¡Hola!, con la novedad de que en Netflix publicaron las dos primeras entregas de High School Musical, me entró la curiosidad de saber si existían Fanfics de estas películas. Mi sorpresa fue que, increíblemente, sí los hay. Encontré una trilogía escrita por Zanessalover576, que se llaman "The Choice", "The Consequenses" y "The Life", que se traducirían a: "La Decisión", "Las Consecuencias" y "La Vida" respectivamente. Mis notas estarán en cursiva. Disfruten el inicio de esta trilogía.

Troy abrió la puerta y entró a la casa después de salir de la escuela. Subió las escaleras y se encerró en su cuarto. Troy se acostó en la cama y suspiró. Iba a ser padre a los diecisiete. Gabriella lloró cuando le dijo. Él arruinó sus vidas y la posibilidad de que Gabriella fuera a Stanford, la escuela de sus sueños. Las lágrimas bajaron por la cara de Troy cuando pensó en la reacción de Gabriella cuando se enteró. Fue sacado de sus pensamientos cuando alguien tocó la puerta de su cuarto.

—Troy, ¿salimos a jugar? Tenemos que hacer un plan de juego —dijo Jack.

—No estoy de humor —dijo Troy, dando la vuelta.

—¿Pasó algo malo? —preguntó Jack.

—Tengo que esperar hasta que mamá llegue para contarles —dijo Troy.

—¿Reprobaste alguna ma…? —comenzó Jack.

—¡Papá!, espera hasta que mamá llegue —dijo Troy, firmemente.

—Está bien —dijo Jack.

Una hora después, Lucille Bolton entró por la puerta y vio a Troy sentado en la sala con los ojos cerrados.

—Troy, ¿estás bien? —preguntó Lucille.

—Tengo que hablar contigo y con papá —dijo Troy, nervioso.

—Bueno, déjame ir por él —dijo Lucille.

Lucille salió del cuarto para ir por su esposo. Troy tomó un respiro profundo y soltó el aire. Lucille y Jack entraron al cuarto y se sentaron en el sofá enfrente de su hijo.

—¿Qué está pasando, Troy? —preguntó Lucille.

—Tengo que decirles algo, pero no sé si tengo suficientes palabras para hacerlo —comenzó Troy.

—Cariño, lo que sea que te esté molestando, sabes que siempre podrás hablar con nosotros —dijo Lucille.

Troy soltó el aire que estaba aguantando.

—Gabriella… —comenzó Troy, pero no pudo terminar.

—¿Qué pasa con Gabi? —preguntó Lucille.

—Gabriella está embarazada —dijo Troy.

—¿Es tuyo? —preguntó Jack, tratando de contener el enojo.

—Sí —dijo Troy.

—Troy —dijo Lucille tranquilamente.

Jack se levantó y salió del cuarto y fue a la habitación principal y azotó la puerta.

—Sé que es mi culpa. Apoyaré a Gabriella y al bebé. Conseguiré un trabajo —comenzó Troy.

—Creo que tu papá necesita algo de tiempo para pensar —dijo Lucille.

—No quiero que me odien —dijo Troy.

—Nunca podríamos odiarte Troy. Estamos decepcionados por las decisiones que hiciste —dijo Lucille.

Troy asintió.

—Y sé que estás asustado y te mereces que lo estés. Pero eso no significa que no nos preocupemos por ti —dijo Lucille.

Troy asintió.

—Iré a ver a Gabriella. Le está diciendo a sus padres en este momento también —dijo Troy.

Lucille asintió.

—Lo siento, mamá —dijo Troy.

—No te disculpes conmigo. Discúlpate con Gabriella y contigo. Dile a María que le llamaré después —dijo Lucille.

Troy asintió y salió de la casa. Condujo a la casa de Gabriella y estacionó su auto. Troy tomó un profundo respiro y soltó el aire. Salió del auto y caminó hasta esa puerta que conocía tan bien. Troy tocó el timbre y María abrió la puerta.

—Troy —dijo María, con lágrimas en el rostro.

Troy no lo soportó y también soltó lágrimas.

—Lo siento mamá. Lo siento mucho —chilló Troy.

María abrió sus brazos y Troy caminó hacia ellos. Troy se disculpó repetidas veces y María frotó la espalda de su "hijo".

—¿Dónde está mi chica? —preguntó Troy, mientras se secaba las lágrimas.

—Está en su cuarto —dijo María.

—¿Cómo está? —preguntó Troy.

—Está llorando. Troy, no se librarán de esto tan fácil. Tendrán que encargarse de esto —dijo María.

