Advertencias: Animatrónicos humanizados. Lenguaje obsceno.

Los personajes y la historia de Five Nights at Freddy's pertenecen a Scott Cawthon. Nala pertenece a simbalaika. Nozomi y la trama de esta historia son de mi autoría.


Songfic

-"Los sentimientos son para los débiles", ¿no? –Freddy formó su mayor sonrisa de satisfacción al tener el placer de burlarse de quien una vez hizo lo mismo con él, alegando que la confusión que le provocaba admitir que quería a Nozomi era un reflejo de su debilidad, o algo así se había inventado.

-Nunca dije eso –Fredbear gruñó, acomodando el moño de su cuello frente a uno de los espejos del baño.

-Miren, me encanta reírme de la debilidad de Golden y de que Chica esté molesta con él –Aseguró el conejo de ojos rojos-, pero las chicas ya deben estar haciendo teorías gay sobre nosotros cuatro aquí adentro, ¿lo saben?

-Lo harían aunque estuviéramos afuera –Le recordó el castaño, a lo que Bonnie asintió con la cabeza, dándole la razón.

-A todo esto, ¿qué le hiciste?

El rubio se incomodó un poco ante la pregunta de Bonnie, mas no lo demostró. No le gustaba divulgar nada personal, sobre todo si tenía que ver con Chica porque eso probablemente la haría enojar el doble, pero si los había reunido ahí, aunque fuera para que se burlaran de él, merecían una explicación.

Resumió en su cabeza todo antes de hablar, así estaría premeditado y lo diría sin errores. No quería que se le escapara nada de más; de lo contrario, saber que Chica se mostraba vulnerable con él, y que se había molestado porque él llamó "debilidad mental" al hecho de no poder controlar lo que sentía, sería fuente de risas por varias semanas.

-Soy firme creyente de que una persona emocionalmente fuerte y estable puede reconocer y manejar sus sentimientos. Y si ella a veces no puede hacerlo... –Con eso lo había dicho todo.

-¿Y qué quieres que nosotros hagamos? –El zorro bufó-. Lamento que tu novia esté enamorada de mí pero no puedo hacer nada al respecto, marinero –Le fastidió.

-¿Por qué les pedí ayuda? –Susurró Golden, recriminándose a sí mismo.

-Porque ella ha rechazado todas tus disculpas hasta ahora –Enumeró Freddy-, porque no sabes qué más hacer, porque llegaste a un punto en el que tú estás molesto con ella pero quieres hacer un último intento por arreglarlo para que no empeore, y porque eres demasiado débil de mente como para saber cómo solucionarlo –Rio con ganas, como casi nunca lo hacía.

-Al final tu estupidez de que sólo los débiles se enamoran te salió mal –Le siguió Bonnie, casi tan entretenido como el castaño.

-No tergiversen lo que he dicho –Ante las sonrisas malvadas de sus "amigos", procedió a explicarlo de nuevo, luego de varios años desde la última vez que lo había hecho-. Sentir no te hace débil, no saber manejarlo, sí.

-Y te está costando manejar esto, ¿no? –Se rio Foxy, irónico, viendo cómo Fredbear bajaba la cabeza, sin intenciones de admitir lo evidente.

-Si a nosotros nos causa gracia, imagínense a Chica –Ideó el conejo, llamando inmediatamente la atención del rubio-; que la insultes y que luego regreses pidiéndole perdón por hacer exactamente lo mismo que ella. Muero de ganas por ver si se reirá en tu cara o te insultará de vuelta.

Aquello fue como encender un bombillo en la mente del oso, que inmediatamente se dispuso a salir del baño.

-Trae tu guitarra –Procedió a dar las instrucciones para su plan-, y ustedes traigan a Chica.

-¿Alucino o me estás dando órdenes? –Contestó Bonnie, indignado, aunque lo siguió sin rechistar luego de ver que Foxy y Freddy, con expresión divertida, le obedecían.

-¿Las orejotas las tienes de adorno? –Gruñó, provocando en el conejo una reacción inmediata de sorpresa.

Fredbear casi nunca demostraba demasiado de sus emociones, ni siquiera el enojo. Aparte, su voz era imponente, amenazante, y jamás diría que se había asustado, pero eso pareció en el momento en el que se desvió hacia el escenario y tomó su guitarra tal como le habían mandado a hacer.

Golden Freddy era un cantante nato, fue construido para eso, y a pesar de que todos los animatrónicos tenían la capacidad de cantar de forma armoniosa para los niños, los tres osos eran los mejores en el trabajo, con diferencia.

