Mientras preparaba chocolate caliente, Sajou piensa que los días lluviosos en Kyoto suelen ser algo pesados pues es bastante molesto tener que ir a la universidad medio mojado. Siempre ha sido un poco torpe, por lo que sus zapatos terminan empapados y el paraguas siempre se le voltea. Le recuerda, también, el período en el que Kusakabe y él "pelearon" por primera vez.

Mira la pequeña ollita y el chocolate está listo. Sirve dos tazas gemelas.

Mientras va hacia la sala, se dice que la lluvia no termina de ser mala porque cuando comenzaron a salir oficialmente también estaba lloviendo. El cielo encapotado le encanta y, además, la ancianita de al lado no tiene que agacharse a regar sus macetas pequeñas.

—Toma —le da una taza a Hikaru antes de acomodarse en el espacio que este le hace entre las mantas. Siente su brazo delgado rodearle la cintura. Se acurrucan.

Sajou piensa que le gustan los días de lluvia.