Nota: Un rato largo...

Continuar con la lectura. Solo quiero aclarar la existencia de ciertos "sucesos incomprensibles", más allá de mi mal nivel narrativo, es debido al punto de vista en primera persona. El prota no sabe bien en que se encuentra y menos tiene el conocimiento para decir en palabras concretas el fin de estos sucesos.

Eso. Es algo a tener en cuenta. También puede ver momentos desconcertantes para algunos lectores, lo mantuve muy al mínimo los detalles, así que si un suceso es neutral o horrible, cae en tu imaginación.

Descargarlo de responsabilidad: No soy dueño de Pokémon


"Comenzare con un chequeo rápido". Con eso dicho el anciano, ¿O Doctor en este caso? Reposa suavemente mi cuerpo en una gran mesa de madera lisa, cubierta de una tela blanca como la nieve, y dejando mi estómago mirando para arriba. "Elif... ¿Estas lista?". Antes de siquiera ponerme un dedo encima pregunta a su compañera.

"Sepy. Más que lista". Siendo habitual de ella contesta alegremente. "A la derecha he dejado todo el equipo necesario para el día de hoy. Nyaaa. Los demás preparativos están en la otra habitación".

Elif, la segunda persona que junto al viejo me ha estado cuidando, pero de ella solo se su nombre y suponer su género por su voz animada. Para decirlo de forma simple, se diría que ella está en un estado de invisibilidad permanente. Siendo alguien callada si se lo propone y extremadamente sigilosa, es probable que incluso estuvo cerca de mi todo este día y yo ni cuenta de eso.

"Comenzare con un chequeo rápido, luego proseguiré a ir con pruebas más atrevidas". Por un comienzo pareciera que iba a repetir lo mismo de antes y quedarse congelado. Debo suponer que estas son sus últimas palabras dirigidas hacia mí.

Las manos del anciano se envuelven alrededor de mi estómago y antes de darme cuenta estoy panza abajo, dejándome mirando hacia una pared cercana de la habitación. En estos momentos soy incapaz de ver lo que hará a continuación o su rostro.

A prepararse para lo peor... Me digo a mi mismo, siendo que desconozco, al dejar de verlo, cuando se pondrá en marcha. Del miedo intento cerrar con fuerza los ojos, esperanzado de que reduciría un poco la sensación de lo que viene.

Sutilmente un dedo del anciano va recorriendo lentamente mi columna hasta llegar al inicio de mi cola, la cual se encuentra extendida de forma recta a lo largo de la mesa. Repite nuevamente el mismo recorrido, aplicando un poco de presión extra en cada tramo. Al cuarto recorrido se sintió como si una descarga eléctrica viajara por todo mi cuerpo, en respuesta mi cola se agita sutilmente.

Pareciera que estaba buscando esa reacción, apenas y se agito mi cola su dedo se detuvo. Por un raro el anciano pareció quedarse quieto mientras soltaba un 'Mnnn' pensativo.

"Elif, los guantes". En un tono vació suelta esa orden. Dejándome en claro que ya no habrá vuelta atrás desde este punto. Abandonando por completo sus emociones y pensamiento irrelevantes, pareciendo que dejo su mismo cuerpo en automático.

"Enseguida".

Por unos segundos todo se mantuvo en total silencio. Hasta que una mano del anciano acaricia mi cabeza. Debo suponer que, por sus palabras anteriores, él tendría guantes en las manos, pero apenas se siente. Pareciendo que está acariciándome con su áspera mano sin cubrir.

Entonces usando ambas manos gira mi cuerpo hasta que este frente a él.

Sus grandes dedos van de a uno tocando mis labios, tanto inferior como superior. Y, con dos ligeros tirones en ambos sentido, me abre la boca en su máxima extensión.

... Por favor, que solo quiera revisar la lengua...

"En posición. Nyaa".

¿Eh?

Sin siquiera hacer algo los dedos se retiran de mis manos y, como debería de ser, mi boca volvería a cerrarse. Pero tan solo se cerró menos de un centímetro antes que una barra, apoyada en mis dientes inferior y superior, impidiendo su cierre por completo. Dejando mi boca abierta sin necesidad de ser sostenida.

