Akatsuki no Yona no me pertenece, es propiedad de Mizuho Kusanagi.


~Her fire and his thunder


Día 2: Promesas

— ¿Lo prometes? —le había gritado Yona desde la rama de un árbol, con el miedo llenando su voz de feroz urgencia.

—Sí, lo prometo —había asegurado Hak al instante, levantando las manos hacia ella—. Yo te atrapo.

Cerrando los ojos con fuerza, Yona se había soltado de su agarre. Un agudo grito había escapado desde el fondo de sus pulmones y, antes de darse cuenta, se encontraba en los brazos de Hak.

— ¡Increíble! —había exclamado Soo-Won junto a ellos— ¡Hak, eres todo un héroe!

Yona había mirado el árbol una vez más ¿siempre había sido tan alto? y la única prueba de que su aventura realmente había sucedido era el ardor en las palmas de sus manos por haberse aferrado a la madera con tanta fuerza.

— ¿Lo ves? —la había calmado Hak, bajándola finalmente— No hay nada que temer.

Y Yona había asentido, habiendo aprendido la lección: Hak siempre iba a cuidarla.

¿Qué? ¿Debería haber aprendido a no ponerse tanto en peligro? Quizá.

Quizá.


—No lo haré —gruñó Hak.

—Por favor.

—No.

—Por favor, por favor.

—Dije que no, Yona.

Yona se apoderó de su mano con una rapidez sorprendente y, sosteniéndola entre las suyas, le dedicó su mejor mirada de cachorrito triste.

— ¡Por favor, Hak! —suspiró ella, apretando la mano del niño entre las suyas.

— ¡Está bien! —gruñó él y la pelirroja dio varios saltitos en su lugar antes de rebuscar en su carriola de juguete.

— ¡De acuerdo! Tú cuidarás a nuestra bebé Yona mientras yo preparo la cena.

Hak sostuvo la muñeca de plástico que ella le extendía tan lejos de su cuerpo como su brazo se lo permitía y al instante protestó:— ¿Por qué tiene que llamarse como tú?

—Porque sí —contestó ella, sacando un juego de platitos de plástico y extendiéndolo por el suelo.

El niño soltó un largo suspiro y, de mala gana, acunó a la muñeca entre sus brazos.

— ¿Qué querrás comer, esposo? —canturreó ella, sin vergüenza alguna.

El pequeño Hak enterró el rostro entre las manos, ocultando un pequeño pequeñísimo rubor de Yona, y con pesar, suspiró:— Por favor, promete que Soo-Won no se enterará de esto.


— ¡No! —había espetado Yona, y la firmeza de su voz había sido capaz de despertar a Hak de su ensueño.

— ¡Por favor! —replicaba alguien— Hay muchas chicas que quieren salir conmigo, ¿Por qué tu no querrías?

—T-tú no… —comenzó ella, deteniéndose para empezar de nuevo y borrar cualquier temblor en su voz— tú no me gustas.

Por supuesto, el chico no había sido capaz de tomar un no como respuesta.

—Mientes —la acusó. Ahogando un suspiro, Hak apretó los párpados, intentando volver a dormir para ignorar aquella conversación.

— ¡No lo hago! De verdad, yo… yo…

Yona había soltado un jadeo y una molesta risa había escapado de los labios de su acompañante.

—No tienes que hacerte la difícil —declaró el chico, añadiendo fervor a sus palabras—. Aunque debo admitir que por eso me gustas más.

Un sabor amargo subió por la garganta de Hak, y, contando hasta tres, se convenció una vez más de no intervenir.

—Suéltame —le ordenó Yona. No necesitaba su ayuda.

Uno.

—Eres realmente linda —dijo el chico y Yona pareció removerse en su lugar. No lo necesitaba…

Dos.

—Me encanta cuando luchas así.

Tres.

— ¿Qué haces con mi novia? —había soltado Hak, antes de pensarlo dos veces.

El chico de cabello grisáceo había alzado la vista, observando al recién caído de las gradas con sorpresa. El alivio que se había dibujado en el rostro de Yona y un acuoso brillo en sus ojos le habían dado a Hak el impulso de borrarle la sorpresa al insufrible Tae-Jun de un golpe.

— ¿Tu… novia?

Yona se liberó de su agarre y con pasos temblorosos se acercó hacia Hak. Una marca blanca en su muñeca demostraba la fuerza con la que él la había estado reteniendo. Los nudillos de Hak crujieron en protesta cuando sus manos se cerraron en puños.

—Hak —lo había llamado Yona, aferrándose a su brazo.

— ¡Él no es tu novio!

—Claro que no —aceptó Yona, instalando una enorme sonrisa en el rostro de Tae-Jun.

Sonrisa que desapareció en el instante en que Yona agregó:— Hak es el amor de mi vida.

Todo pensamiento violento desapareció de la mente de Hak, quien observó el leve rubor cubriendo el rostro de Yona y, desviando la mirada, deseó con todas sus fuerzas no haberse involucrado.

—No puedo creerlo, ¿qué tiene él que no tenga yo?

—Tu cabeza en una bandeja si vuelvo a verte cerca de ella —escupió Hak, vertiendo toda su frustración en el no-tan-inocente Tae-Jun.

Debió ser algo en la mirada de Hak lo que detuvo cualquier protesta del chico, quien, soltando un ruido de molestia, se dio la media vuelta y se alejó de la falsa pareja.

— ¿Estabas dormido ahí arriba? Deberías estar en clase.

Hak le dedicó una larga mirada, ¿Cómo podía ella actuar como si nada hubiera pasado?

—Podría decir lo mismo de ti.

La pelirroja clavó la mirada en el suelo entonces y tras morderse los labios unos segundos, clavó sus orbes amatistas en él.

—Por favor… promete que Soo-Won no se enterará de esto.

Las mejillas de la chica se entintaron de un rojo más oscuro y Hak detestó cada segundo de esa visión. Girándose, recuperó su mochila de su escondite, y sin atreverse a mirarla de nuevo, dijo:

—Lo prometo.


N/A: Demon promete terminar esto antes del 2019.