Epílogo Año 100 DBY

—Ahora lo sabes todo acerca de nuestro origen, lo comprendes Rey, tus abuelos, te seguirán amando, aunque no estén más con nosotros—Dijo Anakin Solo, con esa particular ternura con la siempre le habla a sus hijos.

—Si padre, ahora lo sé, por la Fuerza, ¡mis abuelos son héroes! Y….claro que me perdono, fui egoísta al darle más importancia a mis asuntos, ¿pero me podrías decir de nuevo como paso todo? Papa—pregunto con tristeza Rey Solo

—Claro hija, tu abuelita Rey estaba muy cansada ese día, dos días antes tuvo una leve mejoría, pero creo que solo sirvió para reunirnos a todos, decirnos cuantos nos amaba, pero después recayó ese día, tu abuelo Ben hizo todo lo posible por sanarla, pero tu abuelita Rey, le dijo que no hiciera nada, que su tiempo había llegado, la Fuerza la estaba llamando…pero conoces a tu abuelo, sabes lo testarudo que es—al oír esto la pequeña Rey Solo rio— y ese día él la arropo como todas las noches, yo estaba con él, le dije ¡papa vete a dormir, yo me quedo con mama!, pero el respondió que no….que él se quedaría como siempre estar a lado de su amada Rey…..—en este momento los ojos de Anakin se pusieron rojos llenos de lágrimas—perdón hija, es que….— se puso la mano en la frente y un nudo en la garganta se apodero de Anakin Solo.

—Está bien papá, no te disculpes, son tus padres, yo todavía no lo supero—dijo Rey Solo con una sonrisa para infundirle animo a su papá.

—Gracias Rey…. Al día siguiente fui a la habitación de mamá, y encontré a mi papa en la cama con mama, abrazados….ambos ya no pertenecían a la vida, se había unido a la Fuerza, juntos, era tanto el amor que se profesaban, que no podían vivir el uno sin el otro— Termino de decir Anakin todavía con ese sentimiento, esas lagrimas que brotaban de sus ojos, Rey abrazo a su papa, este recibió el abrazo con ternura, su pequeña Rey.

Anakin se recompuso, separándose de su hija y tomándole de los hombros para decirle algo más.

—Por eso Rey, no te culpes, ellos se amaron y nos amaron; haz aprendido de esta lección, ahora haz lo que quieras hacer, porque lo quieras hacer, te dejo para que medites, me voy con tu madre seguro, me ha de estar buscando, estaba muy mortificada por ti, ya sabes, sus padres también murieron hace dos años, ella entiende mi duelo, pero más entiende cómo te sientes tu—confeso Anakin

—Si es verdad, al menos si me pude despedirme de mi abuelito Armitage, y después de mi abuelita Rose, pero que impacto, ella murió a las tres semanas del deceso de mi abuelito Armitage—dijo Rey más serena, pero extrañando mucho a sus abuelitos Ben y Rey. —Me voy aquedar un rato más aquí papa—

—Como lo desees Rey—Anakin al decir esto se retiró, al menos ahora su hija sabia absolutamente todo.

Rey se quedó mirando al horizonte, la nostalgia invadió su corazón, deseando con toda su alma, con todas sus Fuerzas verlos una vez más.

—Aunque sea una vez más, solo una vez por favor abuelitos los extraño tanto—dijo Rey con lágrimas en sus ojos— y el milagro se sucedió.

En el aire se formaron dos figuras, eran Rey de Jakku y Ben Solo de Chandrila, físicamente eran como cuando se conocieron la primera vez en Takodana, en ese bosque donde se encontraron por primera vez, como si fuera un cuento de Hadas. Y casualmente se encontraban ahí de nuevo.

Rey lloro, con todo su corazón, el deseo era inmenso, pero la voz de su abuela se escucho

—No llores Rey, aquí estamos, solo por ti, escuchamos tu suplica—dijo Rey

La niña se dejó ir a los brazos de su abuela, Rey la abrazo con amor.

—Perdóname abuelita, y que joven te ves por cierto—Rey se rio al oír esto, Ben también rio acercándose a su nieta que tenía las misma facciones físicas de él.

—No tienes que pedir perdón, Rey, ya te lo dijo tu papa—Dijo Ben Solo—sabes nuestra historia, ahora es tu turno de aprender a perdonarte y avanzar, de tomar tus propias decisiones—Rey abrazo a su abuelito

—Los quiero, los quiero mucho, pero tienen razón, aprenderé, los amo—dijo la nieta de Ben y Rey

—Y nosotros a ti, mira te tenemos un regalo—dijo Rey

Ben como fantasma de la Fuerza, formo con la ayuda de Rey que también era un fantasma de la Fuerza, un sable que contenía un Cristal Kyber de color morado. Al terminar de formarse el sable cayo en las manos de Rey de Jakku, que con una gran sonrisa se lo entrego a su nieta.

—Es para ti, para que sepas que siempre estaremos contigo, así como con toda nuestra familia—dijo Rey.

Los ojos del joven se abrieron de par en par, soltando más lágrimas, pero esta vez de alegría y emoción.

—Gracias, los amo— contesto su nieta, encendiendo su sable, viendo el morado resplandecer de su cristal, ella se irguió, había aprendido, seguiría adelante era fuerte como sus ancestros—les prometo que honrare, mi apellido y su legado—dijo Rey Solo

Se despidieron, la pequeña Rey se alejó bajando por unos de los caminos que desembocan a la Aldea de Takodana

Ben y Rey la contemplaron, era su nieta, quizá a lo mejor la consentida de ellos, por su temperamento, mezcla de ambos.

—Es fuerte, será una gran guerrera—Dijo Ben orgulloso

—Lo sé amor, tiempos difíciles les espera, pero los superaran, nuestra familia mantendrán el Balance, por siempre, es nuestro herencia a la Galaxia. —dijo Rey abrazando a Ben

Ambos se vieron, destilando dulzura en sus ojos el uno por el otro, aun después de unirse a la Fuerza, su amor seguía intacto. Su amor era la Fuerza.

— ¿Y ahora? —dijo Rey retando a Ben

—No estás sola—dijo Ben sonriéndole

—Ni tu tampoco lo estás—dijo Rey con una sonrisa.

Y en un beso se fundieron, desapareciendo en el aire de Takodana, estando siempre unidos, jamás separados. Nunca en la Galaxia existió una historia de amor, tan perfecta y hermosa, como la de Rey de Jakku y Ben Solo, que en algún tiempo fue. El Último Skywalker.