Los dedos, probablemente, aguantados del anciano se deslizan dentro de mi boca y toca tanto mi como los dientes.

En mi mente suelto un suspiro de alivio. Es solo un pequeño examen dental ¿Verdad? Siento ese pequeño toque en cada diente y poco por la lengua, al mi boca de la cual hablamos espere sentir asco al respeto al sabor de sus dedos, pero carecían totalmente de sabor.

"Por la formación y ubicación de dientes, sumado a las señales provenientes de la lengua, estimo que trata de un omnívoro, pero a eso lo descubrimos hace tiempo". Elif suelta un pequeño análisis sobre el interior de mi boca, hablando de mis dientes y lengua. Llegando a la conclusión de mi dieta actual.

Pero ¿Por qué habla Elif? No es que me queje. Prefiero sus manos por sobre las del anciano... ¿Creo? Espero que ella no vaya a ser algún tipo de especie rara...

El anciano no da ninguna respuesta. "Respira hondo y no te alteres. En caso de emergencia recuerda respirar por la nariz". Al final de esta advertencia/consejo suelta un leve y corto susurro, apenas agarrado por oídos. Sonando tipo: No asegurar bala.

Tal como si fuera una serpiente, la mano del anciano se desliza más adentro en mi boca. Y no se detiene.

En el momento que siento los dedos del anciano llegar ami garganta el aire se me escapa en un feroz atraganto, seguido de una leve convulsión interna.

Abro lo ojos en un disparo conforme me altero. Intento agitar mi cuerpo y así quitarme su mano de encima, es imposible. Mi cuerpo no se me mueve ni un centímetro.

Por naturaleza trato de aspirar el aire que se me ha sido arrebatado, pero encontré que es una tarea totalmente inútil. Inútil mientras los dedos del anciano este en mi garganta, no, ¡Ya va toda la mano! ¡Qué rayos quieres intentar!

De apoco me voy sofocando por falta de aire y mis ojos se van nublando conforme se derraman unas lágrimas por falta de parpadeos.

De la nada la sensación oprimente de su mano en mi garganta desaparece, permitiéndome recuperar moderadamente la respiración. No desapareció. El malestar de tener algo atracado en la garganta persiste, solo que no tanto... y sigue avanzando más adentro.

Desde el comienzo es una sorpresa que esa mano musculosa pasara por mi boca. Es la mano de Elif, cuya apariencia es desconocida, o es la mano del anciano y sea en encogido para poder encajar, eso explicaría porque se siente diferente ahora. La magia si que es conveniente...

En cuestión de segundo la sensación de tener la mano en la garganta desaparece, solo para ser remplazada por el comienzo del brazo. Su mano ya ha pasado por la garganta y ha llegado al pecho.

Antes de siquiera considera en poder tomar aire tranquilo. La mano del anciano se envuelve alrededor de mi corazón. Y lo oprime.

Permitirme decirlo, no hay nada peor que un golpe directo al corazón. Un dolor indescriptible en simple y corta palabras. El corazón no suele ser sentido la mayor parte el tiempo, solo si te concentras podrás sentir esos imperceptibles latidos. Esta vez, cada parte de mi capto la estrujasión a la cual fue sometido. Sitiándose como si púas estallaran en cada rincón de mi cuerpo y las venas explotaran.

Con mucha más fuerza que antes intente moverme, expresar físicamente este dolor haciendo movimientos bruscos. Queriendo gritar de dolor desde el fondo de mi alma.

"Aaah". Débil y difícilmente audible, mi máximo esfuerzo se ve reflejado en un pequeño grito atrofiado por la mano en mi garganta.

"¡Ese es el Sistema Cardíaco, Maestro! ¡Lo vas a matar!".

A las palabras de Elif el Anciano retira su mano de mi ya agitado corazón. Consiguiendo así una gran tranquilidad de mi parte, sintiéndose igual de como si unos cien kilos se me fueran quitados de encima. Pero también le siguieron los efectos residuales, un gran cansancio y una clara agitación, tanto física como mental.

"Continuo". Esta vez la voz del anciano sufrió un gran cambio, sonando totalmente sombrío.

Quisiera poder pedir que se detenga. Pero el es rápido en proseguir, y al segundo órgano fue estrujado...

