Disclaimer: Harry Potter y todo su mundo no me pertenece, es propiedad de JKRowling.

Capítulo 1

Harry no podía dar crédito a lo que le acababa de pasar, debería haber sido imposible pero no hacía ni cinco minutos que dos dementores habían aparecido en Little Wimping y les habían atacado a Dudley y a él. ¡Dos dementores! ¡En Surrey! Era obvio que Voldemort se estaba moviendo mucho más rápido de lo que las noticias muggles estaban dando a entender.

Estaba maniobrando a Dudley por la puerta cuando esta se abrió , Vernon y Petunia salieron en cuanto vieron que su "pequeñín" estaba indispuesto. Si las miradas mataran seguramente ya estaría muerto por sus tíos.

Petunia rápidamente se puso al otro lado de Dudley y junto con Harry introdujeron al muchacho dentro dela vivienda y lo acomodaron en el sofá. Mientras tanto, Vernon iba adoptando un tono cada vez más y más púrpura, mientras los seguía a la sala de estar, luego tan buen punto vio que el mago había dejado ir a Dudley lo cogió del brazo con fuerza mientras lo miraba furioso.

- ¿Cuál es el significado de esto, muchacho? ¿Qué le has hecho a Dudley?

- ¡Nada! ¡Salvarle la vida!

- No me mientas, muchacho.

- ¡No te estoy mintiendo! ¡Había dos dementores! ¡Dudley tuvo un encuentro con uno de ellos y si no hubiera hecho nada le habrían quitado el alma!

- ¿Que son esos dementoshis? No me tomes por tonto.

- Son los guardias de su prisión.

La voz de Petunia les hizo callar a ambos debido a la sorpresa. Ninguno de los dos había supuesto que Petunia Dursley supiese algo sobre el mundo al que pertenecía su sobrino y mucho menos hablara sobre ellos.

- Dudley debe comer chocolate. Eso hará que se sienta mejor y cuanto más puro más fuerte serán los efectos.

- Chocolate. Bien, ¿has oído Duddy-poh? Te prepararé un chocolate caliente y te sentirás mucho mejor en un momento, ya lo verás.

Mientras Petunia se llevaba a un Dudley aún temblando a la cocina, Vernon se giró hacía el adolescente moreno con una expresión atronadora.

- Me dirás ahora, el por qué dos de esas cosas han atacado a Dudley.

- Lo han atacado porque Dudley fue directo a uno de ellos. A los dementores no le importa nada ni nadie, tan solo el alimentarse. Lo intentaron con Dudley, pero lo habrían hecho con cualquier persona que se encontraran.

- ¿¡Y por qué demonios estaban aquí!?

- ¡Y yo que sé! ¡Deberían estar en Azkaban! ¡Pero si no fuera por mí Dudley sería ahora mismo un vegetal!

Al mago ni siquiera se le pasó por la cabeza el decirle a su tío que lo más probable fuera que los hubieran mandado Voldemort con ordenes de eliminarlo. Sabía que si lo hiciera, lo más probable es que reaccionara golpeándolo o bien echándolo de la casa, y ninguna de las dos cosas, eran opciones que el mago quería tener que enfrentar.

De repente, escuchó un sonido que le hizo recordar cuando estaba en el cementerio y los mortífagos hicieron acto de presencia. Se trataba de una pequeña explosión, casi como si se tratase del estallido, particularmente fuerte, de un tubo de escape. Ni siquiera se detuvo a pensar, simplemente sacó su varita y se enfrentó hacía la puerta.

- ¡Chico! ¿Que crees que estás haciendo con esa cosa!?

- ¡Shhhh! Hay alguien fuera.

De un principio, el hombre adquirió una bonita tonalidad de púrpura, una vez más, ante el hecho que su sobrino lo mandara callar, pero luego su tono cambió a uno blanquecino tan buen punto recordó lo que eran capaces de hacer los magos, por el momento le habían dado a su hijo una cola de cerdo y una enorme lengua, a parte de destrozarle la sala de estar cuando salieron de la chimenea el verano anterior. Así pues, dejó que su sobrino sacara ese palo infernal y luego se acercara poco a poco a la puerta.

