"Desde el borde exterior, Sageki entrenaba su mente constantemente a la espera del momento. El infame Darth Vader consternado del tiempo decide hacer una búsqueda con el fin de encontrar a su hijo."

En un planeta sin ley se encontraba Sageki Uchiha, quien había desaparecido hace 5 meses del radar de cualquier conocido.

Aquel entrenaba su cuerpo y mente a través de la meditación, la cual, llevaba ya varios días realizando sin parar. Su cuerpo quieto estaba sentado en posición de loto, su piel pálida y sus ojos cerrados mostraban grandes ojeras negras, él no había comido ni dormido desde que comenzó a meditar por décima sexta vez.

Su cabello pajoso caía por sobre sus ojos, sus labios secos estaban tiesos y helados. Sus mejillas moradas y quemadas por el frío.

La noche caía más helada que antes, los glaciares a su alrededor crujían por cada segundo que pasaba. Sin embargo no fue el frío el que lo sacó de concentración.

Abrió sus ojos de golpe y se posicionó en defensa. A sus ojos solo veía humo, un denso humo gris.

De aquel humo empezó a verse una imagen, era una clara imagen oscura.

Sin evitarlo se sorprendió de ver la imagen imponente de su padre. Él se enderezó y se acercó solo unos pasos hacia su padre.

- ...¿Padre...?

Preguntó dudoso de aquella imagen que veía.

Él Sith levantó su cabeza y sin necesidad de palabras, afirmó la pregunta.

- ¿Por qué? — le dijo a su padre.

Este le miró, segundos después habló.

- Tú destino es estar a mi lado.

Su hijo asintió con la cabeza.

- Si, tú eres mi padre, mi deber es estar contigo.

Vader asintió tras aquellas palabras.

- Juntos dominaremos la galaxia, el lado oscuro nos dará ese poder, pero solo juntos.

Sageki negó con la cabeza y sonrió.

- No, padre... Eso jamás sucederá, por qué el lado oscuro no es el camino correcto, la luz lo es.

- Ya veo... Estás en mi contra aún.

Sageki negó nuevamente con la cabeza y se acercó más a su padre, quien era indiscutiblemente más alto.

- No te preocupes, porque pronto te traeré a la luz, como siempre debió haber sido.

Vader lo miró y con una triste sonrisa debajo de aquella oscura máscara le dijo:

- No me queda alternativa, entonces.

Dicho eso el humo se disipó rápidamente.

Sageki sabía que aquello no era ningún delirio. Era la conexión que ellos tenían, y que sólo podían hacerlo aquellas personas con vínculos sanguíneos.

Cayó sin poder evitarlo al frío suelo, allí permaneció durante horas hasta volver a tener energías.

••••••

Aquello que veían no era posible, la tumba estaba vacía.

Sarada se desplomó hacia atrás y su novio la asistió inmediatamente.

- ...No es posible...

Boruto le acariciaba su rostro a modo de consuelo. Luego ella lo miró.

- ¿Y dónde está? El cuerpo dónde está.

El rubio negó con la cabeza incapaz de entender.

Sarada tomó con sus manos su cabeza mientras se la apretaba, completamente consternada.

- Mi madre...

De pronto, Sarada sintió como en minutos vendrían más personas al mausoleo.

- Viene gente.

Boruto la miró sorprendido, él también lo percibió pero era debido a que él es Jedi, ella una simple humana.

Luego recordó que su novia era hija del hombre más temido en toda la galaxia, era lógico que fuera sensible a la fuerza.

Ella lo miró angustiada.

- ¡Cierra el ataúd!

Boruto inmediatamente hizo lo que su novia le pidió, y luego de eso entraron guardias y visitantes al mausoleo.

Ambos salieron de aquel lugar, luego se dirigieron a la nave en la que viajaron. En todo el trayecto Sarada no habló ninguna palabra, lo cual incomodaba al rubio.

Ya dentro de la nave el rubio le acarició el muslo y el hombro a modo de consuelo, ella seguía con su mirada proyectada al piso.

- A tu madre deben de tenerla oculta, fue una persona muy importante, quizá ocultaron el cuerpo para protegerla. — propuso el rubio a su novia, quien medio minuto después habló.

