Ni MSLN ni sus personajes me pertenecen.

Historias de un familiar

01: De esas cosas que nunca pasan

Uminari, seis de la mañana

Desde donde sus recuerdos con ella empiezan hasta el momento actual, Fate jamás había notado lo hermosa que era esa criatura frente a ella.

Bueno sí, hermosa siempre fue, pero de una manera diferente.

Desde donde empiezan sus recuerdos con ella, el conocerla, el hacer aquel contrato para salvar su vida, el cuidarla para curar sus heridas, el tenerla a su lado en los mejores y peores momentos de su vida, el compartir con ella cada logro y cada temor, el sentir esa conexión sin importar dónde ni qué tan lejos estén, el despertar cada mañana y ser ella la primera a quien saluda, hasta el momento actual en que mirarla de perfil bebiendo un vaso de agua le hace sentir que sus mejillas arden y por primera vez en su vida, Fate T.H. olvida cómo hablar.

Arf bebía un vaso de agua en la cocina, ya estaba lista para salir a correr con su ama. Sintió una mirada sobre ella y en seguida volteó al lugar del que provenía –Buenos días, Fate- le sonrió con la energía de siempre. Dejó el vaso en el fregadero – Ya estoy lista, cuando quieras- levantó el pulgar y le guiñó.

-A… - Fate había bajado de su cuarto ya cambiada, también iba por un vaso de agua y aunque era normal que Arf ya le estuviera esperando en la cocina con un vaso extra, esta vez había algo diferente – a… - las luces de la cocina eran las de siempre, pero parecía como si iluminaran más de lo normal –a… - la voz de Arf era la de siempre, pero se escuchaba de alguna manera melódica y angelical – … - esa ropa deportiva que sin importar cómo la usara en Arf parecía perfecta y esa larga cabellera naranja en una coleta dejando al descubierto su cuello…

-¿Fate?- Arf se acercó a la rubia con el otro vaso de agua - ¿Eee~h? No me digas que todavía no despiertas del todo – se rio divertida y en seguida revolvió el cabello de su ama haciéndola regresar a la realidad.

-Ah, disculpa, buenos días- Fate cerró los ojos por aquel contacto, hasta eso se sentía diferente. Al abrir los ojos Arf ya le estaba ofreciendo el vaso con agua – gracias – la rubia agarró el vaso y sonrió.

-Sí- Arf estiró los brazos y empezó a calentar para el recorrido que les esperaba.

Desde que llegaron a instalarse a la tierra y todavía ahora que había entrado a la preparatoria, todos los días a esa hora ella y su ama salían a correr, a veces Nanoha las acompañaba, a veces Hayate y Zafira las acompañaban.

Para Arf, tener la oportunidad de disfrutar junto a su ama de toda esa dicha, esa paz y esa felicidad al estar rodeadas por personas que las miran a los ojos y a quienes llaman amigos, era algo indescriptible. Después de haber vivido aquel infierno y ahora poder ver a Fate ser ella misma y saber que ya no estará sola enfrentando a las adversidades era la mejor recompensa de su vida, aunque había algo que le inquietaba y a lo que procuraba de todas las maneras posibles ignorar.

-Um… entonces, e… hoy daremos tres vueltas y nos detendremos en la playa, ¿estás de acuerdo? - Fate ya había dejado su vaso en el fregadero y alcanzó a su familiar en el pasillo a la salida de la casa. Al llegar ahí y ver a Arf poniéndose los zapatos para correr volvió a sonrojarse.

Verla de espalda y notar que poco a poco es casi tan alta como su familiar y aun así descubrirse a sí misma descubriendo como por arte de magia que su familiar es una joven hermosa la mire por donde la mire es algo nuevo.

Por impulso Fate acaricia la cabeza de su familiar -¿Hm? ¿Fate? – y su familiar reacciona para dirigir esos ojos azul claro hacia su ama.

-Creo que nunca te lo he dicho- Fate empieza a hablar con calma y con esa sonrisa gentil de siempre, se inclina para arrodillarse al lado de su familiar y la abraza por los hombros – apenas ahora me doy cuenta de lo mucho que has crecido, gracias por estar conmigo siempre-

Arf no se queja ni se siente incómoda, le parece extraño, pero algo que podría calificarse como normal viniendo de su ama – sí, siempre estaré contigo – se deja abrazar y disfruta del pequeño momento. Sabe que Fate está dando su mayor esfuerzo expresando lo que siente y lo que piensa y ella está dispuesta a aceptar todo de su gentil ama.

Por fin salieron a correr, en el camino se encontraron con Nanoha quien las acompañó en el resto del camino. Y así entre risas y pláticas de tácticas de combate, el recorrido matutino terminó.

Al llegar a casa Lindy ya les esperaba con el desayuno y la ducha lista. Ocasionalmente Arf entraba con Fate, ya que como familiar le gustaba servir a su ama. Y una vez más Fate notó algo extraño. Su corazón por un momento se aceleró y no supo por qué. Arf tallaba su espalda.

Se dio la hora para ir a la escuela y Fate ya estaba lista. Desde la puerta Arf la despedía moviendo la mano emocionada –Diviértete en la escuela – le escuchó gritar.