Para sorpresa de ambos, el mago o bruja que acababa de llegar, se acercó tranquilamente a la puerta y sin más llamó, eso si dando unos golpes en la madera en vez de al timbre como cualquier persona con un mínimo de conocimiento muggle hubiera hecho.

Ambos miraron a la puerta con incertidumbre. ¿Qué debían hacer? ¿Abrir la puerta? Vernon Dursley no tenía muchas ganas de enfrentarse a un mago adulto capaz de hacerle cualquier cosa, así que no se movió en absoluto. Y en cuanto al mago de la casa, tan solo podía pensar en que Voldemort tenía que haber mandado a los dos dementores y lo normal sería que ahora enviase a sus mortífagos a terminar el trabajo, pero ningún subordinado de Voldemort que se precie estaría llamando a la puerta de una casa muggle para luego cometer un asesinato. ¿O sí? Lo normal sería que estuviese lanzando maldiciones en la puerta con tal de poder entrar en la casa, ¿verdad?

Toda esta situación le estaba provocando dolor de cabeza, pero supuso que tenía razón en pensar que ningún motífago llamaría a la puerta de una casa muggle y tras guardar su varita en el bolsillo trasero de sus pantalones, fue a abrir la puerta cuidadosamente.

Tenía razón, no era un mortífago. Se trataba de un mago, obvio, que vestía una túnica de un color rojo oscuro y una expresión extremadamente seria en su rostro.

- ¿El señor Harry Potter?

Su forma de hablar también tenía una especie de sensación de no tolerar ningún tipo de tonterías por parte del adolescente, y aunque obviamente no se trataba de un mortífago, había algo en él que hizo que se le erizase todo el vello. No supo por qué pero tenía un muy mal presentimiento.

- Sí, soy yo.

- Soy el auror, John Dawlish, del Ministerio de Magia.

- ¡Oh! Pase, por favor.

- No es necesario, señor Potter.

- Pero los vecinos son muggles, auror Dawlish.

El hombre miró por encima de su hombro hacía el barrio tan obviamente muggle, y tras hacer un ligero mohín, entró en la vivienda aún más muggle. Si alguien le hubiese dicho esa mañana que El Niño Que Vivió vivía en una residencia de tal estilo no lo hubiera creído.

- ¿Quien estaba en la puerta, muchacho?

La voz de Vernon Dursley rompió el incómodo silencio mientras el auror entraba y hacía un rápido examen de la vivienda. La mueca de antes regresó con fuerza.

- Es un mago tío Vernon.

- ¡Que diga lo que quiera y que se vaya! ¡No queremos a su tipo aquí!

La ceja del auror se elevó ligeramente ante la contestación del muggle y el tono evidentemente odioso de éste.

- Por favor, disculpe a mí tío. ¿En que puedo ayudarle?

- Hoy a las nueve y veintitrés minutos de la noche, se emitió en este barrio un hechizo delante de un muggle. Puesto que usted, señor Potter, es el único mago o bruja que vive en esta ciudad debemos suponer que fue usted.

- Sí, fui yo, pero…

- Su varita, por favor, señor Potter.

El muchacho de mala gana le hizo entrega de la varita. No quería desprenderse de ella, pero si un miembro de la autoridad te pide que le entregues tu varita después de lo que acababa de suceder, era obvio que debías obedecer.

El hombre tomó la varita y lanzó un hechizo a esta, para que saliese una pequeña miniatura de humo de su patronus, y tan buen punto lo vio, una de sus cejas se alzó por la sorpresa.

- ¿Un patronus? ¿Un patronus corpóreo?

- Sí, señor

- ¿Puedo saber por qué lanzó un encantamiento patronus, en una zona muggle y con un muggle delante poniendo dos leyes tan importantes como el Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad, así como Estatuto Internacional de Secreto, en peligro?