—Y planeo hacerlo —dijo Troy.

—Bien. Así estaremos claros —dijo María.

—¿Puedo ir a verla? —preguntó Troy, cuidadosamente.

María asintió.

—Adelante —dijo María.

Troy entró a la casa y subió las escaleras hasta el cuarto de Gabriella. La puerta estaba cerrada y podía escuchar a Gabriella llorando incontrolablemente. Troy pensó que era mejor si tocaba la puerta en lugar de solo entrar al cuarto. Tocó la puerta suavemente. Troy pudo escuchar a Gabriella acercándose a la puerta.

—Mami, no quiero hablar —chilló Gabriella.

—Bebé, soy yo —dijo Troy.

—¿Troy? —preguntó Gabriella.

—Sí amor. Aquí estoy. ¿Puedo pasar? —preguntó Troy.

—¿Está mamá contigo? —preguntó Gabriella.

—No, solo estoy yo —dijo Troy.

Gabriella abrió la puerta lentamente y vio a Troy de pie frente a la puerta. Corrió a los brazos de su novio y lloró. Troy besó suavemente la cabeza de Gabriella. Cerró la puerta del cuarto de Gabriella con el pie y caminó con ella en sus brazos hasta su cama y la sentó.

—Tenemos que hablar sobre esto —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Lo siento mucho Troy. Tu beca… —comenzó Gabriella.

—Hey, no hablemos de eso ahora. Tenemos que hablar de qué vamos a hacer —dijo Troy suavemente.

—Está bien —dijo Gabriella.

—¿Te lo quieres quedar? —preguntó Troy, de manera cuidadosa.

—Aunque odie mucho que esto esté pasando justo ahora, sí quiero. No quiero abortar ni darlo en adopción —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—No sería capaz de vivir tranquilo si tuvieras un aborto —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Necesitamos encontrar trabajos tan pronto como sea posible y empezar a ahorrar —dijo Troy.

—Estoy de acuerdo —dijo Gabriella.

Troy miró a su novia y pudo ver que estaba muy asustada.

—Bebé —dijo Troy, suavemente.

Gabriella miró a Troy.

—Tú sabes que siempre estaré aquí para ti y para el bebé, ¿verdad? —dijo Troy.

Gabriella miró a Troy y lágrimas bajaron por su rostro. Troy tomó a Gabriella en sus brazos y la dejó llorar. Frotó su espalda tranquilizadoramente e inhaló el aroma frutal de su cabello. Veinte minutos después, el llanto de Gabriella se convirtió en respiraciones, que luego se convirtieron en silencio. La pareja se quedó en los brazos del otro pensando sobre su futuro.

—Te amo —dijo Troy.

—Yo también te amo —dijo Gabriella.

—Mírame, Brie —dijo Troy.

Gabriella miró a Troy, que sus ojos también estaban rojos, por llorar. Como los suyos.

—Vamos a superar esto —dijo Troy.

Gabriella asintió. Hubo un golpe en la puerta y María asomó su cabeza.

—Gabi, te hice una cita con la Dra. Brand para mañana en la mañana —dijo María.

—¿Quién es la Dra. Brand? —preguntó Troy.

—Ginecóloga —dijo María.

Troy asintió.

—¿Quieres que vaya contigo? —preguntó Troy, mirando a Gabriella.

Gabriella asintió.

—Si quiere, puedo llevar a Gabs con la Dra Brand mañana. No quiero que tenga que tomar un día libre del trabajo por mi error —dijo Troy.

María sonrió levemente.

—¿Estás seguro Troy? Será su primera vez en una cita de ese tipo. ¿Van a estar bien? —preguntó María.

—Pasaremos por esto juntos. Estaré aquí para Gabriella cuando me necesite, creo que me necesita más que nunca —dijo Troy.

María asintió.

—Está bien. Gracias Troy —dijo María.

—No hay problema —dijo Troy.

María salió del cuarto. Troy miró a Gabriella.

—¿Necesitas que haga algo? —preguntó Troy.

Gabriella negó con la cabeza.

—Diles a tus padres que lo siento —dijo Gabriella.

—Lo haré bebé. ¿Qué tal si tomas un baño caliente? Te relajará y te ayudará a despejar tu mente de esta pesadilla —dijo Troy.

Gabriella asintió. Se inclinó y besó los labios de Troy suavemente.

—¿Seguirás aquí cuando salga? —preguntó Gabriella.

—Si quieres que me quede —dijo Troy.

—Sí quiero —dijo Gabriella.

—Está bien —dijo Troy.

