Akatsuki no Yona no me pertenece, es propiedad de Mizuho Kusanagi.


~Her fire and his thunder


Día 1: Pasado

Una leve caricia en el brazo lo despierta aquella mañana. Hak abre los ojos, luchando contra la somnolencia y su mirada se dirige hacia la mujer a su lado.

El cabello rubio de la chica se extiende sobre la almohada, dibujando figuras por aquí y por allá. La sábana cubre su desnudez hasta el pecho y sus mejillas son adornadas por un suave rubor.

Incorporándose sobre la cama, Hak se pregunta cuanto tiempo habrá gastado mirándolo dormir.

—Buenos días —ella susurra con voz adormilada.

Hak se pone de pie, recorriendo la habitación en busca de su ropa sin importarle su desnudez.

—Vuelve aquí —ruega la chica, incorporándose también.

El moreno recupera sus pantalones de una pila de ropa no muy lejos de la cama y se los pone aún sin dar respuesta alguna. Su camisa cuelga de una lámpara cercana a la puerta del baño, y sin dudarlo mucho, entra en él.

— ¿Hola? —lo llama la chica nuevamente, acercándose cada vez más hasta encontrarse en el marco de la puerta, aún envuelta en la sábana y mirándolo con recelo.

— ¿Está todo bien?

—Deberías irte —dice él finalmente, emergiendo del baño con el cepillo de dientes en la boca.

— ¿Disculpa?

—Dije que deberías irte. De hecho, no tengo idea de por qué sigues aquí.

El rostro de la rubia pierde todo color y sus ojos avellana se limitan a observar a Hak rebuscar entre sus cajones por ropa limpia.

—Yo… nosotros… anoche nosotros-

—Oh, eso lo sé —aclara Hak, dándole una sugestiva mirada a la cama hecha un desastre y a la ropa de la chica tirada en el suelo.

—Yo… pensé…

Hak se detiene frente a ella, clavando sus ojos azules en los de ella y escupiendo un frío:— Pensaste mal.

Las manos de la chica aprietan la sábana con más fuerza y, rápidamente, desvía la mirada, luchando contra las lágrimas.

Con el rostro inexpresivo, Hak se adentra en el baño una vez más y cierra la puerta detrás de sí.

—T-tú… —hipa la rubia, dando un golpe a la puerta— ¡Te arrepentirás!

Hak gira la llave de la ducha, llenando la pequeña habitación con el ruido del agua corriendo, pero siendo incapaz de amortiguar los sollozos de la chica afuera de ella.

Mas no son sus sollozos ni sus duras palabras las que congelan a Hak del otro lado de la puerta. Fue su mirada, Hak reconoce, pero es una mirada amatista la que ocupa toda su mente.

Con ojos acuosos, llenos de lágrimas a punto de desbordarse y que, obstinadamente, ella se negaba a derramar.

Sus labios habían temblado al separarse, y su nombre había sido la última cosa que él le había oído susurrar.

Yona lo había observado, pareciendo haber perdido cualquier brillo que él hubiera visto alguna vez en su mirada y su voz se había entintado de la más profunda tristeza para soltar un último:— Hak…

Pero él no había querido escucharla.

Y dándose media vuelta se había alejado. Primero con pasos débiles, luchando con todas su fuerzas contra aquel magnetismo que no hacía más que empujarlo hacia ella, y después corriendo, dando grandes zancadas para salir de su vida.

Y nunca, en todos aquellos años, había mirado atrás.

El estruendo de la puerta siendo cerrada de un golpe lo trae de vuelta. Después de aquel desafortunado episodio, Hak se encuentra finalmente solo… pero es incapaz de sentirse aliviado por ello.

Un nudo se había formado en el fondo de su estómago y el rojo color de su cabello era todo lo que Hak podía ver en su impecable baño de alabastro.

¿Arrepentirse, había dicho la rubia? La mirada de Hak se centra en su reflejo en el espejo y tras un largo suspiro, entra en la ducha.

No. No, por supuesto que no lo haría.

No podía permitirse hacerlo.


N/A: Lamento llegar tan tarde al HakYona Week 2018 y prometiendo angst, angst y nada más que angst.

¡Por favor, sean pacientes conmigo!