La primera vez que Hinata habló sobre su sueño de triunfar en el voley recibió sonrisas forzadas por respuesta. Sí, él sabía que era pequeño, pero también se conocía bien, y sabía lo testarudo que podía llegar a ser.

Quienes lo molestaban en la escuela dijeron «absurdo», en voz muy alta, para que todos escucharan y a él le quedara bien claro. Hinata decidió, en medio de las risas de los demás y con las manos solidarias de sus amigos en los hombros, que les mostraría ¡les mostraría a todos!

Ahora, luego de haber cerrado muchas bocas, lo que le parecía un delirio era lo atractivo que Kageyama le parecía.