- No es eso...

- ¿Entonces qué es?

Ella dejo el suelo para mirarlo a los ojos, el rubio pudo mayor atención.

- Creo... creo que puede estar viva.

Él de ojos azules la miró como si hubiera escuchado mal.

- ¿Cómo?

- Ella puede estar viva. — el rubio parpadeo varias veces antes de volver a mirarla. — Toda mi vida me han dicho que mis padres habían muerto, pero resulta que mi padre está vivo, aunque sea un desgraciado, pero vivo. — el rubio la miró con desaprobación. — ¿Por qué mi madre no puede estarlo también?

- Mi padre dijo que ella murió al darlos a luz.

- Tú padre también dijo que el mío había muerto, y está vivo. — Boruto la miró con recelo. — es la verdad.

- Nose... — dijo dudoso el rubio.

- Oye. — posó sus manos en el rostro del rubio y logró que este la mirara. — puede que sea como tú dijiste en un principio. — él la miró sonriendo. — pero la buscaré, o lo que quede de ella, así que no le digas a nadie.

Él la miró confuso.

- ¿Cómo?

- A nadie, no le digas a nadie que la tumba estaba vacía, ni que buscaré su cuerpo.

- Sarada, la buscaremos juntos, pero algo de ayuda no haría mal ¿Sabes?

Ella negó con su cabeza y lo miró sonriendo.

- Yo la buscaré sola, y no puedo confiar en nadie más, nadie puede saber de esto.

- ¿Como que sola? Claro que no.

- Oye. — ella besó los labios del rubio y lo miró a los ojos. — debo hacerlo, no puedes acompañarme en esto.

- Pero...

- Boruto, por favor.

Él negó con la cabeza, sabiendo que jamás podría contradecirla. Así que solo se dispuso a besarla y acariciarla antes de dejarla ir.

•••••

- No creo que debas ir. – exclamó el de más experiencia allí.

- No le pedí su opinión, solo le aviso. – le expresó Sageki

Kakashi lo miraba desde el otro extremo de la mesa.

- No comprendo entonces.

Sageki se levantó de su asiento y camino en la sala pobre del lugar. Mientras lo hacía miraba al Jedi más viejo.

- Siempre me ha sorprendido la cantidad de contactos que puede hacer un Jedi, como usted, por ejemplo. – el peliplateado lo miró entrecerrando los ojos a modo de cuestionamiento. – Siempre, toda mi vida me sentí rodeado, observado, hasta hace unos pocos años pude dejar de sentir esa presión ¿sabe? – Sageki se posicionó frente a él con las manos apoyadas en la mesa. – Lo que quiero decir es; ahora que te lo digo yo y no otro, aleja al maestro Uzumaki de mi próximo movimiento.

Kakashi lo miró pensando en cuanto había cambiado aquel joven tímido y reservado, ahora era lo que su entorno lo había convertido. Era un hombre sin dudas y con claridad, frío y extremista.

El de cabello negro volteó para caminar a la salida e irse.

- Se que se lo contarás, por eso te lo digo.

El de la mascarilla pensaba en lo triste de aquello, de cómo las cosas se habían dado.

- No deberías de tratarlo así. – expresó al más joven, este lo miró.

- No se preocupe. – Kakashi pudo apreciar la profundidad de su mirada en ese instante. –Lo entiendo perfectamente.

El de cabello plateado relajo la mirada, pero el otro la endureció.

- Sin embargo, no lo comparto. En absoluto.

Dicho aquello el apenas Jedi salió del lugar y se dirigió a su siguiente destino. El de cabello gris sin demora reportó la visita a su querido amigo y compañero Jedi Naruto Uzumaki, quien sin perder tiempo propuso una misión.

Ya sentado en la nave mientras la piloteaba pensó en todo y en nada. Allí sumergido en el vacío lloró por lo que vendría. Su único consuelo fue pensar en que hacía lo correcto, que si moriría sería al menos mientras combatía con su padre hacia el camino a la luz.

