El vampiro primordial, paró ambas orejas al escuchar esa voz, sabía muy bien a quién le pertenecía, la profundidad y suavidad de ese tono, no cabía la duda, era Rudolph.

Tony no supo que hacer en ese momento, se mordió el labio inferior de los nervios, se quedó en silencio unos minutos creyendo que quizás sólo era su mente. Aunque tratara de engañarse, sus sentidos vampiricos le indicaban que había alguien detrás de él y por el olor tan fuerte que lo rodeaba, se daba a entender que no era una ilusión. Rudolph era real, estaba allí, parado junto allí un árbol, en un estado estático, observando con los ojos vidriosos e incomprendidos a su humano, o lo que quedaba de él.

-¡Te equivocaste de persona! No soy ese "Tony" del que hablas.-

Quizás aquellas palabras no fueron realmente necesarias, el vampiro alado comenzó a arrepentirse de abrir la boca, apelando a la suerte con una fina capa de esperanza. Tenía miedo, podía sentirlo, el nudo creciente en su garganta, los nervios acechando detrás de su cabeza, la vergüenza de ser visto como el monstruo que era, o en lo que se había convertido.

Todo y con una pizca de inseguridad, Rudolph, por más impresionado que se encontraba, no sólo por el nuevo aspecto de Tony, sino por el olor que lo rodeaba, tan diferente, extraño, embriagante y atractivo, eran como feromonas que confundían al pelinegro.

Al escuchar las palabras que salieron de la boca de este vampiro alado, pudo darse cuenta de que realmente era su Tony, solo que la gravedad en su voz se notaba, y de algún manera eso lo atraía.

Un cosquilleo recorrió la espina dorsal del oji rojo, quien se aclaró la garganta y se mordió la lengua antes de caminar hacia el vampiro alado, levantando una mano para posarla sobre un fornido, frío y palido hombro.

-No me importa el aspecto que tengas Tony, para mi seguirás siendo igual de hermoso.-

Ante aquel toque tan suave, palabras sinceras y honestidad rebosante, el muchacho de ojos celestes observó por encima de su hombro al otro vampiro que tanto amaba, el cual, dejó ver una amplia sonrisa en su rostro.

Cuando Tony, fue a abrir la boca para decir alguna palabra, el peli negro se sentó en el hueco entre sus piernas, levitando tranquilamente hasta posarse sobre el suelo y cerrar el espacio que los separaba, acurrucandose junto a Tony.

El calor que emanaban ambos al estar tiernamente abrazados, los obligaba a permanecer así, durante horas, combatiendo el frío y el silencio de la noche con risas, cariños, besos y gemidos.

Esta vez, Tony aprovechó sus grandes alas, para encerrarse a él y a Rudolph, en una especie de cúpula que no hacía más que encerrar el calor y protegerlos de la intemperie.

-Te amo, Tony.-

Exclamó con pasión, colocando ambas manos en el rostro de su novio, para besarlo con el deseo amoroso creciendo en su interior.

El vampiro alado, respondió ante ese gesto abrazando a su amado, aferrándose a su cuerpo y dejando que sus manos provoquen ciertos cosquilleos, mientras que recorría zonas por debajo de la ropa.

Antes de que continuarán con su exploración, acordaron en irse al castillo puesto que la noche se ponía fría y preferían recostarse sobre las sabanas que estar incómodos sobre las piedras.

Una vez que estuvieron dentro de aquella modesta habitación, ninguno de los dos tuvo el tiempo suficiente para suspirar, debido a que rápidamente unieron sus bocas en un salvaje beso y sus cuerpos en un contacto permanente.

Soltaron un par de jadeos desesperados, las caricias no eran suficientes para satisfacer sus deseos más profundos, se necesitaban, el uno del otro.

Tony abandonó los labios de Rudolph y comenzó a trazar un camino de besos, a través del pecho desnudo de Rudolph, después de deshacerse de algunas prendas simplemente comenzaron al explorar pero también a jugar. A Tony le encantaba provocar de esa manera a Rudolph, los jadeos que se escapaban de sus labios hacían de sus instintos más profundos, emerger e intentar tomar el control.

El vampiro alado, además de dejar múltiples besos en el pecho de Rudolph, también dejó que su lengua se posara sobre algunos puntos sensibles, como el cuello, los pezones y la pelvis.

Tan sólo sentir la húmeda lengua de Tony, recorriendo esas zonas, dejaban al vampiro de ojos carmín, en un estado extasiado, placentero y ardiente, que no se avergonzaba en demostrar que quería más.

El vampiro alado, se deshizo de las últimas prendas que los estorbaban, pudiendo admirar, el hermoso y pálido cuerpo de Rudolph, debajo de él, se veía tan hermoso.

Rudolph por otra parte, pudo notar que su humano, su bello, Tony tenía el cuerpo más tonificado que antes, al igual que su piel y sus venas, era tan pálido como él, y sus ojos, su mirada se había vuelto más penetrante, de tan solo conectar con esos bellos orbes celestes, el pelinegro podía sentir los hormigueos recorriendo su cuerpo, reaccionando de una u otra manera ante la mirada tan profunda del otro vampiro.

Esa noche, ambos disfrutaron y exploraron sus nuevos límites, Tony ya no volvería a ser humano, pero eso no le importaba en absoluto, de tan solo pensar en la inmortalidad que tendría para compartir su tiempo de vida con Rudolph, se convencía así mismo de que no habría de que preocuparse.

Explicarle a sus padres ya no era una situación de vida o muerte, quizás verlos envejecer sería lo más doloroso, pero ya no estaría sólo, si su inmortalidad retrasa la muerte, entonces ¿Qué tenía para perder?

Fin.

Saludos gente, lectores de esta historia, quiero darles gracias por las leídas, votos y comentarios que me han regalado, nunca creí que estos escritos llegarán tan lejos, y por más que me entristece, he de decirles, que este es el final de la historia o al menos de estos relatos alternos. Ya que la historia del fanfic se terminó hace tiempo.

Muchas gracias a todos por acompañarme en esta historia, espero que hayan disfrutado cada momento.

Tengo otras historias que quizás puedan ser del agrado de aquellos que pertenezcan a esos fandom's, y quizás, no muy pronto, estaré publicando una historia cuyo universo esta creado totalmente por mi :D estén atentos aquellos lectores que les gustan mis escritos!

Sin más que decir, me despido.

-Historia finalizada-