Cuando los cinco pares de ojos vieron al insecto en la mesa, tres de ellos se precipitaron hacia atrás con un pequeño grito. Ranma, aun sentado sobre su cojín, miró a sus tres "prometidas" con algo de irritación.

—Sólo es una araña, miedosas.

«Cla-claro, Ran-chan» «N-no es que tener miedo» dijeron Shampoo y Ukyo, tratando de componer sus semblantes.

—Mejor sirve de algo y sácala —Akane le dedicó una mirada entre furiosa y azorada.

Estaba por responder cuando unos brazos ataviados con amplias mangas se adelantaron hacia el bicho. Mousse lo tomó con cuidado y se levantó de su lugar dirigiéndose hacia la ventana. Al pasar al lado de las chicas, dirigió una discreta sonrisa tranquilizadora a la muchacha castaña.

—Listo —dijo Mousse una vez que lo liberó en el alféizar.

Ranma pensó que su gesto anterior no había pasado muy desapercibido porque él lo notó fácilmente. Además, junto con las tímidas gracias de Akane, Shampoo lo miró mal y lo mandó a lavarse las manos con un gruñido sonoro. Ukyo, con la mirada baja, estaba roja hasta las orejas.