•••••

Habían transcurrido unos días desde que Sarada comenzó su búsqueda. Se había instalada en la capital de Naboo y se dedicó a investigar el funeral de su madre. En dicho proceso descubrió que a su madre en el proceso de embalsamiento le colocaron un gran vientre falso, el cual mostraba su fallecimiento junto a sus hijos aun dentro de ella. Descubrió de igual manera que jamás fue embalsamada, o no al menos en Naboo. La persona que dispuso toda esta información a la mujer fue asesinado al día después de haberlo revelado, aquel suceso inquietó de sobremanera a Sarada.

Era un día sábado y Sarada fue a la biblioteca en busca de más información que le fuera de utilidad, ese día la mujer de cabello negro había ayudado a una anciana en la búsqueda de un libro en la parte más alta de una estantería, lo simpático de la situación fue el hecho de que aquella anciana tenía anécdotas muy interesantes de la época en la que vivía su madre.

- ¿Conoció a la reina? – se atrevió a preguntar, la anciana soltó una risa.

- ¿Qué si conocí a la reina? ¡Conocí a decenas de reinas!

Sarada negó la cabeza ante aquella burla, bajó la cabeza mientras reía avergonzada.

- Sin embargo, mi reina Haruno siempre será la más recordada.

- ¿Sakura Haruno? – preguntó la de cabello negro rápidamente.

- Si... Fue de las mejores reinas que tuvo Naboo, justa y fuerte, con un corazón misericordioso pero decidido.

Sarada escuchaba aquello muy atentamente, y puesto que la anciana lo notó decidió hablar más del tema.

- Todos la amaban, hizo cosas maravillosas. De hecho, querían modificar la constitución para tenerla más años en el trono, aquello fue imposible pero fue muestra de lo mucho que el pueblo la amaba.

La más joven estaba muy impresionada de aquello, aunque lo sabía, escucharlo de alguien más era muy potente.

- Cuando murió fue muy triste... todos lloraron ese día, había caído una persona grande, y no solo eso, sino que junto a su bebe aun sin nacer. – aquello dicho por la vieja mujer causó dolor en ella, quien de igual manera disimuló. – fue muy triste.

- ¿Quién estuvo en su funeral?

- Todos. – la señora hizo gestos haciendo mayor énfasis en su relato. – Hasta los nativos fueron a rendirle honores, ella fue una muy grande persona, hizo mucho por nosotros.

- ¿Y la reina tenía algún círculo cercano?

La señora notó el tipo de preguntas que hacía Sarada, por lo que esta inmediatamente planteó.

- Lo siento, es que soy muy curiosa, me gusta saberlo todo. – Mintió.

- Oh claro, claro. –se relajó la mujer. – parecía un interrogatorio. – declaró la anciana mientras soltaba carcajadas, Sarada la siguió imitándola. – claro que tenía su círculo cercano, todos lo tiene ¿no? – ella soltó una risa. – Pero nose quien formaba parte de ese círculo, aunque... siempre la veía con uno o dos Jedis, ella se llevaba muy bien con ellos, tenía muy buena relación.

- Ya veo...

- Recuerdo que siempre estaba con el Jedi Uchiha, eran muy buenos amigos, siempre estaban juntos. Aunque se dijo un feo rumor de que pudieron haber estado juntos, pero fue desmentido, nose si sabias pero los Jedi tenían prohibido el amor, raro ¿no?

Sarada solo asentía incomoda ante el relato, puesto que aquella relación que ella contaba no fue tan mentira, después de todo ella estaba ahí, nació de ellos.

- También pasaba mucho tiempo con un Jedi rubio, tenía unas marcas muy divertidas en su rostro, eran como unos bigotes, mi hijo fallecido hablaba de él, dijo que era su héroe.

- Ya veo...

- Pobre, él debió de querer mucho a la reina.

- ¿Por qué lo dice?

- Porque en su funeral recuerdo como él estaba destrozado.

Aquello había impactado de sobremanera a la mujer, pues ella recuerda haber escuchado del maestro Uzumaki que él no había asistido a aquel funeral, que él no había ido jamás.

- ¿Esta segura?

- ¡Por supuesto! Lo recuerdo bien, fue el único Jedi que asistió al funeral de la reina Haruno, ninguno otro fue, pues, solo él tenía aquel manto que los caracterizaba.