- Bueno, había dos dementores, y uno de ellos había cogido a mi primo, que es muggle, y estaba a punto de darle el beso, así que actué.

- ¿Dos dementores? ¿Aquí?

Era obvio por el tono de voz que el auror no le creía, y eso hizo que Harry se molestase. ¿Que creía que iba a lanzar un patronus porque sí?

- Sí, señor.

- ¡Absurdo! ¡Los dementores se encuentran bajo el control del Ministerio y no hay motivo alguno por el que haya dos fuera de Azkaban, menos aquí!

- ¡Pero es cierto!

- ¡Imposible!- El hombre tomó aire y trató de tranquilizarse.- Bien, así pues no me queda más remedio. Harry James Potter, puesto que ha infringido el Decreto para la moderada limitación de brujería en menores de edad, así como el Estatuto Internacional de Secreto, quedas expulsado de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería.

Luego, ante los horrorizados ojos del adolescente, el auror rompió la varita en dos sin que Harry pudiera hacer absolutamente nada. Sin un cuidado, el hombre se guardó los pedazos de la varita y con un simple buenas noches, se desapareció allí mismo para irse, algo que por demás era considerado de muy mala educación en la Sociedad Mágica.

Harry estaba en shock, ¿cómo que expulsado? ¿Por qué? ¿Sólo se había defendido? ¿Acaso debía haber dejado que los dementores los besaran? ¡No era justo! ¿Qué iba a hacer ahora?

Estaba tan ensimismado en su horror que ni siquiera notó como su tío volvía a la sala de estar al no escuchar más ruido, ni tampoco el sonido ligeramente contrariado al ver que el mago extraño ya se había ido y su sobrino no había dicho nada.

- ¡Chico! ¿Qué haces ahí plantado como un pasmarote? ¡Muévete! ¿Por qué no me has dicho que ya se había ido el maldito monstruo?

El hombre obeso continuó lanzando una pregunta tras otra, sin ni tan siquiera permitir que el adolescente pudiera responderla en su estado normal mucho menos en estado de shock tal y como se encontraba. No que eso le importara demasiado.

Finalmente, tras varios minutos lanzando una pregunta tras otra y ser ignorado por el adolescente gritó furioso.

- ¡No me ignores, muchacho! ¿Por qué demonios ha venido ese monstruo a mi casa?

Ese grito tuvo dos consecuencias directas, la primera, hizo que el muchacho saliera de su estado de shock y comenzara un pequeño estado de pánico interno y la segunda fue que Petunia Dursley saliera de la cocina para vez que había hecho su sobrino para enfurecer a su marido.

- ¡Contéstame de una vez!

- Yo… Han venido porque lancé magia para salvar a Dudley…- Dijo el muchacho sintiendo que empezaba a hiperventilar. Me han expulsado de Hogwarts, han roto mi varita.

Se produjo un profundo silencio en la habitación ante la declaración del adolescente, no que éste se diera cuenta en su estado de pánico. Luego, después que procesara lo que el joven mago había dicho, Vernon comenzó a sonreír de una forma siniestra.

Si Harry hubiera estado en sus cabales, y hubiera visto esa sonrisa, se hubiera preocupado, por qué aquello no suponía nada bueno ni para él, ni para su futuro bienestar en esa casa.

NA: Volvemos a la carga con otra historia de Harry Potter, se que ahora mismo Invisible todavía está sin finalizar y también se que llevo una temporada que no publico de esa historia, pero no me he podido ir a la mano y al final he decidido comenzar a publicar este fic. Eso no quiere decir que no vaya a seguir con invisible, ni mucho menos. Trataré de seguir con las dos historias a la vez, tal vez haya pausas entre una u otra pero trataré de llevarlas a cabo.

Por el momento os presento esta nueva historia basándonos de la premisa que hubiera pasado si a Harry lo hubieran llegado a expulsar de Hogwarts, la verdad es que me estoy divirtiendo mientras lo escribo así que espero que vosotros lo disfrutéis igual que yo leyéndolo.