DANDELION

" Y se les va... se les va la vida. "


(Impulseshipping) - BlackxBlue


Era en tiempo nocturno

La primera vez que lo vio, hacía mucho frío y todas las tiendas estaban cerradas, excepto aquella, la floristería.

La primera vez que le habló, tenía los ojos taciturnos pero sonreía a los largos tallos que cortaba uno por uno mientras tarareaba una melodía muy familiar.

La primera vez que lo amó, había regalado unas flores azules mientras la adoraba con la mirada y sonreía como si ella fuese aquello que le otorgaba la felicidad real, infinita.

La primera vez que le lloró, fue cuando le negó todo aquello, todo lo anterior.

Y es que al principio, al entrar en aquella floristería a las ocho de la noche, con una sonrisa mentirosa y un saludo muy particular, Blue conoció a Black.

La campanilla de la entrada sonó, levantando la vista del chico de cabellos castaños y mirada curiosa. Blue se excusó con querer comprar unas flores para su madre, pero sólo le interesaba la calefacción de agradable lugar. El montón de flores enamora su vista, la fragancia deleita sus fosas nasales y la calefacción hace su trabajo.

Pero el chico la sigue mirando, sin decir nada, con la sonrisa amable.

—Flores..., madre... -es todo lo que repite, y se levanta hacia las estanterías, rebuscando entre claveles rojos y lirios malva.

Blue entiende que le está armando un ramo.

— No estoy apurada. -afirma mientras toma asiento. Está cansada, pero eso él no lo sabe. Es una extraña, después de todo.

El resultado final es tan bello que Blue no se arrepiente de haber entrado.

—¡Es impresionante! ¿Cómo te llamas?

Recuerda que aquella vez, no le interesó el precio, sino su nombre. Sonríe de forma pícara al verlo sorprenderse. Es lindo, no hay duda.

—Black. Son quince. -respondió quedito, sin dejar de sonreírle.

—Muy bien, Black. Yo me llamo Blue. Ten tus quince, has hecho un trabajo fantástico.

Es hora de salir pero le regala un guiño a su florista. Este se ríe, colocando por fin el letrero de "cerrado".

La segunda vez que regresó, su departamento no tenía calefacción y el chico de la floristería la recibe como si la conociera de toda la vida.

Pero

Él no habla.

Casi no lo hace.

Aún así...

Black le agrada.

(Pero no es Red)

La tercera vez que intentó conocerlo, Black asentía sin dejar de cortar tallos, limpiando sus manos en su delantal blanco. La escucha, eso le gusta.

Hay una conexión como automática en ambos, y Blue siente quererlo.

Mirar a Black es como sentir las manos tibias en medio del invierno. Su sonrisa sencilla y manos manchadas de verde; Blue siente en los huesos el impulso de decirle todo aquello, de rozarle los dedos rasposos, de besarle la comisura de los labios.

Pero

(No es Red, el chico rojo que ella adora)

La cuarta vez que lo acompanó, Black se ríe al verla juguetear con las gardenias y campanillas, luce hermosa cuando adorna su cabeza con una rosa roja.

Blue es una muchacha radiante, como el firmamento, no esconde sus propias ideas sobre él y crece más grande entre sus pulmones, pero esconde bajo sus labios lo que siente para que Black no lo note. Aún no.

No nota las miradas de Black sobre su espalda.

Y Black piensa...

(Es que Blue es tan bonita, con su cuerpo de muñeca y los ojos llenos de brillo de estrellas. Su sonrisa de media luna me gusta y me regala siempre de ellas; hay algo así como una explosión escondida en su cuerpo. Pero-).

No puede decírselo.

No puede.

Pero Blue no lo sabe y lo malinterpreta. Se lo pregunta, si ella le incomoda de alguna forma, pero Black niega y vuelve a soñar con él.

(Black no es Red, y eso está bien)

Durante las tardes ella habla eufórica mil alegrías y declara que Black es de su agrado, que es su amigo y punto final. Black ha encontrado un amor ingenuo en verla reírse siempre mientras acaricia las acacias y sopla los dientes de león.

La quinta vez, le regala flores azules con un "Para tí", trémulo, y sus mejillas, la de ambos, se colorean de rosa, balbucea un ramo de palabras tímidas casi incomprensibles para ella, y lo adora.

(es que ella es tan bonita)

(es que él es tan tímido)

Pero la sexta vez, Black enreda sus miradas, y cuando Blue logra tomarle la mano, se miran como si quisieran besarse. No sucede, la campanilla de la puerta suena y él la deja para atender a su cliente.

Y vuelve a pasar, siempre pasa.

Y es en esas interrupciones que Blue comprende que Black no es Red, pero es un muchacho radiante y no sabe que Black ha comenzado a amarla desde la cuarta vez.

Está decidida, va a confesarle lo que siente por él.

Una mañana fría, oscura y sin casi nadie alrededor, sostienen sus miradas por más tiempo de lo deseado, y la muchacha que parece irradiar belleza comienza a hablar. A Black le encanta de sobremanera lo extrovertida que es, sus mejillas poniéndose rojas de tanto hablar, sus manos moviéndose inquietas acompañando su relato, su pelo castaño contrarrestando sobre sus ojos azules pareciendo cargar felicidad por sólo hablarle.

No sabe, que le está diciendo que le ama.

—Tengo que regresar a Kanto. Pero si sientes lo mismo que yo, entonces me quedaré aquí.

...regreso...

...Kanto...

...yo...

...quedar...

... aquí...

Black no entiende lo que ella dice.

No entiende, y niega con la cabeza para hacérselo saber. En ese momento, Blue siente que algo en ella se ha roto en mil pedazos y las lágrimas inundan sus ojos de estrella. Su voz se vuelve rasposa, como una telaraña a punto de romperse, pero le sonríe como siempre y se despide de él, de las tardes en la floristería, del sueño donde ambos están juntos, amándose.

Black la espera al día siguiente, y el siguiente, y el siguiente. Ha ensayado bien lo que va a decirle, aunque no pudiese hablar con normalidad, aunque tuviera que usar el lenguaje de señas para hacerse entender. Pero ella nunca llega.

Luego de eso, nunca más se vuelven a ver. Las tardes y las noches pasan lentas y tortuosas y Black no sabe porqué Blue no vuelve. Blue se ha desvanecido como un fantasma, y Black no la olvida, como no se olvidan los momentos que alguna vez te hicieron feliz, o las personas importantes para ti.

Nunca más vuelve a verla, nunca olvida su rostro, o su casi primer beso o las noches en las floristería. No ha borrado su figura completamente, solo se queda esperándola, entre los brotes nuevos de dientes de león, entre el silencio y compañía de la campanilla, como si acaso hubiera estado en la floristería solo toda su vida.


Hace años que no leo pokespé, me acuerdo poco de Blue y apenas conocí a Black, así que traté de leer el manga lo suficiente para que no me quedara taaaaaaaaan OoC. Perdón por los errores.

La condición de Black se llama Afasia, eso afecta también a su comportamiento, por eso lo vieron actuar de esa manera y no como el chico impulsivo que es. No entendía el pobre.

En fin, espero que les haya gustado n.n No se olviden dejar review 7u7