Sarada permaneció pálida durante unos momento, asimilando aquella información.

- ¿Esta bien? - preguntó la señora de edad.

- Si... es solo que es triste escuchar sobre ello.

- Te entiendo perfectamente.

Sarada se despidió de aquella señora y salió de allí. Aquello que le había contado la vieja mujer era fuerte, no podía creerlo.

¿Pero porque mentiría?

Nuevamente el maestro Uzumaki había mentido, él le dijo que nunca pudo despedirse de Sakura, que no había ido a su funeral.

La mujer meditó durante unos instantes y aquella ira repentina se esfumó, pensó que el padre de su novio tendría sus razones.

Se dirigió hacia la residencia donde alojaba en la capital y se sentó en el estrecho pero cómodo sofá del edificio.

Allí pensó en todo lo que había pasado ese día, en la señora, lo que había descubierto y en su madre.

De su bolsillo en su chaqueta sacó una fotografía que "pidió prestada" de la biblioteca, en ella salía su madre junto a importantes consejeros y senadores. Aquella mujer no tenía más de 14 o 15 años, pero desprendía madurez por dónde se le mirara, su rostro cubierto de blanco y sus labios finamente pintados con una recta y vertical línea roja, sus ojos delineados de negro y fundidos en esmeralda, su rostro expresaba seriedad y neutralidad.

Realmente era una mujer hermosa, pensó Sarada.

Con sus dedos toco suavemente la imagen donde aparecía el rostro de su madre, tratando de conectar de alguna manera.

Concentrada completamente en la fotografía dio un respingo al sentir un brusco pero silencioso sonido, guardó la fotografía en su chaqueta y guio su mirada hacia donde escuchó aquel sonido, venía del balcón.

Con cautela agarró el pequeño blaster de su bolso y se dirigió hacia e balcón, sin embargo, al llegar no encontró nada. Dio un pequeño suspiro aliviado y con la intención de volver se vio sorprendida cuando la inmovilizaron.

Una gran mano estaba en su boca tapándola y la otra mano agarraba el blaster que ella llevaba.

La mujer comenzó a patalear y a morder, sin embargo, aquello fue inútil.

Sarada supo que la persona que la tenía inmovilizada era un hombre, dado sus características y su fuerza. Ella dejó de forcejear por el cansancio y él la guio de manera brusca a la sala.

El habilidoso hombre dirigió a la mujer hacia una de las sillas que se hallaban en el lugar y con una cuerda que traía la amarro de manera firme.

Pasaron unos minutos para que Sarada pudiera ver quien estaba tratándola. El hombre la amarró de pies a cabeza, sin olvidar amarrar su boca. Ella pudo ver que delante de sus ojos había un hombre que rodeaba los 40 años de edad, tenía un característico cabello rojo y unos finos ojos castaños, el hombre mostraba unas ojeras marcadas y unas leves arrugas en la frente. Jamás en su vida lo había visto, no sabía quién era.

Luego recordó cuando habló con el hombre que embalsamó a su madre, aquel hombre murió el día después de que ella lo visitara. Sarada sintió que mucho tenía que ver.

El hombre paseaba por la sala lentamente, sin despegar la mirada de la joven mujer. Luego se detuvo enfrente de ella.

- No me gusta deshacerme de mujeres, enserio lo odio.

Sarada tensó su rostro. Él la iba a matar.

- Pero te estas metiendo en donde no deberías.

Ella lo miró con cierto temor y curiosidad, preguntándose pero lamentándolo.

- A los muertos no se les busca, niña.

Por un momento se heló la mujer, luego quiso hablar. Él al notar aquello bufó, luego de unos segundos le quitó el denso pañuelo de la boca a la mujer con interés.

- ¿Y? – preguntó el pelirrojo con una ceja alzada.

- … ¿Qué es lo que no debí de hacer? Solo quería…

- No. – él la cortó de lleno. – no puedes, no puedes. – repitió.

Ella no comprendía. Luego no tuvo tiempo para formular otra pregunta, puesto que el cuchillo del chico ya se alzaba en el delicado y blanco cuello de la mujer.