Gabriella entró al baño y cerró la puerta. Troy escuchó que se encendió la ducha y suspiró. Veinte minutos después, Gabriella salió del baño y estaba vestida con una de las camisetas de Troy y un short de básquetbol que robó de su casa después de quedarse a dormir.

—¿Te sientes mejor? —preguntó Troy.

Gabriella asintió. Caminó hacia Troy y lo abrazó. Troy puso su mano en la espalda baja de Gabriella. Besó su hombro suavemente.

—¿Por qué no tomas una siesta? Tuviste un día muy agitado —dijo Troy.

Gabriella asintió. Se metió a la cama y Troy la arropó. Besó suavemente los labios de Gabriella.

—Te amo. Estaré aquí mañana temprano para llevarte a tu cita, ¿sí? —dijo Troy.

—Está bien. Yo también te amo —dijo Gabriella.

Troy se inclinó y besó a Gabriella en los labios una última vez. Depsués miró al estómago de Gabriella y besó su ombligo.

—También te amo a ti, bebé —dijo Troy.

Gabriella sonrió.

—Te veré mañana. Duerme un poco amor —dijo Troy.

—Discúlpame con tus padres por mí, Troy —repitió Gabriella.

—Lo haré —dijo Troy.

Troy salió de la casa de Gabriella y condujo a su casa. Cuando entró a su casa vio a su madre en la cocina.

—¿Troy? —lo llamó Lucille.

Troy entró a la cocina.

—¿Sí, mamá? —preguntó Troy.

—¿Cómo está Gabi? —preguntó Lucille.

—¿Antes o después de que llorara en mis brazos? —preguntó Troy.

—Estará así un tiempo, Troy. Ella es la que lleva un bebé dentro —dijo Lucille.

Troy asintió.

—Mañana tiene una cita con el doctor y necesito llevarla. María no pudo librarse así que yo la voy a llevar —dijo Troy.

—Está bien. ¿Necesitan que vaya con ustedes? Iré si quieren —dijo Lucille.

—Creo que deberíamos hacerlo solos. Gabs está nerviosa y no creo que quiera que la veas justo después de que se enteró. Necesita tiempo —dijo Troy.

—Está bien —dijo Lucille.

—No es que no quiera que vayas, pero creo que no sabe qué esperar, y yo tampoco. Queremos ver cómo sale todo nosotros solos —dijo Troy.

—Yo entiendo, Troy —dijo Lucille.

—¿Papá sigue molesto? —preguntó Troy.

—Sigue arriba, pero ya se calmó un poco hace rato —dijo Lucille.

—¿Debería ir e intentar hablarle? —preguntó Troy.

—Inténtalo, a ver qué pasa —dijo Lucille.

Troy asintió. Salió de la cocina y subió las escaleras. Troy vio a su padre en su oficina viendo viejos partidos de básquetbol. Carraspeó y tocó la puerta. Jack se volteó y miró a Troy.

—Papá… —comenzó a Troy.

—Siéntate. Tenemos que hablar —dijo Jack.

Troy se sentó en la silla que estaba frente a su escritorio.

—Troy, ¿entiendes que esto puede afectar tu futuro? Tal vez ya no seas capaz de jugar básquetbol por el bebé —Jack dijo.

—Gabriella y el bebé son mi futuro, papá. Ya hice esa decisión —dijo Troy.

—También necesitar ir a la escuela. Una beca como la tuya no se da tan seguido —dijo Jack.

Troy tomó aire.

—¡Olvida la beca! Tendré un hijo papá. Mi futuro son Gabriella y el bebé —dijo Troy secamente.

—Si no vas a la escuela, debes mudarte —dijo Jack.

—Bien. Mis cosas estarán fuera antes de que acabe el día. Gracias por tu ayuda —dijo Troy secamente.

Troy salió de la oficina y entró a su cuarto y sacó una maleta y empezó a empacar. Lucille entró al cuarto y vio a su hijo, confundida.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Lucille.

—Me dijo que si no tomaba la beca me tengo que mudar. No tomaré la beca, entonces me voy —dijo Troy.

—¿A dónde irás? —preguntó Lucille mientras veía a su hijo empacar.

—No lo sé. Tal vez con Chad porque sé que María probablemente no me deje quedarme más en su casa —dijo Troy.

Troy terminó de empacar sus cosas y caminó a la puerta frontal.

—Llámame para decirme si estas a salvo, por favor —dijo Lucille.

—Lo haré —dijo Troy.

Troy salió y condujo a la casa de Gabriella. Escaló al balcón y entro al cuarto de Gabriella, y la vio sentada en la cama.

—Hola bebé, ¿pudiste dormir? —preguntó Troy.

