Los personajes de INUYASHA no me pertenecen sino a RUMIKO TAKAHASHI

Esta obra pertenece a KIM LAWRENCE, ha sido adaptada y modificada por mí.

Los personajes utilizados pueden contener Ooc.

Los personajes son todos humanos, la trama se ubica en un universo alternativo.

Epílogo

Kagome POV

—Date prisa, Kagome, el fotógrafo está esperando.

—Ya voy —gritó Kagome a Rin, que ya salía corriendo hacia la terraza donde esperaban el resto de los invitados.

Sus ojos fueron hacia la foto enmarcada sobre la cómoda del bebé y cruzó mentalmente los dedos para que el fotógrafo fuera capaz de captar el espíritu del día como lo había hecho un año antes.

La tomó con una mano y observó a los novios que se miraban sonrientes. Seguramente había sido una de las pocas novias a las que habían felicitado por engordar cinco kilos para el día de la boda. Sesshomaru, recordó, estaba especialmente complacido con su curvilínea figura.

Había sido el día más feliz de su vida. Tanto que no creyó a Sesshomaru cuando le prometió que todavía les quedaban muchos más felices.

Pero él tenía razón, y aquél era uno de ellos. Un día muy especial: el bautizó de su hijo, Yashamaru.

—Te están esperando, Kagome.

Kagome levantó la cara y sonrió a Sesshomaru, que estaba allí con su hijo en brazos. Dejó la foto y fue hacia ellos dos.

—Tiene cara de ángel —dijo mirando al niño recién nacido.

—Sí, pero ya verás cuando le pongan la cámara delante. Empezará a gritar como un bellaco —le dijo Sesshomaru divertido—, igual que ha hecho en la misa.

—Seguro que tienes razón —Kagome miró a la foto—. ¿A que no parece que haya pasado sólo un año desde que nos casamos? Han pasado tantas cosas, y he sido tan feliz que a veces me da miedo —le confesó, acariciándole la mejilla con la mano.

—No tengas miedo, yo siempre estaré a tu lado.

Kagome, con el corazón rebosante de felicidad, parpadeó para evitar unas lágrimas de felicidad. Sesshomaru había estado a su lado durante todo el embarazo, tranquilizando los miedos de que el destino volviera a robarles el hijo que deseaban tan desesperadamente.

—Y yo siempre estaré a tu lado, mi amor, y los dos estaremos al lado de nuestro hijo —dijo ella acariciando la mejilla del niño—. Antes pensaba que era una mujer sin suerte. Pero ahora sé que soy la mujer más afortunada del mundo.

FIN

Y con esto llegamos al final de esta historia, espero que les haya encantado, gracias por darse un tiempo en leer las historias que publico, pronto regresaré con más historias. ¡Espérenlo!