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Contigo conocí los celos.

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Los cinco estábamos sentados alrededor de la mesa, en una esquina del restaurant al que acudimos los sábados al terminar una semana de trabajo. Solemos hablar de cualquier tema, a veces tonterías para des estresarnos de levantarnos temprano y aguantar maratónicas horas en el trabajo.

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Mientras bebíamos una cerveza a la espera de la comida, mire todo el lugar, mi estatura me facilita hacerlo. A pesar de que el sitio estaba lleno, mis compañeros y yo escuchábamos las voces de una pareja que estaba a 3 mesas de distancia. El hombre, sin duda un ejecutivo vestido con un costoso traje y su fina corbata. La mujer vestía para una cita formal, un vestido de coctel con un amplio escote que dejaba ver su atractivo. Se veían tan bien juntos que la única compañera que venía en nuestro grupo, Rikiu, comento risueña:

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- Parecen una pareja perfecta y feliz –

¿Cómo puede saber eso? Acaso con solo echar un vistazo ¿Se puede llegar a esa conclusión? ¿Cómo lucimos ante la gente Souichi y yo? Dolorosamente se perfectamente la respuesta, como "Buenos amigos" y eso es lo que me mantiene siempre inquieto. En la universidad, todos saben que es soltero y sin compromiso alguno. Tsk.

Los muchachos comentaron algo más a lo que no puse atención, yo seguía mirando a la pareja y vi que el sujeto saco su celular, ¡Ah, ya! No es tan perfecto después de todo, razone con tristeza.

Alcance a ver que la mujer se estiro lo más que pudo intentando no ser tan obvia. El escribía algo, "contestaba un mensaje" concluí fácilmente. Para la desgracia del tipo, ella concluyo lo mismo, pues hizo una mueca mostrando lo molesta que se encontraba. Se acomodó el tirante de su vestido, dio un trago a su copa de vino y también saco de su bolso su celular, tal vez para hacer lo mismo que él. Cuando el finalmente termino de escribir, noto lo que ella hacia y ahí se armó el lio.

Comenzaron a discutir discretamente, pero al final nos enteramos todos los comenzales de los frecuentes deslices de ambos, y salieron. Él tiraba del brazo de ella y ella se jaloneaba de su agarre con la intención de soltarse.

Yoshida se volvió a Rikiu y le dijo en tono burlón:

- Ahí va tu pareja perfecta, jejejeje –

Ella soltó una carcajada y nos preguntó a todos:

– ¿Qué es lo más atrevido, loco o enfermo que hayan hecho por celos? No vayan a decir que nunca han sentido celos, porque ni ustedes se lo creen -

Nos quedamos unos segundos mirándonos unos a otros, parecía que todos buscábamos entre nuestros recuerdos. Vaya sorpresa la mía, esta pregunta me hizo darme cuenta de algo que no había notado. Que en realidad, por más que tratara de recordar algo de mi pasado más allá de unos cuantos años atrás, de mis pequeños enamoramientos de adolescente, no encontraba nada. Ni siquiera algo con Masaky. Masaky san a pesar de que no fue honesto conmigo, nunca me hizo sentir celos ¿Seria acaso mi inexperiencia? ¿Mi inocencia? Al final, era mi primera relación, el primer chico con el que salí y el primero con el que creí experimentar el amor, aunque...ahora no estoy muy seguro de que en verdad se tratara de amor. Concluí que nunca antes, antes de Souichi, sentí celos por nadie. Mis pensamientos fueron interrumpidos.

Rikiu, nuestra compañera sacó su celular y nos mostró a su novio junto a ella, pasándole la lengua por la mejilla y nos dijo toda orgullosa:

- Este es mi novio y hace esto cuando ve que alguien me mira más de un segundo. Y claro es lo mismo que yo le hago si mira a alguna fulana -

Las carcajadas sonaron en coro, ella misma se reía de eso. Yo entendí que a las mujeres les gusta que las celen, que les presten mucha atención.

Senpai no se ríe cuando yo hago algo impulsivo, me mataría si recorro su mejilla con la lengua...delante de más gente. ¡Un momento, todas las locuras y acciones sin pensar, las he hecho por él! Es con quien he sentido casi morir, al pensar que podría estar teniendo algo que ver con alguien que no sea yo.

Yoshida secundo a nuestra atrevida nakama.