Cada gramo de mi limitado oxigeno de uno de mis pulmones se me escapa involuntariamente en una exhalación ahogada por la boca y sale disparada por una fosa nasal. Mientras un pulmón aún tenía aire el otro lo perdió todo, dándome una sensación bastante extraña. No tirando al dolor, sino a una hiperventilación complicada.

Carente de otra opción, trato de retomar por la nariz el aire perdido, pero encuentro las vías respiratorias obstruidas y siento como si un pulmón estuviera por estallar. Un pulmón se encuentra al límite de aire, razón por la cual se me complica aspirar más, y el otro no recibe aire por la mano del anciano que impide su entrada.

Mi mente se congela en su totalidad ante una situación imposible de resolver pensando y por instinto. Por lo cual, dejo de respirar y libero inconscientemente, en partes, el aire que me queda. Formándose una opresión en el estómago, como si este se estuviera metiendo para adentro y perdía este algo que lo llenaba (el oxígeno)

Mi vista se va oscureciendo al pasar los segundos, dejando de registrar los movimientos, y mis ganas de lucha se esfuman.. Todo malestar mental va desapareciendo, dejándome en un estado de relajación absoluto. No soy nada. Soy un ser inexistente...

"Ma-maestro, sistema respiratorio". Empieza a hablar alguien, su voz se escucha fuerte, pero distante a la vez. "Ahora mismo le estas sofocando". El tono de su voz es complicado de ubicar. Su tono neutro, con cierta pizca de preocupación, suena en mis oídos.

Dentro de mí una sensación molesta desapareció. Liberando una parte de mi mente de sus cadenas.

En otra parte de mi interior, pero a la vez muy cercana a la anterior, un dolor instantáneo surge. En un ataque feroz tos, de mi boca escapa el poco oxigeno que poseía. Lo único que me mantenía, por los pelos, en el mundo de la conciencia se pierde.

Pero no sobre acciono o pienso de más. Me quedo congelado teniendo la mente en blanco, olvidándome de incluso respirar. Aun si hacerlo significa la obvia diferencia entre vivir y morir.

Mi cuerpo necesita algo, pide y llora por el, pero mi propio cerebro no registra el mensaje. Se pierde en la nada.

¿Qué... hacer?

...

Lentamente voy retornando la conciencia. La razón por la cual la perdí en primer lugar, o si simplemente caí dormido, se encuentra más allá de mí.

Todo a mi alrededor esta oscuro, sin rastro de la más mínimo rayo de luz. Una oscuridad que me trasmite un sentimiento acogedor y tranquilidad. La extrañeza de estar en este lugar desconocido de apoco se filtra en mi mente. Sumándole el constante silencio. Mientras más pienso en este lugar, la lista de estos sinsentidos va en aumento.

Intento formar algún recuerdo, cualquiera que relacione un hecho que me trajera a este lugar. Pero, por más que intento, estos recuerdos están borrosos y ¿Solo me vienen los sucesos de algo viejo? No... es algo reciente, no... no tan reciente... ¿Meses? ¿Días? ¿Años? ... ¿Por qué siento que todas esas fechas son correctas?

¿Soy humano siquiera?

¡No! No, digo ¿Si? ¿Lo era? ¡Soy humano! ¡Un humano que vuela y peludo con una hermosa cola!

... Espera ¿Eso siquiera califica como humano? ¿No es muy superior esa descripción para permanecer a un humano?

Es que... si. No... Digo ¿Qué? ¿Que pendejadas pienso?

Dos pensamientos chocan. Ambas desafiando totalmente la realidad de la otra. El mundo o mi cuerpo, hasta mis acciones en esta, no coinciden en nada. Excepto la duración de estos pensamientos, que si se considera como recuerdos, uno tiene mucho más en lo que cavar, aunque a la vez es más borrosa.

No siento llegar a ningún lado. ¿Floto en la oscuridad o solo tengo cerrado los ojos? ¿Dios eres tú? ¿Al fin te presentas?

¿Qué... ? Dolor de cabeza

...

Mejor me duermo...

Espera-pera-pera. ¿No estaré soñando?

¡Cállate y duerme!

¡Tú cállate! ¡No eres nada para mandarme!

Conque estas tene...

