno ha destrozado todo mi departamento? -

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Cuando Toti escuchaba pasos, de que a por fin llegaban a casa, el perrito se la pasaba ladrando hasta que alguien le hiciera arrumacos. Parecía un reloj despertador con pelos: guau guau guau solo se callaba cuando Morinaga le ponía una mano encima y la deslizaba por su lomo. Y a veces ni eso de acariciarlo era necesario, con un simple toque, el cachorro se callaba.

Sin embargo, para Souichi era una molestia, casi se arrancaba los cabellos al descubrir cada nuevo destrozo en su hogar, y lo peor, que parecía meterse solo con sus cosas. ¿Porque al estúpido de Morinaga no le destruía nada?

Una noche, cuando entraron, sus cigarrillos que se mantenían en la mesa de la diminuta sala, estaban rotos, babeados y regados por toda la pequeña alfombra. Y al entrar, el olor de la mezcla a tabaco y esencia natural del perro; le revolvieron el estómago. Pero no, a su amante no le maltrato ninguno de sus cuadernos de notas, o sus bolígrafos, ni siquiera la corbata roja que colgaba invitando a jalarla y mordisquearla.

Ante el aura asesina de su novio, Morinaga había corrido a proteger al chucho, y el animalito parecía fascinado en los brazos del joven alto. Souichi antes de estallar, eligió irse a su cuarto advirtiéndole a su acompañante:

- Ya que te causa tanta ternura, recoge todo lo que rego y limpia. Aquí huele a zoológico -

En su habitación, Souichi, aunque molesto, comprendió que no odiaba al animalito. Lo que no podía soportar era esa manía constante para tratar de conseguir atención. Para eso, con Morinaga era suficiente, soltó una pequeña sonrisa maliciosa ¿Acaba de comparar a su amigo con un cachorro? Pues igual, en esa lucha por obtener la atención del rubio, no le iba bien ni a un cachorro, ni al otro.

Recordó que el día que Morinaga regreso feliz, porque tendría una semana de vacaciones, el muy impaciente logro que se acostaran, todo iba bien; con una excepción. Toti no dejaba de ladrar, solo hasta que Morinaga que estaba muy concentrado embistiendo a su amado, bajo la mano para tocar rápidamente al cachorro. No es necesario decir el grado de incomodidad que Souichi sufría. Mentalmente pensó que Toti entendió qué era lo que estaba sucediendo en esa habitación y más porque cuando casi finalizaban en éxtasis, el perrito se había callado y se asomaba desde la mesilla de noche.

Sintió escalofríos cuando se topó con la mirada del cachorro, y no exactamente el que estaba encima de jadeando y gimiendo dejando toda su carga dentro de él.

Sábado a las 11:30 de la noche.

Nunca antes se había enfrentado a esta extraña incomodidad. Era una rara combinación; y cuando lo noto era demasiado tarde. Morinaga ya estaba entre sus piernas, gimiendo junto a su oído; pero Souichi no parecía ni disfrutarlo, ni estar a gusto.

Claro que su amante lo noto, Moringa siempre preferia una posición que le permitiera ver la cara de Souichi, como se mordía el labio inferior al punto de casi hacerlo sangrar, cuando apretaba los ojos y sabía que era una señal de su rudeza, los gestos que precedían al grito ahogado cuando estaba a punto de correrse entre sus brazos. No le importaba que tuviera que dejar otras poses más exquisitas para otras ocasiones. Mientras seguía enfundado en el rubio, quiso confirmar sus sospechas.

- ¿Todo bien? –

Souichi titubeo, aun ruborizado dijo:

- Siento que tiene mucho pelo el colchón -

Morinaga soltó una carcajada.

- He lavado diario las sabanas y el edredón. Solo relajate –

- ¡Callate! ¿Cómo voy a relajarme cuando esa bola de pelos esta mirándonos y quiere subirse a la cama!

- Únicamente de esa manera se calla, cuando cerramos la puerta ladra tanto, que terminara despertando a todo el vecindario –

Morinaga después de esa explicación, ataco el cuello de Souichi en las zonas que el conocía como sensibles. Por su parte Souichi no estaba convencido, por lo que empujo el cuerpo sobre él.