- Conozco a un amigo...

Comenzó a decir mientras aguantaba la risa, cruzando una pierna.

- Bueno, al primo de un amigo –

Todos nos reímos.

– Al final, da lo mismo, El chiste es que a esa persona su esposa... Le mide el semen -

What? Creo que este tipo me vigila, bueno, yo no soy la esposa de senpai jejeje. Pero pensé que esa mujer...era bastante lista, y tal vez...tal vez un poco enferma. Enfermo, me llamo senpai en aquella inolvidable noche e Canadá. Canadá, jamás la olvidare, como tampoco olvidare lo desesperado y solo que me sentí cuando se fue por mi falta de control. Perdí dos valiosos meses por aquello y es de lo único que me arrepiento.

La pregunta asustada de Rikiu sobre lo que hablábamos, me hizo retomar la plática.

- ¿Le mide el semen? Por favor, pasame los datos de esa diosa de los celos jajaja –

Más intrigado que la mayoría Yoshiky lo apresuro.

- ¿Cómo que le contaba el semen? Eso no se puede...

Yoshida, como a quien se lo hacia su esposa...no había dudas, contesto con otra pregunta y explico:

- ¿Como que no se puede? Cuando hacían el amor y él eyaculaba, ella veía cuánto había eyaculado (Con ayuda de un preservativo) y si era muy poco le preguntaba ¿Por qué tan poquito? ¿Dónde más lo andas regando, maldito? -

Soltamos una carcajada. Y tres dijeron al unísono:

– ¡¿Qué miedo?! Una esposa así...

Yoshida como mostrando que no podía hacer mucho ante su mujer, se froto el cabello y hablo.

–Sí, pero pues no se puede hacer mucho -

Justo en ese momento Sashima dijo:

- Si eso les ha dado miedo, esperen que les cuente lo de...otro primo jejeje. Este tenía una novia elegantísima y me conto que una noche que se daban unos buenos besos, comenzó a besarle el cuello, pero que en un momento abrió los ojos y noto que lo que la mujer hacia era revisar su cuello, quería ver si no lo traía lleno de chupetones, y se fijó hasta en la clavícula -

Si, definitivamente he vivido vigilado, Morinaga sentía arder su rostro ante ese pensamiento. Y es que más claras las imágenes de la escenita que le propino a senpai cuando Isogai lo llevo casi una semana al karaoke y como Tetsuhiro se puso como loco casi desabrochándole la camisa para ver aquellos chupetones que el mismo había hecho. Le confirmaban, que cuando se trataba de senpai, era un loco irremediable, y también un enfermo.

Alcanzo a escuchar lo último que Sashima narraba.

- ... No, pero ya en serio, ahorita ya me río, pero en ese entonces sí sentí una especie de pánico. Esa fue la gota que derramó el vaso, ya me había hecho otras más. Ella era muy agradable, atenta, amorosa y guapa, pero sus celos se habían convertido en algo obsesivo y mejor la dejé por la paz -

Morinaga concluyo que no quería que eso pasara con Souichi y él. Y el terror que sentía se intensifico al recordar que por sus celos, por sus estúpidos celos; ahora Tadokoro sabia la clase de relación que ellos mantenían ¿Si Tadokoro hablaba de más? ¿Si senpai se enteraba? Rogaba no decidiera hacer lo que acababa de escuchar de su compañero.

Souichi ya le había dicho varias veces que debía confiar más en él, haciendo alusión a que no sintiera celos y aunque Morinaga se justificaba pensando que lo había hecho porque su amante lo orillaba a ello, ahora entendía que él era único responsable de esas acciones y debería ser capaz de controlarse mejor.

Su comprensión le decía que esa persona que amaba también es humano y no quiere sentirse sofocado, que la compañía con otros es necesaria. Que tiene una familia, un trabajo, compañeras y compañeros. Que como seres sociales, por salud mental, dependemos de la convivir con otras personas. Aun ese tirano, que sus arrebatos de celos, pueden molestarle y sobre todo, lastimarse el mismo.

Se sobresaltó cuando se dio cuenta que todos lo miraban, le habían preguntado algo y él no escucho.

- No te hagas de rogar, faltas tú Morinaga –

- ¿Yo?...etto, yo no soy celoso -

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¿Le creemos a Morinaga? Como siempre, pueden comentar lo que deseen.

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Saludos!

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