La ¿Cabeza? Me comienza a arder, deteniendo la ridícula discusión interna. Algo me duele y dificulta mi ya nula concentración. Más allá de forma vaga y directa no logro poner en palabras mis pensamientos, todo pareciera estar tan perdido y confuso.

Esta situación, no la comprendo. Oscuridad, silencio y solo. Si se trata de un sueño o de la realidad ¿Acaso importa? Siento que no es importante, al menos no por ahora. Necesito descansar.

Suspiro.

Tengo la mente echa una mierda...

Y no es algo fácil de negar o aceptar. He cambiado. En estos pocos meses fui reconstruyendo una nueva máscara conforme destruía la anterior, solo que esta vez tiro a mis sueños como un objetivo posible. Si tan solo se me dejara el tiempo para formarla correctamente, estas interrupciones y sucesos, por Dios, no importa por donde lo mire, es imposible para mi aguantar. De alguna forma u otra estallare, y no ubico en que sentido.

Por esto ignoro y olvido todo aquello que me hace e hizo daño. Tal vez es la razón por la cual no recuerde mi muerte, más bien, tampoco es algo a lo cual me he detenido a pensar. ...

Esto es... Solo cállate. No es el momento.

¿Cuantas veces... he llegado a esta línea de pensamiento?

...

Un fuerte tirón, proveniente de las patas traseras, me saca de mi estupor y me hace disparar los ojos abiertos del shock. A penas a la milésima de segundo me veo obligado a entrecerrar los ojos, los cuales estaban en un estado borroso y lloroso, a causa de un ráfaga de viento que golpea mi cara.

Tal vez se deba a mi vista mejora de Mew a que puedo ver aun teniendo los ojos a medio cerrar o a ese milésima de segundo que tuve abierto los ojos, sea cual sea el caso, ¡No quita el hecho de que me estoy por estrellar contra una pared!

A penas las palabras estrellar y roca fueron registradas por mi cerebro, teniendo la intención de reducir el impacto, cubro mi cara con mis patas. Si... tan solo pudiera mover las patas. Teniendo el plan principal negado, cierro los ojos y aprieto la mandíbula.

La totalidad de mi rostro se estrella con la roca, dañándome principalmente el hocico.

Al momento del impacto mi conciencia se torna en un color negro y siento como si un algo se desconectara en mi cerebro. Perdiendo toda sensación de mi cuerpo, dejando así una sensación de dolor en la nada.

Teniendo la conciencia al borde del colapso los segundos dejan de tener un significado. Todo pareciera concurrir a un paso rápido y lento a la vez. El recuerdo de lo sucedido pierde sentido.

...

"Aaah..."

Como si tratara de la primer vez en mi vida, doy un descontrolado respiro. Una vez más en este día, recobro la conciencia.

Al abrir los ojos el mundo se encuentra de cabeza, literal. Lloro y parpadeo sin cesar, incapaz de entender el porqué. Y, como si fuera poco, los oídos me zumbaban, provocando un mareo en mente. Cómo si hubiera recibido un fuerte golpe en la cabeza.

Cada miembro de mí cuerpo cuelga inerte había abajo. Ya sea las patas o la cola, todo apunta hacía el suelo.

Una fuerte palpitación en el hocico me hace dirigir la vista hacia ¿Arriba? Nunca costo más que bajar un poco la mirada para ver mi pequeño hocico, pero no importa que tanto la baje o enfoque la mirada en el centro de mi rostro, todo lo que veo es un mancha roja.

Una mancha roja brillante, ubicada donde debería estar mi hocico, que fluye lentamente a dirección hacia mis ojos.

¿Eh?

Antes de siquiera entender el significado de la situación. Cierto agarre en una de mis patas trasera aumenta su presión. Acto seguido mi cuerpo se balancea hacia atrás y adelante, ganando impulso y velocidad por cada balanceo.

En un momento el agarre pareciera cambia de posición. El balanceo se ve interrumpido, siendo que mí cuerpo se lanza a una gran velocidad habla un lado.

El cambio fue abrupto y la velocidad tomada no es causa de risa. Que está pasando con mí cuerpo sería el centro de atención en una situación normal. ¡Si no fuera que me estoy por estrella contra una pared!

...

¿Déjá vu?

...

¡Impacto!