- Vamos Souichi, ambos necesitamos esto. Si quieres le vendo los ojos a toti –

- ¡No quiero hacerlo, bajate de mí! –

El suspiro de frustración de Morinaga y su ceño fruncido en molestia, simplemente fue ignorado. Decidió girarse en su lado de la cama y tratar de dormir. Morinaga, pensó que al final, ese lindo cachorro era un anticonceptivo natural. Se maldijo por no refrenar su impulso en aceptar cuidar de la mascota de su querida "cuñada" y al mismo tiempo sonrió al captar que toti no era el único en esa habitación con problemas para comunicarse.

Domingo 7 de la Mañana.

El celular de Souichi sonó.

Souichi se despertó, ese maldito sonido; odiaba que llamaran tan temprano. A tientas, sin abrir los ojos, comenzó a dar manotazos buscando el dichoso aparato, de repente, se acordó que su celular se había quedado en el sillón de su pequeña sala la noche anterior que había sido arrastrado a la cama.

Maldijo en un susurro y volvió a acostarse sobre su almohada, se tapó hasta la cabeza, en un intento de retomar su descanso. Ni se preocupó de que el celular seguía sonando y que el dueño del móvil estaba a su lado, en su mismísima cama. Pensó irritado que el teléfono era de Morinaga y por ende su obligación era atenderlo.

Morinaga se movió inquieto en la cama y todo adormilado, hablo:

- Senpaíiii, contesta –

Souichi irritado por la poca consideración que mostraba su amante, dijo fríamente.

- Es para ti, así que cogelo tú -

Morinaga volvió su vista a Souichi, encontrándose con una cabellera extendida por toda la almohada y seguramente enredada, se rio y murmuro.

- ¿Cómo sabes que es para mí? -

- Es tu celular baka -

Jdhsysb# entre dientes, Morinaga dijo algo ininteligible y se apoyó en su codo derecho pasando su otro brazo por encima de Souichi para tomar el celular que estaba junto a una pequeña mesita. En el proceso aplasto un poco a su amante contra el colchón.

- Ugg

- Sí? Aquí Morinaga –

Tras escuchar, volvió a decir

- Sí …aquí esta –

Dejo el celular a un lado de la cabeza de Souichi y se dejó caer de nuevo en la almohada, para decir.

- Es Kanako chan –

Souichi a estas alturas, quería soltar unos buenos tacos, pero con su hermanita esperando en la línea, solo respiro con fuerza antes de responder.

- ¿Que pasa Kanako? Es domingo, el único día que puedo levantarme tarde -

- ¿Porque no contestas tu celular niisan? Te he marcado varias veces, debió ser una larga noche si Morinaga san regreso y fue el quien contesto-

- ¿Que tratas de decir Kanakoooo? -

Souichi sintió un muy conocido cuerpo duro y caliente que se apretó contra su espalda. También sintió como una mano dura y caliente se posó sobre su vientre, la misma que comenzó a ascender lentamente hacia su pecho. Pero aun peor, algo muy duro y caliente empujó contra sus nalgas.

- Grrrr..

- Auch!...

El gruñido de Souichi y el aullido de dolor por el codazo que el rubio propino a su travieso amante, desconcertaron a Kanako. Pero su hermano mayor no le permitió decir nada.

- Tienes que venir enseguida por ese perro –

Kanako reconoció ese tono, algo muy común en su hermano cuando algo no era negociable.

- ¿Toti? Pero ¿por qué? Es un buen perro y prometiste cuidarlo por unos días, solo faltan dos nii –

- Porqueee...

Morinaga le había pescado un pezón y lo frotaba sin mucha delicadeza. Souichi trato de detener su mano con la suya, pellizcando la escurridiza mano logro atraparla. Necesitaba concentrarse y dejarle claro a Kanako que ya no aguantaba a ese chucho. Era su oportunidad para salvar lo poco que quedaba en buen estado en su departamento.

- ¡Me está destrozando los muebles! Acabo con los cojines del sillón, mordisqueo vario de mis zapatos y deja mierda por todos lados –

De hecho, había dejado heces en uno de sus zapatos deportivos favoritos, los que fueron a parar a la basura.

- Es un buen perro, pero se siente incómodo por estar en un lugar extraño, debes comprenderlo –

Bloqueado el camino a los pezones de Souichi, Morinaga zafo su mano y cambio de rumbo a uno más interesante. El rubio cruzo las piernas de golpe para impedir que esos descarados dedos comenzaran a tocar cierto punto sensible sobre su pene.