Además, su voz era bastante particular y claramente resaltaba sobre las de los demás. Entre las voces obviamente femeninas que tenían las tres mujeres, las agudas del par de conejos y las de los dos osos castaños que, a pesar de ser graves, en especial la de Freddy que era bastante profunda, eran tenores por excelencia, la única voz tan oscura como para acercarse a la de Fredbear era la de Foxy, y aun así se diferenciaban mucho por ser la del pirata claramente rasposa, contrastando con lo suave y aterciopelado de la de Fredbear.

-¡¿Qué coño les pasa?! –A pesar de que se llevaron golpes e incontables patadas que les hicieron molestar bastante en el proceso, Foxy y Freddy esperaban que lo que sea que estuviera planeando Fredbear fuera tan humillante como para recompensar el maltrato que les proporcionó Chica por su mini secuestro-. ¡Fredbear, espero que no tengas nada que ver con esto!

Que le llamara Fredbear en lugar de Golden ya era una mala señal, pero ya no podía retractarse. El rubio se encargó de poner las mesas en forma de semicírculo en frente del escenario, dejando que sus compañeros oso y zorro mantuvieran a Chica en el centro, de manera que el paso estuviera bloqueado para evitar que los Toys y, sobre todo, las curiosas guardias se mantuvieran fuera de su espacio. Desde el escenario, Bonnie lo veía con rostro dudoso, sin saber qué demonios tendría que hacer él ahí.

Fredbear le dio instrucciones, la canción que le haría tocar era bien conocida por ambos así que no tuvo problemas en recordar cómo interpretarla, aceptando de manera un poco indiferente.

El oso se giró a ver por última vez a su novia antes de tomar su micrófono y comenzar. Luchaba por su libertad, estaba siendo firmemente sostenida por cada brazo por los más fuertes de la pizzería (después de él mismo), y aun así les causaba problemas con su pataleo. Ah, cómo amaba a esa Chica.

-Tendrás que perdonarme, cariño –Murmuró, parándose frente a ella a una distancia suficiente para que no le alcanzara.

Suspiró cuando Bonnie empezó a tocar, sabiendo que esa era su entrada. Odiaba sentir cosas tan humanas como el nerviosismo de que todo saliera bien.

-Wise men say only fools rush in –Cuando empezó su canto, Chica se calmó de inmediato, más por su confusión que por otra cosa, escuchándolo atentamente-, but I can't help falling in love with you.

Chica era difícil. Vaya que lo era. Sin embargo, Golden sabía sobrellevarla con tranquilidad y hacerla sentir bien. Aunque, debía admitir, después de tantos intentos de que le perdonara por decir algo que él nunca dijo de forma ofensiva, le estaba cansando. No sabría qué sería de ellos si ella se negaba a aceptar esa última oportunidad que le pedía.

-Shall I stay? Would it be a sin if I can't help falling in love with you?

La rubia no tenía palabras. Freddy y Foxy la habían soltado y se habían alejado y ella ni siquiera lo había notado. ¿Qué intentaba realmente decir con aquello?

Ella misma podía admitir que lo que le había dicho no era para tanto. Vamos, que le hirió el orgullo, y eso a ella le calaba en lo más profundo, pero no era lo peor que alguien podría decirle, ni siquiera se acercaba. Al final, ¿no actuaba él con la misma "debilidad" que ella, al usar como último recurso aquella muestra de afecto pública que a ella se le hacía cuanto menos vergonzosa y ridícula?

-Like a river flows surely to the sea, darling, so it goes. Some things... –Se atrevió a acercarse más a ella, tomando su mano ante su mirada atónita-, are meant to be.

Chica parecía menos alterada que antes. Confesaba, para sí misma, que el enojo se disipaba al oír a Fredbear decir aquello con voz tan melodiosa, al punto de que aceptó que él se acercara y acariciara su mejilla.

-Take my hand, take my whole life too, for I can't help falling in love with you.

Finalizó plantando un beso dulce y corto en los labios de la rubia, quien, sonrojada, prefirió no negárselo y dejar el tema hasta ahí. Era mejor no darle más vueltas al asunto, ya no estaba molesta y no tenía caso seguir estándolo.

Mirándolos abrazarse, cosa extraña dado que no solían hacerlo frente a los demás, Freddy y Foxy gruñeron, fastidiados.

-No valió la pena –Alegó el pirata, acariciando su abdomen donde Chica lo había golpeado, como si realmente pudiera sentir dolor.

-¿Por qué tú no eres así? –Al escuchar a Nala, conmovida por la escena, reclamarle a Toy Bonnie, el oso y el zorro no pudieron evitar soltar una carcajada.

-Amar no es ser débil –Murmuró Golden, sólo para su novia, que se limitó a apretar el abrazo con el que rodeaba su cuello.

Al final, quizá sí había valido la pena.


Canción: Can't help falling in love, de Elvis Presley

Tenor: Un hombre que canta agudo.

GRACIAS POR LEER HASTA AQUÍ. SOY LIBREEEEEEE

Sayonara!