La vista se me torna torna en negro al momento del impacto. Tambores retumban en mí cabeza y la sangre sigue fluyendo de mí ya herido hocico, salpicando por todo el lugar.

Aturdido, pero aun consciente, trato de llevar las patas a mi hocico por instinto. De nuevo, una acción imposible.

Contra todo lo que esperaba, el dolor de mi rostro va disminuyendo. Dejándome en un segundos sin sentir nada en la cara. A pesar de este adormecimiento facial, la sangre sigue fluyendo de mi hocico.

Regresando de nuevo a estar colgado patas arriba, tomo fuertes respiraciones con el fin de calmar mi mente.

"¡Oye! ¿Es imaginación mía o su cuerpo se endureció?".

Una voz, proviniendo de lo que supongo sería un hombre mayor, pregunta desde muy cerca de mi. El tono de su voz se me escapa, pero por sus palabras supongo que se encuentra consternado por algo.

"¿Ny? ¿Eso siquiera es posible?".

Mi cuerpo vuelve a balancearse nuevamente. Ante la posibilidad de ser estrellado contra la pared nuevamente, me pongo tenso y siento miedo por tal posibilidad. Esta vez el balanceo es màs suave y corto, ya que al cabo de un momento mí cuerpo gira y unas manos me sostienen desde el dorso.

Ahora, habiendo dejado la posición de colgar patas arriba, me encuentro obligado a mirar a la cara del anciano. Los ojos los sigo teniendo borrosos y llorosos por los impactos, dejándome medio difícil agarrar su expresión facial.

"Más de lo que crees. Podría llegar a tratarse de un medio de defensa de su especie, el caso es que cuando le revise anteriormente sus huesos o músculos no mostraron tener tal función de endurecimiento". El anciano comienza a caminar conmigo en sus brazos y me deja boca arriba en una superficie plana, la cual supongo es una mesa. "Comienza recogiendo nuevas muestras de su sangre y lágrimas, de paso limpiarle un poco el rostro. Es improbable que haya también un cambio en su sangre, pero es mejor asegurar".

"¡Enseguida!".

Luego de escuchar esa respuesta de una segunda persona, se me deja recostado en la mesa. Aprovecho estos minutos de tranquilidad para encontrar un poco de tranquilidad interior. Reculando de a poco tanto los latidos de mí corazón como el de mí respiración.

El tormento por el cual acabo de pasar fue corto, incluso ahora no siento dolor, pero... no estoy hecho para esto... ¿Qué hice para estar aquí?

...

Lo sé. Está experiencia ni califica como miseria, o lo peor que me puede suceder en esta vida. El problema es lo repentino de la situación. Es solo ser arrojado contra una pared, no muy diferente que caerte de una silla por hamacarse y estrellarte contra el suelo. Ambas tienen un factor sorpresa y te dañas la cabeza.

Bien podría ser peor. Se podría decir que intento buscarle el lado positivo a la situación. Que, siendo sincero, tampoco es que haya un lado malo.

¿Qué? . Expreso confundido cuando burbujas traslucidas se materializan a al menos medio metro de mis ojos. Unas burbujas de variados tamaños, pero sin ser de tamaños ridículos, siendo por lo menos más de diez. Siendo las burbujas que son, empiezan a descender a un ritmo lento. Descendiendo hacia mi rostro.

Si se trataran de burbujas de jabón me apresuraría a cerrar los ojos. El caso es. Estas burbujas parecen ser diferentes, dando la sensación de estar echas de agua pura. Tan traslucidas que serían imposibles de ver si no fuera por efectos de la luz sobre ellas.

Perdido en contemplar las burbujas, observo como hacen su lento descenso. Al momento de ir haciendo contacto con mi rostro estas no se revientan, al contrario. Se pegan a mi pelaje. Las burbujas no se revientan o disuelven, sino que permanecen estáticas en donde aterrizaron.

En cuestión de segundos, cada una de estas burbujas reclamó su lugar en diferentes ubicaciones de mi rostro, exceptuando mis ojos y boca.

Me quede sorprendido viendo cuando estas burbujas se fueron tiñendo de rojo, de un rojo sangre.

¿Eh?