- Estoy mucho más incómodo yo, este animal es un demonio -

- No hay nadie en la casa niisan, Toti moriría de hambre, ¿Te importan más tus muebles? ¿No te importa dejar a tu hermana pequeña preocupada? -

- Eso es jugar sucio Kanako -

Morinaga logro liberar su mano atrapada entre los muslos de Souichi y opto por un lugar más peligroso: la retaguardia. Esa mano hábil que le hacía perder la razón, le acaricio el trasero. Y continúo deslizándose, entonces encontró lo que buscaba para introducir primero un dedo, posteriormente dos de sus largos dedos. Souichi abrió los ojos y estuvo a punto de soltar el celular para empujar a su osado amante, que también le lamia la oreja.

- Mmmmm

- Pero tú no cuidas de Toti, lo hace todo Morinaga san ahora que está de vacaciones, por eso atrasamos el viaje -

Imposible, simplemente era imposible concentrarse. Los dedos de Morinaga tan grandes y rudos lo estaban sacando de sus cabales. Kanako continuaba con sus suplicas y recomendaciones.

- Por favor nii, sólo tienen que aguantarlo dos días mas, frotale la cabeza y se tranquilizará y más que todo le gusta que corran con él -

- No tengo tiempo para eso, ven por tu perro antes que termine sacándolo a la calle -

- Tu puedes cuidarlo niiisan –

Sintió un toque en ese punto sensible dentro de él y casi grita a Kanako.

- ¡No! No puedooo mmmm –

Ya no sabía si se lo decía a Kanako o a Morinaga.

"Sí que puedes"

Morinaga le susurro soplando en su oído.

Souichi no podía aguantar más, no podría hablar así con su hermana. Quería colgar y moler a golpes a ese imbécil.

No quería siquiera pensar que su precoz hermana adivinara que Morinaga lo preparaba para follar, mientras él hablaba con ella. Cuando trato de girarse para soltarle un puño a su insolente amante, sintió como aquel sujeto saco los dedos de un tirón y los sustituyo por una fuerte embestida con su poderosa erección matutina. Souichi se mordió el labio y, aun así, se le salió un quejido ahogado.

- Agg, ah! Haaa

Después de varios empujes, Morinaga cambio de postura, se sostuvo sobre sus rodillas y se colocó a horcajadas sobre la pierna derecha de Souichi, al mismo tiempo que apoyaba su pierna izquierda sobre su propio brazo. Al sujetarlo de esa manera, su penetración fue más profunda y directa a la próstata, y su muslo izquierdo rozaba precisamente donde más efecto hacía, sus testículos. Souichi se mordió el dedo índice.

Kanako tenía los ojos abiertos en shock, no era tan ingenua para no adivinar que sucedía con aquellos dos.

- Está bien, nii, ya te dejo en paz, parece que soy inoportuna -

- Te llamo después

Dijo Souichi con voz ronca y trato de poner el celular nuevamente en su sitio. El muy acomedido de Morinaga se inclinó hacia delante para hacerlo y con aquel movimiento llego tan adentro del cuerpo de Souichi quien con la sensación lanzó varios sonidos mientras llegaba al orgasmo.

- Agg ahh! ...

Cuando pudo hablar otra vez, se retiró el pelo de la cara y dijo:

- Eres un maldito –

Se encontraba jadeando y débil, incapaz de hacer otra cosa que no fuera quedarse allí tumbado y listo para dormirse otra vez. Entonces Morinaga lo besó, trazando suavemente el contorno de sus labios al principio, y después, preso de pasión incontrolable, se hizo dueño de su boca y buscó desesperado el contacto con su lengua. Aquel beso era casi violento y lo estrechó con todas sus fuerzas, mientras Souichi gemía. Lo dejo de golpe sonriendo al ver que su persona amada, aun tenía esa expresión de alguien que espera ser besado, la boca abierta y los ojos cerrados.

- No amor, soy muy bueno –

Morinaga contesto sínicamente, y lo demostró dos veces más.

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La lujuria merece tratarse con piedad y disculpa cuando se ejerce para aprender a amar.

DANTE.

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Así el final de Pecados.

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¡Saludos!

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