Aaron siempre se dijo que la mejor forma de conseguir sus objetivos era comportándose como un camaleón. Debía parecer natural y amable con todos los que se relacionara, de modo que nadie dijera nada que pudiera perjudicarlo alguna vez. Terminaban sin decir nada.

«Habla menos, sonríe más» se decía mientras evadía con sutileza las preguntas acerca de sus inclinaciones políticas. Estrechaba manos federalistas y republicanas sin excepción; nunca se sabía qué rumbo tomaría la Nación en el futuro. Lo único que tenía claro es que llegaría al lugar donde sucedieran las cosas.