La profesora Úrsula escribió el tema en la pizarra antes de dirigir su tímida mirada a la clase, Diana no quería admitir que ya sabía de memoria el encantamiento, pero lo sabía, siempre estaba adelantada a la clase y sinceramente eso le estaba aburriendo bastante. Todos a diferencia de ella se veían emocionados e intrigados, todos menos ella... y eso le hacía sentirse excluida de ese grupo.

Akko se veía ilusionada, seguramente debido a la relación con su ídolo Shiny Chariot, Diana miro a la castaña unos segundos antes de que comenzara la clase, luego, casi al instante, la profesora Úrsula se dirigió al salón como pocas veces, con seguridad y autoridad.

—Este es un encantamiento difícil pero bastante útil para muchas cosas —todos comenzaron a murmurar, la profesora Úrsula pareció perder un poco de su seguridad, pero la recuperó al poco rato. Sin duda alguna la profesora Úrsula era una de las profesoras más extrañas de toda la escuela de Luna nova—. Dado su complejidad, he decido que para que entren en este encantamiento se reúnan en parejas que yo haré personalmente —todo mundo se quejó por ello, la voz chillona de Akko resonó por el salón con mayor volumen que cualquier otra. Todas las estudiantes murmuraron que la maestra era injusta, pero la señorita Úrsula solo se defendió diciendo que era para ser justo entre todas.

—Deben hallar el mismo número del papel y así se formarán las parejas —dijo mientras ponía trozos de papel dentro de él—. Bien, Diana ¿Nos harías el honor?

—Por supuesto señorita Úrsula.

Diana se levantó y camino con superioridad bajo un montón de murmullos alegando los deseos de las otras estudiantes por tener la grandiosa suerte de ser la compañera de la joven bruja heredera de los Cavendish todas menos Akko, quien consideraba a Diana como su peor enemiga en la escuela.

Diana ignoró ese hecho y siguió su camino hasta el estrado donde, una vez ahí, introdujo su mano para sacar un papelito y que al extender un número cinco se hallaba pintado.

—¡Bien! —exclamó la profesora con su ánimo tan peculiar—. Quien saque el número cinco será la compañera de la Señorita Cavendish. Ahora hagan una fila para que todas saquen su papel.

Las estudiantes se levantaron de sus asientos con ánimo, y con rapidez se hicieron las parejas y ninguna hasta el momento había sacado el número de Diana. Bárbara y Hannah se quejaron incluso de no haber quedado juntas. A una de ellas le había tocado trabajar con Sucy y a la otra con Jasmvnka y fueron sintiéndose miserables con Diana.

—Espero tengas más suerte que nosotros Diana —murmuraron con lastima las dos, la joven rubia tuvo un presentimiento cuando Akko se acercó con Lotte para tomar sus respectivos papeles, aún faltaba medio salón, pero Akko tenía suerte siempre para obtener lo que no quería y en ese momento la asiática no deseaba ser compañera de Diana.

Metió la mano con determinación en el sombrero y, Diana puede apostar, que tomó dos o tres papeles entre sus manos antes de escoger uno pensando que ese sería el par de alguna de sus otras amigas. Pero Diana podía intuir que no era así.

—¡Aquí está! —gimió la chica antes de abrirlo—. Estoy segura que es el número de Amanda.

—Sería bueno tenerte de compañera Akko —respondió la pelirroja—. Serás un buen conejillo de indias.

—¿Qué dices? —preguntó con enojo mientras Amanda y las demás se reían—. ¡Soy tan buena en esto como tú Amanda!

Akko se enfocó más en defenderse de las burlas de Amanda que olvido mirar el número del papel que aún llevaba en las manos, la maestra Úrsula no detuvo la pequeña pelea, puesto que sabía que no era nada en serio, en cambio sí se fijó en el número de Akko para luego exclamar.

—Parece que ya tenemos la pareja de la señorita Cavendish.

La castaña giró con confusión, miro su papel y exclamó con sorpresa, todos en realidad, todos menos Diana quien ya sabía que algo como eso pasaría. Akko se quedó helada en su lugar, y balbuceo acerca de algo incomprensible.

—Por lo menos tendrás la seguridad de sacar una buena nota Akko —explico Lotte tratando de que su amiga reaccionara, Diana peino su cabello con una de sus manos y las volvió a cruzar para luego acercarse a la bruja y exclamar su desagrado propio.

—Te esperare en la biblioteca hoy en la tarde, no quiero que llegues tarde Akko —expreso.

Bárbara y Hannah fueron corriendo tras ella con aires preocupados, Akko y las demás se quedaron con quien aún no tenían pareja hasta que la castaña exploto con un grito chillón, como regularmente gritaba.

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—No puedo hacerlo —gimió Akko mientras se acostaba en su cama, ni Lotte ni Sucy pretendieron escucharle, regularmente siempre la ignoraban cuando decía esa clase de cosas. La platicas que tendía hacer la joven bruja eran más consigo misma que con ellas, así que aprendieron a dejar que hablara y hablara hasta que hiciera una pregunta que solo ellas pudieran contestar—. De todas las personas, de todas ellas ¿Por qué me toco Diana?

—Fue la suerte, Akko —contesto Lotte mientras continuaba su lectura.

—Sí, no comprendo porque debes de quejarte —afirmo Sucy quien jugaba con un par de hongos que había encontrado (o robado) esa mañana en una alacena—. Diana hará que pases la clase de la profesora Úrsula con una buena nota, y será más probable que no arruines nada.

—¡¿Qué dices?! —exhalo Akko con un puchero en la cara, levantándose de su cama más rápido de lo que debía y sintiendo casi al instante el súbito mareo de su acto—. ¡Yo no arruino las cosas! Me parece una falta de respeto que pienses eso de mi... además, creo que todo estuvo arreglado... A ti Lotte te toco Constanze y a ti Sucy...

—Trabajar con Hannah será interesante —a completo la pelilargo.

Akko volvió a gruñir, le molestaba mucho el hecho de compartir trabajo con Diana, ya se lo podía imaginar. La rubia estaría criticando todo lo que haría.

"No Akko, así no se agarra la varita, no es así como se pronuncia" y bla bla bla. También se pasearía por la biblioteca con su elegante caminar y presumiría su habilidad en los encantamientos, como en todo lo demás. Demostraría lo perfecta que es y Akko... quedaría en ridículo y terminaría destrozando todo.

Mantuvo el silencio que se había formado durante un par de segundos y luego la idea le golpeó la cabeza con genialidad.

—¡Lotte! —la nombrada se exalto al escuchar su nombre y voltio tan rápido que sus lentes se movieron de lugar, Akko no le dio tiempo a la rubia a expresar su confusión—. ¡Intercambiemos papel!

—¿Qué? Akko, no podemos hacer algo como eso, la profesora Úrsula se sentirá decepcionada, además, Constanze y Diana también deberían estar de acuerdo y no creo que alguna de las dos lo este.

—Yo cambiare el número con Diana —dijo Sucy con una macabra sonrisa en los labios—. Siempre es muy divertido trabajar contigo, Akko.

Akko puso los ojos en blanco, la verdad de todas las personas, Sucy era también la menos indicada para trabajar con ella, siempre algo salía mal cuando estaba con esa chica y siempre terminaba lastimada. Diana era buena bruja, no lo niega, pero su actitud era tan...

—¡Argh!

Sucy y Lotte rieron de su desgracia, mientras tanto, Akko se comenzó a resignar con el hecho de que Diana sería su compañera de trabajo.