- En serio que debiste dejar de buscar cuando te lo advertí.

La mujer abrió los ojos y lo miró con espanto.

- Tú lo mataste.

Él sin responder se centró en su cuchillo afilado y lo guio a la arteria pulsante en el cuello.

-Solo quería saber más de mi madre.

En aquel momento no se sabía si habían pasado segundos o minutos, pero era claro que el tiempo se había detenido.

Sarada con el metal frio y afilado rozando en su piel, y el pelirrojo con los ojos tan abiertos que sintió sus ojos piar por la sequedad.

Él mantuvo el cuchillo en el cuello apretándolo y con la otra mano agarró los márgenes del rostro de la chica por la mandíbula y guio el rostro de ella hacia el suyo.

- Mientes. – aseguró él con duda.

- Vine aquí a averiguar sobre mi madre, Sakura Haruno, ex reina de Naboo y ex senadora de…

- … Mientes…

Aquel hombre dejó de lado a la chica y camino con rapidez por el salón. Luego de respirar bruscamente se detuvo a mirar a aquella mujer. Se heló.

Pudo apreciar como sus rostros se asemejaban, sus miradas y sus finas y delicadas cejas idénticas. Aquella joven era muy similar a aquella mujer, luego vio su cabello, recordó al bastardo que ella tanto amaba.

- ¡No! ¿pero qué te pasa? ¿No me ibas a matar? ¿Conoces a mi madre?

El hombre casi corriendo detuvo a la chica y cerró su boca con su mano, evitando que ella siguiera hablando.

Luego él miró por el balcón y cerró todas las cortinas que pudieran haber.

Sarada observaba aquello sin entender, por lo que se mantuvo expectante.

Luego de unos minutos el sujeto agarró una silla y se sentó en ella frente a la mujer.

Siguió mirándola.

- ¿Qué cambió? ¿Por qué no me matarás? – preguntó la pelinegra audazmente.

Aquel hombre perdió la mirada en el rostro de la mujer, pensó en Sakura y en lo parecidas que eran.

- En tu madre.

Sarada iba a preguntar sobre ello, sin embargo, se vio interrumpida nuevamente por el sujeto.

- No imaginé que eras su hija, no pensé que ella pudo haber tenido una hija.

Sarada tenía miedo del sujeto que la iba a asesinar, pero en ese momento junto con esas palabras, ella no pudo evitar preguntar.

- ¿Cómo eso? ¿Conocías a mi madre?

Él relajó su rostro y la miró con una pequeña y casi perceptible sonrisa.

- Amaba a tu madre.

Ella se sorprendió.

- Jamás dejé de hacerlo, para mí, será la única. – ella no pudo evitar sentirse impactada ante aquello. Creyó que lo que decía era falso, pero la intensidad en sus palabras era pura, algo en ella lo afirmaba. – No pensé que tuviera una hija, supe que luego de que ella diera a luz perdió a su bebe.

Sarada negó levemente.

Pasaron unos minutos de silencio hasta que él preguntó.

- ¿Por qué quieres averiguar de ella?

- Porque jamás supe nada de mis padres, al menos, quisiera saber cómo fue ella.

El hombre bajó la cabeza y reveló.

- Ella es fantástica.

Sarada no le tomó el peso a la primera, sin embargo, no pasaron segundos para que se diera cuenta de ello.

- … ¿"Es"…?

Él la miró.

- Ella vive, lejos, pero vive.

Comenzó a llorar sin pensarlo y mordió su labio que tiritaba sin parar, su entrecejo se fruncía con fuerza y su rostro ardía. Ella no podía creerlo, pero en su corazón esperaba que fuera así. Pensó en su hermano, en como se pondría al saberlo, luego pensó en su padre, en aquel hombre que irradiaba oscuridad, pensó en aquel hombre que, según todos dicen, amó tanto a su esposa. ¿Qué sucedería si él supiera aquello? Su rostro heló.

Jamás sabrá aquello, no dejaría que aquella bestia que le quitó su hogar le quitara su madre.

