Hoy toca capítulo, ¿no es así? Claro que toca, así que aquí se los dejo. El final está cerca, se los puedo asegurar.

Kagami hace todo lo que estaba en sus posibilidades, pero no conseguía que Tsukasa abriese los ojos. El sitio estaba bastante oscuro, por lo que era de suponer que estaba anocheciendo, aunque igual Kagami tenía la vista demasiado nublada para ver bien el rostro de su hermana de todos modos. Parecía que no tenía ya ninguna esperanza de salvarla, y se pone a llorar, abrumada por una intensa sensación de inutilidad. Se veía a sí misma como culpable de la muerte de su hermana, del mismo modo en que se había sentido culpable por la muerte de Konata.

En ese momento estaba tan sumida en el dolor que ni siquiera era capaz de hablar. Sólo podía tomar la mano de Tsukasa y llorar, arrepentida por no haberse dejado ayudar por ella y no ser capaz de ayudarla y protegerla como se había jurado que lo haría. Sentía cómo perdía la única razón por la que, hasta ese momento, había decidido aferrarse todavía a la vida, el único consuelo que había podido tener en aquellos dos años.

Le parecía escuchar ruidos, pero no tenía idea de dónde provenían. Lo más probable era que vinieran de fuera, pero no llamaban mucho la atención. Tal vez eran ratas, o simplemente era un curioso caminando cerca. Incluso si se trataba de Soujiro, pues que viniera y terminara su trabajo con ella. No tenía ninguna razón y ni deseo de vivir, por lo que no opondría ninguna resistencia si pretendía asesinarla. Pero mientras su mente se sumergía en aquellas funestas ideas, siente un ligero y débil apretón en su mano. Sus ojos anegados en lágrimas, no le permitían ver nada con claridad, pero la sensación de sus manos no podían engañarla. Se trataba sin lugar a dudas de la mano de Tsukasa respondiendo a ella. No se podía tratar de una simple casualidad.

─ ¿T-Tsukasa...?

─ Onee... chan... ─ dice con un tono casi inaudible ─ Siempre supe... que vendrías por mí...

─ Tsukasa... Gracias al cielo estás viva... Debe ser un milagro...

La cara de Tsukasa era bastante lamentable, casi tanto como la de Kagami, pero incluso aquello no era suficiente para negar la sonrisa que esbozaba. Al momento en que Kagami se limpia los ojos, sentía que un brillo de esperanza surgía precisamente de aquella sonrisa, y no pudo evitar abrazarla con fuerza. Sentía como si hubiera pasado una eternidad recorriendo el mismo infierno por salvarla, pero había valido la pena. Cada momento de dolor, de esfuerzo, finalmente le estaba brindando la recompensa que con tanta desesperación había buscado.

─ Onee-chan... Me cuesta respirar...

─ Oh, lo siento, Tsukasa ─ Kagami afloja su agarre para así darle la oportunidad a Tsukasa para que se recupere un poco ─ ¿Tienes sed, Tsukasa? ─ ésta asiente ligeramente, y Kagami le da agua para así ayudarla ─ Tengo que decirte algo importante, y debo decírtelo ahora ─ Kagami mira el cronómetro en su muñeca, señalando que su tiempo estaba por acabarse ─. Quiero decirte que te agradezco por nunca abandonarme, y sinceramente te pido perdón por no haberle dado el justo valor a todo lo que hiciste por mí. Tsukasa, tú eres lo mejor que me ha podido pasar en todos estos dos años que no he hecho otra cosa que sufrir. Debí darme cuenta antes de eso, pero ahora mismo es demasiado tarde para redimirme. Ojalá tuviera una nueva oportunidad, porque si así fuera, sin duda alguna te haría más caso, y finalmente trataría de buscar ser feliz, tal y como todo el tiempo lo habías querido. Fui muy tonta al dejarmme caer de esa forma. Estoy segura que tampoco Konata se sentiría alegre de verme así como he estado durante todo este tiempo.