Las burbujas no pararon de cambiar hasta que no quedo nada de su transparencia anterior. Dando como remplazo, en su totalidad, al rojo profundo de la sangre ¿Mi sangre?

¿Acaso succionó la sangre de mí rostro? Por el momento, es la única explicación lógica que le doy a ese cambio de color.

Por un momento espere que succionar mí sangre sería lo primero de una cadena de cosas raras, pues no, las burbujas se despegan de mí, ahora limpio, rostro y flotan fuera de mí vista. Llevando mí sangre con ellas a quien sabe dónde.

"¡Todo recogido y en proceso de almacenamiento!".

¿Recoger? ¿Almacenar? ¿Con que ese era el propósito de esas burbujas? Supongo que es mejor que estén pasándome una esponja por toda la cara.

Por unos minutos más se me volvió a dejar tranquilo. Esta vez el tiempo suficiente como para volver a tener mi mente y pulso bajo control, a su estado natural. Dejando lentamente lo sucedido en lo profundo de mi mente, y planeo dejarlo ahí.

Pero aunque diga estar bien en términos psicológicos... es una farsa a medias. No me encuentro solo adolorido por los sucesos anteriores, también me encuentro temeroso en lo que puede llegar a continuación. Es una situación diferente a lastimarte por ser idiota, no, en este caso, una persona infligió el daño. Peor es el hecho de que esta persona a un puede ir por más. Ojalá fuera tan fácil como decir: está bien, ya pasó todo.

Si... Ya pasó todo... estoy bien, vivo.

No estoy asustado, no lo estoy.

Estoy bien... sano. Nada me duele. Hoy no me lastimaron...

A partir de aquí... finalizo todo...

...

Si tan solo me encontrara en una situación en la cual fuera capaz de seguir moviéndome, en vez de seguir permaneciendo inmóvil, hubiera saltado del susto en este mismo instante. ¿El porqué de esto? El anciano había vuelto, y se posiciono de tal forma de que su parte superior estaba al alcance de mi vista.

El tan solo verlo hizo surgir cierto grado de temor desde lo profundo de mi conciencia. Un repudio a su presencia, un rechazo total, el solo verlo me hizo desear que desparezca. Y no solo de mi vista, que desaparezca de este mundo. Pero él no desaparece y yo no puedo alejarme...

... No... Él es buena... gente...

El temblor de mi mandíbula comenzó siendo algo leve, conforme mi temor aumentaba este temblor fue aumentando la intensidad. Segundo tras segundo, fui encontrándome menos capaz de poner en orden mis pensamientos.

A este punto no solo mi mandíbula tiembla, sino todo mi cuerpo que empezó a sacudirse como una hoja en medio de una tormenta. Ese es el máximo resultado salido del único deseo de liberarme de esta prisión y huir lejos, como si mi vida dependiera de ello.

La visión de mis ojos se vuelve loca, casi como una pintura abstracta. Sin darle sentido a la locura que se va deformando en cámara lenta, colores estallan y figuras se multiplican. Objetos son borrados de mi vista a la vez que otros toman su lugar.

Dos ancianos, no, cinco. Al reverso, costado... de cabeza...

Violeta. Verde. Azul. Gato. Piña...

...

La profundidad toma un cambio bizarro, cambiando a ángulos extraños y variados. Dejando mi orientación hecha pedazos, apenas pudiendo notar algún indicio que me indique donde queda arriba o abajo. Si estoy de pie o de cabeza, o si incluso veo por mis ojos hacia frente y a mi espalda.

Todos mi sentidos parecieron desaparecer. Si me encuentro gritando y a la vez escucho sonidos inexistentes, es algo sin respuesta. En este espacio, ni sé por dónde empezar a ubicar mi cuerpo. Tan solo veo el como un mundo parece ir directo a su colapso.

¿Qué pensar? ¿Dónde fijar mi atención?

Al sujeto que empujo mi mente a esta aberración o a esta anormalidad visual imposible de describir...

Una decisión que no fue tomado por mí.

Simplemente caí. Y caí. Arrojado a un mar de oscuridad.

Hasta que no sentí nada más.

...


Aaah. Lamento la demora ya bastante larga. Este no ha sido mi año en cuento salud. Y, bueno. Priorice otras cosas antes de escribir.

Hasta el siguiente cap...