El cabello de Kusakabe le hacía cosquillas en la nariz y sus labios en la base de su cuello lo estaban volviendo loco. Rihito abrazó la cabeza rubia con fuerza, al tiempo que exhalaba un suspiro suave que fue directo a la oreja del otro. Le mordisqueó el lóbulo y le besó la curva de la mandíbula; lo despeinó más, pasándole los dedos con fuerza desde la nuca hacia adelante.

La boca de Kusakabe cambió el beso húmedo por una ligera succión. Con un poco más de cordura, si no estuviera desorientado por el calor y el deseo, Rihito se habría quejado un poco. Pero lo que salió de sus labios fue un gemido del que no se acordó de avergonzarse.

Movido por sus instintos, todos apuntando al placer, estiró las manos hacia la cadera de Kusakabe. Lo trajo más cerca, más profundo, donde lo quería.

Al día siguiente, su primer día en la universidad, Rihito tenía una marca en el cuello que todo el mundo notó menos él mismo.


Esto está inspirado por el capítulo de O.B. en el que se menciona que Sajou tenía un chupón y todo el mundo lo notó, ah.