─ ¿Por qué dices eso, onee-chan? ¿Qué está pasando?

Kagami no responde a la preocupada interrogante de su hermana, y simplemente vuelve a abrazarla, viendo cómo el contador llegaba a cero.


Soujiro y Yui habían llegado hasta un sitio bastante apartado de la casa de la que habían salido. Nadie había logrado darse cuenta de su carrera, pues habían estado atravesando callejones todo el rato, siendo prácticamente invisibles. Ambos se habían cansado de correr, y Yui no dejaba de mirar a su tío.

─ ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué tienes que llegar a este extremo, tío? ─ Yui estaba realmente dolida, no del todo segura de querer comprender lo que verdaderamente ocurría en la cabeza de Soujiro ─ Entiendo que lo hayas pasado mal por la muerte de Konata. Saber que perdiste a tu única hija no debió ser nada fácil, sin importar todo el tiempo que haya pasado... Pero no puedo entender qué te ha llevado a matar a tantas chicas ¿Qué pretendías hacer con eso? ¿Qué es lo que quieres?

─ Entender el significado de la muerte de Konata ─ dice Soujiro, y Yui no consigue entender aquello ─. Yo... jamás pude comprender por qué tuvo que morirse. No quería decir nada para no preocuparte a ti ni a Yu-chan, pero esto es alo que me viene atormentando todo este tiempo. No comprendo por qué tuvo que ser así que pasó todo, por qué ella. No puedo estar tranquilo porque esas preguntas no me dejan, y no puedo tolerar que Kagami siguiera adelante luego de lo que pasó.

─ Estás viendo todo esto desde un enfoque erróneo. No puedes intentar hallar la respuesta asesinando a chicas inocentes, tío ─ la voz de Yui era de súplica, pero sabía que no era posible negociar con Soujiro ─. No puedo permitir que esto siga así. Debo arrestarte tío. Por favor no te resistas, que no quiero hacerte daño.

─ Lo siento, pero no puedo dejarme detener. Simplemente no te lo puedo dejar fácil ─ la respuesta de Soujiro decepciona bastante a Yui ─. Todavía no es el momento para terminar con todo esto. No podré dar con la respuesta que necesito hasta que tenga a Kagami al alcance.

─ ¿Y qué tienes pensado hacer, asesinarla? ─ Yui pretende sacar su arma, pero se encuentra que no la tenía consigo en ese momento ─ No hay manera de que te sientas en paz derramando más sangre, tío. Si es así como realmente estás pensando, no me queda de otra que usar la fuerza para detenerte. Por mi honor como policía, no te puedo dejar ir, y aunque me vaya en la vida en ello, debo entregarte por ser el asesino fotográfico. Te pido que me perdones, pero así son las cosas.

Soujiro no cuestiona en absoluto las palabras de Yui. Sabía que era la verdad, y que él mismo había pasado a ser el enemigo a vencer. Pero no podía simplemente bajar los brazos y darse por vencido, por mucho que le diera la razón a su sobrina. El impulso de imponer "justicia" por la muerte de Konata seguía estando por encima de su propio raciocinio. Yui se lanza a su tio para inmovilizarlo, pero éste opone resistencia, obligándola a retroceder. La lluvia los empapaba de pies a cabeza, haciéndolos helarse del frío al estar ya a horas de la noche, pero eso no los detendría. Ambos iban a pelear y tratar de imponer su respectiva búsqueda de una solución al problema, y no había nadie que los pudiera detener ni que ayudase a ninguno de los dos. Esa era una pelea de uno contra uno, entre la agente de policía Yui Narumi contra el asesino fotográfico.

CONTINUARÁ...


Esto todavía no se acaba, pero igual ya ustedes lo acaban de ver. La tensión sigue a tope y todo eso, pero tengo que dejarlo hasta este punto, y para el próximo capítulo vengo con más. Sé que quieren esto se alargue, pero yo soy de los que piensan que lo bueno siempre se hace esperar :p.

Hasta otra