Al cerrar la puerta Arf regresaba a la cocina para ayudar a Lindy a lavar las cosas de la cocina. Lindy se limitaba a observar a su hija y a su familiar, para todo habría tiempo ahora que esas dos jovencitas eran dueñas de sus vidas y Lindy en ese momento solo podía disfrutar en primera fila de algo que un par de años atrás había notado que se empezaba a desarrollar.

Era la hora de descanso en la escuela y Fate y sus amigas comían sus almuerzos mientras platicaban de cualquier cosa.

-¿Fate-chan, sucede algo? Has estado muy distraída todo el día- Nanoha.

-Es verdad, incluso en clases los profesores te llamaron la atención-Arisa.

-¿Qué? Wow, eso es raro- Hayate.

-Ah… no, no es nada, solo algo que pasó en la mañana- Fate.

-Si podemos ayudarte en algo con gusto te escucharemos- Suzuka.

-Em… es solo- dudó por un momento, realmente ni ella sabía qué era, solo sabía que había sido algo diferente – En la mañana…

Durante todo el almuerzo Fate se la pasó hablando de lo que ocurrió en la mañana, y aunque al principio parecía que era solo una anécdota de cómo vio que su familiar se había vuelto fuerte e independiente, poco a poco los tonos con los que contaba la cosa iban cambiando.

Arisa la miraba estupefacta y asustada de ver cómo su amiga podía ser tan inocente de sus propios sentimientos. Hayate y Suzuka la miraban como a alguien que cuenta una historia de fantasía de lo más emocionante y romántica. Nanoha estaba entre contenta y preocupada porque su amiga les acabara de decir que le gustaba su familiar y la rubia en cuestión ni en cuenta de sus propios sentimientos.

-Y eso pasó- Fate terminó su narración ya un poco más tranquila – jeje, no sé por qué, pero me siento un poco mejor después de hablar con ustedes- volvió a comer un bocado de su almuerzo.

-¿Qué nadie va a decirle nada?- Arisa a punto de estallar.

-No me atrevería, es algo hermoso así como está- Suzuka.

-Cierto, cierto, y ver cómo poco a poco se sigue desarrollando esta maravillosa historia será mucho más gratificante que concluirlo aquí- Hayate.

-¿De qué hablan?- Fate todavía disfrutando su almuerzo.

-Nyahaha… Fate-chan – Nanoha posó su mano en el hombro de la mencionada – primero termina tu bocado- rápidamente cubrió la boca de Arisa al notar que estaba a punto de explotar.

-¡Vamos! Sé que también se lo quieres decir – Arisa se descubrió la boca.

Fate terminó su bocado y bebió un poco de agua - ¿Decirme qué?

"En serio" pensaron Takamachi y Bunnings.

Por fin era hora de que Fate regresara de la escuela y Arf ya estaba en la sala esperando mientras ayudaba a Lindy a revisar unos documentos de la administración.

Se escuchó abrir la puerta de la casa seguido de los pasos inconfundibles de Fate.

-Bienvenida a casa- le recibió Arf desde la sala, no hubo respuesta - ¿Fate?- al levantar la mirada encontró a su ama apenas asomada en el borde de la pared –A… ¿Pasó algo?- por lo que podía percibir su ama no estaba herida ni parecía debilitada de alguna forma pero daba una ligera sensación de estar agitada.

-Y-ya regresé, e… i-iré a mi cuarto, t-tengo mucha tarea a-así que por favor, um… Arf –

-¿Sí?- las orejas caninas de la chica se movieron al sonido de aquella voz, escuchar a Fate decir su nombre la tranquilizó un poco.

-¿Po-podemos hablar a solas en cuanto termine mi tarea?

-Claro…

-¡G-gracias!

En seguida Fate se fue corriendo a su cuarto.

Lindy soltó una risita que intentó ocultar con su mano. Arf volteó rápidamente –Jeje, disculpa, es solo que me pareció tierno- volvió a reír.

-Hm… ¿Qué tendrá? – se quedó con esa inquietud hasta que por fin Fate terminó sus deberes y la llamó al patio trasero de la casa.

-Waaah, es una noche estrellada y fresca – Arf estaba recostada en el pasillo de madera, al lado suyo estaba Fate intentando calmarse -¿Fate? No sé de qué quieres hablar pero parece ser muy importante para ti, si en este momento no puedes hablarlo conmigo no te voy a forzar, ¿está bien? - Se sentó y acarició la cabeza de su ama.

-N-no es nada malo, no sé, bueno, creo que no, um… A-Arf

-¿Sí?

Las mejillas de Fate se tornaron más rojas y por alguna razón sus ojos se empezaron a poner llorosos, esto no pasó desapercibido para su familiar quien en seguida la atrajo hacia su pecho y la abrazó como normalmente lo haría desde que tenía esa forma semi-adulta, desde muchos años atrás – sea lo que sea que te esté causando esto, no estás sola, me tienes aquí contigo, pase lo que pase, siempre estaré aquí para ti- por un momento sus orejas se movieron al notar que Fate había dicho algo y que no había podido escuchar bien - ¿Dijiste algo?

-Me gustas…

-¿Ah?- eso no se lo esperaba.

-Um… Me gustas

-¿Eh? –por segunda vez

-¿Eh?- detrás de ellas Chrono iba pasando.

x-x-x-x-x

N/A:

Tenía como tres historias de ellas dos y me decidí a empezar con esta. No sé cuántos capítulos serán porque de repente quise escribirla.

En fin, tienen potencial * ^ *

owo/ Saludos!

Autor del mal.