—Un poco —dijo Gabriella.

—Papá me echó —dijo Troy.

Los ojos de Gabriella se ensancharon.

—Troy —dijo Gabriella.

—Me dijo que si no tomaba la beca en la UDA me tendría que mudar. Así que me mudé —explicó Troy.

—¿Qué dijo tu mamá? —preguntó Gabriella.

—No dijo mucho, pero sabe que estoy aquí o con Chad. Pero le dije que me quedaría aquí solo si tu mamá me lo permite —dijo Troy.

Gabriella sonrió.

—Eres el padre de mi hijo y el amor de mi vida. Si no te deja quedarte, también me mudaré —dijo Gabriella.

—¿Dónde nos quedaríamos si nos mudamos, Brie? —preguntó Troy.

—En la casa del árbol —dijo Gabriella.

Troy soltó una risa.

—Muy graciosa. Para ser una mujer embarazada, eres muy graciosa —dijo Troy.

—Necesito un poco de risa después de todo el drama de hoy —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—¿Por qué no duermes un poco y yo voy a hablar con tu mamá? —dijo Troy.

—Está bien, si me necesitas, despiértame —dijo Gabriella.

—Lo haré —dijo Troy besando suavemente los labios de Gabriella.

Troy salió del cuarto y cerró la puerta lentamente. Después bajó las escaleras, fue a la cocina y vio a María sentada en la barra con su computadora.

—¿Interrumpo? —preguntó Troy.

María volteó a ver a Troy y sonrió.

—No, siéntate —dijo María.

Troy se sentó en la barra y vio a su segunda madre.

—No sé cómo expresar cuánto lo siento, mamá. Usé protección y todo, pero el condón se rompió —dijo Troy.

—Lo entiendo Troy y no te odio —dijo María.

Troy miró a María.

—Tu madre llamó y habló conmigo un rato —dijo María, respondiendo la pregunta que Troy tenía en mente.

—Solo quiero que los dos entiendan en qué se están metiendo —dijo María.

Troy asintió.

—Lo sé —dijo Troy.

Troy y María escucharon a Gabriella llamar a Troy.

—Iré a ver qué pasa —dijo Troy.

María asintió. Troy subió las escaleras y fue al cuarto de Gabriella.

—¿Qué pasa bebé? —preguntó Troy.

—¿Ya le preguntaste? —preguntó Gabriella.

—Aún no llego a eso. Déjame ir a preguntarle —dijo Troy.

—Ven a la cama después —dijo Gabriella.

—Lo haré —dijo Troy.

Troy bajó las escaleras y María vio hacia arriba.

—Está bien. Mi papá me echó de la casa —dijo Troy.

—¿En serio? —preguntó María.

Troy asintió.

—Gabriella y yo queríamos saber si me puedo quedar para poder estar cerca en caso de que algo pase. Si no se siente cómoda, puedo quedarme con Chad —dijo Troy.

—Puedes quedarte aquí Troy. Pero habrá algunas reglas —dijo María.

—Está bien. ¿Cuáles son? —preguntó Troy.

—Nada de actividad sexual en esta casa. Sé que Gabriella ya está embarazada. Pero no quiero que lo hagan en mi casa —dijo María.

Troy asintió.

—Usa la puerta frontal si llegas tarde a casa —dijo María.

Troy asintió.

—Y eso es todo lo que pido —dijo María.

—Entendido —dijo Troy.

—Muy bien, buenas noches Troy —dijo María.

—Buenas noches mamá. Te quiero —dijo Troy.

María sonrió.

—Yo también te quiero —dijo María.

Troy subió las escaleras y fue al cuarto de Gabriella. Se sentó y vio a su novio. Troy cerró la puerta, se quitó la camiseta y entró a la cama.

—¿Qué dijo? —preguntó Gabriella.

—Dijo que me puedo quedar, pero que hay ciertas reglas —dijo Troy.

—¿Cuáles son las reglas? —preguntó Gabriella.

—Nada de sexo en la casa y que tengo que usar la puerta después de la práctica o si llego tarde a casa —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Está bien —dijo Gabriella.

—En serio deberías dormir —dijo Troy.

—Ahora podré hacerlo —dijo Gabriella.

Troy besó suavemente los labios de Gabriella.

—Buenas noches bebé. Te amo. Si necesitas algo, despiértame —dijo Troy.

Gabriela asintió.

—Buenas noches Lince. Yo también te amo —dijo Gabriella.

La pareja se durmió en los brazos del otro y esperaron que en la cita de Gabriella al día siguiente saliera bien.