Volvió a la realidad al percatarse de que aquel hombre la estaba desatando de la silla, sintió sus muñecas liberadas y las sobó para aliviar el dolor, luego miró al hombre que volvía a sentarse frente a ella.

- ¿Por qué ibas a asesinarme?

- Para proteger a tu madre.

Ella lo miró sin entender.

- Tu madre no solo fue una mujer importante, sino que se vinculó con alguien de igual índole. Supongo que sabes quien fue tu progenitor.

Ella asintió con decepción.

- Tu padre fue no solo unos de los mejores Jedis, sino que, aunque esto no debería saberlo, fue el "elegido" entre ellos.

Ella confundida por aquello no comprendió.

- No entiendo…

- No soy Jedi, pero sé bastantes cosas que no debería saber, como la del elegido. – él hizo una pequeña pausa para luego continuar. – Fue muy habilidoso, un héroe en las guerras clon, era muy cuidado por ser el elegido, sin embargo, murió de igual manera.

Ella comprendió que él no sabía de la relación entre Vader y Sasuke Uchiha.

- Como lo odiaba a ese bastardo.

Ella confundida preguntó el porqué.

- Lo odiaba por que se casó con tu madre, a quien yo amaba.

- Que banal. – respondió suspirando.

- No lo entiendes. – ella solo asintió. – Cuando murió tu padre los Sith se enteraron, al igual del niño… o niña, que nació de ellos. Cuando se dijo que tu habías muerto, los Sith comenzaron una búsqueda de su paradero. Por haber estado vinculada con el "elegido".

Ella asintió sorprendida.

- Mucha gente busca de ella, yo me aseguro de que ella este a salvo.

- Eso losé, intentaste asesinarme.

-Soy un asesino a sueldo, no tengo remordimientos por ello. – confesó.

Curiosa ella preguntó.

- ¿Por qué mi madre se relacionaría con alguien como tú?

- Porque tu madre amaba a las personas, al pueblo, sin discriminar. – ella abrió sus ojos sorprendida. – Ella me encontró cuando había asesinado a unos ex senadores, ella sabía lo que yo había hecho, pero me trató de igual a igual, no vio lo que cometí, sino el porqué y el porqué del porqué. Ella fue la primera en realmente acercarse a mí, por eso mi amor incondicional hacia ella, y eso jamás cambiará.

Sarada no sabía que decir, quedó sorprendida ante aquello.

- ¿Dónde está ahora? – preguntó ella luego de unos minutos de silencio.

Él sonrió de lado y la miró.

- Ella está…

La palabra quedó en el aire cuando el pecho del pelirrojo sangraba exageradamente. Todo había ocurrido repentinamente, el sonido de un disparo silencioso y el pecho del hombre reventar en segundos. Él cayó inmediatamente al suelo y ella se arrodilló a asistirlo.

Ella miraba aterrada la cortina semi abierta del balcón y al hombre frente a él sangrando deliberadamente, su pecho había reventado y parte de sus órganos había sido desechos. Ella apretó su mano y lo miró a los ojos.

- Estarás bi-

- En Mogar… tu madre está en Mogar… Búscala…

El mientras hablaba sangraba, sus palabras botaban sangre y sin embargo le decía lo que ella anhelaba saber.

Ella lloró por aquel hombre que moría frente a ella. Él le secaba las lágrimas con sus dedos, aquel gesto estaba lleno de esfuerzos por parte de él.

- Una… diplomática no…debe… llorar ante un hombre…como yo, por favor… no lo haga…

- Cómo te llamas. –Exigió ella.

Él sonrió ante aquello, aquella frase le sonó muy igual a su querida amada, realmente eran similares, pensó él.

- Sasori.

••••••••••

Primero que nada quiero disculparme, ha pasado mucho mucho muuuuucho desde que subí el anterior capitulo, sé que debe haber aunque una persona esperando con ansias que continué con la historia, así que quería disculparme. No han sido días buenos y mis ánimos han sido los peores, he estado mal.

Pero aquí estoy! con capitulo algo intenso, así que espero les guste.

Y pues como salí ya a vacaciones pues tengo muchísimo tiempo para escribir, así que me verán un poco más activa jeje.

Nos vemos para el próximo capítulo!