Akko se dirigió a la biblioteca haciendo resonar su paso con pisadas demasiado fuertes y violentas dado que su plan de cambiar de lugar con alguna de sus compañeras fracaso, Akko no tuvo más remedio que aceptar su cruel realidad y dirigirse a donde iba justo en esos momentos para completar la actividad que la profesora Úrsula había dejado para todas las estudiantes a pesar de no tener las mínimas ganas de realizarla.

Diana ya estaba ahí, como era de suponerse. La biblioteca parecía un poco más vacía que de costumbre, aunque en realidad la biblioteca a esas horas siempre estaba vacía, bueno, casi. Un grupito de alumnas de rango mayor se hallaban ahí estudiando de unos grandes libros cuyos títulos, Akko ignoraba, pero la presencia de las otras alumnas no destacaba en absoluto. La rubia absorbía todo a su alrededor, era como si solo existiera ella o si solo Akko debía verla solo a ella. Diana parecía incluso alguien mucho muy importante, y por alguna razón, eso le molestaba.

—Bien, ya estoy aquí —exclamo cuando estuvo frente a la chica—. ¿Empezamos?

Diana descruzó los brazos, peino su cabello y luego le dio la espalda a Akko como si no la hubiera escuchado. Permaneció en silencio, no quería tener otro reporte en la biblioteca, pero sin duda Akko deseaba con toda su alma gritar lo molesto que resultaba que no le prestara atención o que siquiera la saludara. Si estaban en un equipo debían tener un poco de amabilidad entre ambas, pero para la asiática la actitud de Diana nunca cambiaría.

—Preparé los libros que serán necesarios para esta práctica —dijo de pronto la rubia haciendo que el enojo de Akko pasara a segundo plano—. Mientras recuerdes lo básico de estos libros no habrá ningún problema.

Diana le entrego entonces cerca de seis libros cuya anchura resultaba exagerada y que en sus brazos parecían pesar cerca de una tonelada.

—¿Qué?

—Como ya debes haber intuido, conozco este hechizo a la perfección, preferiría instruirte bien antes de que comenzamos con tus prácticas —Akko de nuevo estuvo a punto de decirle algo a Diana, pero una vez que sus ojos se encontraron temió que las palabras no se le vinieron como ella hubiera querido—. Si tienes alguna duda —continuo la rubia—. Puedes preguntarme a cualquier hora, incluso dejaré que vayas a mi habitación.

Akko se quedó está vez sin palabras. Diana parecía incluso preocupada porque Akko aprendiera bien el ejercicio. Decidió asentir y tomar todos esos libros pesados para leerlos lo más rápido posible y que terminaran de una vez sus encuentros con Diana. Durante esos pocos minutos en la biblioteca, Akko y Diana se concentraron en sus propias cosas, ninguna se dirigió la palabra inclusive cuando fue hora de regresar a las habitaciones ni cuando cambiaron caminos.

(...)

Akko no durmió el resto de la semana porque tenía que terminar los libros antes del plazo que le había dado la biblioteca para dejarlos en su lugar y porque Diana siempre preguntaba cosas acerca de los capítulos que ella le había mencionado ser de "vital importancia" y sinceramente, ¡estaba cansada! La vida de un estudiante siempre le resulto estresante y de mala calidad, nunca imagino que estudiar magia (algo que resultaba más interesante y "fácil" que estudiar la raíz cuadrada de alguna fórmula) sería incluso peor que su antigua vida estudiantil y Diana no hacía nada para mejorarlo.

Lotte y Sucy, inclusive Amanda ya había terminado su trabajo y estaban listas para que el lunes próximo se presentaran con la profesora Úrsula, sin embargo Akko no estaba preparada y teme decir que ni siquiera ha tocado su varita. Por ello, esa tarde de viernes, luego de que terminasen sus clases, no tardo en acorralar a la rubia frente a toda la clase.

—¡Diana! Tenemos que apurarnos para no quedar mal ante la clase —rogo, pero la rubia ni siquiera parecía perturbada ante dicho evento.

—Tienes que aprender lo que dicen los libros primero Akko —contesto restándole la importancia que Akko le ponía, la castaña frunció el ceño y tomo de la muñeca a la rubia.

—¡Lo terminaremos hoy! —gimió intentando mover a su compañera.

—Lo haremos cuando hayas terminado de leer.

Diana se deshizo de su agarre con tal facilidad que uno hubiera creído que Akko en realidad no la había agarrado de la muñeca, sin embargo, la mirada de la castaña advirtió lo contrario. Lotte intento acercarse cuando observo que Akko comenzó a temblar de la rabia, pero incluso antes de que su amiga intentara consolarla, la asiática se giró en dirección contraria para seguir a Diana.

—¡He terminado los libros! —grito y todas las alumnas comenzaron a mirar como Akko seguía a Diana y esta no se inmutaba ante su presencia—. Solo nos queda este fin de semana, tenemos que apurarnos.

—Estoy enseñándote como yo he aprendido —contesto Diana caminando sin siquiera mirar a la asiática—. Al ser un encantamiento peligroso preferiría que lo aprendas bien antes de que destruyas algo, o nos mates a todos.

—Estas exagerando… ¿Verdad?

—No Akko, no estoy exagerando. A pesar de que es un hechizo sencillo que ayuda en diversas cosas, este encantamiento puede ser confundido con otro que resulta mucho muy peligroso, y si lo conjuras mal podría acabar con esta escuela más rápido de lo que tardaron en construirla.

Akko quedo muda ante lo dicho por su inteligente compañera, pero antes que pensar en lo peligroso que podría ser decir las palabras equivocadas para ese encantamiento, la castaña cree que todo se trataba de una exageración de la rubia. La profesora Úrsula habría dicho algo sobre eso y no les habría dejado hacer un encantamiento solas. La castaña se echó hacía atrás algo asustada, pero luego de exhalar todo el aire que tenía en sus pulmones decidió no echarse más para atrás. Había ido a Luna Nova porque su mayor y más grande sueño era ser como Shiny Chariot ¿Cómo iba a ser la más grande bruja del mundo si no sabía hacer hechizos como ese?

—¡Tratemos de hacerlo sin la varita! —gimió con su típico fanatismo—. Así no habrá problemas y lo haremos hasta que lo diga correctamente.

—Akko —dijo Diana relajando el ceño—. No es así de sencillo. A mí me costó mucho trabajo aprenderme este hechizo, no te apresures.

—Pero… —susurro en protesta—. La exposición es para este lunes… ¿cómo pretendes que…?

Diana se acercó lo suficiente como para que sus respiraciones parecieran una pero no tanto como para decir que había sido agresivo. Los azules ojos de la bruja eran impactantes a esa distancia, Diana tenía eso en su ser, un aura que derramaba algo de misticismo que intrigaba y a la vez encantaba a la gente. Akko no podía negar lo hermosa que era la Cavendish, pero más que decir eso, la castaña bruja se sintió nerviosa e inquieta por ese acercamiento.

Los colores se le subieron al rostro y espero soltando un chillido de ardilla a que la señorita Cavendish le dijera algo.

—Confía en mí —dijo.

Y solo eso basto para que Akko dejase de insistir.


N.A; Alguien me pregunto en que momento del anime esta situado este fanfic y bueno, es fanfic no esta situado en algún punto en general de la historia. Aunque es obvio por otra parte que es antes de los sucesos de la segunda temporada.

Saludos.